viernes, 29 de mayo de 2015

Esa fué mi perdición


Si olvidara a la que un día la vida me destrozó
precio que mi corazón pagó
por un amor que nunca llegó
una lucha que me desangró
por una cruel traición 
que solo de nuevo me dejó.

Olvidar a esa que lo destrozó
y que en mi vida simplemente pasó
como quien deja olvidado aquel viejo cajón
en un cruel rincón 
que la humedad luego despedazó.

Si yo aun tuviera ese corazón
uno que ha llorado tanta traición 
por amar y que nunca de nuevo lo logró.

Levantarse de aquel lugar lúgubre y frío
aun con las espinas que a mi corazón 
raspó, arrugó y ahí tirado muriendo dejó 
con la misma sensación
de nunca más encontrar una nueva ilusión.

Con esa sensación fué que ella en mi dejó
cuando aún me abrazaba la esperanza de a un corazón 
nuevo encontrar y enamorar con toda mi pasión
pero por fin ella logró 
matar toda mi esperanza, mi pasión y mi ilusión.

Entendí que han robado a mi corazón
el que ella destrozó,
y luego despedazó
el mismo que partió 
y luego abandonó 
como caja de cartón
perdida en esa esquina que la humedad por fin destrozó
vacío y arrugado allí quedó.

Pobre de mi corazón
el que un día dí, sin sensación
de recibir una traición
y de ser un corazón 
que con ella siempre fracasó
tratando simplemente de encontrar una nueva ilusión.

Ahí quedé, abandonado 
llorando toda tú traición
con un pecho que en lugar de un corazón
un lugar vacío solamente me dejó
por recibir tanta traición.

Si olvidara aquella que un día me destrozó
podría empezar una vida con nueva ilusión
sueños y ansias que desde niño soñé, es el preció
como castigo de ver aquellos bellos ojos que me enamoró
y que luego con una traición como cajón
ahí perdido en esa húmeda esquina me abandonó.

Besos dulces... ojos negros... cuerpo de pecado... ¡Esa fué mi perdición! 






jueves, 28 de mayo de 2015

TANGO


Como cada noche de viernes, él entraba en el salón de baile se dirigía hasta la barra y pedía lo de siempre, más bien, el bartender ya conocía lo que él bebía, que al verle entrar de una con bebida en la barra lo esperaba; él se sentaba, veía a las parejas sobre la pista extasiándose de placer bailando un hermoso tango, después de varios minutos observando y bebiendo seleccionaba a la chica que sería su compañera de baile esa noche, por norma casi nunca repetía a pesar de que muchas volvían al salón-bar solo para poder bailar con él una vez más y se escuchaban los rumores de que algunas vivían enamoradas del chico bailarín. 
Éste era un Travolta, pero en la versión de Tango en esa pista y es que él dejaba el corazón; claro si lo tuviera; en esa pista, disfrutando a la chica que elegía, luego, muchas veces con algunas se largaba del lugar, entrando ya la parte de la madrugada de una noche fría. Quizá para compañía o simplemente sexo, ¿quién sabe? pues, el chico era un poco extraño, nadie sabía nada de él. 
Hasta esa noche, que junto a él entró en el lugar uno que rara vez se hacía presente y en el lugar contrario de la barra se sentó y lo mismo que él pidió. _ ¿Yo creo haberlo visto antes?, pensó el bartender cuando lo atendió. 
ÉL chico se hizo a la pista pues, de los altavoces salían las melodías del tango: "Si yo tuviera el corazón" ("Uno") y a la chica por la cintura él cogió, ella sintió que su entre pierna vibró y algo se le escapó. Clavándole los ojos a los suyos, él la vió directamente a esos ojos, como a todas, unos ojos bellos y expresivos que le gritaban sin palabras el amor que por él sentían, pero los ojos del chico no podían recibir tal atención, pues como dije: El chico no tenía corazón.
- ¡Es bueno! Exclamo el bartender con mucha admiración, y agregó
- ¡Si yo bailara como él, tendría una fila de chicas como la que hoy tiene en sus brazos!... ¡Qué envidia!  
- ¡Yo tambien lo envidio! Dijo otro, un poco más allá. El que con él entró y que del otro lado se sentó, bebió de un sorbo su trago y al cantinero otro le exigió, mientras éste le servía. 
El extraño dijo.
- ¡Yo lo conozco! ¡Y no lo envidio para nada! Los otros, bartender y bohemio, lo vieron con asombro, pero éste seguía firme en su afirmación. Y agregó.
- ¡Míralo! ¿parece feliz? 
Efectivamente su rostro no disimulaba en nada algún tipo de dolor. Aquellos lo vieron detenidamente mientras bailaba con la hermosa mujer, quien no le quitaba los ojos de los suyos y dijeron volteándose al desconocido.
- ¿Si en verdad lo conoces cuenta que sabes de él? 
El desconocido se había ganado la atención de aquellos, quienes admiraban y envidiaban al extraordinario bailarín de tangos. Y especialmente de esos tangos que tienen un dejo de desgarre y desamor, esos tangos los bailaba con sentimiento y con tanta pasión que cuando se colocaba en medio de la pista, el Dj colocaba sobre la tornamesa solo tangos especiales para hacer llorar a cualquiera o para enamorar al más reacio hacia ese sentimiento.
- ¡Bueno! ¿cuentas o no charlatán? 
Éste pidió otro trago pues, su semblante palideció cuando éstos le exigieron que contara algo del chico que siempre llegaba y que nadie sabia nada de él.
.... - Hace un tiempo.... - empezó la historia el desconocido - Él, era un chico como tú o como tú; con ilusión, sentimientos por compartir, amor por entregar. Cómo le enseñó su madre cuando una vez, éste, mientras ella lo secaba luego de un baño por la noche a su madre le dijo... 
- ¡Madre quiero  pronto crecer y amar a una mujer como tú, bella y amorosa! 
La madre del chico sonrió y le dijo muy tiernamente _ ¡Hijo, yo desearía ser la chica afortunada de poder robar a tú corazón! _ Pero para eso falta mucho, ¡así que mientras eso pasa éste hermoso chico se va a dormir! Eso dijo la madre y lo arrulló hasta que el niño se durmió. Él, soñó toda la noche con ese amor, con mucho afán por entregar su amor a la indicada y así fué que él creció... Hizo una pausa pues, un nudo en su garganta no le permitió seguir con su relato, por lo cual el tragó puro se paso por la garganta quemándole el sentimiento que en ese momento sintió. Y con su relato prosiguió.
- Él chico creció y por su vida se cruzó una hermosura de mujer, una con cuerpo de pecado, cara de ángel y espíritu de demonio. Cuando al chico ella miró con esos ojos grandes, expresivos, sexys, de color negro, tan negro como su alma. Éste viajó por el tiempo hasta aquella noche cuando con su madre de amor habló y en su pecho él sintió que su corazón palpitó, como dándole la señal que ella era la indicada. 
Para ésto el relator sin darse cuenta por su mejía una lagrima le rodó, mientras aquellos con nudo en la garganta un trago puro por la garganta les pasó, luego de aclarar la vos pidieron casi simultáneamente que siguiera con la historia.
- Él chico todo su amor a esa mujer le entregó, y el error más grande, cuando en ella vió esos ojos llenos de ilusión y a su corazón él sacrificó y a ella se lo entregó, enamorándose como loco de la  bella dama, una sin alma. 
Con el paso del tiempo, él se dió cuenta que esos ojos que le transmitieron la pasión, la ilusión y en quien creyó haber encontrado al verdadero amor y con toda ilusión le entregó completamente su corazón, pues, como cualquiera, uno va arrastrándose en medio de espinas en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta que un día logra entender que te has quedado sin corazón; que a la mujer se lo has dado, ese es el precio como castigo, por un beso que nunca llega o de un amor que lo engañó y el pecho le queda vacío de llorar tanta traición. 
- ¡Ahí! él se quedó con su pecho vació, sin corazón. 
El silencio les llegó a los tres en la barra; mientras éstos se reponían de la triste historia. En medio de la pista seguían el chico y la hermosa chica viéndose a los ojos sin decir una sola palabra; ella le pedía a gritos que él la amara, mientras que él le decía con su mirada, si yo tuviera mi corazón, uno que ya perdí y pudiera olvidar a la que sin él me dejó yo pudiera amarte; me abrazaría al amor que hoy me ofreces pero, me he quedado sin corazón y tus ojos son tan iguales a los de ella, los que una vez me traicionó y a mi corazón robó, destrozándolo y pisoteándolo con tanta saña. 
Ésta era la temática entre mirada y mirada de los bailarines en la pista; uno deseando tener su corazón para poder amar sin tener que presentir algo malo y encontrarse a otros ojos tan perversos y ella lo veía con tanto amor, amor que le salía del mismo corazón, pero no podía obtener respuesta pues, el otro no tenía corazón que entendiera que ella era la que de niño una noche él deseó.
Mientras que, en la barra ya algo repuestos, el que rara vez llegaba con el bailarín de tangos continuaba con su relato.
- Por esa razón el chico no puede amar a nadie pues, como dije antes, él no tiene corazón, ese que una vez él dió y que al verse engañado y desquebrajado del pecho el cobarde huyó, dejando ese pecho vacío; un corazón perdido, un vació que ahora a él y a ella hoy mata.
Por fín, la madrugada anunciaba que pronto llegaría, para ésto uno de aquellos dormía borracho sobre la barra y en el salón solo quedaba una pareja bailando el mismo tango con el que habían iniciado. 
Luego, juntos se dirigieron a donde la chica había dejado su abrigo, él sobre ella lo colocó y del brazo de él salieron del salón-bar de tangos. 
El relator salió casi corriendo atrás de la pareja y del brazo quiso tomar al chico, pero como siempre no lo logró, no pudo o no tuvo el valor para a él retenerlo y contarle lo que de él sabía. Junto a él, el bartender.
- ¿Qué pasó amigo? Le consoló el bartender, posando su brazo sobre la espalda del desconocido. Ambos parados en la puerta, vieron como la pareja se alejaba por la calle mojada por una llovizna que la madrugada brinda cada noche; por la calle se veían ambos caminando, de ella; el abrigo largo y de él su abrigo largo y sobre su cabeza un sombrero con una coqueta pluma de colores, lo único que le daba color y alegría a su lúgubre atuendo.
- ¡Amigo! y ¿tú como sabes tanto de él? _ ¡Yo que llevó ya como un año de conocerle y no sé nada de él, hasta hoy que me has contado su historia! Dijo el bartender al chico desconocido, ya cuando las siluetas  de la pareja se difuminaron en el horizonte.
- ¿En verdad no has entendido? Le dijo el chico al bartender quien lo veía con asombro por la pregunta que el narrador de esa historia le preguntaba.
- ¿No te comprendo? ¿Por qué me haces esa pregunta? ¿Acaso con la historia que tú conoces tan bien... tan bien como si fueras él yo debería de saber quien eres tú? El chico relator de la triste historia tomó su abrigo y se lo colocó en frente de un extrañado y asustado bartender quien aún no lograba descifrar el enigma de esa noche. 
El chico se colocaba su ropa tambien lúgubre y del salón-bar se retiró. Mientras caminaba por la mojada calle, colocaba sobre su cabeza un sombrero negro con una pluma coqueta de colores, la única que le daba color y alegría a su negro y lúgubre atuendo y sobre la misma calle mojada se perdió, parecía que se dirigía al mismo lugar a donde el chico sin corazón se habia dirigido; hasta que en el horizonte su silueta tambien se difuminó.
El bartender aún en la puerta, se rascaba la cabeza con una cara de ingenuidad y entonces se dijo.
- ¡Qué chico más loco! ¿por qué sabía tanto de el bailarín de tangos? ¿por qué sabía algo tan privado como lo fué el dialogo con su madre, cuando era aun un niño? 
En eso sintió como el borracho lo abrazó para evitar caer y por la calle trastrabillando se marchó, quedando el bartender solo en el salón-bar. Y, en eso una ráfaga de iluminación le llegó  y entonces se dijo.
- ¿Será qué él .... y el otro...?  ¡No!...   Y las puertas del salón cerró.




