lunes, 16 de octubre de 2017

En la Distancia


Desde lejos, 
te veo feliz y enamorada
y un rosado que resalta
sobre tus mejías.

Desde la distancia, 
dos corazones se conocen
y podrían llegar a enamorarse 
(amarse).

Desde lejos, 
escucho tu risa 
armonías que forman melodías, 
sus ecos revotan en mi corazón.
(y me invaden el corazón).

Esos sonidos,
me dan esperanzas de amarte.
Esos sonidos,
le dan la paz al desasosiego de buscar tu amor.
Esos sonidos son de amor.

Desde la distancia, 
veo lo que siempre soñé y mi necesidad 
por encontrar a una mujer se termina (llega a su final).

Ya no necesitaré 
de las armas para conquistar,
ni palabras bonitas para enamorar, 
para endulzar a tú corazón,
mi hambre de amar esta saciada, 
tengo tus labios y tus besos.

Desde lejos, 
veo de tus ojos salir luces 
que iluminarán mi camino hacía ti
(hasta llegar a ti).
Desde la distancia,
escucho tus suspiros por mi.

Desde la distancia, 
escucho tus palabras, creo que son de amor,
palabras que todo hombre 
ha deseado alguna vez escuchar.

Me ves y siento calor sobre mi piel.
Me ves y siento escuchar música celestial.
Me ves y siento que jamás podré amar (así) si no es a ti.
Me ves y siento que tengo que ir por ti.

Desde la distancia, desde lejos;
llegan como ondas de eco 
palabras de amor a mi corazón 

Desde lejos 
veo de tus ojos salir luces 
que iluminarán mi camino hacía ti.
(hasta llegar a ti).
Desde la distancia,
escucho tus suspiros por mi.

Desde la distancia, 
escucho tus palabras, creo que son de amor,
palabras que todo hombre 
ha deseado alguna vez escuchar.



viernes, 13 de octubre de 2017

El Mall


Había pasado ya un buen tiempo de que la delincuencia me despojó de mi tienda, lugar en donde trabajaba por casi diez años, tienda a la cual la tenía bien acreditada, el dinero se me terminaba, pues, vivía de mis ahorros, y ya habían pasado cerca de ocho años, entonces me cuestioné, me dije. ¿Y qué haré cuando me quede sin un céntimo? Tomé mi ordenador y revisé mi cuenta monetaria y mis inversiones a mediano plazo, sabia qué, aunque era una considerable cantidad si no la invertía se terminaría y ya no habría posibilidad de emprender otro nuevo negocio, entonces, salí de mi casa, me subí a mi auto y me conduje hacía los centros comerciales más cercanos a mi hogar, para evitarme el odioso transito, al segundo mall que visité, observé que había un local desocupado, observé su ubicación para pensar qué negocio podría funcionar ahí; en otras palabras hice un estudio de mercado, pero claro, ese estudio estuvo basado en mi experiencia en otros negocios, pues, sabía que ese local comercial no estaría por mucho tiempo desocupado, así que una vez observado el movimiento, el tipo de personas que llegaban, en los vehículos en los que estos llegaban, la pinta que vestían, observé también que negocios habían y cuales eran los mayormente concurridos. en cosa de unas cuantas horas me encontraba en la administración del centro comercial  y al termino del tiempo me encontraba firmando un pre-contrato. Como a razón de tres semanas me encontraba abriendo mi nuevo negocio, fue entonces cuando alguien se acercó a mí y me reconoció, este ahora desconocido para mí me llamó por mi nombre, y es qué como dicen siempre, no he cambiado casi nada, pero quien me habló ni su sombra, vaya que el tiempo había pasado para muchos, me alegraba que para mi la vida me recompensaba de alguna manera mi desgracia de juventud hasta la fecha permitiéndome seguir cuasi igual; este me ofreció un negocio el cual no pude rechazar y en cosa de unos días tenía mi tienda complemente surtida con todo tipo de electrodomésticos para la venta y lo mejor a consignación, esto cambió mi idea original, pero no podía dejar pasar aquella oportunidad (y luego dicen que los milagros no suceden). A los meses en mi negocio con mucho éxito y ya con nuevos amigos, los vecinos de mi tienda, un día uno de los propietarios entró a mi tienda y agitado me dice.

_Sergio, ven a ver lo que está sentado en aquella banca.

Josué, se encontraba a la entrada de mi negocio, salí apresurado pues, creí que algo andaba mal y como ya tenía una mala experiencia con los insociables, esto me asustó, al salir vi para donde Josué me indicaba con la vista desorbitada, efectivamente en la banca a unos cinco locales del nuestro se encontraba ella, sentada leyendo un libro, era una mujer verdaderamente guapa, pero eso no era para la alharaca que hacía Josué, si bien era cierto que Josué era un calenturiento incorregible no era para que se pusiera así.

_Linda chica amigo, ¿pero eso qué tiene de novedoso, a diario entran a nuestras tiendas mujeres como esta?
_No has entendido Sergio, esa chica no es una visitante, es una nueva trabajadora del centro comercial, lo que significa que la veremos a diario, no es eso excitante. ¡Ah, pero que quede asentado que quien la vio primero fui yo! Eso me hace acreedor de ser quien la invite a salir primero que nadie. Ya vuelvo debo ir a hacer la aclaración a todos los calenturientos de este nivel.

Se dirigió Josué a los locales de nuestros vecinos y amigos, claro, solo los varones, a las propietarias no había necesidad de hacerles la aclaración. Por mí, no le tomé importancia, siempre fui de la idea de que lo que es tuyo no te lo quita nadie, además si yo estaba en aquel lugar era para recuperar mi vida, no para meterme en problemas con mujeres, vaya si salen caras.

_Hola amor, ¿cómo esta el día, cómo va el negocio?

