lunes, 28 de septiembre de 2015

Entrégate


Mía, hoy serás mía. 
Cierra tus ojos y déjate llevar,
quiero llevarte a mi mundo de fantasías,
fabulas y cuentos.

Hoy tú serás mía.
Deja que te enseñe el gran secreto que vive en mi ser,
entrégate, no te resistas y comienza a disfrutar,
la poesía no espera y yo solo quiero entregarte mis versos de amor.

Abre tu mente y déjame fluir adentro de ti, 
no te das cuenta que deseo me des un me gusta 
y después leer tus comentarios.

Déjame entregarte
mis anécdotas, mis prosas, mis versos,
fabulas y cuentos, 
mis narrativas, sean ficción o reales.

Déjate llevar, toma mi mano virtual.
Tengo mil historias que contarte y espero emocionarte,
léeme cuando estés a punto de dormir,
en la intimidad de tu cuarto, 
que ya no puedo esperar 
por llenarte la mente con mil aventuras.

Como te atreves a comentarme lo mucho que te gustan,
leerme con tanta pasión,
y encima compartir todos mis cuentos. 

Hoy seras mía, lo sé,
déjame robar toda tu atención, 
déjame llevarte a mi rincón de la ilusión,
deja que tu mente se acostumbre 
a mi manera de escribirle al amor.

La fantasía no espera 
y yo no puedo esperarte más mi amor,
abre tu ojos y déjalos leerme,
disfruta de mis aventuras y mi poesía de erotismo light.

Siéntete más mujer, con esas crónicas erógenas 
que recorren a tu cuerpo de mujer.

Tengo mil ilusiones por contarte y ya quiero empezar,
déjate llevar por los caminos de la poesía y la narrativa.

Entrégate, quiero seas mi prisionera en las letras, 
frases y oraciones; versos y mi prosa; 
fabulas y mis cuentos, además mis historias reales.

Encuéntrame en este blog, 
sabes que cada noche aquí te espero, 
con miles de ilusiones de mañana encontrar
tus comentarios, tus aciertos y tus me gusta.

Encontrémonos, hagamos una cita.
Tengo mil historias para contarte 
que de mi pecho desean escapar 
a tus sentidos embriagar, 
quiero llevarte al valle de la ilusión, 
ese que dan mis letras combinadas y enlazadas, 
creando historias que te harán soñar.

Versos que espero te harán suspiras (o te robaran un suspiro) 
No te das cuenta que tengo sed de construir 
historias de amor solo para ti,
encontrar esas historia que te hagan llorar y también reír.

Entrégate, quiero sentirte 
a través de mis letras y tus mensajes, 
esos que me escribes con un inmenso cariño,
algo que me ilusiona y me prende la imaginación,
y me haces crear; sentimientos, fantasías, versos 
y a veces hasta una canción.

¡Te confieso, que ya no puedo más que amarte!


Mi agradecimiento a ustedes bellas amigas que me han logrado enamorar,
inspirar, y a veces hasta soñar que un día las habré de conocer, y porque no, 
las podré abrazar y también besar.  
Gracias totales, gracias mil, por hacer de mi a un hacedor de historias, 
que me las creo reales. 
Historias de amores que los he tomado como mías.

Suyo. Sergio Raga.




Nota: En ésta oportunidad ésto es exclusivo para mis amigas de la red. Muy pronto uno para ustedes, mis caros amigos.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Mi chica espacial y floral


