martes, 19 de septiembre de 2017

A donde yo vaya


Por donde yo voy, 
apareces tú.

No puedo apartar de mí,
tantas cosas vividas, 
tantas cosas compartidas,
tantos recuerdos 
que hoy me acompañan 
a donde yo voy.

Te llevo en mi corazón, 
te llevo en mi mente
y en cada recuerdo apareces tú,
por donde voy, te encuentro.

Eres un fantasma que me acecha.
Eres una imagen que dibujo.
Eres la mujer que tanto amé.
Por donde voy, apareces tú.

Día tras día, 
es más difícil ya
intentar olvidarme de ti.

Me acechas 
y te metes en mi mente,
apareces en mis sueños 
y te apoderas de mis recuerdos.
Eres dueña de mis pensamientos.

Si duermo, apareces tú.
Si trasnocho a mí lado tú.
Si salgo con alguien a bailar, ahí estás tú.
Si veo la luna, ahí me sonríes tú.
Si veo un comenta, ahí me saludas tú.
Por donde yo voy, apareces tú.

La cordura me abandonó 
y la locura me encontró.

Eso creo, 
pues donde voy, apareces tú,
jamás antes te vi tan linda 
y me sonríes.

Qué es lo que quieres de mí, 
si mi amor ya lo tienes.

Si duermo apareces tú, 
en mis sueños todo es diferente
jamás te fuiste, 
me amas con tanta pasión, 
nunca antes fue así,
si despierto a mi lado te encuentras, 
pero solo eres imagen
que vive en mi mente.
A donde voy apareces tú.

Aunque coloque un océano 
entre tú y yo, ahí estás tu.
Aunque me eleve hasta el cielo 
en una nube estás tú.
Aunque cierre mis ojos 
bajo mis parpados estás tú
Aunque lo quiera evitar 
en cada palpitar estás tú.
Aunque yo no lo quiera apareces tú
A donde yo voy ahí estás tú.

La cordura me abandonó 
y la locura me encontró.
A donde yo voy, apareces tú.
Mi corazón te desterró, 
mi mente no. 

En cada lágrima que derramé 
me recordó tu adiós.
En cada lágrima que me enjugué 
me acariciabas tú.

En cada suspiro 
que de mi pecho se me escapó, estabas tú.

La locura de mi se apoderó, 
la cordura me abandonó,
seguro se fue contigo. (Contigo se fue).

A donde yo voy, ahí estás tú.
A donde yo voy, apareces tú.
A donde yo voy, mis recuerdos te traen a mí.




Spaceman


Él, es especial, es un chico espacial, un día a mi vida llegó conduciendo su extraña nave, un platillo volador, de él bajo, yo petrificada quedé, seguro se encaminó hasta donde estaba yo paralizada, se me acercó demasiado hasta estar seguro de que estaba seguro, de su atuendo extrajo su mano, su guante se quitó, luego me acarició, yo sentí una rara sensación, una relajación y una gran emoción, mi cuerpo completo recorrió con tremenda curiosidad, en ningún lugar se detuvo, yo deseaba que no terminara aquel recorrido, luego de su atuendo extrajo su otro brazo y también se quitó el guante de la mano, me acarició el rostro, lo hizo con mucha ternura, me sobo las mejías, me acarició los párpados, dibujo algo sobre mi rostro y entonces ocurrió la magia, su careta se extrajo; al hacerlo yo seguía paralizada o petrificada, sin lograr mover un solo músculo, por más que deseaba salir huyendo no comprendía el por qué seguía paralizada, sería por qué era bello, eso lo supe cuando su careta se extrajo y vi su rostro, yo esperaba ver un alien de color verde pálido, un par de antenas sobre su enorme cabeza y en su pecho un rojo palpitar, pero no, en su lugar, un lindo rostro, con unos ojos azules de un profundo mirar, sobre su linda cara se dibujo una sonrisa que me llevó la paz y por fin moví mis brazos, sin pensarlo, mucho menos desearlo se dirigieron hasta su rostro y con cuidado también lo escanee, él me permitió hacerlo y yo lo disfruté, luego se acercó y mis labios los besó, esto de nuevo me paralizó y a mi corazón casi lo detuvo, no fue como la primera vez, esta vez fue de amor hacia él. Ese beso fue como de otro mundo, sentí que levité y la verdad creo que así fue, me dijo. _¿Eres una dama? Yo dije. _Creo que sí. Yo pregunté. ¿Y tú, eres un Spaceman?, él se sonrió ante lo evidente, pero para mí pudo ser solo otro que de la Nasa llegó, pero eso no fue así. 

Él me dice. ¿Tienes algo o alguien que te detenga en este lugar? Yo le dije que no, pero bueno, creo que sí, pero no me importó y tampoco me preocupó, entonces él me invitó, señaló su extraño vehículo y luego señaló la inmensidad del cielo, después me tomó de la mano y me llevó hasta su nave y en ella con cuidado me depositó, yo no dejaba de soñar, una vez acomodada en el lugar del copiloto, escuché una linda voz, esta hablo y él le respondió, la verdad no entendí nada, eso no interesó, luego él me ve y me da otro beso, mientras lo hizo, seguro arrancó su nave y en un santiamén me encontraba entre los anillos de Saturno. Me dijo. ¿Sabes lo qué esto significa? Yo que no sabía nada le digo que no, entonces él me contó; que en su planeta él era un chico listo para comprometerse y que de él (el planeta) salió en busca de una mujer, pues las de su planeta no eran nada para él, que deseaba a una mujer que fuera de otro lugar y que hace mil años salió en busca del amor, que recorrió mil galaxias, hasta que un lunar de color azul atrajo su atención y que por él se desvió otro millón de años luz, que lo orbitó por un par de segundos y entonces fue que me observó viendo la luna; se dijo, que linda criatura y decidió descender sin saber si el lugar era un peligro para él, mientras descendía su corazón latía fuerte y sentía se le salía por cada poro, me dice, si creo en el amor a primera vista y yo le digo que sí, pues también ahora lo estoy. 