Inspirado en el tango: "Si yo tuviera el corazón" ("Uno") de E. Santos Dicépolo




miércoles, 27 de mayo de 2015

Todo lo que yo sería, por estar contigo


Por estar contigo...
Yo sería lo que siempre has querido.
Yo sería quien te cuide el sueño.
Yo sería la sombra que te cubra del sol.
Yo sería caminito lleno de tréboles para darte suerte.

Todo por estar contigo...
Yo sería nube que arrastra el viento.
Yo sería la tierra que te alimenta, ¡bella flor!
Yo sería quien acaricie tu piel escondido en el viento.
Yo sería piedra que soporte el embate de una fuerte ola.

Siempre haré de todo por estar contigo...
Yo sería piedrita de tu rosario por si tengo suerte de rosar tus labios.
Yo sería quien cargue la bolsa del mercado aunque solo me des un céntimo.
Yo sería la mascota que lame tu carita de Ángel.
Yo sería el político que al pueblo miente.

Mira lo que sería por estar contigo...
Yo sería cielo o infierno por estar contigo.
Yo sería quien viaje hasta marte solo para amarte.
Yo sería el vagabundo que pide migajas de cariño.
Yo sería terremoto para caer a tus pies como escombro.

Aunque lo dudes todo eso seria, por estar contigo...
Yo sería gripe que te lleve a la cama.
Yo sería héroe que volaría sin capa ni escudo.
Yo sería quien alimente a las fieras del circo.
Yo sería quien robe millones para ponerlos a tus pies.

Fuera de este mundo solo por estar contigo...
Yo sería quien gane batallas por llevarte de premio.
Yo sería alimento para caníbal hambriento.
Yo sería ropa para ceñirme en tu cuerpo hermoso.
Yo sería cura de la peor de tus enfermedades.

Qué no haría solo para estar contigo...
Yo sería agua que le da vida a la flor en la maceta.
Yo sería el castigo para tú perdón.
Yo sería río para llegar al océano de tú erotismo.
Yo sería probador de armas químicas.

Nada quedaría aún virgen en este mundo por estar contigo...
Yo sería veneno que en tus venas viaja sin permitir que mueras.
Yo sería fuego de volcán en erupción.
Yo sería brillo indeleble que vive en tus labios.
Yo sería la droga a la que fueras adicta.

Me quedaría contigo, para estar contigo...
Yo sería quien pruebe tus alimentos por aquello de los venenos.
Yo sería chaleco que detenga las balas que atenten tu vida.
Yo sería chamarra que te calor cuando haya frío.
Yo sería Einstein para que tu examen pases y así te gradúes.

Todo lo que sería por estar contigo...
Yo sería cometa que a tu atención atraiga en las noches frías.
Yo sería aire, tierra, agua y viento o, mejor el quinto elemento.
Yo seria estrella de rock para esperarte en mi camerino.
Yo sería camino que te lleve conmigo.

Todo ésto y más, haría solo para estar contigo. Me muero de las ganas de estar contigo.
No te dejaría un solo minuto de tu vida hasta el día de tu muerte, no me lo perdería solo por estar contigo. 
Prometo no morir antes que tú solo por estar contigo en esta vida y luego ahí caería y al otro mundo viajaría por estar contigo. Para no separarme nunca más de ti y, ya juntos en la eternidad; lograría hacerla mas prolongada para garantizar que siempre estaré contigo. 
Y, es que te quiero tanto que todo haría por estar contigo. 
Yo sería lo que nunca ha sido y que tal vez nunca será, solo para estar contigo. 

... Y, ¿Tú que harías por estar conmigo?....






   

La Lluvia Continúa


La lluvia golpeando contra mi ventana 
en esta tarde gris me invita a pensar en ti
llueve y el frío del agua no me deja sentir 
el calor de tu piel, de tus palabras, de tus comentarios.

He querido como cada tarde 
escribir algo solo para ti
pero esta tarde gris me invita simplemente
a recordarte, a mirarte pues, 
la lluvia continua y yo sigo con mi mirada perdida 
buscando inspiración pero solo me encuentro 
con el recuerdo de tu amistad.

La lluvia de esta tarde gris continua arreciando 
y yo con mi taza de chocolate te sigo pensando, 
amiga de la web, mi amiga bloguera.
Cuando veo tu rostro en mi pantalla 
encerrada en un pequeño circulo
me haces suspirar y más ahora 
que la lluvia continúa y yo sigo pensando en ti. 

Cuando escribo algo, 
lo hago motivado sabedor que me darás un me gusta
y luego leeré tu comentario 
que a veces no son tan imparciales 
pues, claro, es el amor que sientes por mi.
 Amiga bloguera, amiga de la red.