Ella es especial, ella es espacial,
ella un día llegó en una nave espacial, me encontró y me enamoré
gran emoción sentí al verla en mi jardín, ella sintió algo en su piel cuando la sorprendí
comiendo las rosas más bellas de mi jardín.
Lo primero que se me ocurrió fue salvarle la vida, pues de verla mi madre 
ahora ella estaría en la NASA como una especie espacial en extinción.
Al verme su nave en mi terraza parqueó y me sonrió, me vió de pies a cabeza y su ropa trasformó y una minifalda eligió con motivos y colores florales, tal vez por las que se había ya comido, mi mano tomó y al verse reflejada sobre los vidrios de las ventanas de su bolso extrajo un extraño objeto, lo aplicó en su lindo rostro y maquillada por completo ella quedó.
Ahí nos sorprendió mi madre, quien dijo: ¡linda chica! ¡jamas antes la vi por aquí y por lo que te he visto a ti, diría que ella no es de este planeta!
Ella al oírla  toció y al hacerlo pétalos de rosas de sus labios salieron; mi madre dijo, ¡ah loca juventud! Para luego de su pecho extraer tremendo grito.
Ella grito; ¿quién dañó a mis bellos rosales? y a su lado corrió, mientras mi bella chica espacial y yo corríamos por la avenida.
Yo le grité; ¡fue un sanate quien con ellas se alimentó!
Mi madre corrió y al gato sacó y ahí como soldado cuidando su jardín amarrado lo dejó,
la orden le dió, ¡de sanate visto, sanate muerto!
... ¡Ella es una chica especial, ella es mi chica espacial!...
Mientras mi gato hacía su ronda o más bien se lamia las bolas y eructaba bolas de pelo,
por todo el jardín, un solo sanate creo que jamás habré visto en mi vida.
La envidia de mis amigos y vecinos, ¡ese soy! pues nadie antes con una chica especial, mucho menos espacial, el barrio de la mano recorrió.
Lo único malo es que por la avenida a todos los jardines mi bella chica espacial arruinó
trae un gran apetito, ¡pobre de mi amor a viajado por miles de años, perdida en el espacio!
Ahora me visita cada día, yo digo, ¡chico afortunado soy! pero tengo mis dudas,
¿seré yo o simplemente es su apetito floral?
Que importa, mientras me siga entregando sus amores con sabores a flores y rica miel
a mi no me importa que deje al planeta sin flores, ni rosales.
Ella me enciende con cada beso, será por que son besos especiales, perdón digo espaciales,
a quien le importa, mientras siga dejando su nave sobre mi techo y a mi lado por las calles
viaje, regalándome ricos besos y con su minifalda de motivos florales todo esta bien.
... ¡Ella es especial, digo espacial!... 
Cuidado con los hombres de negro, que si me descubren sin chica, ni huellas digitales habré de quedar, para luego mi memoria con un flash borrarán.
... ¡Amo a mi chica especial, a mi chica espacial, a mi chica floral!...
Ella creo me ama tambien, tanto como a los jardines florales, ella es un a chica espacial, sobre su nave espacial a mi jardín un día llegó y sin flores lo dejó, me vió, me conoció y luego me sonrió, su atuendo por minifalda cambió con motivos florales y a mi madre la cara con pétalos de flor vomito... ¡Qué maravilla! ¡ella es mi gran amor, mi chica especial, mi chica espacial!
... ¡Ella es una chica especial, ella es mi chica espacial!...
Un paseo en su nave espacial por varios lugares del universo me dió y hasta me dejo su nave conducir, ¡Ups! ¿creo haber dañado un aniño a Saturno? ¡que importa, pues no creo hallan tomado la placa! 
Feliz y emocionado con mi chica especial y espacial ese afortunado soy yo, pobre de mi gato sigue amarrado en el patio y luego en el jardín, según mi madre esperando a algún sanate, pero yo veo que solo se lame las bolas y luego eructa bolas de pelo.
... ¡Ella es una chica especial, ella es mi chica espacial!...
Tipos extraños con lentes y trajes oscuros por mi barrio han pasado, ¿será que ya saben algo?
ella me dice; ¡no te preocupes, todo esta controlado, recuerda que soy una chica especial y espacial!
Una chica enamorada de un tonto humano y mortal, son lo que más amo de este planeta, a mi chico especial y a sus ricas plantas florales.
Adiós, voy al espacio a amar a mi chica especial y espacial y a quebrarle otro anillo a Saturno. ¡Está vida es gloriosa, con mi chica espacial!
...¡Ella es espacial!... ¡ella es especial!...  



viernes, 25 de septiembre de 2015

Mujer: El paraíso está en tí


Mujer...
El paraíso fue creado para ti, mujer.
Tu cuerpo diseñado para dar vida, mujer.
Fuerza y espíritu condensados en ti, mujer.
Fuente inagotable del placer, tu cuerpo, mujer.
Pensada y plasmada en un lienzo Divino tú, mujer.
Curiosidad y creatividad son tus manos, mujer.
Aunque eres segunda, le diste sentido a mi vida, mujer.
Lo tosco esta en mi ser, lo fino y perfecto en ti, mujer.
Tu cuerpo, mi refugio, mi paraíso, mi fuente de placer, mujer.
Locura y cordura, equilibrio a mi mundo, mujer.
Abismo y gloria en tus manos cálidas y tiernas, mujer.
Hombres, estados, reinos, continentes, puedes destruir o construir, mujer.
Te veo parada frente a mi, quisiera saber más de ti, comprenderte, pero es tan dificil, bella mujer.
Tu caminar, copia exacta de los mejores depredadores del reino animal, mujer.
Canciones, poesías, novelas, pinturas, arte puro, eso me inspiras, mujer.
Las mejores cosas puestas en este lugar, tienen forma de mujer.
Licores, manjares, dulce miel, eso eres a mi paladar, mujer.
Aromas, perfumes, colores, equilibrio perfecto y natural, eso le das a mis cinco sentidos, mujer.
En la eternidad, en la oscuridad, en el exilio pero siempre contigo, mujer.
Cuando mi sueño se termina y empiezo a despertar te quiero a mi lado, mujer.
Sin sentido fue mi vida, aunque vivía en un paraíso, hasta que llegaste y te vi, mujer.
De niño te necesité, de adolescente como loco te busqué, de adulto te encontré y ahora en el ocaso de mi vida no quiero separarme ni un segundo de ti, mujer.
Debes de saber que sí existe el paraíso, y eres tú, mujer.
Me entregaste la vida, le das placer a mi cuerpo y me has entregado a mis hijos, mujer.
Mientes, haciéndome pensar que el más fuerte soy yo, pero no lo soy, lo eres tú, mujer.
En la eternidad, sin complejos y sin miedo pero contigo, mujer.
Gracias Dios, por tan bella creación plasmada en un lienzo Divino sobre tú caballete solo para complacerme y la llamaste...  Mujer.






jueves, 24 de septiembre de 2015

El amor y el desamor


El amor
bajo del cielo,
mientras del suelo
subió el odio y el desamor.