En todo el planeta nadie me movió el tapete, como lo hizo él con solo acariciar mi piel, se detuvo solo un instante sobre Saturno, de su nave salió y mientras yo lo veía sobre aquel planeta hincarse frente a mí para pedirme que fuera su mujer; mientras que en la tierra, las noticias divulgaban un raro suceso astronómico la falta de uno de los anillos del enorme planeta, ese anillo ahora esta en mi mano, ahí lo tengo yo, y nos dirigimos hacia su hogar. El viaje fue corto para tremenda distancia, otros millones de años luz, ¡vaya que si me mude! 
Al llegar a su planeta, allí hubo una tremenda bienvenida, resulta que él era el heredero de lindo lugar, como quien dice; era el príncipe y llegó con una mortal terrenal, al llegar, él me presentó y el padre le preguntó de que lugar era yo y él dijo, es de un lunar lejano en la galaxia, un lunar de color azul, el rey al escucharlo se alarmó y preguntó. ¿No digas que  el planeta se llama: Tierra? Y cuando esto dijo, todos corrieron a esconderse. 
Vaya fama la que nos tenemos, pero eso no le importó a él, me tomó entre sus brazos y ante ellos apasionado me besó, el rey salió por detrás de su trono y dijo. ¿No eres peligrosa, como el resto de los tuyos? Yo dije. ¡No! yo soy diferente, creánme, que no miento.  Su majestad me creyó, pues tienen un sexto sentido o seguro sin darme cuenta me scaneó y me averiguó, dijo entonces al resto de los habitantes. ¡Esta descontaminada de esa maldad que acaba con su lindo planeta! Todos salieron de sus escondites y ahora ya se prepara la boda. 
Yo me asomó y veo hacía la inmensidad del universo y sé que en algún lejano lugar esta mi hogar, ese lunar de color azul que ahora seguro estará en guerra, y muriendo para los que lo habitan, no dejo de sentir tristeza por los de mi especie, pero ahora estoy enamorada y esperanzada de que un día, seré la reina de este lindo lugar muy parecido a la tierra, solo que con dos lunas y un enorme sol, aquí todo es diferente, no hay fronteras ni discriminación, aquí todos son como hermanos como una enorme familia, la verdad que la población no supera unos pocos millones el lugar es enorme. 
_¿Qué haces mi amada? Me dijo el Spaceman, mi amor.
_Nada, solo veo la inmensidad del universo y lo bello de este lugar, así debió haber sido un día mi planeta.
_La verdad que sí, aquí están las especies en extinción, nosotros las trajimos y las reproducimos, esas especies ayudaron a que nuestro mundo fuere lo que hoy es, un lindo lugar para vivir, sabes nosotros llegamos acá de otro lugar, nuestro mundo se extinguió, por culpa de nuestros antepasados, aprendimos la lección, ahora estamos tratando de no cometer el mismo error, por eso se alarmaron al escuchar de que tú eres una terrícola, temen de que un día nos encuentren y con sus armas de destrucción nos quieran conquistar, volvernos sus esclavos y apoderarse de nuestro hogar.

Ella se sumergió entre sus brazos y le dijo gracias, pero su mirada seguía perdida en el espacio y en su pensar hay algo no tan especial...

Para el amor no hay lugar, este puede llegar de cualquier lugar, puede llegar de otra galaxia, puede llegar del espacio, pero si hay algo real es que, los que habitan el planeta del Spaceman, tuvieron razón de sentir miedo por ella, pues algo podría pasar cuando ella herede el trono, pues al final de cuentas ella no ha dejado de ser una terrícola más y en su ADN, ella lleva algo de lo que termina hoy día con nuestro mundo. Pero esta es y será otra historia. 
Lo verdaderamente rescatable de esta, es que el amor no tiene fronteras, ni razas, ni credos, mucho menos si se trata de seres de diferentes mundos. 







miércoles, 13 de septiembre de 2017

Pensándote a ti


Pensando en ti, 
en este lugar, 
que fue nuestro nido de amor, 
mis pensamientos, 
me transportan hasta ti 
y las paredes me hablan de ti, 
tu sombra veo reflejada en ella, 
y mi amor 
la pinta de colores y apareces tú.

Pensando en ti, 
mis recuerdos me hacen desear 
que estuvieras aquí, 
hacer el amor hasta morir, 
verte sufrir de placer, 
gritar ya no puedo más, 
las sombras 
reflejan la pasión sobre la pared, 
mi amor la pinta de colores 
y apareces tú.

¿Cómo hacer para olvidarte? 
¿Cómo hacer para dejarte ir? 
¿Cómo hacer para borrar este casete? 
Borrar tu imagen sobre la pared.

Pensando estoy 
y apareces tú reflejada 
sobre la pared y en el cielo raso también, 
como te extraño, 
deseo estés hoy aquí, 
recuerdos invaden mi mente 
y agobian mi corazón, 
ha pasado el tiempo 
y yo sigo pensando solo en ti, 
tú sigues aquí 
muy adentro de mí.

Recuerdos invaden mi ser, 
vives en mi mente y en mi corazón, 
parece que nunca te fuiste 
en mí te quedaste, 
te pinto de colores 
la sombra sobre la pared, 
bella silueta 
haciendo el amor, 
como deseo estuvieras hoy aquí.