Se trataba de mi esposa, quien me llegó a visitar, de vez en cuanto me caía de sorpresa y era bueno, pues, a veces era mucha la afluencia de personas en la tienda que necesitaba de una ayuda, de la cual aún no podía darme el lujo de contratar a alguien para esto, había que recuperar algo de la inversión y de acreditar bien el negocio para una vez esto alcanzado, pensar en contratar personal, ya tenía la experiencia de otros años en mis otros negocios anteriores y eso de lidiar con empleados no era nada sencillo, que si se enferman, que si llegan tarde, que si se pierde algo, que si dañan algún producto, que si enamoran de algún cliente y este lo pierdo, en fin, era complejo.
Un día llegué un poco más temprano que lo acostumbrado y ella se encontraba en el mismo lugar de siempre, solo que esta vez la observé desde mi auto y ella estaba tranquila, pajareando, en eso se detuvo el auto de Josué justo enfrente de ella, este al verla se bajo inmediatamente, ella al verle abrió un libro e hizo como que estaba sumergida en su lectura, era una excelente actriz, pues parecía que la novela o lo que fuere, le robaba completamente su atención, Josué se dirigió hacía ella, creo que la saludo, esperando escuchar respuesta al mismo y así poder abordarla, pero esta lo ignoró, aduciendo estar inmersa en la lectura, pero todo eso era una treta de parte de la chica para pasar sin ser molestada por nadie del centro comercial, una vez la dueña del negocio para quien trabajaba abría, ella cerraba su libro y se dirigía a iniciar sus labores. Este pasaje se repitió mucho, con Josué y otros más del lugar. Recuerdo que hubo otra oportunidad en la cual me encontraba parado en el portal de mi tienda una vez la abrí y ella se encontraba según nosotros en su lectura, del mismo libro o de otro nuevo, eso quien podría saberlo, entonces se le acercó Josué ya desesperado y le habló, ella al principio se hizo la desentendida, pero Josué no se quitó de enfrente, ella bajó su libro y lo colocó sobre sus piernas, vio a la cara de Josué como preguntando; ¿qué diantres quiere no ve que estoy ocupada leyendo? Pero al cara dura no le importó e inició su casaca, ella lo escuchó muy educadamente, respondió con monosílabas y al ver que nada funcionaba para deshacerse de Josué, fingió que su celular vibró y tuvo que responder, Josué quiso esperar sentado a su lado pero ella se puso de pié y se fue, yo me metí en mi comercio para no hacer sentir mal al aventado y ahora obsesionado de Josué. Él entró en mi tienda muy contento.

_Ya le hable mi amigo, creo que este arroz está por cocerse.
_Me alegro mucho por ti amigo, suerte.
_Esto no es cuestión de suerte, es cuestión de huevos, y esos a mí me sobran y me pesan; jajajaja.
_Es bueno saberlo. Dije con un tono de vos que Josué mejor se fue.

Los días, las semanas y los meses pasaron y la historia se repetía, con Josué y otros inquilinos más, y es que la chica era muy linda, en figura, cara, estatura, en todo lo que se podía ver a distancia las llevaba de ganar. Las fechas navideñas se acercaban y nuestro centro comercial estaba muy concurrido, que hubo necesidad de abrir los siete días de la semana, recuerdo que un domingo, me tocó quedarme y almorzar en la cafetería del mall, cerré la tienda coloqué el rotulado que indicaba que me encontraba almorzando y la hora en que regresaba, llegué al restaurante y nada que había una mesa vacía, me dije toco esperar a que se desocupe una, mientras observaba me encontré que en una mesa se encontraba ella, y en las mesas de los lados los chuchos de mis amigos, pero ni uno solo me invitó a que me sentara con nadie de ellos. Entonces, sucedió lo inesperado, algo que casi termina con mi amistad de aquellos amigos y vecinos, la chica levantó su mano e hizo señas invitando a alguien a su mesa, pues, ella estaba sola con su eterna lectura yo la vi, agitar su brazo y entonces regresé la mirada para mi parte de atrás, y nada, luego a mi diestra y tampoco, entonces vi a mi izquierda y nadie, regrese la vista hacía donde ella estaba y seguía invitando a alguien a su mesa, yo no comprendía, pensé debe ser otra de sus tretas para evitar que alguno de aquellos se pase a su mesa, y en el fondo tuve la razón, a mi lado un mesonero.

_Señor, la señorita del fondo lo está invitando para compartir su mesa, sígame por favor.
_Oiga joven, ¿esta seguro que es a mí? 
_Es correcto señor, ella misma me envió.

Bueno dije, y seguí por detrás del joven quien me condujo hasta la mesa deseada, al estar enfrente de tremenda mujer, jamás la había visto de tan cerca, era impresionante, realmente causaba tal impresión que hasta intimidaba. 

_Siéntese por favor Sergio. 
_Dios mí y hasta conoce mi nombre. Pensé. 

Y claro una vez con el permiso de la dama tomé asiento, esto hizo que el hormiguero se pusiera en son de guerra, sus miradas eran fulminantes, pero yo también al igual que ella los ignoré. Almorzamos, tocó invitarla, pero no era por eso que ella me invitó a su mesa, creo que fue por la presión de los acechadores que estaban a su alrededor. hablamos de sus libros y ella me confesó que no le interesaba la lectura y que si ella lo hacía era porque siempre le funcionó en todo lugar en donde trabajó, que aquello era una treta para evitar ser abordada por cualquiera y que cuando eso fracasaba estaba la técnica de la llamada del celular, yo recordé y sonreí, luego la felicité.

_A propósito, aún no sé su nombre.
 Mentiroso, como no saber su nombre si Josué y el resto lo repetían incansablemente.
_Georgina, ese es mi nombre, pero mis amigos me dicen Gina.
_Lindo nombre, mucho gusto.