Cuando éste bajó,
las flores crecieron y florecieron, 
regaron sus aromas y 
el lugar llenaron de colores,
a la vez el odio
más tarde las marchitó,
hizo caer sus pétalos 
y desapareció a su agradable aroma.

Desde siempre 
ésta lucha entre el amor, 
el odio y el desamor
Porque el amor bajó del cielo
tiene mayor fuerza y domina. 
Aunque el desamor tambien tiene lo suyo
y se armó el embrollo.

En medio de esta batalla
el ser humano, hombre y mujer
sufriendo el desamor,
mientras otros disfrutando 
de un gran amor.
Pétalos de colores brillantes y de olores refrescantes.
Pétalos marchitados y podridos sin olor 
alimento y abono suelen ser.

El amor debe triunfar
y al desamor y el odio 
tenemos que destruir y erradicar,
pero ésto solo lo puede lograr
el hombre y la mujer.
Dejar de lado engaños y deseos carnales,
dejar de ser hipócrita
ilusionar y luego salir huyendo,
poco hombre, malvada mujer.

Si el amor viene del cielo
bello debe de ser,
si el odio nace del suelo
diabólica es su esencia.
Dí hombre y mujer
¿qué quieres en tu corazón tener? 
un pedazo de cielo 
o un terreno en el infierno.