¿Cómo hacer para olvidarte? 
¿Cómo hacer para dejarte ir? 
¿Cómo hacer para borrar este casete?
Borrar tu imagen sobre la pared.

Desearía estuvieras aquí, junto a mí. 
Desearía estuvieras aquí, amándome. 
Desearía estuvieras aquí, amándote.
Desearía estuvieras aquí, acariciando.
Desearía estuvieras aquí, besando.
Desearía nunca te hueras ido de mi lado.

Pensando 
entre estas paredes que fueron un día 
nuestro nido de amor, 
pensamientos me invaden 
y mis recuerdos 
dibujan tu sombra sobre la pared, 
mi amor la pinta de colores 
y apareces tú.

¿Cómo hacer para olvidarte? 
¿Cómo hacer para dejarte ir? 
¿Cómo hacer para borrar este casete?
Borrar tu imagen sobre la pared.

Vuelo con mis recuerdos, 
me alejo de este lugar 
que aun tiene tu olor, 
voy hasta donde estás, 
te veo sola y pensativa 
y en tu pared, aparezco yo, 
y tu amor me pinta de colores

¿Cómo hacer para olvidarte? 
¿Cómo hacer para dejarte ir? 
¿Cómo hacer para borrar este casete? 
Borrar tu imagen sobre la pared. 

Eso te repites tú también.

Se me ocurre,
que vuelvas a mí 
que dejes de ser 
esta silueta en mi pared 
que se pinta de colores 
cuando la veo con este amor.

Desearía estuvieras aquí, junto a mí.
Desearía estuvieras aquí, amándome. 
Desearía estuvieras aquí, amándote. 
Desearía estuvieras aquí, acariciando. 
Desearía estuvieras aquí. besando. 
Desearía nunca te hueras ido de mi lado.

¿Cómo hacer para olvidarte? 
¿Cómo hacer para dejarte ir? 
¿Cómo hacer para borrar este casete? 
Borrar tu imagen sobre la pared. 



martes, 12 de septiembre de 2017

De la ciudad al campo


Dejo atrás a la ciudad 
y me dirijo en busca 
de un mejor lugar para vivir,
no podría imaginar
que se podría 
vivir bien y sin dinero.

Las personas del campo 
viven con lo mínimo,
el sustento diario 
son frijoles con queso y café,
y un trozo de pan y felices están.

La ciudad es enorme 
y así sus gastos, todo allí es vano 
y su gente también,
las mujeres son fáciles y muy caras.

Cuando del autobús descendí lo presentí, 
los que estaban ahí, sentados en el parque
con recelo me vieron,
pero luego me sonrieron,
bienvenido me sentí.

mientras caminé en busca de un hotel,
ni uno encontré, solo habían casas 
con recamarás disponibles 
y en una descansé.

A mi puerta alguien llamó,
grité: ¿Quién? 
como se hace en la ciudad
y nadie respondió, solo entró
con charola en manos y sonrisa en labios.

Me dijo: 
¿Quiere un aperitivo, debe traer hambre?

Era una linda niña, como de dieciséis
le dije: Gracias, déjala ahí.

Ella obedeció y de nuevo me sonrió,
luego preguntó:
¿Cómo se siente en el pueblo?
y agregó: ¿Usted es de la ciudad?,
yo le dije que sí, 
a ella se le iluminaron los ojos.

Entonces supe 
que los chicos de la ciudad 
llegan con pegue.

Le dije: ¿Cómo es tu nombre? 
Ella me dijo con sus mejías rosadas
pero al natural, me llamo: María.

Y le pregunto: 
¿Quieres acompañarme un rato?

Ella dijo que sí, 
y a mi lado se sentó, luego preguntó: 
¿Cómo es la vida en la gran ciudad, 
debe ser lindo vivir allá?

Yo soy quien ahora sonríe 
y le digo: ¡No!

Aquello es una enorme selva de concreto 
y con animales mucho más salvajes y peligrosos.

Ella se asombra y me dice: 
Pero, ¿cómo es posible?
si ahí esta la cultura y la educación.

Pero también la basura
le respondí y no me arrepentí.

A la mañana siguiente 
María me despertó
y aun estaba oscuro. 

Buenos días, sonriendo me dijo.

Yo bostecé y me preocupé y pregunté:
¿Qué sucede, 
por qué me hablas si aún es de noche?

Ella me dice: 
¿No escuchaste cantar al gallo?
Yo dije que no.

Si quieres tener algo de dinero 
debes levantarte temprano
y salir al campo a sembrar para cosechar,
mientras yo haré el pan para desayunar.
Aquello me asombró, pero me gustó.

La vida en la ciudad es muy veloz,
tentadora y encantadora pero abrumadora,
puede terminar contigo antes del canto del gallo.

Yo aquí ahora soy feliz, 
tengo solo lo necesario, pero soy millonario
en calor y amor, 
tengo a una linda y joven mujer
que jamás me traicionará, 
así es mi linda María.

Me levanto al amanecer 
y luego me despide con un beso.

Mientras trabajo en el campo 
ella hace el pan y prepara el café.

Mientras que en la gran ciudad 
todos mueren por un celular




La Conora


Bajando la Conora, la carretera serpentea y se ve peligrosa, lo sé, debo colocar toda mi atención, la vista se me nubla, nada me importa; ahora lo sé, tormentas nacen en mis ojos, ojo del huracán; ahora lo comprendo bien, no debí partir así, dejarte sin mí, triste estarás. 

Paro el auto por unos minutos, secó mis ojos, ahora logro ver mejor, casi derrapo y caigo al vacío, pero nada me importa; ahora lo sé muy bien, no debí partir y dejarte así. 