El momento terminó y cada quien para sus comercios, el mío fue invadido por mis amigos, entre ellos un insistente Josué quien deseaba saber los detalles, los cuales, no llegaron, lo único que dije, fue;      -que ella sintió pena por mí y me ofreció lo que ni uno de ustedes condenados hicieron, eso fue todo.
_No te creo, la quieres para ti, eres un mal amigo, eso eres.

Eso dijeron los indignados y se fueron, ya era hora de abrir los comercios y al mío había que atender a quienes me visitaban.

Una mañana de la siguiente semana al suceso del almuerzo, me encontraba arreglando la mercadería y limpiando, cuando escuché.

_Buenos días Sergio.
_¡Ah! Hola, buenos días, adelante, que agradable sorpresa, en que le puedo servir. Sí era ella, Gina.
_Le quiero preguntar, ¿cuanto me costará la visita de un técnico para que revise mi refrigeradora.
_Bueno tengo entendido que cobran solo por la visita y... Le expliqué todo con detalle, allí estaba frente a mí, con su pantalón blanco, el cual no entendía como había hecho para entrar en él, uno de cintura baja, lo cual dejaba al descubierto su ombligo, sus abdominales perfectas, y la linea por donde empieza su ropa interior, era imposible no ver a tremendo ejemplar femenino, mi duda, realmente era aquello lo que deseaba saber o la traía otra cosa por mi humilde tienda.
_Me dice mañana los detalles, mi jefa ya llegó y si no me regaña.

Salió de mi tienda, se dio la vuelta y me dejo a la vista ese par de glúteos, esa diminuta cintura, esas largas y verdaderas obras de arte que eran sus piernas, su cabellera que le caía como cascada hasta mediana espalda, yo quedé impávido, por un buen rato, pues en mis retinas seguía la imagen de esa linda mujer de apenas unos veinticuatro años si mucho.

_¿Qué quería, a qué vino? ¡cuenta!
_Nada, vino a...
_Mentiroso, ¿qué se traen entre manos?
_Nada. Y perdona, debo atender a un cliente.
_Pero esto no termina aquí. Estas advertido.

Lo sucedido aquella mañana fue cosa de todos los días posteriores, su visita me dejaban enfermo y con tremenda duda, ¿por qué? Recuerdo que en una oportunidad, ella estaba muy cerca mío, con esas diminutas ropas tan sensuales, cuando mi esposa hizo acto de presencia, ella creyó que se trataba de una clienta, muy educadamente me saludó con una seña de lejos, pero yo la llamé.

_Ven amor. Te presento a Georgina una vecina del local de enfrente.
_¿Cómo está Georgina? dijo amablemente mi esposa.

Gina se despidió de nosotros y se fue, ese día no hubo oportunidad de verla, llegó con una minúscula falda siempre cintura baja, en tacones altos, algo que casi la hacían más alta que yo.

_Que linda niña, parece modelo. ¿Y qué quería?
_Pues, me imagino que viene por acá, a esperar a que abran en su trabajo.
_¿Y eso por qué, por qué no espera en una de las bancas? 
Dijo mi esposa, no celosa sino intrigada, y cómo no estarlo. Entonces tocó explicarle todo lo que hasta ese día sucedía con ella en aquel lugar.

_¿Y a ti no te interesa?
_Cuidado, piensa bien la respuesta, es una pregunta capciosa, peligro, peligro. Pensé...
_Pues, tanto así como interés, no, ¿por qué habría de tener interés?, no niego que es muy sensual, pero di; ¿qué posibilidades tendría yo con ella, hay un buen trecho de diferencia de edad entre nosotros. ¿Tú qué dices? Si crees que tengo alguna chance con ella tal vez me tire al ruedo. Le devolví la braza caliente. Ella muy inteligente me dice.
_Pues tienes razón, no tienes ninguna chance, podría ser nuestra hija, jajajaja.
_Pero no lo es... Pensé. Sí, claro, yo creo que viene por acá para evitar a mis vecinos, ellos la tienen copada, la asechan mucho. Pero que lindo que vengas.

Una noche, después de muchas mañanas que Gina me acompañaba y que nunca me atreví a decir nada para sondear si ella se interesaba en mí o solo era un refugio el que ella buscaba y que en mí encontró a un amigo, alguien que jamás prestó evidente interés por ella, pero que era obvio que si lo hubo, pero siempre he tenido mis pies bien puestos sobre la tierra y no me arriesgaría a perder su amistad  y llevarme una decepción y eso si me dolería mucho más que nada, el saber que ya no tenía en mí, lo que antes tuve, ese magnetismo, ese ven para acá, esa casaca de don Juan que nunca me falló, eso si me habría dolido mucho, además, estaba el respeto a mi esposa, quien confiaba en mí, a sabiendas de que aquella mujer era el modelo idóneo para deshacer cualquier hogar.

_Hola Sergio.
_Hola Gina, ¿qué sucede, la veo muy apagada, muy triste?
_Lo de siempre, Sergio. El esposo de la señora se quiso propasar conmigo y eso me costó mi trabajo, es una maldición. Solo con usted nunca recibí eso, usted es un buen amigo, envidio a su esposa, tan linda ella.
_Gracias Gina. Lamentable realmente, pero es comprensible, usted es una mujer muy hermosa, además una madre soltera, eso es algo que confunde a muchos.
_Pero no a usted.
_Bueno Gina, la vida ya me dio muchas Ginas, entiende. ¡Jajajaja! Reímos los dos. Ella se acercó a mí y me dice.
_¿Puedo abrazarlo?  
_¡Claro Gina!