Momentos que me gustaría contigo compartir 
ahora pasan frente a mi
imágenes con el pequeño circulo 
y tu sonriéndome con ese cariño;
cariño que nos dió este medio tan frío, tan impersonal,
uno al que tu con tus comentarios 
le dió calor, le dió amistad, le dió cariño, 
y por que no; le dió amor.

La lluvia no quiere dejarme escribir 
me acerco a la ventana y veo el cielo gris
en medio de tanta nube negra 
apareces tú sonriéndome, tal cual te conocí; 
adentro de ese pequeño circulo sobre mi pantalla.
Bebo mi chocolate y sigo pensando en ti, 
pienso ¿qué harás? 
cuando leas lo que ayer para ti escribí.

La lluvia continua y quiero que sepas 
que cada palabra que leas 
sale de mi corazón y mente 
simplemente por que tú estas ahí;
esperando leer lo que yo te prometí 
y que cada tarde he de cumplir.

Esperando un simple me gusta 
o mejor leer lo que esa historia 
le ha hecho a tu corazón, a tu mente, a tus sentimientos, 
hazme cómplice de esas sensaciones 
que te guardas solo para ti 
si sabes que yo estoy en algún lugar del mundo 
deseando saber más de ti, 
amiga bloguera, amiga de la red, amiga de Internet.

La lluvia continúa y yo sigo pensando en ti...






martes, 26 de mayo de 2015

La Expedición Erógena de la Mujer 1


El Profesor salió con su expedición, con rumbo a encontrar esos lugares específicos que ayudarían a entender mejor los lugares que deberán de ser ubicados en el momento de tan especial faena. Con varios jóvenes autóctonos y sus utensilios sobre las cabezas de ellos, guardando el balance perfecto para no dejar caer nada que el Profesor llevaba y pensaba utilizar en dicha expedición, la cual de tener el éxito deseado, sería bien recibido por la sociedad.
Por fin, llegaron a un lugar desde donde vieron la majestuosidad del lugar a ser inspeccionado a detalle.
- ¡Vean que maravilloso ejemplar! Dijo el Profesor. A los autóctonos, quienes se vieron las caras y se rieron en silencio y que alguno alcanzó a decir.
- ¡Parece una mujer desnuda! Sus amigos lo callaron, por suerte, éste había hablado en su idioma natal, el cual, era desconocido para el Profesor.
- ¡Hijos míos, caminemos y perdámonos entre la belleza que tenemos al frente! El Profesor se encaminó por delante de ellos, mientras todos subieron las cosas a sus cabezas; repitiendo entre ellos. 
- ¡Ese lugar parece una mujer desnuda!
Por fin entraron en el lugar a inspeccionar y el Profesor extrajo de su chaqueta, una al estilo "Indiana Jones" luego, tambien sacó un lápiz, al cual le humedeció la punta para entonces escribir...

- Cabellera sedosa y abundante, la cual puede variar dependiendo del gusto o de la moda. Con ella, la cabellera, seduce sutilmente al macho, acariciándola con las manos o simplemente dejándola volar por los aires mientras voltea y mira, con mirar felino. También cautiva, cuando ésta le sirve de marco o de escondite y mira al macho fijamente sin demostrar gesto alguno en su rostro, solo clava la mirada en él. Dijo con toda autoridad, el único autóctono que conocía el idioma del profesor les traducía al resto lo que escuchaba de él. El profesor siguió y por ese día describió toda la parte que pudo, el cual se parecía al rostro de una mujer.
- Sus orejas; lugar que guarda una sensualidad elevada pues, un roce de lengua por ella o un simple susurro a la distancia justa, hará que en ella su cuerpo se erice por completo y la seducción de inició.
- Luego tenemos las mejías, lugar con muchas cosquillas y caminos que nos llevan de la oreja a sus labios, si por ella se pasa la boca entre abierta, dejando sobre salir levemente la punta de la lengua, ella responderá emocionalmente y si la lengua es llevada de ésta manera hasta la comisura de sus labios; ésta cederá inmediatamente al recibir el contacto de lo húmedo y suave de la lengua de quien estuvo susurrando en su oído y acariciando con ella el pabellón de su oreja propinándole leves y breves mordiscos y, cuando recorrió sus mejías ella, esperaba que la húmeda y suave lengua se depositara en la comisura de sus labios, para entregarse a él con su boca abierta, con el hambre de sentir como ésta esculca la cavidad de su boca, recibiendo en el interior de sus labios el roce de la lengua que será la caricia deseada por ella, luego le entregará ella a él, su lengua para devolverle la dosis que de él recibe, pero en el fondo lo que ella persigue es que ésta sea succionada hasta dejarla casi seca, cosa que no sucederá pues, sus bocas estarán muy húmedas intercambiando sus fluidos hasta el punto de dejar escuchar ciertos chasquidos, los cuales llegarán al oído de la fémina provocando éste sonido en ella una mayor excitación, contribuyendo a que ella disfrute ahora más de lo que siente. 
Posteriormente a esto, los labios serán ahora los succionados, introduciéndolos, el macho, entre los de él y dándole pequeñas succiones como queriendo extraer de ellos las terminaciones nerviosas, ésto le produce a la hembra una sensación de éxtasis, que la puede llevar a recibir una corriente eléctrica más al centro de su cuerpo, haciendo que de ella se escape un suspiro y sonido especial. En estos casos, podría manifestar un leve orgasmo en ese instante. 
Ahora, ella hará lo aprendido y le dará al macho una dosis de su propio chocolate, para luego, dejarle paso a que ahora él posea el labio contrario y de nuevo ella manifestará en su cuerpo esa misma sensación. Él, doblará su labio contra su barbilla y de ella beberá con sus dos labios como si bebiera el elixir más dulce, pero ella sentirá el doble de placer que hace unos momentos pues, los labios del macho estarán en contacto con la parte interior de su labio inferior. En fin, la boca es una zona muy erógena que al saber usarla y combinarla con el recorrido de ella hasta la oreja y oído y regresando a la boca, será increíble, y si combina esta acción con el cuello de la hembra, será fantástico, pues el cuello es una zona que hará que ella se desplegue hacia atrás, permitiéndole que el macho le dé todo lo que éste tenga pues, en él recibirá la conexión directa que correrá por todo el costado de la hembra hasta desencadenar otro sonido especial pues, en ese instante sus piernas temblarán queriendo dejarse caer para la siguiente actividad. 
Pues, luego, podrá recorrer por dos caminos que serán el frente o la espalda. También será conveniente darle descansos, besando tiernamente sus parpados, la nariz y la barbilla.

- ¡Profesor! ¿parece que pronto anochecerá, quiere que hagamos una fogata y levantemos la tienda para pasar la noche en ésta parte de éste lugar, que ha sido el inicio de nuestra expedición?
- ¡Por supuesto Abasi! ¡has lo que debes hacer! _ ¡Qué por hoy he terminado, mañana temprano nos tocara recorrer aquellas montañas que vez ahí!
- ¿Cuáles profesor? Pregunto Abasi; a lo que Abejide el adelantado del grupo al ver que Abasi señalaba las montañas, dijo riéndose 
- ¡Las que parecen senos de mujer! y todos rieron. El profesor Efrén, solo los vió y sin decir palabra se retiro a guardar su agenda. Pero Abasi entendió que la mirada del Profesor dijo: _ ¡Autóctonos ignorantes!
Por fin la noche les tapó con un manto negro y todos que rodeaban la fogata que les daba calor, uno a uno se dirigieron a buscar un lugar para pernoctar; mientras que el Profesor Efrén hacía media hora que estaba en brazos de Morfeo, deseando que amaneciera para seguir con su expedición.    

Auto Control


Su trabajo es de noche.
Mi cuerpo desnudo
sobre mi cama
pidiendo amor, 
gritando de placer.
La noche apenas inicia.

¿Que haré?
si estoy sin control,
esclava de mi cuerpo 
soy, que grita 
pidiendo placer.

Auto-control 
me repito, 
mientras mi cuerpo 
se niega a detenerse
y quiere placer.

Quiero esperar
a que esté conmigo 
y disfrutar de su cuerpo, 
sus caricias 
recorriendo toda mi piel
y pierdo de nuevo
todo el control.

¡Hay!,
siento venir 
olas de placer 
por todo mi ser;
repito en vos alta
¡auto-control!
gimiendo de placer.

No puedo esperar
a tener tu cuerpo desnudo
acariciando mis piernas,
besando mi abdomen, 
tu lengua en mis senos,
hasta violentar mi boca
que grita y gime 
¡Auto-control!

A punto de amanecer, 
llega mi hombre
me encuentra en mi cama 
totalmente desnuda,
se desliza como ladrón
para lograr descansar.
No me quiere despertar 
conoce mi auto-control.