Veo por el retrovisor y sobre él, tus ojos azules; arranco el motor y me introduzco a la cinta asfáltica y sigo mi viaje; la carretera es una fiel serpiente, con su veneno me espera. 

Poco avanzo y de nuevo esta tormenta y el ojo del huracán, podría morir si conduzco en esta condición, mi corazón me recuerda que aun amo a la mujer que quedó atrás, cómo estará, ahora lo sé que aún la amo; en sus ojos azules, habrá otra tormenta igual. 
Nada me detiene, frenaré con motor al descender, eso me dijo mi padre cuando me enseñó a conducir. (manejar) 

No puedo dejar de sufrir, ahora lo sé muy bien, que no debí dejarte ahí sola y sin mí, el tramo es largo y la pendiente peligrosa, mi motor ruge, como si protestará o sufriera al igual que yo, en mis ojos sigue lloviendo y en el retrovisor aquel par de ojos azules, no me paran de ver, se meten en los míos y viajan directo al corazón; toman un atajo y entran en mi mente.

Besos candentes, abrazos ardientes que derriten cualquier piel, sensaciones que estremecen mi cuerpo, agitan mi respirar y a mi corazón también. 
Que bello fue, ahora lo sé bien, cuanto la amé, no debí dejarte así; detengo el auto, para reponerme, limpio mis ojos y la tormenta apacigua, una llovizna es ahora, solo será por una hora, la carretera me reta y mi vista la ve y con respeto la contemplo, aún falta mucho para terminar de descender y tu mirada sigue allí.

Los autos pasan a mí lado y nadie se detiene, todos viajan atentos, pues la serpiente ya a cobrado muchas vidas, este día podría ser la mía, por eso necesito estar despejado para atender bien el volante y escuchar el crujir de mi motor, saber cuando deberé frenar con él, creo que las nubes se abren paso y pronto saldrá el sol, eso me hará bien; ahora lo sé, cuanto te extraño y a penas voy iniciando la Conora, me pregunto si debo volver, regresar con quien me trae en medio del huracán.

Me doy fuerzas y de nuevo sobre aquella serpiente, un trailer me pide le de vía, seguro voy muy lento, el motor de ese camión se escucha con furia, me hago por un lado y siento un remolino a su paso, será que quien conduce va con bien, ya pasó y me dejó una nube de humo negro en la cabina, mis ojos se irritaron, las lágrimas ahora son por el humo; no me puedo engañar, lo sé muy bien, la tormenta sigue en mí y el huracán también y en le retrovisor ese par de enormes ojos azules que me conocen tan bien, fijamente me ven.

A media Conora voy, veo para atrás y la cola de la serpiente aún se ve amenazadora y lo que me falta es mucho peor, a pesar de que ya no estoy tan alto; la temperatura dice caliente, mi motor me pide un descanso pero quiero salir de este abismo, alejarme de aquí y seguir mi camino. 

La verdad no estoy seguro de querer esto, otra vez me detengo y salgo del auto para observar bien; los desfiladeros son verticales y profundos, el barranco no tiene final, al igual que este tormento, me llega el lamento y en mi sienes retumba la pregunta; ahora lo sé muy bien, en mis ojos la tormenta arrecia y el huracán regresa.

Ella estará bien o sufrirá cómo yo, nunca debí dejarla así, sin mí, ahora lo sé y me viene bien escuchar su voz, pero eso ya no será posible, ella esta a kilómetros de mí. (aquí).

La Conora es mi pesadilla, es la que me detiene con su serpiente, sus desfiladeros y barrancos sin fin, a mi lado se enfría mi auto y sobre los vidrios se refleja tu rostro, quien me dice; regresa, no te alejes, te espero y desespero, además sufro también.

Sus ojos ya no son azules, ahora son grises, debido a esta tormenta, el huracán hace destrozos en mi corazón y yo aquí a media Conora sin saber que hacer, seguir o regresar, cada media hora un auto pasa por mi lado y nadie se detiene a ver si me sucede algo, me pregunto de que huirán también.

El día amenaza con abandonarme, todo se oscurece y el frío me arremete, desearía refugiarme entre tus brazos, cálido lugar que me enciende la piel, se te da muy bien, ahora lo sé, no debí dejarte ahí sin mí y yo aquí sin ti, los ojos sobre los cristales se cierran al igual que mi ilusión.

Los faroles del auto que ahora desciende se encienden, sin duda la noche me acecha, y estoy aun casi a la mitad, mi futuro es ahora más peligroso, la tormenta aún me amenaza, siento las centellas en mi pecho, la tormenta se avecina de nuevo y con ella el huracán también, debo entrar en mi auto, arrancar el motor, el que ya se enfrío y seguir mi camino, mi destino esta enfrente y me espera con los brazos abiertos; ahora lo sé bien, aunque no logro ver muy bien.

El motor encendió al estartazo y lo acelero y se escucha poderoso, la serpiente sigue al acecho, pero ya es corto el tramo que me espera para llegar al valle del silencio, esa será otra fase y me pregunto; cómo será.
Veo para entrar en la cinta asfáltica, acelero y me marcho; en cada curva freno con motor, este se escucha bien, la tormenta ya me dejó y el huracán también.

La Conora llegó a su final, vencí a la serpiente y a su mortal veneno, la veo y le digo; llegué por fin y estoy muy bien, en mis ojos ya no hay lluvia, pero mi corazón no se siente nada bien y mi mente me envía imágenes tuyas, las recibo bien, te recuerdo con amor y en mis labios nace una sonrisa; ahora lo sé, un día volveré y seguro te encontraré, nuestro amor recuperaré y la vida que hoy dejo atrás retomaré y seguro que nos irá muy bien, porque el verdadero amor, ese nuca muere.  





viernes, 8 de septiembre de 2017

No te puedes olvidar de mí


Con quien hoy estés, 
me recordarás.