Nos fundimos en un abrazo que no pude definir si era de un par de buenos amigos, o si era de alguien interesado en mí, yo lo estaba pero mi realidad me regresaba de golpe a mí actual actitud; el abrazo duro mucho, sin decir nada, mi cuerpo sentía el de ella, uno tan joven, sensual y deseado por muchos y yo la tenía entre mis brazos, ambos estábamos tristes, pues, seguro no volveríamos a vernos jamás. Qué bueno que en esa oportunidad mi esposa no cayó de sorpresa como era su costumbre sino se me abría complicado todo. Después de un delicioso y corto rato, para mí y a lo mejor también para ella, ya saben la ley de la relatividad, nos separamos y ella me regaló un regalo que aún recuerdo y mucho, ella me beso en la comisura de mis labios, era como un beso en la mejía que se sale de control, uno muy sugerente, uno muy caliente, uno que me dejó con más dudas que hace unos instantes, uno que jamás creí recibir; ella me vio directo a los ojos y sonrió luego nuestras manos no se querían sotar pero ella, se alejó y sin dejar de verme y yo a ella, me dijo.

_¡Adiós!

Yo sentí una rara sensación en mí, una que no sentía hacía mucho, pues de la manera que lo dijo y de la manera que me veía, era para que yo creara en mi mente mil fantasías. Se fue, con su estigma, quien sabe a donde. Nunca volví a saber nada de ella, solo espero que haya encontrado lo que su corazón buscaba, la tranquilidad de una relación y un trabajo que no la persiga por su increíble belleza. 



Para ella, para su belleza, para su amistad (creo) es esta historia. Que la vida le de la oportunidad de encontrar lo que buscaba para ella y su hijo.


jueves, 12 de octubre de 2017

Puede ser...


Puede ser
que aún me ames,
pero yo tengo esa duda.
Puede ser
que yo aún te ame,
eso nunca lo dudes.
Puede ser
que aún viva en tu corazón.
Puede ser 
que vivas por siempre en mi corazón,
eso jamás lo has de dudar.

Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que ya me olvidaste.
Puede ser
que ya no me recuerdes.
Puede ser
que no me quieras ver.
Puede ser
que me niegues.
Puede ser
que ya no me ames.

Y me haces infeliz.
Y me entristece el corazón y la mente,
matas mis esperanzas en el corazón y el alma.

Puede ser
que no te vuelva escuchar un te amo.
Puede ser
que yo lo diga hasta mi muerte.
Puede ser
que no te vuelva a ver.
puede ser
que te recuerde hasta mi muerte.
puede ser
que hoy me odies, yo no podría nunca odiarte.

Siempre estarás en mi corazón.
Siempre estarás en mi mente.
Siempre estarás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que no te vuelva a ver.
Puede ser 
que te vea solamente pasar.
Puede ser
que siempre vivas en mi mente
que jamás mueras hasta que lo haga yo.
Puede ser
que no escuches la disculpa que no te puedo dar.
Puede ser
que aún me guardes rencor
pero yo te grito perdón.
Puede ser
que jamás yo vuelva a amar
porque te has llevado contigo todo mi amor.

Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que te satisfaga saber que sufro
pero la realidad es que te extraño.
Puede ser
que nadie te amé como yo
pero eso tarde lo sabrás y me buscarás
para escuchar mi perdón
pero ya no estaré, 
porque habré muerto a la espera de tu amor.
Puede ser
que escuches otro te amo
pero nunca será tan sincero como el mío.
Puede ser
que te besen otros labios, pero no sentirás en ellos la miel,
esa colmena la tengo yo.
Puede ser, todo puede ser.
no digas que no te lo dije, las heridas son tan crueles que te ciegan
te niegas a escuchar mi perdón.

Siempre estarás en mi corazón.
Siempre estarás en mi mente.
Siempre estarás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser 
que un día regreses buscando mi amor.
Puede ser 
que me busques con ahínco.
Puede ser
que tu corazón y mis recuerdos 
te hagan extrañarme.
puede ser
que tus ojos me busquen y me encuentren,
que tus labios me deseen y se grieten,
que no escuches un te quiero que te estremezca la piel,
que la piel no se te erice al roce de otros dedos,
que me extrañes y comprendas 
que el único que realmente te amó ese siempre fui yo.

Siempre podrás volver, aquí esperando por ti estoy.
Siempre podrás contar con mi amor.
Siempre podrás regresar, mientras viva amándote estaré.
Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
alarga mi vida, atrasa mi muerte 
ilusionado esperando que ese día llegará
y lo espero con el corazón y el alma.



Días soñando


Y son sueños que ya fueron,
y son sueños que aun no sueño,
y son sueños que aun no llegan
y yo los quiero.

Yo quiero conquistarte 
pero todo sigue igual. 

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo.

Me siento solo 
y me asusta tanta soledad,
y yo deseándote amar 
y tu no estás.

Y veo las hojas caer, 
y veo las flores perder su color
las veo marchitarse y me siento fatal.

El sol llega a mi ventana cada mañana
me levanto y voy a ver,
pero solo esta mi jardín 
me siento solo 
y me asusta tanta soledad.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo.

Las horas me cortan la piel 
como navajas, siento el dolor, 
pero también espero el amor.

Otro día más para soñar, 
para ilusionar a mi corazón
y quiero amar, pero tú no estás,
sé que en algún lugar hoy estás.

Mis sueños contigo se fueron
y espero los que contigo 
quiero soñar.

Ella se durmió y no despertó,
esperando sigo y no te consigo, 
soñando con el amor sigo (estoy).

De aquel amor que por ti llevo 
nada me queda, si no regresas 
todo seguirá siendo solo un sueño.

De aquel amor que por ti siento, 
nada me queda
si no regresa solo seguiré soñando 
y esperando sin poderte amar.

La primavera se fue,
el invierno la desplazó,
tu amor me desplazo, 
me llegó otro día y su soledad.