¡Hay! despierta 
y ve a su hombre al lado,
sabe que debe aprovechar
auto-control ya no más.
Se mete entre sus brazos
y se amarra entre sus piernas,
susurrando: 
¡auto-control! ¡no más! 
quiero ser amada...
¡Ahora mismo! 
¡Muero por placer! 

Él, 
durmiendo escucha
cuando su cuerpo 
es succionado,
devorado por el auto-control
de su mujer deseosa.
Quien pasó 
toda la noche 
esperando 
recibir todo el placer.

Un cuerpo 
adicto a las caricias;
con epicentro 
en el centro de su abdomen
desembocando y estallando 
en su entrepierna.

¡Hay!
¡Auto-control!
Toda la noche
su cuerpo vibró 
con esa palabra
en su mente.
Aunque su cuerpo
jamás descansó 
ni obedeció
siempre de placer 
gritó... gimió...
¡Hay! ¡Auto-control!

lunes, 25 de mayo de 2015

No Soy el Aire (Las canciones de mi vida)


Ella dijo:
¡Consciente estoy de que no eres el aire!
Él:
¡Nos desgastamos! ¡ya no te amo!

No eres ese aire que 
hace vivir a todo el mundo,
eres uno muy especial que 
hace llenar a mis pulmones
y que eleva a mi corazón 
hasta las mismas nubes.

¡Sé que seguiré viviendo! 
respirando un aire mundano,
pero el aire de tu amor 
ese que necesito para vivir:
Enamorada... 
Ilusionada... 
Excitada... 
Ese para vivir como mujer.

¿Dónde lo encuentro? 
Si solo lo respiro en tu regazo. 
Muriendo estoy, 
me falta tu aliento en el mio,
me falta el calor de tu cuerpo desnudo contra el mio,
tus labios alimentando al amor 
que una vez me prometiste.

¡Eres muy cruel! 
Atenta te oí decir que, 
¡ya no me amas!
y que no moriré 
por que no eres el aire.

No eres el aire mundano 
eres uno muy especial que solo da el amor
y que es indispensable 
cuando ya te has entregado
a un amor insuperable, 
como lo eres para mi.
¡Te necesito y es que aun te amo!

Eres eso que mueve a mi alma 
y le da sentido a mi vida
muero por falta 
de caricias,
de palabras al oído, 
de besos apasionados
por un simple roce, 
una mirada.

Eres, esa brújula 
que me lleva hasta mis limites
lugares en donde se encuentran 
las cosas ricas que da el amor.
A quien le interesa 
ese aire contaminado del que me hablas.

Yo necesito ese que bebo 
de tus labios, 
de tu aliento, 
de tus caricias, 
de nuestras charlas, 
de nuestras tardes solos 
metidos en la cama.

Eso es más importante 
que una bocanada de aire.
te necesito, me haces falta; 
no me abandones...  ¡Cuánto te amo!

Dices que es muy tarde para ti 
que seguro empezaras una nueva vida
lejos de mi, una mujer que aun te ama.
Mientras yo, 
me quedaré sola 
respirando ese aire mundano y contaminado
el que seguro, ¡sí me matará!

Para mi: ¡Si eres el aíre!
ese que solo se encuentra cuando hay amor,
ese que se respira cuando estas enamorada,
ese que te hace suspirar por una caricia,
ese aire que me da tu aliento,
ese que encuentro solo en tus labios,
uno que me lleva hasta las estrellas
con cada beso 
y ese aire que da el amor.
Mujer enamorada 
que solo respira para y por ti.

¡Si eres mi aire! 
y sin él seguro moriré. 
Respiro y no te siento en mi aliento,
no te siento en mi piel desnuda.
Me faltan las caricias,
palabras que se dan solo al oído.
Ese aire que te has llevado. 
¡Mujer muriendo! 
Por falta de aire que te da el amor.
¡Sí eres el aire!..  ¡Sí eres... mi aire!


Inspirado en la canción: "No soy el aire"






viernes, 22 de mayo de 2015

Tú, ¡Eres mi todo!


¡Eres todo para mi!
Cuando te vi llegar 
y en mi vida entraste
sin pedir permiso, 
de toda mi vida te adueñaste
y es que, eres todo para mi
¿cómo decirte que no?

Me haces bailar sobre las nubes que tú ves ahí.
Escuchó la musica que te gusta a ti
veo las películas que siempre te transforman.
Eres en mi vida todo para mi
¿cómo negarme a verte sonreír?

Verte dormir junto a mi
me has de desvelar, 
por la mañana ver tus ojitos abrir
me has de volver a la vida
con esos besos de gran energía,
con tus brazos rodeando a mi cuello
hasta quitarme la respiración.
Pienso: ¡Eres todo para mi!
Eres quien me da la vida y fuerzas para seguir.

Los días son tan chicos
cuando contigo estoy
tus juegos me agotan 
y a ti las pilas nunca se te acaban,
pero volaré allá y más allá; solo por ti.
Pero no importa por que eres todo, 
lo más bello que en mi vida hay.
¡Eres todo para mi!

Hijita, no crezcas 
regálame cada día esa energía 
que me contagias y me das un amor
que en nadie más encontraré. 
Lo sabes bien, me llamas novio
y yo te veo como un ángel que el cielo me regaló
justo hoy que te necesito.

Te amo hijita, duerme bien
mañana seguiremos con tus juegos
esos que tu imaginación te inventa
creo soportar éste trajín, 
hasta que un día me dejes 
como cuando a mi llegaste.
Y es que...
Tú eres todo para mi...  
¡Mi By!

Para Byanca con todo el amor que vive en mi... 
Porqué tu eres todo para mi.
Tú, ¡eres mi todo!
¡Tú eres todo en mi!







DUELO DE AMOR 2


Andrés pasó a la par de sus antiguos amigos, éstos lo saludaron pero, Andrés iba acompañado consigo mismo y con un caminar pausado casi arrastrando a sus pies, de postura un tanto agachada y la vista perdida en el suelo, un semblante amarillento o más bien, pálido.
- Y, ¿a éste Andrés qué le pasa?, ¡parece zombie! dijo uno de los del grupo, él que lo saludó. 
- ¡Está así desde que la novia lo dejó! respondió otro del grupo.

Andrés siguió su camino al lugar de siempre, un lugar al cual asistía desde su rompimiento con su novia. 
Luego de caminar por un rato, llegó a ése lugar y en él entró. Adentro, era un lugar lúgubre, muy oscuro, casi no se podía ver nada, muchas siluetas ¡eso sí!, a lo mejor de otras personas en la misma situación de Andrés. Él camino hasta el fondo y al llegar, una silla lo esperaba y a la par otra silla con su acompañante esperándolo.
Andrés le confesaba a su acompañante que ya estaba cansado de su actual situación y que deseaba retirarse de ahí, en busca de un nuevo rumbo, una nueva oportunidad para ser feliz, que ya su tiempo de estar en ese lugar tan frío, oscuro, casi negro total, con un dolor en el pecho, el cual, no le permitía respirar con libertad, un estado el cual lo estaba hasta enfermando pues, se había adelgazado tanto, por tener tanto de lo que ahí le daban, estaba desesperado de tanta depresión. De verse rodeado de tantas personas como tú. - Su acompañante - 
Y, sabía de otros miembros que hasta se habían quitado la vida, y de otros que se habían entregado al licor, a las drogas, otros que tomaban medicamentos delicados recetados por especialistas. 

Su acompañante le dijo muchas cosas, entre las cuales destacaban: _ ¡Ni lo pienses! Aquí estas muy bien, te encuentras conmigo la única que te entiende y la única que nunca más dejará que nadie te haga daño. _ ¡Sigue abrazado a mi!
- ¡No! dijo Andrés. _ ¡Estoy harto! pues ¡ya no te quiero aquí, junto a mi! _ ¡Yo necesito ser feliz! y aquí ¡jamas lo lograré!, ¡buscaré a alguien que me haga recobrar la fe en el amor otra vez! ¡así que hasta aquí llegué! 