Bruna


Una noche fría y oscura, con la luna escondida detrás de las enormes montañas que rodeaban a la gran ciudad, parecía que estaba asustada o aterrada o se escondía de algo horrible, yo te conocí, lo recuerdo bien como si fue ayer, y desde entonces no la he vuelto a ver, apareces cada vez que sucede lo mismo que pasó esa noche que muchos no pueden olvidar, pero de esa manera, como un torbellino de aire frío que a mi cuerpo rodea, más yo quiero revivir, pues una noche como aquella mortal jamás pudo vivir y además sobrevivir.
Eran como las once de la noche cuando del lugar salí, la fiesta estaba aburrida y yo me sentía un poco agitado, no se porque, todos ahí drogados yo solo entonado con un poco de marihuana; mientras me perdía por las calles de la ciudad fumando mi puro, de entre la oscuridad escuché una voz sensual y de ultratumba que me dijo.
- ¡Qué rico! ¿me das un elevón? yo me detuve y vi para todos lados, pero nada, sentía la presencia de alguien pero no veía nada, le dí otro jalón a mi puro y cuando me dispuse a seguir mi camino, se escuchó de nuevo la sensual pero tenebrosa voz.
- ¡Entonces! ¿me lo das o nooooo? sentí que mi cuerpo se paralizó, no me quedó de otra más que decir: _ ¡Si, claro! ¿por qué no? y terminando de decir esa frase, sentí un helado aire que se culebreó en mi y a mi lado, una hermosa chica: Morena, de pelo liso, muy liso, hasta media espalda, de ojos negros y con aura roja en ellos, de cuerpo perfecto, metida adentro de un traje negro de algún tipo de piel, ¿o, era su piel? 
_  ¡Co-cómo llegaste a-así? le pregunté con mi cuerpo helado del susto, mientras ella se fumaba de un solo jalón mi puro.
- ¡Dios, si que eres linda! pensé y ella respondió:  _ ¡Gracias, pero no menciones a Ese! - ¿Escuchaste mi pensamiento? 
- ¡Claro que si, cuidado con lo que piensas! 
Mientras, yo veía su extraña belleza. De entre toda esa piel negra, solo sus dedos, los de sus pies, sus manos frías como la misma muerte y su cuello, obviamente su hermosa cara eran de piel; el resto, una Gatúbela, por más que quise no pude obtener una excitación, ella me dijo 
- ¡Mírame a los ojos! y yo obedecí, la vi a esos ojos negros, muy negros, con aura roja como la sangre y lo que en ellos vi, fue lo que todos quieren olvidar. mientras veía lo que sucedía en la ciudad, escuché aleteos de murciélagos en el cielo y aullidos de lobos en las montañas, luego del ultimo aullido los vi pasar a la par mía me olfatearon, me vieron amenazadores, lamieron sus fauces y siguieron su camino, mientras caminaban lentamente, algunos volteaban y me gruñían con mucha rabia, ella me dijo.
- ¿Quieres vivir? ¡mira mis ojos, no te distraigas con nada! yo le obedecí y aunque me temblaba hasta el alma a esos bellos ojos vi y de nuevo lo que vi, ¡fue horrible! 
A mis amigos y a otros chicos animales nocturnos, los destrozaban los lobos, les arrancaban el corazón y luego de ello, lanzaban a la mierda sus cuerpos y ahí, se encontraban otros seres mitad humanos y mitad animales con sus rostros pálidos, casi blancos, quienes se peleaban entre sí para comer lo que para los otros ya era considerado carroña, con sus dientes afilados arrancaban los trozos de piel con pedazos de carne, músculos, éstos arrancaban sus cabezas y las arrojaban con cara de asco; otro tramo mas allá de la mierda, ahí, otros, como unos zombies, se peleaban entre ellos por acaparar las cabezas de mis amigos, vecinos y conocidos, luego los somataban contra el pavimento, como si fueran monos queriendo abrir los cocos y al hacerlo y abrir esos cráneos, se comían o casi se bebían los cerebros, luego pasaban sus manos en sus bocas sin dientes para limpiar los residuos que les quedaban en los labios y luego se los chupaban, mientras hacían ésto por la prisa de comer a otras cabezas, otros cerebros; de entre sus ropas les salían unas especies parecidas a las cucarachas, unas enormes, que de sus labios se alimentaban de aquellos residuos de los pedazos cerebros; era espantosos y yo debía seguir observando esa matanza, pues de lo contrario tambien moriría, mi cuerpo sentía la presencia de algunas malignas bestias oliendo mi cuerpo, ella apretaba mi brazo y con la otra mano la mía, como indicándome, ¡mírame o morirás! y la matanza seguía en sus pupilas, cuando terminaron con los casi cien jóvenes de aquella fiesta, se escucharon de nuevo los aleteos de murciélagos y con un aullido que casi me ensordeció y a mi cuerpo hizo estremecerse a través de sus pupilas vi cuando ellos, pues no se como nombrarlos, se alejaron, quedando en el lugar; sangre y otros indicios de una noche violenta (...) Pero lo que después vi, eso me aterró aun más, lo que vi fue más horrible que lo ya mencionado, pues como a unos minutos luego de que todos se fueron y de sentir como me lengüetaron mis piernas y otros, me sacudieron como cuando un perro te cacha el pantalon y lo agita muy rabiosamente, fue que de las vacías calles llegaron unas camionetas de color blanco y de ellas se bajaron unos tipos y se dispusieron a limpiar todo, a recoger cualquier indicio de lo que ahí sucedió, quedando como único testigo yo. Todos ellos eran personas normales o al menos eso parecían. 
- ¿Qué clase de personas son esas? me dije, ella sin mover sus labios me respondió y ésto dijo. 
- ¡Ellos son peores que nosotros! ¡ésto lo hacemos para alimentarnos!, ¡pero ellos...! Eso, no lo recuerdo.
Cuando pasaron quiza una hora de aquello, seguíamos ahí, ella y yo, frente a frente, yo deseaba odiarla pero no podía pues ella habia salvado mi vida. Su nombre, Bruna. De sus ojos desapareció el halo rojo como la sangre y entonces ella me sonrió y agregó. 
- ¿No sé, por qué salve tu vida insignificante mortal? yo dije.
- ¡Seguramente, porque te gusté! ella rió en tono de burla y dijo.
- ¡A humanos! ¡vanidosos y defectuosos! refiriéndose a los miles de defectos que como humanos tenemos. 
Entonces sucedió lo impensable, ella me tomo de la nuca y lentamente con una fuerza inhumana me acercó hasta sus labios y como nunca, ella me besó, ese beso era de otro mundo, mientras lo hacía juntos volamos literalmente por el cielo y entre las nubes me hizo el amor. ¡Wao! me hizo olvidar la horrible pesadilla de hace unas horas, aquel orgasmo casi me mata, pero morir con un orgasmo a ser devorado por monstruos, no hay manera ni de pensar en una elección. Luego de ello, Bruna me bajo del cielo, de entre las nubes y me colocó en el lugar en donde la conocí, luego me dijo.
- ¡Adiós bello mortal! y así como llegó, se marchó, yo sentí un torbellino de aire frío, al rededor de mi cuerpo humano y con él, mientras se desvaneció escuché.
- ¡Adióooos, haaasta nuncaaaaaa!
Al día siguiente, en las noticias, decían que: ¡Unas camionetas blancas habían secuestrado como a cien jóvenes y que no había rastro alguno, del hecho, mucho menos testigo alguno! Mi madre me dijo.
- ¡Hijo gracias a Dios que tú no saliste de tu cuarto anoche!  ¡lo que si escuché es que tenías una horrible pesadilla, pero al llegar a la puerta para despertarte de ella, te calmaste y creo que empezaste a tener...  uno de esos sueños!, ¿cómo dijo tu padre?... ¡ah si, húmedo dijo! 
Yo me sonrojé y le dije, ¡ Má! me levante de la mesa, me dirigí a mi cuarto con la duda, ¿lo soñé o fue realidad? ¡no lo sé! ¡si recuerdo haber salido a esa discoteca, pero ahora tengo dudas! 
Sé que es malo este pensamiento, pero cada noche parecida la de esa noche, salgo a la calle, me fumo un purito esperando encontrarme con Bruna; pero nada, aun sabiendo que eso significaría la muerte de mucha gente, incluyendo a mi familia. 
¡Qué locura pero no puedo evitar desear a esa misteriosa mujer que salvó mi vida o que a lo mejor solo la soñé!
Cuando pensé ésto ultimo, un torbellino de aire frío me envolvió; yo dije muy asustado pero emocionado... ¡Bruna!  