No me levanto, quiero soñar, 
quiero en el mundo de los sueños
vivir hasta morir, el único lugar 
donde te logro hallar para amar.

Entra el sol por mi ventana 
y su luz me despierta,
voy hasta él y miro por la ventana 
y solo el jardín y aquel rosal,
al cual solo le quedan las espinas, 
los pétalos te los has llevado,
desilusionado me siento fatal.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo, 
cuanto te quiero, pero no te veo llegar.

prefiero seguir soñando, 
le pido a la luna
que me lleve con ella, 
para jamás despertar.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo,
y quiero llorar por ti y por mí,
envuelto en la oscuridad del exilio 
que hoy es mi lugar.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo, 
y pregunto dónde estarás,
no quieres regresar para poderte amar. 

Las horas me cortar como navajas la piel,
siento el dolor, pero también espero el amor.

Otro día más para soñar, 
para ilusionar a mi corazón,
pero tu no estás, 
prefiero soñar y jamás despertar.

Cerraré mis ventanas 
para que no llegue la luz  y el calor del sol
y olvidar aquel rosal.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo, 
cuanto te quiero y pregunto dónde estarás,
no quieres regresar para poderte amar.

Cerraré mis ventanas 
para que no llegue la luz  y el calor del sol
y olvidar aquel rosal.



miércoles, 11 de octubre de 2017

EL Carruaje


El carruaje avanzaba por estrecho camino, uno polvoriento, uno con la terrecería suelta, de las ruedas viejas de madera, salían expedidas las piedras sueltas que se encontraban con el metal que protegían la rustica y vieja madera de las ruedas del también viejo carruaje, uno de color negro, con partes más oscuras debido a las manchas y deterioro del tiempo, los caballos que halaban el carruaje negro no se detenían su galope les obligaba a resoplar, sus trines se agitaban por el movimiento y también por el viento, el sonido particular del carruaje irrumpía el silencio de los enormes, fríos y solitarios parajes, el camino era tan estrecho que no podrían encontrarse dos de aquellos halados por caballos de un negro muy brillante, tal vez, por el sudor o por ser de pura sangre, quien conducía aquel viejo carruaje era un misterio pues, no se podía ver su rostro, este estaba envuelto sobre un tipo de traje, tal cual una mortaja también negra. este viajaba cuasi inmóvil, sin siquiera emitir un solo sonido, ni mucho menos agitar violentamente sus manos para obligar a los brillosos pura sangre a aumentar su fuerza al encontrarse con una pronunciada cuesta, el polvoriento y estrecho camino, tenía surcos, como si hace poco hubiera llovido fuerte y este se erosionó, pero había tanto polvo que seguro hacía mucho que por el lugar no llovía. Adentro, como ubico pasajero un hombre, sumergido en sus pensamientos, sumergido en la tristeza o el cansancio de tan largo viaje, aquel hombre denotaba que llevaba ya un buen tiempo viajando en solitario su indumentaria llevaba una buena capa de polvo. Unos kilómetros más adelante luego de una empinada y larga subida, la cual a los caballos se les dificultó en algo subirla, una vez sobre la cúspide de la misma, se logró vislumbrar una recta totalmente plana, fue justo en medio de esta cuando el carruaje se detuvo. Se escuchó el rechinido de las bisagras que permitieron dificultosamente a las puertas abrirse, por las escalinatas se colocaron los pies de quien ahora sería pasajero más, para quien subía le era un poco costoso pues se trataba de un niño, quien hacía lo posible por abordar el carruaje que lo esperaba, los caballos veían a quien con dificultad escalaba la escalera, ellos seguían dejando escapar un vaho de sus fosas nasales, el lugar parecía ser frío; por fin el nuevo pasajero entró en el carruaje y quien estaba antes de él se movió para cerrar la puerta, pues, de no hacerlo seguirían detenidos ahí por otro buen rato, el niño se sentó justo en el frente de el viejo pasajero, observó con entusiasmo como se veía el mundo desde adentro del carruaje, sus ojos permanecían abiertos al máximo, tratando de retener por la eternidad lo bello, para él de ese paisaje, pareciera cómo si nunca antes estuvo en un carruaje. El otro pasajero, lo observó sin ningún tipo de muestra de emociones en su rostro, pero no evitó observar de que el niño estuviera solo en aquel paraje, eso era extraño, pero no le importó, él regresó a su introspección, a seguir viviendo vivencias pasadas y que las llevaba muy bien grabadas en su mente. Cuando el niño se cansó de ver a su alrededor, distrajo impertinentemente a su ahora acompañante.

_Ya me cansó el rechinar de esas ruedas. ¿A usted no? ¿No cree que el conductor debería de engrasar el eje de las ruedas y así evitar ese molesto ruido.
_No sé, no me atrevería a juzgarlo, pues, si no lo ha hecho será porque a él le gusta el rechinido de las ruedas de su carruaje.   
_¡Va! ese ruido me pone nervioso. 
_Sabes que ya llevo tiempo en este carruaje y no me había percatado del rechinido, pero ya que lo mencionas, sí es atormentador e irritante. Pero, el carruaje es de él, y nosotros no debemos de meternos en sus asuntos.
_Yo se lo diré para cuando pueda. ¿Para donde vas?
_Mejor di tú ¿para donde vas? Yo llevo tiempo acá, tengo derecho a hacer las preguntas. Dijo el señor con sonrisa en labios.
_No lo sé, y creo que usted tampoco lo sabe. ¿O me equivoco?
_Creo que no jovencito. Y no importa, es agradable llevar compañía.
_Gracias, lo mismo digo. Ya has hablado con el conductor, él debe saber para donde nos lleva.
_No, aún no tengo el placer de conocerle, al igual que tú, el carruaje llegó y yo subí a él, y aquí voy.