Con quien hoy estás,
cuando él te besé, me sentirás.

Con quien hoy estés,
me extrañarás, 
porque él no me logró vencer. (hacer olvidar).

Con quien hoy estés,
cuando sientas sus manos acariciar tu piel
desearás más de mí.

Con quien allá estés,
hoy tan lejos de mí
no podrás olvidarte de mí.

Con quien creas amar,
su cuerpo desnudo no saciará
la sed que tienes en cada poro.

Con quien creas amar,
a tu corazón no logras engañar
y mi imagen aparece en tu mente. (memoria).

Con quien este engañado por ti
él un día se dará cuenta 
de que aún me amas, 
que aun sientes amor por mí.

Con quien te robó de mi lado,
lo hizo con engaños, 
con regalos que ya no te llenan,
ahora extrañarás mis rasgaduras en tu piel.

Con quien engañado aún está,
tarde sabrá y lo tendrá que aceptar
cuando te vea a mi lado regresar, 
arrepentida de haberte ido de mi lado un día.

Con quien ahora estés,
te verá y se reirá de ti 
cuando vengas a mí 
a suplicar que deseas regresar.

Ahora soy más dueño 
de tus pensamientos, de tus sentimientos 
y sabes que no miento.

Ahora extrañas esa sensación 
que hubo en tu vientre.

Ahora extrañas ese mágico momento,
donde estuvieres 
no podrás olvidarte de mí,
porque vivo en tu memoria en cada momento,
en tu corazón y por debajo 
de ese excitante calzón, 
¿reconoces esa rica picazón? (Comezón)

Ahora estás deseando hacer el amor,
pues con él, solo es un momento 
sin amor ni sentimiento,
eso es la sal y pimienta 
estar con él, no tiene sabor, ni condimento.

Te hago falta en la entrepierna 
y en cada parte de tu cuerpo.

Con quien estés, yo sé muy bien 
que no me puedes olvidar.

Con quien estás y donde estés 
no me olvidarás jamas,
porque con quien hoy estás
no me logra sacar de tu mente 
y cada momento que vivimos un tiempo.

Cuando te besé, 
no experimentarás esa sensación 
de querer un poco más.

Cuando sus manos acaricien tu piel, 
será como hiel, extrañaras mi rica miel.

Donde quiera y con quiera que estés 
no podrás jamás olvidar
a quien llevas en el corazón y pensamientos.

En donde hoy estés 
no te olvidarás de mí,
recordarás que todo lo que tuve 
todo fue tuyo
y eso me hará para siempre solo tuyo 
y a ti para mí, siempre mía serás.

No me te puedes olvidar de mí.
Eso lo se bien



Arthur (las canciones de mi vida)


Hubo una vez en New York, un maduro millonario, quien hasta hoy nunca maduró, vivía en el penthouse de un lujoso hotel, el propietario era él, se daba una buena y lujosa vida, era excéntrico hasta más no poder. De compañero un viejo y londinense mayordomo, quien le seguía la corriente para mantenerse al corriente y no perder tan envidiado trabajo, pues para él todo aquel lujo era como si fuera de él. 
Arthur era su nombre, su apellido no le venía muy bien, así que lo obviaba pues, decirlo era sinónimo de riqueza desmedida, algo que lo tenía sin preocupación, sin el menor cuidado, pues, para él, su mundo era solo él. 

Sobre la Fifth Avenue lo espera su fiel mayordomo, quien le hace de chófer también; esperando por él, mientras se viste de frac, con sombrero alto y cola en el saco, cada tarde de cada día por todo el año, ambos salían de compras, por lo general era en New York, aunque otras veces tomaba su avión personal al que lo tripulaba el mayordomo también y viajaban a Berlín, Inglaterra y Francia, cualquier lugar que se le antoje esta bien para él, cosas del millonario inmaduro aun.

Esta vez luego de darse un baño en champan, que otras veces era en leche, porque alguien le dijo que era bueno para la piel, a lo que el mayordomo a veces le decía. 

_Que bien señor, usar toda esa leche que alimentaría a centenar de niños. Él respondía. 
_Yo no tengo la culpa de que sean pobres. 
_Tiene usted razón señor. Respondió sarcástico el mayordomo. Cuando lo hacía en champan el mayordomo decía. 
_Vaya que desperdicio de tan cara bebida, con ella, alguna pareja seria feliz en su boda.
Arthur respondía. 
_Y a ti que te importa, si cuando no estoy lo haces también. El pícaro mayordomo sonreía y pedía perdón al señor por el abuso. 

Cuando Arthur bajó y frente a su lujoso hotel se paró, el mayordomo le abría la puerta del enorme y lujoso auto, ya él cómodamente sentado y el mayordomo al volante, este preguntaba. 
_¿A dónde amo? 
_Avanza, ya te diré donde detenerte. Responde esta vez Arthur. 

El mayordomo quien lo ve por el retrovisor, dice.
_Excelente decisión señor. 
Y avanza por la lujosa avenida, mientras este avanza, Arthur observa para la calle, mil ideas en su cabeza, entre ellas, en qué gastará parte de su fortuna, qué es lo que le hará falta, esto le invade en dudas su cabeza, baja el vidrio que lo separa del mayordomo, y le pregunta. 

