domingo, 18 de agosto de 2013

GUATE en los 80´s


Hace unos días acompañando a mi hermano a uno de los comercios del centro histórico  y al darnos cuenta que nuestra sexta avenida esta toda remozada,  buena moza; un silencio muy largo nos acogió a ambos, cada uno viendo en direcciones distintas, luego de un rato nos volvimos y un suspiro exhale, mientras veía en los ojos de mi brother el mismo sentimiento; un sentimiento compartido; y con el mayor de los silencios. Sin emular un solo sonido, nos introducimos entre la gente que transitaba por ella y nos dirigimos hacia nuestro lugar a realizar el mandado que nos había llevado; luego de tantos años a aquel lugar que, en su época fuese algo increíblemente inexplicable; solo para aquellos que tuvimos la dicha de haberla vivido y mientras caminaba por ella mi mente se perdió, y de pronto, tal cual película de  tema vintage fueron apareciendo por mi mente aquellas bellas imágenes, mientras estas aparecían se incorporaba el sonido de esa época.  Una fecha cualquiera de principios de los ochentas.
- una mañana soleada de primavera salí a la esquina de mi cuadra, me dirigía a tomar un ruletero; venían un bus urbano luego dos de estos ruleteros como si fuera un desfile y  mi mente me decía  me iré en el de en medio ojala sea periférico  y cabal así era, se escuchaba gritar al ayudante  - periférico!, periférico-  haciendo la señal de parada este se detuvo y me acomode en alguno de mis lugares preferidos el que estuviera desocupado hasta adelante el sillón que daba a un costado del piloto, este conducía con una admirable pericia por las calles de mi barrio mientras en la radio la doble SS tocaba el éxito del momento (cualquiera pues eran tantos). En menos de 20 min. en horario normal ya estaba llegando a mi destino bajamos unos 30 pasajeros luego de haber pagado sin ningún disgusto la cantidad de 15 centavos, cada cual se dirigía a una parte diferente del centro pero, el 75% de nosotros nos dirigíamos a la sexta si, y allí estaba majestuosa, imponente, proporcionándonos a todos; sus actividades y productos la cantidad de personas era increíble ordenadamente nos dirigíamos a  nuestros lugares de destino. Entre en una de las tiendas que vendían repuestos electrónicos,  se trataba de electrónica panamericana; la  tienda que tenia un gancho para ser visitada por nosotros los que nos dedicamos a estos menesteres de  reparación de aparatos, el 20% de descuento. El que no lo solicitaba, simplemente le salia 20% mas caro que a los que no se nos pasaba por alto solicitarlo y la empresa ganaba 20% mas y lo demás es historia. Luego de mi compra salia con mi producto pero no me regresaba de inmediato a casa - no! primero había que darle una vuelta completa a la sexta de la octava a la dieciocho y de regreso. Una banqueta de sur a norte y la otra de norte a sur, se caminaba lento, vitrineando y te detenías a ver los estrenos para el fin de semana de los cines capitol, luego al final de este recorrido me subía al segundo nivel y me paraba por casi una hora en el balcón de la plaza vivar; sencillamente a ver el desfile de pasarela pues, desde allí se veía pasar cada mujer tan hermosa que no sabrías elegir a una pues, luego de pasar une venia otra y así por toda la hora.
Así era la sexta avenida en los ochentas. Centro en donde se enfocaba la economía del país y a pesar de ser nomas de 10 cuadras lineales. Nuestra moneda estaba 1 a 1 respecto al dolar y eso que hacia unos años nuestra moneda había tenido mas valor que el propio dolar norteamericano (recuerdo con nostalgia), lo bello de la sexta era que, en ella convergían todas las clases sociales; pobres, clase media, y ricos. todos caminando codo con codo todos con el mismo acceso a todos los centros de comercio de la época,  con acceso a los restaurantes mas exclusivos,  con acceso a los cines,  con acceso al mismo servicio publico en fin no existía discriminación, que, hoy  es tan marcada. En cuanto al trafico, la hora pico no la puedo comparar con ninguna hora actual y en horarios normales habrías podido jugar una chamusquita interrumpida tal ves cada 5 min. por el transporte público ( claro si esto fuera posible ). Recuerdo que te subías a cualquier bus y a la para tuya siempre te encontrabas a una bella fémina que se dirigía a un colegio de renombre (los buses escolares existían  pero eran limitados) o a una bella veinteañera que se dirigía a una oficina de importancia, luciendo una linda minifalda, y si tu no eras tímido tu viaje seria tan cómodo platicando con esa hermosa señorita quien con mucha suerte aceptaría una invitación al cine el próximo fin de semana, o alago  mejor que la fueras a recoger a la hora de salida del colegio y de paso te invitaba a su mañana deportiva en su colegio donde encontrarías un ramillete de bellezas,  las cuales jamas te preguntaban: cual era tu procedencia,  lugar de estudios, lugar de trabajo, marca de carro, que tipo de diseñador usabas, numero de teléfono (o celular jaja) esos datos no interesaban a nadie es mas, como no había forma de comunicarte con alguna de ellas eras invitado a su casa a tomar un refresco o a una fiesta llamadas repaso. Así era la vida en los ochentas. Parece un cuento extraído de la mente mas fantasiosa de Hollywood pero, así era. que maravilla haber podido vivir aquella época.  Respecto a la violencia, algunos ni sabíamos el significado de esa palabra pues, esta lamentablemente se estaba cocinando en el interior de nuestro país, esos lugares en donde estas personas estarán totalmente en desacuerdo con mi anterior relato pues, ellos vivían su propio infierno, dentro de sus propias entrañas, dentro de su propia patria..pero esto lo hablaremos en otra oportunidad. Se acostumbraba en aquel tiempo a que te robaran tu billetera, no había otra clase de inseguridad,  te daba una rabia y era algo que asombraba pues, hubo a quienes quizá nunca les paso, eran casos aislados pero, cuando sucedían  esos asaltos eran una obra de arte, te dabas cuenta de que te habían robado hasta que ibas a necesitar tu dinero en ese momento caías de que habías sido victima y todavía con la duda de: lo habré perdido, lo dejaría en casa olvidado, NO! FUISTE ASALTADO!. Eran unos artistas para extraer tu billetera de cualquier parte de tu vestimenta y a las damas les rasgaban con una guillet, cual mejor cirujano plástico y precisamente en el lugar en donde llevabas tu efectivo como, si antes te hubieran scaneado tu bolso, la cortada era exacta para que  por ella saliera exclusivamente lo que te querían robar era un corte milimétrico, hoy que pienso en ello me quito el sombrero no había necesidad de quitarle la vida a nadie. Esos juegos eran gubernamentales  contra políticos y estudiantes san carlistas que, estaban hablando baboseadas de política...pero este también es otro tema.
Si te dejaban una comprobación de lectura yo, tenia la costumbre de salir a mi esquina, tomaba una camioneta, un bus de transporte publico, pagaba 5 centavos y me dirigía al ultimo sillón,  asientos cómodos aconchonados; me acomodaba, veía a mi alrededor para observar a los pasajeros que te acompañaban para luego meterte en el libro; algunas veces el chófer me indicaba que ya habanos llegado al extremo de la ruta yo le pagaba mi boleto de regreso a casa y seguía mi lectura, el señor chófer me extendía mi comprobante de pago o sea el tickets y, si era un señor no un niño conductor, y si, nos extendían nuestros tickets los cuales eran de la contraloría de cuentas de la nación; por aquello de los subsidios. Sí!, así eran los 80´s y así era la SEXTA AVENIDA. ¡Vamos a sextear¡