El niño regresó a la ventana y por otro momento este se quedó con el paisaje, el caballero también regresó a sus pensamientos de hace un rato, ambos se silenciaron, ahora el rechinido era mucho más alto, junto al sonido que producen las ruedas contra el suelo y el sonido de los cascos de los pura sangre junto al resoplo de ambas bestias, estos sonidos eran adormecedores y si le agregamos el balancear del carruaje debido a la topografía casi que se adormitaban los pasajeros.

_¿No te has aburrido?
_No, no he tenido tiempo para eso.
_¿Y qué has hecho para no aburrirte, pues has viajado solo por mucho tiempo?
_Nada, solo pensar.
_¿Y qué piensas?
_Cosas, ya sabes momentos vividos, cosas del pasado.
_¿No piensas en el futuro?
_Tal vez de vez en cuando ¿y tú?
_Yo no pienso, bueno, extraño a mis padres, a mi hermana, a mi perro, a mis amigos, a mi casa, a mi pueblo. (Suspiro).

Luego les llegó otra pausa, otro silencio, el que duró unos pocos minutos, ambos se sumergieron en sus pensamientos, pero una roca les hizo regresar al presente, al sacudirse por dentro del carruaje.

_¡Epa! ¡fíjate por donde vas! 
Dijo un molesto niño, quien casi estaba entre las piernas de quien llevaba enfrente, este le ayudo a regresar a su lugar.
_¿Estas bien, no te hiciste daño?
_Estoy bien, más bien solo fue que me asusté.
_Jajaja, ¿sabes algo?, también yo me sobresalté. Pero no debemos de culpar al conductor, si te fijas el camino es muy estrecho y no hay manera de maniobrar esta cosa, además los caballos no pueden tomar decisiones, ellos solo halan el pesado carruaje.
_Cómo sea, fue divertido después de todo, jajaja. ¿Cuanto faltará para llegar?

El caballero extrajo su reloj, el cual pendía de una lujosa cadena, vio la hora y luego lo guardo en su bolsillo, pero no dijo nada.

_¿Y bien?...
_¿Y bien?...
_Sí, has visto tu reloj y luego lo guardas, no dices nada.
_¡Ah! eso, es que no sirve, hace tiempo se quedo en una hora, así que no sé que hora será. Perdón amiguito, pero es la fuerza de la costumbre.
_¡Mmmmm!

Otra vez más quedaron en silencio, el viaje continuaba y nada lo detenía, los lugares por donde pasaban eran casi que iguales, no variaban en lo más mínimo, esto llevaba al niño aburrido y desesperado, algo de lo que se dio cuenta el caballero, esto le hizo sentirse mal, era solo un niño, este no debía ir junto a él no debía hacer aquel inesperado viaje.

_Cuenta algo. para que nos distraigamos y no sintamos largo este viaje.
_No tengo ganas, me siento muy perezoso, mal humorado, ¿cómo puedes estar tan tranquilo y sin aburrirte?
_Supongo que por llevar más tiempo aquí, supongo que por ser mayor que tú, supongo que tengo muchos más recuerdos que tú que me distraen, supongo que...
_Ya, ya entendí.
_¿Y si jugamos a algo? 
_¿Estás loco, a qué podríamos jugar aquí adentro?
_Pues nada más es de hacer uso de nuestra imaginación, ya si nos ocurrirá algo para matar el tiempo, ¿no crees?
_Mmmmm, no, la verdad que no me parece.

Mientras los pasajeros se ponían de acuerdo, en qué si jugaban algo y pensaban en qué, el carruaje se detuvo en un lugar muy peculiar, uno muy diferente al lugar en donde ellos subieron al carruaje, los caballos se inquietaron cuando se detuvo esta vez el carruaje, hasta relincharon unos instantes que el conductor tuvo que actuar para que estos se tranquilizaran, una vez echa la maniobra el conductor ordenó al nuevo pasajero que ingresara, por vez primera los pasajeros escucharon la voz del conductor.

_Ya voy, ya voy...

Dijo el nuevo pasajero, este subió al carruaje, cómo quien sube a un carruaje de su propiedad, del tipo que recién llegó se denotaba una mala vibra, era alguien que al parecer no tenía escrúpulos, no tenía educación alguna, era un personaje repugnante, despreciable y se acomodó al lado del niño, pero este de inmediato se hizo al lado de su ahora amigo de viaje.

_Que bueno que te has quitado mocoso, porque yo como niños, jajajaja.

El caballero protegió al niño quien no temía, pero lo hizo para que quien recién llegaba supiera que el mocoso, como le llamaba el que recién llego, no abusar del muchacho.

_¿Eres su padre?
_No, pero no me molestaría serlo, es un niño muy inteligente y noble.
_Mierdas, eso son, solo sirven para chingar la paciencia, y yo, no la tengo, así mocoso que mejor será que no me hagas perder la poca que tengo.
_Y usted para donde va, estará mucho tiempo acá con nosotros. Dijo el muchacho, sin el menor temor a quien trataba de asustarlo.
_No lo sé, y no me importa, pero espero que no sea mucho pues, ya me has colmado la paciencia mocoso del demonio.
_Le agradeceré que no le hable así al muchacho, caballero.
_Caballero, jajaja, y tú, será mejor que también te calmes porque podría perder más rápido la paciencia, ¿entendido?

Tanto niño, como caballero, se quedaron callados, el niño muy cerquita del hombre, quien lo protegía de quien los deseaba amedrentar, pero que aún no lo lograba del todo, a pesar de su personalidad tan brusca y de su manera de comportarse desde el momento en que llegó al carruaje.

_Así me gusta que se callen, ya me tienen irritado. Además, esas mierdas de ruedas como rechinan me crispan los nervios. ¡Oye tú! ¿Por qué no engrasas esas mierdas? Será mejor que sigan así, calladitos. 