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Dilo, enséñalo, que en ti vive el verdadero amor


Demuéstrame, enséñamelo y grítalo
no guardes para ti eso tan bello que se llama amor.
Muéstralo, dilo o mejor grítalo,
que todos conozcan lo que ha nacido en ti
eso tan bello llamado amor.
Debes de saber que ese sentimiento 
no nació para ser escondido adentro de un corazón.
Enséñalo, dilo, compártelo, 
que todos sepan que en ti vive el verdadero amor.
Pero nunca lo atrapes, ni lo cubras con mentiras,
son dos cosas que no deben, no pueden convivir juntas en ti,
si dices que a tu corazón a llegado el verdadero amor.

Perdón pero de ser así no es otra cosa 
más que una falsa historia de amor.
Creí que en ti guardabas algo que me pertenecía,
pues cuando te lo dí lo metiste en tu corazón,
si es así es tu obligación,
demostrarlo y enseñarlo y por qué no hasta gritarlo,
nunca el amor debe de avergonzar a nadie que cree estar enamorado
y eso es lo que ahora me haces pensar.

Que el amor que un día te confié, el que en tu corazón bajo llave guarde 
y ahí lo confinaste, cuando yo creí que a todos se los ibas a mostrar,
a presumir, a gritarlo que de mi estabas profundamente enamorada.
Aferrado a una mentira, que tú eras el amor de mi vida,
quedé defraudado por haber entregado demasiado amor
a un corazón contaminado con la envidia, 
siempre pensé que el amor verdadero se debe 
de mostrar, compartir, decirlo y hasta por que no gritarlo.

Gritar a los vientos como lo hice yo
que de ti estoy profundamente enamorado,
pero que equivocado, por haber confiado a tu corazón
ese sentimiento tan hermoso que nunca, 
nunca debe de ser confinado
a un encierro en un corazón malvado,
si yo desde el momento que te lo entregue
a todos se los dije, lo demostré y con orgullo al viento lo grité.

Amo al amor que vive en el corazón de la mujer que hoy elegí para ser amada,
ese amor que confiado un día le entregue, creyendo que sería bien acogido
y correspondido, amado por el hecho de ser verdadero amor,  
pero me equivoqué, hoy por favor quiero que lo liberes y me lo regreses,
para poder gritarlo y compartirlo y así encontrar tal vez, al verdadero amor.
Dímelo, enséñalo, grítalo, que todos vean que en tu corazón 
vive feliz el verdadero amor que hoy, yo ilusionado te doy. 


Tomando un milagro de amor


Tarde maravillosa, cielo abierto, luz que alumbra todo mi ser.
Luz blanca que incide en mi, llenándome de un cálido calor,
cosas maravillosas que solo te pueden dar el amor.
Ropas blancas, piel translucida, ojos brillantes, corazón palpitante,
coros angelicales entonados por pájaros, que desde sus nidos me ven pasear.
Estoy tomando un milagro, milagros que en todo ser humano hace el amor.

Tomarte la mano, caminar a tu lado y sonreír de la nada.
Ver en ti a la persona más bella, por mi deseada y amada.
Ver en mi a la persona más feliz, nunca antes imaginado.
Sentir en nuestras manos entrelazadas palpitar de corazones enamorados.
Sentir a nuestros pies que nuestro camino tiene el mismo destino,
uno que nos habrá de llevar a lugares nunca explorados, más que por enamorados.
Estoy tomando un milagro, milagros que solo pueden venir del amor.

Quienes nos ven pasar nos ven muy felices, emociones han de sentir,
pieles que se enchinan con las variaciones de la luz que a nuestro cuerpo lo han de cubrir.
Ojos bien abiertos, pupilas dilatadas, asombro de quienes alguna vez lo debieron sentir.
Niños que juegan a ser adultos, nuestra imagen de ejemplo van a tomar y seremos un patrón a seguir.
Al pasar esa luz divina que nuestros cuerpos reflejan, en sus mentes obsequios para el alma, un souvenir.
Estoy tomando un milagro, milagros que nuestro amor obsequian a quien nos pasar.