Andrés se puso de pié y ésta vez se irguió tanto que su acompañante de casi un año, al ver lo alto y gallardo que Andrés era, se asombró y Andrés, su caminata inició con rumbo a su libertad, mientras avanzaba ya no se le veía cansado ni encorvado y su mirar, al frente, mientras iba por el largo pasillo oscuro, lúgubre y frío; alcanzaba a ver por vez primera a otros, sentados en otros lugares acompañados de un personaje idéntico al que a él lo acompañó por casi un año. Mientras más se acercaba a la puerta, que estaba ahora más cerca que nunca de él, se decía: _ ¡Adiós amiga, hasta nunca, quiero ser feliz, necesito ser feliz, darme otra oportunidad, encontrar a alguien que me amé y yo ame! 
Por fin llegó a la puerta; una chica y negra, muy negra, una puerta desquebrajada y oxidada, algo de lo cual hasta hoy se percató, tanto llegar a ese lugar, tanto tiempo metido ahí y hasta ahora se daba cuenta de que ese lugar era algo horrible. 
Cuando el picaporte tomó entre su mano, se juró qué, ¡pasara lo que pasara en el futuro, jamás volvería a ese lugar! Decía. Que cuando Andrés tomó el picaporte y quiso darle vuelta para la puerta abrir, alguien desde afuera la abrió y tal cual él fue hasta hace unos minutos, por aquella puerta entró otro chico, Andrés tuvo la buena intención de tomarlo del brazo y detenerlo pero, éste ya iba como autómata con rumbo al lugar que Andrés acababa de dejar vacante.

La puerta oxidada y negra quedó entre abierta y para Andrés, por ella entraban rayos de luz, Andrés como insecto atraído por la luz, abrió la puerta y de ahí salió. 
Cuando lo hizo la puerta se azotó y se escuchó, como si siete pasadores se armaron y se les colocó candado a cada uno para que nadie siguiera los pasos de Andrés.
Andrés se maravilló al darse cuenta de cómo, él que hasta ese momento se veía en blanco y negro iba tomando colores, y veía que el mundo no era en blanco y negro; que todo tenía color; el vió hacia el cielo para agradecer y se dió cuenta que ahí había un cielo despejado llenó de estrellas bailarinas y en el centro entre dos nubes blancas una luna brillante que desde lo alto le alumbraba su camino hacia una nueva vida. Sonrió al ver las luces de neón multicolores y cuando se vió a él mismo, él vestía de colores alegres y el pálido o amarillento de su semblante habían desaparecido por completo. 

Maravillado estaba  por ver que la vida no había terminado para él, cuando la chica que fue su novia por cinco años y con quien se iba a casar lo cambio por otro, quien la embarazó. Pero eso era solo un recuerdo, una experiencia que estaba en su haber, para en el futuro no cometer el mismo error que pudo haberlo llevado hasta donde estuvo y del hoyo de donde ahora salió; se encaminó por la avenida y seguía maravillado. Respirando profundamente para sentir la conjunción de aromas, y ver la maravilla de colores, su suéter se quitó para sentir en su pecho y en su cara los aires frescos de una noche bien iluminada.

- ¿Andrés eres tú? Se trataba de Silvia, una chica con quien en un tiempo salió con él y a quien dejó por la que lo traicionó. 
- ¡Hola Silvia, si soy yo! respondió con una enorme sonrisa de oreja a oreja. Ella le preguntó; _ ¿en dónde te has metido todo este tiempo? Cuando Andrés le iba a contestar....

El chico que entró en el lugar lúgubre y que se encaminó cabizbajo y meditabundo con rumbo al lugar que Andrés por fín había dejado. Se sentaba en el lugar que durante casi un año perteneció a Andrés; al éste sentarse, muy asustado su compañera de mesa le dijo:
- ¡Bienvenido! ¡yo te atenderé el tiempo que sea necesario y estaré contigo siempre, nunca tendrás que llamarme pues, ahí estaré antes que lo desees, verás que bien te sentirás conmigo! ¡seremos los mejores amigos y de aquí ya verás que nunca te querrás ir!....
- ¡Disculpa que te interrumpa! dijo el chico, pues, su ahora acompañante no paraba de hablar.
- ¿Si dime, pregunta lo qué quieras? Dijo ella muy segura y el chico le preguntó.
- Y, ¿tú quién eres? ¿cuál es tú nombre? 
Ella sonrió, si a esa mueca se le puede llamar sonrisa y presta y rauda y con mucho orgullo, le respondió....
- .....Yo me llamo.... ¡¡SOLEDAD!! 

jueves, 21 de mayo de 2015

El Error ha Sido Mío


Es muy dificil dejarte ir
cuando el error ha sido mío.
Es tan dificil dejarte ir
verte partir, verte sufrir, verte morir,
sin poder hacer nada para detener tanto rencor.
Cuando el error es solo mío.

A tú cara vi sufrir.
A tus ojos vi llorar.
A tus labios oí suspirar.
A tú pecho vi rasgar.
Lo peor fué escuchar a tu corazón romper.
Es tan dificil cuando el error ha sido mío.

Un error que me acompañará adentro de mi ser.
Un error que me hará arrepentir.
Un error que no me dejará dormir.
Un error que tambien me hace sufrir.
Un error que a mi corazón hizo romper.
Pedazos de amor tendré que recoger
y todo por un error que ha sido solo mío.

Nunca perdonarás mi error 
por más que lo trate de enmendar
el daño ya fue hecho. 
Mi error ha sido quien te hizo sufrir.
Me duele tanto verte partir
quedarme solo sin tú gran amor, mi amor.

Sé que mi error te hizo sufrir
y a mi arrepentir.
Con un suspiro en el pecho te veo ir,
una imagen que no me deja dormir,
menos al recordar a tus ojos llorar,
eso a mi corazón va a romper
y cuando escuché a tu pecho rasgar
pedazos de amor por doquier habrá que recoger.

Es dificil verte partir
cuando el error ha sido solo mío,
es dificil ver a tu carita sufrir
cuando yo inicié el error que a nuestro amor
destruyó y hoy te veo sola partir.
Alejarte de mi, es triste y duro dejarte ir
sin poder gritar cuanto te amo, mi amor.

Difícil será, el error enmendar
cuando en ti queda tanto rencor
y es dificil verte partir, verte sufrir, verte morir.
Saber que a tú corazón en mil pedazos vi romper.
Difícil será, remendar algo tan perfecto como lo fué tu amor. 
Difícil es ver al gran amor de tu vida partir
y más, cuando el error ha sido mío, solo mío. 










 

El Monólogo


Cómo ha pasado el tiempo sin que nos percatemos y de pronto un día, te das cuenta que todas tus aventuras y tu libertad, de la cual un día disfrutaste, son cosa del pasado y que esas aventuras y experiencias jamás tendrás la oportunidad de volver a vivirlas. Hoy día, solo viven en tus recuerdos, adentro de un baulito que tenemos bien guardado en alguna parte de nuestro cerebro. Otros, le llaman la capsula del tiempo, guardada precisamente en el mismo lugar de nuestro cerebro. 
Por mi oficio, uno que amo tanto, muy a menudo hago uso de ese baúl o, de la cápsula para de ahí extraer una anécdota, una historia. A la cual, no es solo de ponerte a escribirla ¡y ya! Debes de darle: Un inicio, un desarrollo, encontrar el final idóneo, un protagonista, figuras secundarias, adornar un escenario. Muchas veces cambiar todo lo que en realidad pasó guardando únicamente su esencia, pues, de no ser así no tendrá la mismo sazón y al lector, ¡aburriré! Dar los tiempos, las pautas, revisión de diccionarios, encontrar la prosa, los adjetivos, las frases, oraciones exactas; los diálogos, los cuales evidentemente no son los mismos que entonces se dieron, de ellos no me recuerdo ¡nada! 
En fín, es un trabajo muy bien elaborado pero entretenido, y por ultimo, llega la edición, quitar lo que no sirve o lo que es redundante, pues, de lo contrario la historia sería interminable y aburrida y a veces sin sentido. Ésto solo es algo para que te lo imagines....

Ésto es parte de lo que me gusta y creo que a vosotros tambien.
Pues bien; hoy recuerdo varios episodios de mi juventud los cuales, oscilan entre los 17 y los 20 años. Éstas, son esas remembranzas.... 