Los dos y originales pasajeros se vieron a la cara, sin decir nada, pero diciendo mucho.

_¿Entonces ya pensaste qué jugaremos?
_Creo que tengo un juego que te gustará.
_Yo tengo otro que les gustará... ¿Qué les parece este? El que habla se muere. Jajaja. Eso pensé; sabía que les gustaría. Dijo el malvado y despreciable.

En eso se detuvo el carruaje otra vez.

_¿Qué sucede? Ya legamos a nuestro destino. Vaya que pena, que viaje tan corto, me habría gustado compartir mucho más con ustedes.

Una de las puertas se abrió, el rechinar de esta no se hizo esperar, enfrente de la puerta, un camino largo, recto, muy recto, pero también largo, muy largo, rodeado de árboles, estos hacían una alameda, era el lugar más bello, aún mucho más que los que al niño le llamaron tanto la atención mientras viajaba al inicio de su misterioso viaje.

_Vaya, no está nada mal, pensé sería algo horrible, pero si así es el inicio, no puedo esperar como será el final de esta hermoso sendero. 

Dijo el maluco, quien se prestaba a abandonar el carruaje, pero algo se lo impedía, sus harapientas ropas se habían quedado atrapadas en el asiento, él sentía una enorme fuerza que lo atraía hacía su asiento, sentía como si su cuerpo le pesara miles de kilos, como si sus pies fueran los de docenas de elefantes, su voluntad era la de ponerse de pié, pero su no la de su cuerpo; no era así para los otros, quienes bajaron del carruaje sin tener problema alguno, una vez ambos abajo, la puerta se cerró de golpe, además se escuchó como si echaran mil cerrojos, los caballos de nuevo relincharon, se pararon sobre sus dos patas traseras y corrieron como nunca antes de este viaje lo hicieron, como que llevarán prisa por deshacerse de la carga, era tanta la prisa que llevaban que el rechinido tomaba un especial y desesperante chirrido.

_Vaya que es hermoso este lugar, ¿no crees, adónde conducirá? Dijo el niño.
_Para averiguarlo deberemos caminarlo ¿no crees, estás listo?
_Lo estoy. Dijo el niño entusiasmado.
_¿Cuanto crees qué caminaremos?
_No lo sé, pero tampoco me tiene con cuidado. es tan bello que lo mejor será disfrutarlo, ¿verdad?
_Pues claro que sí.

Ambos caminaron y caminaron, por cuanto tiempo a saber, pero no se cansaban, solo observaban y hablaban, pero mientras avanzaban olvidaban, los recuerdos que el hombre traía mientras viajaba en el carruaje se le iba difuminando, esfumando, en cuanto al niño también, ya no extrañaba a todos los que al inicio dijo extrañar.

_¿Sabes algo? 
_¿Qué?
_Ya olvidé de donde vengo y no me importa para donde vamos.
_Yo siento lo mismo, es más creo no tener recuerdos. ¿Tú, recuerdas algo, extrañas algo?
_No, no recuerdo ni cómo es mi nombre, no extraño a nadie, no recuerdo a nadie; pero me gusta tu compañía, me gusta ser tú amigo.
_A mí también. 

Siguieron caminando, mientras lo hacían, seguían observando lo que les ofrecía el lugar, entre las copas de los árboles les llegaban rayos de sol que les acariciaba el rostro, una fresca brisa que les hacía mucho bien, les daba fuerzas y esperanzas de que el lugar que habría más adelante era algo inimaginable.

_¡Mira! 

Gritó el niño tomando de la mano a su acompañante. este observó lo que al niño entusiasmo, al grado de gritar y tomarlo de la mano, ambos veían muy ilusionados, pues, sabían que su andar estaba a punto de terminar.

_Oye...
_¿Qué?
_Tienes tus manos muy extrañas, como ásperas, no se, siento algo extraño en ellas. ¿Acaso fuiste alguien que trabajó en el campo, o acaso fuiste un carpintero, o algo así?
_Nada extraordinario hijo, nada fuera de lo normal, nada que tenga que afligirte o intrigarte. Mejor mira, no es hermosa esa luz que apareció al final de esta vereda, creo que es nuestro nuevo hogar.
_Aún está lejos, es muy pequeña la luz, pero se ve fuerte y se siente su calor, ¿verdad? 
_Así es hijo, se siente muy bien. Esto dijo observando el esplendor en su rostro, sus mejías rosadas, sus ojos muy abiertos en incendiados de felicidad y luz.
_Me esta sucediendo algo extraño.
_¿Qué?
_Siento una sensación extraña en mi espalda, un cosquilleo, una sensación extraña pero agradable, pareciendo algo bueno, pero no sé qué será. ¿No lo sientes tú?
_No, no lo siento, pero seguro es el ambiente, nada de que temer.
_¡Mira, la luz está ahora más fuerte!
_Es porque estamos llegando, por eso la ves más fuerte, pero en realidad es que estamos muy cerca.
_Qué emoción, estamos a punto de llegar.
_Estás listo hijito.
_Sí, lo estoy.

Entonces de lo que parecía ser una intensa luz, salió una bruma igual de blanca que la luz que les atrajo y emocionó, esta los abrazó y ellos entraron en ese lugar, mientras lo hicieron ellos se fueron difuminando hasta desaparecer, pero mientras lo hacían de la espalda superior del niño, la sensación extraña que él sintió tomaba una bella forma, este las agitó y por unos instantes la bruma con ellas las apartó, pero de inmediato la bruma extremadamente blanca se los tragó, y solo se escuchó la risa del niño.