Por las noches nuestros cuerpos vibran cuando te doy un beso,
tu piel me siente al igual que tu corazón, ambos se estremecen con ese beso.
Somos aun jóvenes, debes de saber que para el amor no hay tiempo ni espacio, menos con un beso.
El tiempo junto a ti es un tiempo que vuela, como vuelo yo cuando de ti recibo ese beso,
ambos levitamos a consecuencias de nuestro amor y más con esa hermosa caricia de tu beso.
Estoy tomando un milagro, milagro que viene del cielo para que todo mortal sienta que ahí reside.
Estamos viviendo una vida llena de amor, tomando un regalo divino, llamado milagro de amor.

martes, 22 de septiembre de 2015

Los Trenes de media Noche


Recuerdo cuando ahí llegué, aparecí adentro de un espeso bosque, el cual emanaba una espesa niebla, la cual cubría todo, yo ni sabía porque me encontraba ahí, por un rato pensé; que se trataba de un sueño, por lo que me dejé llevar al lugar, miles de sombras, todos con trajes oscuros pero formales, me ví, pero yo vestía aun con ropa normal, sin temor alguno avance entre la neblina, mientras avanzaba junto a esos cientos de personajes a los cuales no les veía sus rostros debido a la niebla tan espesa, que cuando había dado unos cuantos pasos me tropecé con lo que parecía ser, una aguja de ferrocarril, el golpe fue duro pero sin embargo no sentí ningún dolor, avance más por curiosidad que por otra cosa, cuando más caminaba más me acercaba a algo que parecía ser una estación antigua de ferrocarril, lo que me hizo recordar con lo que me había tropezado. 
Aquella estación de trenes era muy vieja oscura, de adobe y de tejas, de madera, los andenes rechinaban al dar pasos sobre ellos, como si fuera madera a punto de desquebrajarse, me detuve y vi a los cuatro puntos cardinales, de todos ellos llegaban miles de personajes sin rostros y vestidos en trajes formales pero negros. De un rato para otro, no se cuanto tiempo llevaría en ese lugar, la verdad que ni siquiera me importaba, pues aquello era como la entrada de un estadio en un clásico de fútbol; miles de personas esperando por algo, lo cual tambien ignoraba, otra cosa rara era que no se escuchaba nada, absolutamente nada, lo que si es cierto, es que cada vez llegaban más y muchos más, por fin se escuchó sonar el silbato de varios trenes, no sabría decir cuantos, pero si habrán sido muchos, pues el sonido era ensordecedor, pero pareciera que solo a mi me afectaba no así a los demás, luego de los silbatos sonaron las locomotoras y de sus chimeneas empezó a salir humo, parecían volcanes en erupción, solo que el humo era blanco, uno que imagino no contaminaba y ese humo se mezcló con la espesa neblina. 
Entonces sonaron unas campanas y se escuchó: ¡aborden! ¡solo los que llevan visa! ¡no así los que no la tengan! y ésto se escuchó como en eco y vaya que retumbó, pues cuando ésto se escuchó todos se abalanzaron a los vagones de aquellos trenes muy largos, pero lo hacían muy apresurados, yo no entendía como iban a caber en el tren todas esas miles de personas sin rostro y de negro, pasaban a mi lado enviándome de lado a lado, sin siquiera pedir disculpa alguna; mientras me aventaban por doquier, por la ansiedad de entrar en aquel inmenso tren, escuché que del bosque oscuro del cual emanaba aquella niebla espesa se escuchó un retumbo, algo como si una montaña hubiera hecho una explosión natural y que esa montaña ahora fuera un enorme volcán, algo así imaginé al escuchar ese horrible sonido y posterior a él la tierra se estremeció y comenzó a temblar, pero no era un terremoto, simplemente era un movimiento, el que seguramente sentían los indios norteamericanos cuando sentían llegar a la caballería, pero aquí eran miles de caballos los que cabalgaban de ese inmenso y negro bosque; ésto alarmó a los ahí presentes, que los hizo desesperar aun mucho más y entonces, como ya no podían entrar por las puertas de aquel tren, vi como se subían sobre otros trajes negros para luego lanzarse a las ventanas y por ellas se introducían, pero tambien vi como el tren los arrojaba por las mismas ventanas y salían despedidos a gran velocidad y caían a metros, pero de una se levantaban y corrían de nuevo hacia el tren, mientras tanto esos temblores se escuchaban más cerca y eran más horribles que hasta yo sentí mucho miedo y horror, que me dispuse a entrar en el tren, pero aquello era algo imposible, pareciera ser un éxodo, tal cual y nadie quería quedarse ahí a esperar a lo que pronto saldría de ese bosque y ahora los sonidos eran peores, aterradores horrorizantes como de ultratumba, junto a los retumbos y temblores se escuchaban resoplos y a seres con mucha sed y hambre, sonidos jamás antes por mi escuchados. Intenté de nuevo entrar en ese tren, pues no estaba dispuesto a esperar y ver que sería lo que se escuchaba que venían hacia nosotros a una gran velocidad, aventando todo lo que se les pusiera por enfrente, imagino que hasta aventaban muy lejos a los arboles de ese grandioso bosque negro, mis esfuerzos por entrar fueron infructuosos, mientras el tren se sacudía como perro pulguiento y por allá salían los cuerpos de trajes negros, los cuales se levantaban y regresaban, eran como una plaga.