Salí de mi casa a la hora de siempre con rumbo a mi colegio, pero, lo bueno era que me sentía de lo más relajado y la vida para mi en ese instante era como un reino, en donde yo era el rey y las leyes, eran las que yo dictaba. A mis padres les interesaba recibir cada mes, unas notas que no bajaran mi promedio de 80, y eso para mi era pan comido. 
Mientras viajaba en el transporte urbano mis pupilas eran dos radares muy bien entrenados, siempre en busca de carne fresca y por supuesto, nueva. Había que renovarla constantemente de no ser así, la vida carecía de sentido. - ¡Qué vida!- 

Cuando ya me encontraba adentro del autobús y no había nada motivador como para ser abordada, mis sentidos se iban para las ventanillas del vehículo y a veces ahí estaba lo que deseaba.
- ¡Vaya, vaya! ¿qué tenemos aquí? me dije, admirado al ver que del otro lado de la avenida caminaba apresurada una bella chica; ella vestía una blusa roja bien ajustada y un pantalon de mezclilla, en sus pies llevaba un par de sandalias; eso me indicaba que ella vivía por el sector, en su cabellera rubia, uno de esos chongos amarados con una cinta o agarrados con un gancho chistoso. Me pare y toque el timbre, indicándole al chofer que me bajaría en la próxima parada, me encamine a la puerta de salida con el autobús aún en movimiento y mi vista puesta en el objetivo; cuando el bus se acercó a la parada abrió la puerta, el sonido de la puerta abriéndose se escuchó y yo me bajé al pedalazo, a lo que el chofer seguramente me lo agradeció pues, al ver que ya me había bajado ya no se detuvo y siguió su camino.
Sin esperar a que el semaforo me diera verde y entre los autos, me atravesé la avenida, la verdad es que en aquella época el parque vehicular no era grandioso, como para que la avenida estuviera tan congestionada como hoy día. 
Cuando logre llegar a la banqueta la chica se me había adelantado yo, me dije: 
- ¡Mucho mejor! Extraje de mi bolsa, el único billete que llevaba, lo demás era puro sencillo pero era suficiente como para volver a mi casa. Y, con billete en mano me apresuré hasta que le dí alcance a la chica.
- ¡Oye! ¡disculpa me oyes! ella seguía caminando y ahora lo hacia más de prisa. 
Me tocó que correr un poco y colocarme a la par de ella y, otra vez.
- ¡Disculpa! ¡qué pena molestarte! pero, ¿se te cayó ésto? ella lo vió de reojo y casi cae en la tentación, pero me dijo.
- ¡Buen intento, pero no saque dinero de mi casa, pues voy y vuelvo en seguida y no necesito el dinero!
- ¡Bueno si no es tuyo, pues, buena suerte para mi! Y dije: _ ¡Billete ahora eres mio! Ella sonrió. Mientras yo le dije: _¿Sabes que yo se que vives por acá? ¡pero no se donde exactamente! Ella me respondía sin detenerse. _ Si y eso, ¿cómo lo sabes si no me conoces? 
- ¡Bueno, por que yo estudio en el colegio que esta por el camino que acabamos de dejar! y creo ¡que hoy me capuciaré por tu culpa! _ ¡Bueno, la cuestión es que siempre te miro cuando vengo y hasta ahora que vi la oportunidad!, ¡pensé que el billete era tuyo! me dije, ¡esta es mi oportunidad para conocerla! ella sonrió otra vez y me dijo, _ ¡Mentiroso!
- Bueno, ¡otras veces te he visto con vestido, otras con shorts y casi siempre usas esas sandalias! -¡Era obvio todo lo que dije! ¿no?- 
Ella se detuvo y me preguntó: Y, ¿qué quieres? ¡vete a estudiar y me dejas tranquila! Yo la vi directo a sus ojos castaños y le dije: _¡Que tal si mejor me dices tu nombre! ¡yo soy Sergio! y ¿tú? 
- ¡Yo soy Susana! 
Cuando escuche su nombre, le entoné la canción del  "Abracadabra"... ¡Una mañana llegaste Susana!... Ella rió, esta vez mucho más y se sonrojó, luego dijo: 
- ¡Cállate loco! 
- ¡Me callo, si nos gastamos el billete que me regalaste! ¿qué dices?
- ¡De acuerdo! y ¿a qué me invitarás?
- ¡Por hoy a un helado! ¡mañana ya veremos! ella respondió con tono de duda
- ¡¿Mañana?!..... 
Luego de aquel helado ya no regrese a clases, me fuí directo a la casa, y como a las ocho de la noche, la llamaba por teléfono....

La otra vez, salimos, Fredy, Dany, Willy y yo, buscando en el barrio ver a algunas chicas bien arregladitas pues, ese fin de semana nadie nos había invitado a un repaso. De pronto, Dany que tenía un olfato dijo: _¡Vean allá! ¡ellas van a una fiesta sigamoslas! Nos hicimos atrás de ellas y mientras caminábamos a una distancia prudente; Fredy no iba muy convencido, pues, nunca se había colado en una fiesta y eso lo llevaba un poco nervioso. Willy le dijo: _ ¡Tranquilo, vos solo hace lo que nosotros y ya! Era lógico que se sintiera así pues, para nosotros eso era pan de cada fin de semana y para él, era su primera experiencia. 
Cuando entramos en una calle se dejaba escuchar la musica, Dany dijo: _ ¡Sigo teniendo el toque! Nosotros le dimos unas palmaditas en su espalda. Efectivamente a unos 50 metros, un grupo de chicos y chicas afuera tomando el aire y las chicas a las que Dany seguía entraron en la casa y detrás de ellas, el Dany. Mientras, Willy y yo nos quedamos con Fredy dándole una clase exprés; por fin cuando lo convencimos de entrar, ya Dany venía para afuera de la mano de una de las chicas a las cuales seguimos y nos llevaron hasta ahí. El condenado seguramente usó la técnica de acercarse hasta; la, o, el homenajeado y luego de ellas saludarlo o, saludarla; el siguió como tercero, dando la ilusión de que él había llegado con ellas, y ellas, pensaron de que Dany era amigo en éste caso de la chica homenajeada. Luego aprovechó y de una invitó a bailar a una de ellas, la que a Dany le gustó.
Por fin, nos encontrábamos en ambiente bailando y gritando con cada éxito que el Dj colocaba en la tornamesa. 
Pero, Fredy salió de la fiesta dejando parada en medio del salón a la chica con la que bailaba; éste iba pálido y descompuesto. Nosotros al verlo, salimos detrás de él y cuando lo encontramos sentado sobre una piedra en el arriate central que dividía la avenida; le cuestionamos que había sucedido, si ya estaba en ambiente hasta parecía que le habia gustado a la chica con la que bailaba, las chicas y nosotros le preguntamos que había pasado y ésto fué lo que pasó.
Fredy le preguntó el nombre a la chica y luego ella hizo lo mismo, hasta ahí todo iba perfecto, pero luego, Fredy preguntó algo que nunca se pregunta: ¿Qué están celebran hoy aquí? 
Y la chica le respondió.....
- ¡¡Mis quince años!!.....

La otra noche, luego de una fiesta aburrida de un sábado por la tarde, me salí de la fiesta y me dirigí a la feria que había llegado a nuestro barrio y entre las loterías vi a unas amigas y con ellas estaba: La Chayito, una chica muy bonita, que tenía unos senos tan grandes y ese era su mayor atractivo y los lucia como si fuera una modelo.
- ¡Hola! ¿cómo les va, me puedo sentar con ustedes? Ellas me saludaron muy amigablemente, menos la Chayito, así que me senté al lado contrario de ella algo que me beneficiaba pues, la visual era inmejorable. Una de ellas me dió uno de sus cartones con la condición de que si me sacaba la lotería el premio era de ella. 
A mi eso no me interesaba pues, yo ya me había sacado la lotería con tener a la Chayito frente a mi. Era obvio que a la Chayito yo no le agradaba y confieso que nunca supe el por qué y la verdad, no me interesó saber el porqué. 
Cómo nadie se sacaba la lotería, alguien dijo: _ ¡Juguemos la ultima y nos vanos a subir a la rueda de Chicago! _ ¡Bueno! dijimos todos, menos la odiosa y hermosa de la Chayito, ella no dijo nada. Luego de eso y al ver que la lotería se la ganó la viejita de la par, yo inicié una guerrita con el maíz y con mis amigas y entre la batalla, una de mis semillas se fue directamente - y ésto lo vimos todos en cámara lenta - yo me lancé como tratando de evitar la desgracia que estaba por llegar; las chicas se asombraron y sus ojos desorbitados por mi reacción que fue tarde; porqué el maíz entro entre los dos enormes pechos de la Chayito, quien me volteo a ver con una cara que ya me mataba y entre sus senos enormes, el maíz, luego de ello las chicas reían como locas y algunas hasta le tiraron otros y ahí quedaron las dichosas semillas, pero la mirada de la Chayito era muy intimidante que no me quedo de otra que despedirme de mis amigas. _ ¡ Adiós Chayito, me cuidas mi maíz! Ella me dijo algo inapropiado y a en mi espalda sentí el maizaso....