_Jaime. 
_¿Si señor? 
_¿Qué compraré hoy?
_No sé señor. Usted dígame. 
_Mejor, di tú que necesito, pues no se que me hará falta, quiero algo que me dure el gusto, como el enorme tren; ¿lo recuerdas? 
_Cómo olvidarlo señor.
_¿Recuerdas lo qué me costó armarlo? 
_Si señor, una proeza, es usted muy inteligente sin duda; yo solo observé. 
Dijo Jaime, quien vio a su amo con mirada de enojo por el retrovisor, pues el que lo armó fue él y vaya que le costó; pero luego sonrió, pues vaya que se divirtió junto a su amo, ese día parecían un par de niños con juguete nuevo, tomaron del mejor champan, fumaron los mejores puros cubanos, ese fue el recuerdo del mayordomo. 
_¿Sabes Jaime?, algo así quiero encontrar hoy, algo que me haga olvidar mi pobre vida.
_Seguro,  señor, muy pobre señor. 
Dijo el fiel mayordomo, quien se sonrió, esto Arthur no lo vio, él seguía observando por las aceras de la Fifth Avenue. 

Esta vez el mayordomo se preocupó por su patrón, pues nunca antes lo vio tan acongojado, preocupado, como aburrido de su ostentosa vida, pero nada se le ocurrió, pues Arthur tenía todo lo que él podría desear, todo lo imaginable era de él y lo inimaginable, también; nada nuevo por comprar. 
Pero algo si era seguro, que esta tarde debería de gastar por lo menos cien mil dolares, para regresar feliz, pues, no le bastaría esta vida para gastar tan vasta fortuna. 

Arthur a pesar de ser uno de los hombres más ricos del mundo, no era feliz, y esto, no es de imaginar, porque si hay algo seguro en esta vida, es que el dinero no lo compra todo.

_¡Detente aquí! 
Ordenó Arthur a Jaime, este se detuvo al lado de un hidrante, pero nada importó, pues podía pagar mil infracciones, al ver lo que sucedía el policía se acercó, pero al ver de quien se trataba lo ignoró, se hizo de la vista gorda, pues quien no conocía a tremendo magnate, era enorme pero bajo de estatura y carecía de cualquier sentimiento para su prójimo, para él, nada ni nadie importaba; el policía dijo: -Qué posibilidad hay de un incendio y si lo hubiera y se quemara esta cuadra, al día siguiente estaría en pie, lo único para lamentar, sería una perdida humana, aunque los familiares recibirían en compensación tremenda fortuna. Luego pensó: Quien sufriera una quemadura para dejar este maldito empleo.  Y siguió con su andar sobre la Fifth Avenue. 

Arthur descendió del lujoso auto, el mayordomo al lado de la puerta, Arthur se colocó su cómico sombrero y en la tienda entró; mientras, el mayordomo corrió la limusina unos metros para evitar una tragedia, luego también entró, quien sabe y hoy como siempre su patrón le regale algo costoso.

_Buenas señor. Pase adelante. ¿Puedo ayudarle? 
Dijo la señorita de buen ver al desconocido con atuendo pasado de moda para la ocasión; Arthur se incomodó, pensó: -¿Cómo puede ser que esta no sepa quien soy? Entonces, la observó de pies a cabeza; y la verdad, que la chica era bella, aunque se le notaba por cada poro que no era acomodada, que era alguien más, una más del mundo sin fortuna, a pesar de su linda figura y su cara angelical, ojos azules, sonrisa de carmín suave, para no caer en lo vulgar, ropa, la que recién se compró para la ocasión, para iniciar el día muy bien en su nuevo trabajo. 

Jaime dijo al pequeño adinerado.
_Ordene usted señor.
_¿Escuchaste a la chica? Dijo un desconcertado multimillonario. 
_Si señor.
_Ella no sabe quien soy, ¿puedes creerlo?
_Eso es algo inaudito señor.
Dijo Jaime haciendo una mueca con los ojos a la desconcertada señorita, quien no sabe ni conoce del Jet Zet por ser del proletariado; la asalariada de nuevo preguntó.
_¿Le sirvo en algo señor?...
El mayordomo de inmediato ordenó y corrigió la plana y a la chica le dijo, o mejor, le agregó a su frase lo siguiente...

_¡Arthur! 
Y a la chica le sonrió, esta comprendió y la frase corrigió, luego de hacerlo, el millonario excéntrico le dijo que le mostrara lo nuevo y más caro. La chica lo condujo por el lugar más exclusivo, pero justo cunado llegó a ese departamento sale la dueña a su encuentro y le dice a la chica.
_Está bien Esmeralda, yo me encargo del señor Arthur, uno de nuestros mejores y exclusivos clientes. Arthur dijo de inmediato.
_No. Quiero que ella me acompañe, que me muestre lo que recién llegó. 
La señora no tuvo más que seguir la vieja regla que recita: El cliente siempre tiene la razón, y le cedió el lugar a la chica, quien por ser novata no sabía que podría interesar a tan distinguido y cómico millonario; el mayordomo, quien era otro más del proletario observó la angustia en Esmeralda y con otra mueca le indicó que él le sugeriría lo que podría necesitar, a pesar saber muy bien que lo de la tienda ya lo tendría todo en el desván o en una de sus tantas bodegas. 

El tour prosiguió y mientras avanzaban los tres, solo el mayordomo observó lo inimaginable y era qué, en el lugar hubiera algo que Arthur no tuviera aún y que realmente lo necesitaba, lo necesitaba con extrema urgencia. La chica lo condujo por casi todo el comercio y este compró lo que ella le ofreció, ella se sentía muy bien, para ser su primer día y por vender todo aquello, eso era una maravilla, además, pensó con emoción en la comisión. 

La compra terminó y lo que Arthur invirtió fue una enorme fortuna, la chica no se lo creía, el mayordomo también, mientras la dueña del local se le aparecía el signo de dólares en las corneas, Arthur salió del lugar, la señora preguntó al mayordomo.