De pronto, alguien a quien no pude ver me tomó de un brazo y me llevó adentro del tren, el cual se escuchaba que se empezaría a mover, pues el sonido era el típico: ¡Chuchuchuchúuuuu! Ya sabes, el sonido de los trenes antiguos y lentamente éste se empezó a mover con un rumbo ignorado por mi, a mi alrededor miles de trajes negros sin rostro. 
Mientras éste avanzaba muy lentamente, iba arrojando cuerpos a la nada, supongo que eran los que no llevaban la visa que escuché que alguien lo advirtió, pensé, ¡pero yo no traigo ningún papel que me avale mi visa! ¿o si?, pero no me importó, era peor quedarse a la espera de aquello que producía horribles y aterradores sonidos, unos que al escucharlos me dolía hasta el corazón y el miedo me invadía hasta el tuétano de mis huesos, imagino que esos trajes negros, tambien lo sentían y sabían que era, pues seguían intentando subirse al tren, algunos iban como indocumentados sobre él, pero de alguna manera que ignoro eran sacudidos y volaban por los aires, cuando el tren había tomado algo de velocidad y la niebla empezaba a disiparse, me agache para ver por las ventanas y mi asombro fue mayor, pues a unos metros de nosotros, otros trenes idénticos y más allá otros y otros y veía que abandonábamos una especie de isla, pero ésto me aterró mucho más, se trataba de que los trenes iban sobre el aire, pues debajo de ellos ningún durmiente y mucho menos puentes de madera, ellos salían de aquella isla muy negra, pero iban en el aire y al frente se veía nuevamente tierra firme, me reincorporé aterrado pues aquello era imposible. 
Pero fueron los lamentos y gritos de los que se quedaron en aquella isla de espeso y negro bosque que me hizo agacharme de nuevo y vi hacia atrás y lo que vi, fue al mismo infierno, que sentí en mi rostro la presencia del mismo demonio que hasta me quemó mis retinas, pero en mi cerebro la horrible imagen de algo espantoso y horrendo, como eran devorados, por seres inimaginables con fuego en sus fauces y ojos, eso me lanzo hacia atrás cayendo sobre algunos trajes negros aun sin rostro. Fue allí cuando alguien me tomo del brazo y me dijo: ¡Acompáñame a tu vagón, pues éste no es el tuyo! y así lo hizo, me condujo a un vagón del tren y en el me dejó, a pesar de que no pude ver a quien me llevó hasta ahí, sentí un alivio de ya no estar entre aquellos vagones sinónimo de vagones nazis con sus pobres e inocentes victimas. Me sentí privilegiado, después de echarle un vistazo, me dí cuenta que en el lugar había una chica, al verla le hablé y ella hizo lo mismo, pero ni ella ni yo escuchábamos lo que decíamos, simplemente veíamos que hablábamos, pero no escuchábamos nada, en los ojos de ella vi el horror de la misma muerte, imagino que ella vio lo mismo en mi rostro, al darnos cuenta que era perdida de tiempo el tratar de entendernos, nos sentamos; yo aproveché para ver por las ventanas y ya nos encontrábamos en tierra firme y recordé que mientras volábamos, los miles de trenes se dirigían en diferentes direcciones. 
Mientras aun recorríamos ese basto lugar, logré ver que a nuestra diestra, miles de trenes, los cuales echaban un humo muy blanco, pero no iban sobre durmientes, levitaban a unos centímetros del suelo a pesar de ser trenes muy antiguos, pero viajaban a una velocidad de super trenes Japoneses; luego vi a la siniestra y efectivamente lo mismo. 