Cuando me faltaban tres cuadras para llegar a mi casa yo iba recordando los señores senos de la Chayito llenos de maíz y por ello, no vi a alguien que iba con dos niños por la misma ruta que yo.
Si escuché cuando me decían: ¡Sergio, Sergio! pero seguí mi camino con mis pensamientos eróticos hacia la Chayito. Cuando por fin llegué a mi casa e iba a cerrar la puerta, ahí estaba ella y los niños.
- ¿A saber en qué venís pensando que no me oíste cuando te llamé? 
Era una prima como en quinto grado; una prima de mi prima, hija de una prima en segundo grado de mi madre.
- ¡Ola! ¡pasa por favor! le dije, sin perder detalle alguno pues, ésta prima tambien estaba muy buena - ¡de salud claro! -
En el cuarto de mis padres, se encontraba; mi madre con mi papá y con ellos, mi hermano que había llegado a visitarlos, éste - pues es mal de familia - le dijo: 
- ¡Jenifer! ¿si gustas cuando me vaya te subo a tu casa? A lo que ella con una sonrisa en sus labios dijo: _ ¡Gracias, pero Sergio ya se ofreció a acompañarme!
- ¿Verdad? y me vió.
- ¡Pues, si!, ¡si claro! ¡yo ya me ofrecí! 
Y al rato mi hermano se marchó y detrás de él, Jenifer. 
- ¡Bueno tía me voy, otro día la vengo a ver!, ¡mañana me voy para el Mazate y no quise venir y no visitarla! 
- ¡Bueno hija, que te vaya bien, Dios te bendiga, saludos a tus papas!
- ¿Nos vamos Sergio? Me dijo. 
- ¡Claro, vamonos, algo rapidito! pues, ¿cómo qué quiere llover?

Nos encaminamos y en el ambiente se sentía el aire de que una tormenta se acercaba; antes de llegar a la casa de su prima en donde ella se quedaba, pasó dejando a los niños que la acompañaban justo en la vecindad; les dió un beso a cada niño y luego me dijo: _ ¡Ven sentémonos aquí! 
- ¡Bueno! dije.
- ¡Pero antes avisaré que ya regresé! luego de avisar, ella regresó y se sentó en mis piernas y la buena noche dió inicio; pero, para mi mala suerte, cómo a los quince minutos de que los mejores manjares llegaran a mi y que me cayeran de la nada del cielo. También empezó a caer la lluvia. 
- ¡Bueno me voy! dije. Pero ella no me dejó y la prima de ella, salió diciendo.
- ¿Ya empezó a llover? ¡éntrense a la sala y platiquen aquí! 
- ¡Bueno! dije; por lo menos no me mojaré. La prima de ella de una se despidió pues, apenas llevaba tres meses de casada y se encerraron con su marido; ¿quién sabe a qué?... ¡jejeje! La luvia se volvió en una tormenta afuera y adentro aquello era ¡el cielo!...
Cuando me vine a dar cuenta pues, andaba por el cielo, ya eran las tres de la mañana; mi prima me dijo: _ ¡Ahora te vas hasta mañana! 
- ¡No! dije, total las mieles del cielo habían sido consumidas ya. Que entonces me despedí y debajo de un buen chubasco me dirigí a mi casa, la distancia que recorrí esa madrugada fué como de 1.5 Km. Bajo la lluvia yo corría en medio de la calle pues, a esa hora nadie en la calle y pena de algún vehículo; ¡nunca! pues, en la colonia casi no habían carros y menos una madrugado lloviendo cómo esa madrugada. 
Mientras corría, en mi cara las gotas de lluvia y en mi mente los senos de la Chayito y los de Jenifer, quien no le deseaba nada a la otra....
...¡Esa fue una noche muy húmeda!.....

.... Bueno, será hasta el próximo monologo. Espero que éste les haya gustado, pues, hay mucha tela de donde cortar y yo me muero por contarles ¡más! 
Por hoy, muchas gracias por la preferencia ¡será hasta la próxima!









miércoles, 20 de mayo de 2015

Más que tu amigo


El sonido era fuerte y se escuchaba hasta donde me encontraba, triste por no poder estar en el lugar, tomando y gritando con mis amigos, pero el dinero había sido el problema y no puede comprar mi entrada para el concierto del año, y el ultimo de aquel verano, ahora me encontraba en las afueras de la playa usada para ese concierto y yo, como loco bailando en un apartado del lugar rodeado de champas unas muy sencillas al igual que yo, los que ahí estaban al verme se animaron y los señores y jóvenes tambien tomaron de la mano a sus esposas, amigas, novias, ¿quien sabe? y hasta donde yo me encontraba llegaron, cuando los vi a mi lado bailando aquellas notas que el viento nos llevaba con sabor a sal. Ya no me sentí un bobo y se armó la pachangona, pero yo seguía bailando solo y así pasaron varias melodías, cuando de las champas escuché la voz de una fémina y se le escuchaba melancólica.
- ¡Hasta mañana papi y mami no tarden! yo me detuve de mi brincadera pues, ¿creo que aun no he aprendido a bailar?, ¡jajaja! 
Dos señores me vieron y se vieron y seguramente pensaron: _ ¡Éste solo y nuestra hija sufriendo por el niño rico que esta en ese concierto con otra ricachona! _ ¡Estás pensando lo mismo que yo! Dijeron y la madre corrió detrás de su hija, mientras que el señor, se acercó a mi y de manera expresa me comentó lo que a su hija le sucedió y me pidió que si la podría hacer olvidar al chico por lo menos esa noche, yo dije: _ ¡que con mucho gusto! pensando, ¿cómo estará la pobre para que la haya dejado acá en los arrabales? 
De entre la oscura noche, fueron apareciendo dos siluetas, una de la madre y la otra de la hija. pensé. _ ¡Dios mio, pero si es una diosa! Ellas se acercaron hasta donde nos encontrábamos el padre y yo, nos presentaron, ella extendió su mano con una cara de compromiso algo que me hizo sentir mal por ese instante, pero luego me dije: _ ¡No la quiero para mi novia! ¡sino para distraerla y dejar de bailar como atarantado! La tomé de su suave mano y le dije _ ¡Ven bailemos, disfrutemos de la noche! Ella sonrió y empezó a bailar, ella si que sabía bailar, sus caderas se contoneaban moviendo su humilde vestido, el cual jugueteaba con el viento de la noche mientras que yo, era un garabato, pero, ¡me valió madre! y bailamos como locos todos los pobres en esa playa que era nuestra por esa noche hasta que el concierto dejó de sonar. 
¡Pero esperen! antes de que eso pasara una patrulla casi nos lleva presos por faltas a la moral en la vía publica y escándalos. Pero la chica con una sonrisa todo solucionó. Así terminó nuestro concierto y llegó el momento de despedirnos.