_¿A la dirección de siempre Jaime?
_Así es señora. 
Dijo el fiel mayordomo, quien se apresuró a retroceder la limusina y la colocó en donde Arthur descendió, este ahí esperó y de reojo a Esmeralda vio, esta ni cuenta se dió, sería por la emoción de su primera e increíble venta.

Cuando su enorme y lujoso auto estuvo en el lugar Jaime se apresuró a abrir la puerta del auto, Arthur entró, pero en su rostro algo extraño, había gastado más de lo acostumbrado pero en su rostro se le asomaba la duda: -¿Habré comprado lo realmente deseado? 

Mientras conducía la lemosina, Jaime observaba lo hasta ahora no descifrado y a su amo le dijo.

_¿Seguro qué no olvido nada en el almacén Señor?
_Me conoces bien, creo que algo me faltó por comprar, ¿lo has notado también?
_Tengo un vago presentimiento señor, pero creo que lo que usted desea no tiene precio.
_¿Cómo que no?, todo tiene un precio y lo que quiero, lo compro.
_Me temo que esta vez no mi señor.
_¿A qué te refieres? Dí, ¿viste algo que me falta y no me dijiste nada, acaso era muy caro? 
_Nada sería caro para usted señor, pero esta vez, observé algo inusual y que le hace falta, pero siento pena por usted señor, porque esto que vi no lo compra el dinero.
_¡Pamplinas! dí pronto ¿qué es? y gira en esta esquina volvamos, lo quiero comprar, lo debo comprar, ¿acaso me quieres matar?, me llevas directo con lo que has observado, me lo muestras y ofreceremos lo que sea, pero de que lo compro lo compro.
_Como ordene señor.

El mayordomo giró como Arthur lo ordenó, sabiendo que por lo que volvían no podría ser jamás comprado ni por todo el oro del mundo. Arthur por su lado iba desconcertado, sabía que algo en aquel lugar había que él deseaba, pero aun no sabía que era. 
Jaime se parqueó en el mismo lugar, descendió y se dirigió hasta la puerta de la limusina, Arthur descendió también y hacia el comercio se dirigió; al entrar la dueña con asombro lo atendió.
_¿Arthur, olvidó algo?
_Creo que sí, pero aun no sé qué es, esperemos a Jaime, él sabe que es, lo que sea, lo quiero.

Jaime entró en el lugar y cuando entró, tanto dueña del comercio, como Arthur lo vieron en silencio, esperando que este dijera que era lo que el millonario necesitaba, Jaime que era muy perspicaz, dijo de inmediato.

_¿Y la señorita Esmeralda? queremos que ella nos atienda.

La señora respondió. 
_Ella se marchó, su turno terminó. 
_Entonces nos vamos. 
Dijo Jaime, Arthur indignado y preocupado, a su mayordomo reprendió.

_¿Cómo qué nos vamos? Yo quiero comprar lo que no tengo y tú dijiste que sabías que era, así que, me dices que es para comprarlo o te despido en el acto.

Tanto la señora, como mayordomo, quedaron pendientes y preocupados, una por la orden que escuchó, si sabía bien que todo lo de la tienda Arthur lo tenía ya. El mayordomo, su preocupación era que, lo que Arthur ahora deseaba no tenía precio y además, ya no estaba en el local comercial.

_Jaime, te ordeno que me digas que es lo que me hace falta. 

Luego de un silencio prolongado, este dijo lo que Arthur carecía y lo que escuchó le espeluznó.

_Amor señor, eso es lo que a usted le hace falta y eso señor, no tiene precio y no lo compra su dinero.

Tanto la señora y Arthur quedaron en shock pues, el mayordomo tenía razón; la señora pensó: -¿Será qué se enamoró de mí?, ¡seré la mujer de tremendo millonario! Pero de la nube Jaime de golpe la bajó; pero antes el millonario habló.

_¿Qué locuras dices Jaime, yo enamorado?
_¡Sí! Esto fue tajante. 
_¿Y de quién estará enamorado Arthur? Jaime ¡hable que nos tiene en ascuas!
_¡Ya oíste! Dijo el excéntrico millonario y agregó: -¡Habla ya!
_De la señorita Esmeralda señor.

La vieja casi se desmayó, ¿cómo era posible que una proletaria fuera la afortunada; mientras que Arthur no dijo nada, más tarde agregó.

_A casa Jaime

Y la orden tomó efecto inmediato, luego de aquel incidente, Arthur lleva una semana sin desear salir de compras, pues lo que hasta ahora no tuvo y le hace falta, no tiene precio, esto luego lo comprendió.

_Jaime, mi amigo, ¿qué debo hacer para conseguir el amor de Esmeralda? 
Jaime respondió con sonrisa en labios.
_No se preocupe señor, como siempre yo le ayudaré a conseguir lo que su corazón desea.
_¡Hazlo por favor amigo, yo te recompensaré!
_No se preocupe señor, pues en mis años mozos yo fui un Don Juan y estas cosas del corazón me viene por el zaguán.
_Pues manos a la obra mi querido amigo, me daré un baño, ve a prepararlo, luego me das las directrices para conquistar lo que no tiene precio, esa joya invaluable que se llama: Esmeralda.
_¿Le preparo la tina en champan o con leche señor?
_Estás loco, que sea agua, como cualquier mortal.
_Excelente y apropiada decisión señor.

Una vez Arthur bañado y rasurado, se metió en uno de los miles de fracs que tenía en el armario, a lo que Jaime le corrigió, este le dijo, que para esta ocasión no necesitaría ese vestido, que irían de compras para que todo saliera bien. 