Mientras en el carruaje, este se detuvo en lugar horrible, un lugar jamás igualado al otro, el único y último pasajero escuchó cuando las bisagras rechinaron, esta vez el sonido fue estridente y amplificado, al abrirse la puerta del carruaje, este se quiso agarrar de algo, pero no pudo, quería evitar salir del carruaje, pues se aterraba el saberse solo en aquel horrendo lugar, sentía un ahogador calor, sentía un miedo que nunca sintió, a su mente llegaron de golpe todas las maldades que este hizo, su arrepentimiento le cayó de golpe, esto lo atormentó y mucho, se negaba a gritos a salir del carruaje, pero este lo vomitaba, no lo soportaba, él se detenía aferrándose de la puerta y de entre la oscuridad total del lugar, salieron unas sombras negras, las más negras posibles, amorfas, levitando y de las cuales se escuchaban los más horribles lamentos, que él escuchaba le resonaban en sus sienes, lo tomaron y sin misericordia lo arrancaron del carruaje, este al ya estar en poder de ellos, gritaba, forcejeaba para evitar ser metido en el que sería su hogar por la eternidad, entonces mientras aquellos, que parecían sombras sin forma lo encaminaron y mientras estos lo hacían de la nada, de la oscuridad total se abrió una especie de puerta y lo que en el otro lugar fue una hermosa y cálida luz aquí era una enorme pero colorada y ardiente, mucho más fuerte que el magma y la erupción del más potente volcán, cuando este fue tragado por esa oscuridad se escuchó algo parecido al contacto de una mano humedecida por la saliva en contra de la ardiente plancha.   

Las puertas del Carruaje se cerraron de golpe y con fuerza, quien conducía el carruaje gritó a sus pura sangre y al hacerlo, estos de nuevo relincharon y se pararon sobre sus patas traseras, esto hizo que la capucha del traje del conductor se cayera de su cabeza dejando al descubierto la identidad del conductor, al lado de él un bello y enorme perro negro.

_¡Arre, que tenemos otros viajes por hacer...!



jueves, 5 de octubre de 2017

Vuelve por favor


Todo se termina un día
es lo que todos ahora me dicen,
para mí hoy eso tiene sentido,
lo empecé a vivir el día que te fuiste.

Vuelve por favor, regresa a tu hogar
regresa que alguien te ama y te espera
para mí nuestro amor aun no termina
qué pensarás tú.

Si todo un día llega a su final
el tiempo para mí no es verdad,
no es mi realidad, 
porque aunque pasen mil años
yo seguiré esperando por ti, mi amor.

Si el tiempo todo lo destruye y todo lo termina
nuestro amor es indestructible y no tiene final
vuelve por favor, regresa a mis brazos
refúgiate en mi pecho 
porque aun vives en mi mente.

Cien años deseaba estar contigo,
luego irnos juntos a la eternidad 
tomados de la mano, pero tú ya no estás, 
te has alejado y yo he quedado
muriendo en vida sin saber nada de ti.

Cien años serían muy pocos,
necesito de más tiempo 
para entregar todo este amor
que no aguanto aquí en mi pecho contener 
desborda hacía ti, pero hoy tú ya no estás.

Todo se termina un día
es lo que todos aun me dicen,
y que para mí hoy ya tiene sentido,
lo empecé a vivir el día que te fuiste.

Dicen que con el paso del tiempo olvidaré
este amor que has construido en mí,
pero eso también es falsedad, no es verdad,
porque yo no dejo de pensar en ti,
dí cómo haré, si no sé más de ti,
qué pensarás hoy de mí.

Nada dura para siempre, es otra gran mentira,
mi amor durará esta vida y la siguiente,
porque mi amor no es para un instante, soy diferente, 
llegas y me enamoro, te vas y olvidarte no lo logro,
me pensarás o en otros brazos me olvidarás.

Has destruido lo que con amor para ti construí,
piénsalo bien y vuélveme a amar,
mi lamento no lograrás escuchar, 
pero siento que tu corazón si lo hará, 
él me escucha, pero no te logra convencer.

Vuelve por favor, vuelve a quererme.
Vuelve por favor, vuelve y escúcharme.
Vuelve por favor, cura mis heridas que aun no cicatrizan.
Vuelve por favor, vuelve a amar a este ser.
Vuelve por favor,  mucho más de ti quiero saber.
Vuelve por favor, descongela con tu calor mi amor.
Vuélveme a querer, vuélveme a amar, 
que ya no vivo sin ti.



Voy por ti


Yo voy por ti.
Por la miel que brota de tu piel.
Yo voy por ti.
Por los ojos y tus labios.
Yo voy por ti.
Por tu cuerpo y tiemblo.
Yo voy por ti.
Por tu cabellera y esas piernas.
Yo voy por ti.
Por tu corazón y la pasión.
Yo voy por ti.
Por tu sensación y tu emoción.

Yo voy por ti.
Por un roce de tu piel,
por el sabor de tus labios,
por el contacto de nuestros cuerpos,
por el amor y el deseo,
por lo bella que eres.

Yo voy por ti.
Por el roce de tu piel y para beber tu miel.
Yo voy por ti.
Para cerrar tus ojos con mis labios.
Yo voy por ti.
Para temblar con tu cuerpo.
Yo voy por ti.
Para perderme entre esas piernas.
Yo voy por ti.
para sentir tu corazón y esa pasión.
Yo voy por ti.
Por la sensación y toda esa emoción.

Yo voy por ti.
Por un roce de tu piel,
por el sabor de tus labios,
por el contacto de tu cuerpo,
por el amor y el deseo,
por lo bella que eres.

Yo voy por ti.
Porque esperas y me desesperas.
Yo voy por ti.
Porque muero por sentirte y acariciarte.
Yo voy por ti.
Porque soñé con este momento que ya siento.
Yo voy por ti.
Porque estoy loco por tenerte. 
Yo voy por ti.
Porque es nuestro deseo y porque lo quiero.

Prepárate que ya voy por ti