Al día siguiente me desperté y ahí quedé tumbado, pensando en la hermosa morena que al final se animó y se la pasó calidad al igual que yo. Al atardecer me coloque mis mejores garras y me dirigí al lugar de las champas, lugar a la orilla de la playa, ella y sus padres vendían comida rápida y bebidas alcoholizadas. 
Cuando llegué, su negocio estaba a reventar y algo me llamó la atención, que alrededor de las humildes champas: unos carrasos, ultimo modelo y chavos bien vestidos. 
- ¡Buenas don Juan, buenas doña Panchita! Salude a los padres de Esmeralda a quien no la vi.
- ¡Hola patojo! ¿quieres un refresco? Me ofreció don Juan, el calor era insoportable que se lo acepte, mientras bebía el refresco mis ojos y cabeza veían con insistencia para todos lados buscando a Esmeralda. Doña Panchita me dijo.
- ¡Olvídate de ella, mijo! Yo me sorprendí cuando la escuché y me abochorné, pero don Juan salió a mi defensa.
- ¡No mijo, usted tiene mi bendición! ¡la nena esta por allá! Y señaló el lugar en donde se encontraba Esmeralda; ella se encontraba en uno de los lujosos vehículos con un niño de plástico, hijo de papi y mami.
- ¡Hágame un favor mijo! Me dijo don Juan, con su enorme sonrisa bajo su enorme bigote canoso.
- ¿Diga don Juan? Respondí.
- ¡Lleve estas cervezas al carro en donde se encuentra mi Esmeralda! Yo, me asusté y claro me negué. Pero don Juan me insistió tanto, que tocó. Caminé con charola en mano, hasta que llegué al lugar; cuando me acerqué al coche vi como el engringado hijo de papi, le tenía su mano hasta lo más profundo de la falda de la niña, ella al verme se sonrojó y la mano del niño rico sacó de entre sus piernas.
- ¡Hola! le dije y luego el chavo me vió con una mirada que casi me entierra entre la arena húmeda
- ¡Deja la bandeja ahí y lárgate! ¿no ves que estamos ocupados? Eso dijo y de manera prepotente, yo de bruto le pregunto a Esmeralda. _ ¿Todo esta bien Esme? El tipo se salió del coche como energúmeno y con sus playeritas finas que le dejaban ver lo musculoso que éste estaba se paró frente a mi, casi tocándome con sus ropa cara y fina yo, un flacucho que temblaba en ese instante.
- ¿Qué te traes con Esmeralda, pendejo? ¡ella tiene dueño y ese soy yo! Cuando sentí, cinco de los pendejos que le acompañaban me rodeaban y eso si que me asustó, tanto que no pude decir absolutamente nada.
- ¿Qué pasa Poncho, tienes problemas? Sentí un alivio pues, se trataba de un grupo como de seis amigos, con los que debí haber ido al concierto y no pude, ellos llegaron en el carro de Frank, un carrito humilde como nosotros, pero ahora yo ya no estaba solo. 
Los chavos ricachones y abusivos se hicieron a un lado al ver que no estaba solo, pero para ésto, Esmeralda estaba entre el chico abusador y yo. 
Nos retiramos dejándolos ahí y desde lejos vi cuando Esmeralda se metió de nuevo al carro con el cuadrado engringado.
- ¡Oye! ¿de dónde conociste a esa diosa morena? Me dijo el Frank con cerveza en mano y yo le conté lo de la noche anterior.
Los días pasaban y lo mismo, hasta un fin de semana que llegamos mis amigos y yo, pero los chavos de dinero estaban drogados y tomando licor, cuando me vieron llegar se pusieron inquietos y Esme, entre el grupo de los ricachones, ella con disimulo me saludó tratando de que su chavo no se diera cuenta, pero éste se percató del saludo y entonces se armó la bronca. Golpes por acá, otros por allá, hasta que llegó la policía y ¡cómo era de esperar los que fuimos a parar al bote! ¡fuimos nosotros!
Más tarde llegó don Juan y doña Panchita con el dinero de la venta del día,  pagó la fianza y nos sacó del bote. Mientras regresábamos don Juan nos contaba que no sabia como hacer para que su hija dejara al ricachón pues, éste solo estaba jugando con ella por ser pobre.
Los días siguieron su rumbo y yo, enamorado de Esmeralda, la diosa morena de la playa; esa noche no llegaron los fichudos y yo aproveché y a Esmeralda invité a caminar por la playa. Mientras caminábamos por aquella playa y la luna llena reposaba sobre las aguas tranquilas del océano,  me confesó, que ella sabía que con él no tenía futuro pero que él para ella era como una maldición, un virus que se metió en ella y no había manera de poder dejarlo, que lo deseaba pues, sus padres sufrían mucho con esa relación. Yo le ofrecí mi apoyo y mi amor le confesé: _ ¡Esmeralda, yo quiero ser más que tu amigo! Ella me vió fijamente a mis ojos y vió en ellos mi honestidad, entonces ella se acercó colocando sus brazos sobre mis hombros, me dió el mejor de los besos que mi boca haya experimentado. Luego de ese beso, corrió hacía el mar y mientras lo hacia dejaba sus humildes ropas en la playa, yo quedé inmóvil al ver el cuerpazo de Esmeralda y en ese momento, supe que ella tendría que ser para mi. 
Desde el mar ella grito: _ ¡Vienes Poncho! ¡Al sordo le gritaron!, corrí y mientras corría la ropa me quité....

Los días pasaban y unas noches yo, un simple espectador y otras cuando el chavo rico no llegaba, Esmeralda era para mi, así estuvimos por un par de meses pero, Esme no cambiaba ella seguía en las mismas, cuando éste llegaba yo no existía para ella. 
Luego de esos meses y de comprender que si era un virus para Esmeralda aquel ricachón; tomé una decisión y hablé con don Juan y doña Panchita; les expliqué y ellos me entendieron, doña Panchita lloró esa noche. Y, a ese lugar no regresé más. Fué algo dificil, un duelo de amor, ese dolor que duele hasta en los huesos del cuerpo, pero con la ayuda de mis amigos el dolor fué menguando. 
Conocí a otra chica, una mañana que me dirigía a mi trabajo y pronto nos hicimos novios. Como a los seis meses de aquella mañana nos casamos pues, mi novia estaba embarazada, y muy adentro de mi corazón seguía pensando en Esmeralda y es que, ella me gustó tanto y se volvió un secreto que solo podía compartir con mi propio corazón. De don Juan y doña Panchita no supe nada y menos de Esme.
El tiempo siguió su camino inclemente sin detenerse ni un solo segundo y una madrugada mi esposa sintió los dolores y entró en trabajo de parto; la ambulancia nos llevó al Hospital General y de inmediato atendieron a mi esposa, yo, esperando en la sala de espera. 
Las sirenas de los bomberos y sus ambulancias llegaban una detrás de otra, yo pensé, _ ¡qué horror, heridos, personas muriendo! en fin una emergencia. 
Gracias a Dios el parto de mi esposa no tuvo complicaciones y nació una hermosa niña, una negrita hermosa. El médico me dijo: _ ¡Mañana puede regresar por ellas, Gracias a Dios están sanas y muy bien! Eso me dijo el Dr.
- ¡Gracias Dr. Marroquín! Me despedí y cuando salía del Hospital, entraron los bomberos y por allá me tiraron, la emergencia era de vida o muerte yo en un lado vi entrar los cuerpos de los jóvenes; entre los cuerpos: ¡Esmeralda! ¡mi Esme iba entre los heridos! yo me fuí atrás de los heridos, los bomberos daban el parte a los policías indicando que de suerte habían llegado con vida y que los ultimo modelo habían quedado como chatarras. 
Los noticieros se hicieron presentes pues, entre los heridos, hijos de Diputados, Empresarios la única pobretona entre los ricachones, era Esmeralda. Escuché cuando los médicos repetían: _ ¡Hora de la muerte 5:30! Así fueron muriendo los hijos de papi y mami.
- ¡Usted! ¿qué hace aquí todavía? Me dijo el dr. Marroquín. Le expliqué que uno de los heridos que habían llegado era mi conocida y que si me permitía entrar a verla. El dr. me dijo: _ ¡todos han muerto!
- ¿Y la chica, Esmeralda? Dije muy angustiado.
- ¿Esmeralda es su nombre y sabe a quién podemos dar aviso? Yo les dije como encontrar a sus familiares y le insistí que la quería ver. El dr. me dijo: _ ¡Ella no se salvará! ¡Pero venga! 
Y me llevó hasta donde ella estaba sobre una fría camilla de aquel hospital; cuando entré, ella me vió y me sonrió dulcemente y a penas dijo al verme.
- ¡Hola Poncho, te recomiendo a mis viejitos! De sus ojazos negros salieron unas lagrimas que se llevaron con ellas el rimel de Esmeralda y apretando mi mano como pidiendo perdón, su vida se fué apagando lentamente. Mientras sus ojos se cerraban para siempre sin dejar de verme escuché de ella muy suavemente ésto: ¡¡Siempre desee ser más que tu amiga!! y murió... 
Yo besé sus carnosos labios y a sus ojos terminé de cerrar.

Dos mese después de aquello; era el bautizo de mi negrita, ahora yo estaba en paz, pero el secreto que tengo con mi corazón sigue intacto. En la reunión, después del bautizo y en mi humilde casa, don Juan y doña Panchita, se acercaron a mi diciéndome: _ ¡Hijo, muchas gracias por escogernos para padrinos de Esmeraldita! Ella será nuestra hija y rompieron en llanto. 
Mi esposa se acercó y con mucho amor y orgullo me abrazó y me susurró al oído: _¡ Me tendrás que contar la historia completa mi amor!
En ese momento regresé en el tiempo y me encontré sobre la arena bailando con Esmeralda justo cuando la conocí y de ella me enamoré. De mis labios sin yo quererlo se me escapo algo que nadie escuchó ¡Uff! 
- ¡¡Yo quiero ser algo mas que tu amigo, Esmeralda!! 
Mi esposa me tomó del brazo y nos dirigimos a la sala, a bailar en nuestra fiesta por el bautizo de nuestra hija; ¡Esmeraldita!