Se dirigieron a una tienda sobre la misma avenida, solo que esta vez a un lugar que vende ropa casual, algo como; jeans y una franela a cuadros. Arthur preguntó. 

_¿No me veo ridículo con esta rara vestimenta?
_Le aseguro que no mi señor, ahora iremos a comprar chocolates y flores, y si tenemos suerte, un cachorro señor.
_Me has dicho que fuiste un Don Juan, pero al parecer, solo fuiste un pobre Pedro. ¡Jajaja!, nada de lo que dices tienen sentido.
_Por supuesto señor, pero para las cosas del amor nada tiene sentido y si no, véase usted mismo señor.
_Tienes razón, bueno que sé yo de estas cosas del amor, tú dices ser el experto, me adentraré en esta nueva aventura en busca del amor.

Todo se hizo según Jaime y cuando fue la hora de salir del trabajo de Esmeralda, afuera la limusina, Arthur sintió que su corazón se le escapó del pecho y gritó.
_¡Jaime, un paro cardíaco, llama al médico de inmediato que muero!, algo me pasa, siento millones de mariposas en mi barriga también, ¿será qué esta ropa me dio alergias?
_No señor, así se siente el amor.
_Ahora ya se le pasará.

Jaime salió para abrir la puerta de la limusina y cuando Arthur salió, Esmeralda ni lo vio, ella se dirigió hacia un tipo que la esperaba recostado sobre un auto de modelo antiguo, tanto Jaime como Arthur se desilusionaron, y a la limusina retornaron, cuando Jaime arrancó, el vidrio la señora de la lujosa tienda les somató. Jaime detuvo el motor y bajo el vidrio y a la señora preguntó, pues Arthur tan deprimido no podía ni hablar.

_¿Qué sucede doña Susy?
_¿Por qué se van, acaso no venían por Esme? 
_Sí, pero al parecer la señorita Esmeralda ya tiene un compromiso.

La dama antes de responder a la premisa de Jaime, observó a Arthur y a su nuevo atuendo y dijo.

_Arthur, se te ve bien con es ropa, ahora ya pareces de esta época, hasta te veo guapo, antes me interesabas por los millones, pero ahora me interesarías por guapo..., y también por los millones. Bueno. Arthur, Jaime, quien esperaba a mi suertuda empleada, la espera todos los días y no es más que su hermano.
Al estómago de Arthur retornaron las mariposas, esta vez fueron billones y a Jaime le regresó la vida también, pues quería a Arthur como a un hijo. Susy dijo. 

_Hazte para allá Arthur, les llevaré a donde vive Esmeralda, quien sabe y tengas suerte, aunque con tremenda fortuna, como no tenerla. Una vez al lado de Arthur ordenó.
_Arranca este carruaje y sigue derecho Jaime,  
_Como ordene Susy. 

Luego de salir de la enorme ciudad se dirigieron a un lugar que Arthur jamás imaginó visitaría,

_¿Y este lugar tan extraño, ¿qué es; aun estamos en USA?
_Claro señor, estos son los arrabales, así les dicen en otros lugares, pero despreocúpese que todo saldrá bien.
_Es por ahí, lo sé por la dirección. Dijo Susy, quien observaba por la ventana las direcciones.

Llegaron a un humilde lugar, justo a las afueras de la ciudad de New York, Una colonia de gente de clase media.

_Esperen aquí. (Dijo Susy) Ya vuelvo.

Como a media hora después, del humilde lugar salió Susy, pero sola, Arthur y Jaime se entristecieron, ella llegó y a la limusina se subió.

_Lo siento Arthur, pero Esmeralda se niega a salir, ella dice que lo tuyo solo es un capricho de millonario y que no accederá, pues tu fortuna a ella no le atrae, ni le interesa, ella quiere encontrar el amor, pero uno real, el verdadero amor.
_Bueno. 

Dijo Jaime, nada que hacer, gracias Susy.
_¿A dónde señor?... ¡Señor, espere! ¿a dónde va?, ¡no haga una locura!

Arthur, con caja de chocolates en una mano, ramo de rosas en la otra y halando al cachorro se dirigió hasta la casa de ella. 
Sale Esmeralda y quien sabe de que hablaron, pues les llevó como una hora, luego de esa hora, mientras Jaime y Susy se besaban apasionadamente, al parecer lo de Don Juan si era cierto.

_¡Hey par de tórtolos, que me ensucian el auto!
_¡Señor!
_¿Cómo te fue Arthur?
_Al parecer no tan mal, pues ha regresado sin flores, sin chocolates y sin cachorro.
_Pues me fue bien, ella al verme dijo; usted, ¿es el excéntrico millonario de la otra vez, pero no parece usted, y su ridículo traje? Este le queda mejor, luego me escuchó y aceptó mis obsequios y ahora tenemos una cita, ella no se comprometió, solo me ofreció conocerme y eso haremos, ¿sabes Jaime? se siente bien... ¡Vamos a casa!
_Como ordene señor.


Una vez en el lujoso hotel, Jaime pregunta a su amo.

_¿Me necesita el resto de la noche señor?
_Creo que no Jaime, lo que necesito tiene nombre de joya. Elige el cuarto que quieras y que disfruten de la noche, ahora conocí lo que no tenía y que jamás imaginé que necesitaría y se llama amor.
_Feliz noche señor, que descanse.

_Feliz noche para ustedes y que no descansen. ¡Hasta mañana!



                               El Fin


Inspirado en la canción del tema de la película del mismo nombre: Arthur. De Cristopher Cross
Historia: C. Cross, P. Allan, B. Barcharac, S. B. Sager y S. Raga y Arthur el millonario la película (S. Gordon)