La chica se puso de pie y me señaló al frente muy asustada, yo vi para donde ella señalaba, saque mi cara por una ventanilla y al frente una enorme montaña de pura roca solida, enorme, de altura que se perdía entre las nubes muy blancas, y para ella íbamos a esa gran velocidad y eso alteró a la chica, pues el impacto era inminente, pero mientras más nos acercábamos logramos ver unos túneles que se iban abriendo y tambien vi, que a la para de los trenes viejos, muchos trajes grises caminaban con aquel mismo rumbo, quiza para entrar en esos túneles que se abrían al escuchar que se acercaban los trenes y así lograr colarse en ellos. Mientras los trenes avanzaban y se acercaban mucho más a la enorme pared los túneles se hacían más visibles, eran largos, muy largos, pero al fondo se divisaba una cegadora luz blanca, por fin, entramos en los túneles y aquella brillante luz se hacía cada vez más intensa y grande, con mi cabeza aun afuera de la ventana vi que en el vagón de adelante los trajes negros, con esa luz se cambiaban a blanco y las caras sin rostro empezaban a tomar rostro y cuando vi a un sin rostro como le cambiaba a un rostro, al que a mis ojos veían, éste me vió y me dió una sonrisa con tal paz, que me dio consuelo, pues él ya no podría salir de ese atascado lugar lleno por personas.
Un grito me hizo regresar hacia adentro del vagón, se trataba de la chica quien gritó mientras saltaba del tren... ¡Salta o muere! quise detenerla pero la luz ya era casi inminente, que sin pensarlo tambien salté del tren y cuando lo hice éste entro y la luz muy blanca y cegadora se lo tragó por completo, al pasar ésto me encontré cayendo por un vacío, al cual no se le veía fin, a la par mía, unos pocos metros  más abajo de mi, la chica que me había hecho salir del vagón del tren justo antes de entrar en el lugar de aquella luz. 
Caíamos y caíamos por mucho tiempo y seguimos cayendo, hasta que al fin abajo de nosotros logramos ver muchas luces de colores rojas, azules, amarillas y blancas. 
Cuando sentí, por mi cuerpo circulaba una corriente que me hizo respirar y sentí cuando una cantidad de aire fresco y deliciosos llenó mis pulmones y sentía a mi corazón latir por cada centímetro de mi cuerpo y muy a lo lejos escuché.
¡Los tenemos, llevémoslos al hospital! después de eso no recuerdo nada, hasta el día en que abrí mis ojos y frente a mi, un doctor, se trataba del Dr. Diaz Lara quien me dijo.
¡Por fin se despierta, bienvenido a la vida de nuevo! me sonrió, tomó mis signos vitales, me reviso los ojos con ese su foquito y me dijo: ¡Siga la luz por favor!, luego de ello me dijo.
¡Tienes siete vidas amigo, aun no me explico como salio con vida de ese tremendo accidente, allá en la cuesta de las Cañas! Algo quise recordar pero en eso entro la enfermera Lilly, quien le dijo al Dr.
¡Maco la otra señorita del accidente de las Cañas acaba de despertar tambien!, el Dr. dijo, ¡con permiso voy a ver a la otra sobreviviente! y se retiraron.
Despues de dos meses más en el hospital, por fin saldré de mi cuarto a las terapias, debido a las quebraduras de mis huesos de las piernas, gracias a Dios podre de nuevo caminar. Y mientras me llevaban en silla de ruedas al lugar para mis ejercicios, al llegar a ese lugar, ya ahí estaba el técnico especialista en estas terapias y junto a él la señorita que dicen fue con quien choque. 
Ella tambien venía esa noche en las Cañas, ebria, y yo, recuerdo que venia hablando por celular.
¡Hola! me dijo ella y me sonrió; ¡quiero que me disculpes, pues casi te mato! 
Al verla la recordé y le dije.
¡Por el contrario, me salvaste la vida, pues de no ser por tu grito a tiempo habría muerto! 
Ella me vio extrañada junto a los técnicos y enfermeros y el Dr. Diaz Lara, quien dijo 
¡No le haga caso, aun esta anestesiado! y todos rieron.
También recordé que esa noche del accidente iba conmigo mi mejor amigo, pero sin preguntar nada de él, sé que aquel no tuvo la suerte de ambos, pues mi amigo fue quien me sonrió vestido en la transición de negro a blanco, justo cuando entraba al túnel de la enorme pared.








lunes, 21 de septiembre de 2015

Que triste la vida sin verte mujer


Que triste la vida,... es vivirla sin ti,... sentir que tengo a qui,... 
sentirte a mi lado,... sentir tu aroma de mujer,... que profundo sentimiento has dejado en mi,... recordarte mujer,... ante un atardecer,... que me viene a buscar,... 
que me encuentra en mi soledad,... esa que me has dejado tú,...  
que triste la vida, más vivirla sin ti,... recordar a la mujer que me hizo sentir ese amor,... ahora solo un sueño en mis atardeceres,... 
un recuerdo que al ver mi tristeza me viene a visitar,... siento cuando te acercas a mi,... puedo sentir tu presencia,... oler tu aroma de mujer, la mujer a la que tanto amé,... esa bella mujer que el destino me robo,... y me dejó encerrado en mis recuerdos cada tarde,... 

Que profunda esa emoción,... encontrarte otra vez,... justo en mi soledad,... 
ese recuerdo me viene a buscar,... que distinta es la vida, desde que me faltas tú,... 
a nadie he podido amar,... debe de ser por eso, que siempre vienes a mi,... 
vivo al sentir tu olor, sentir tu presencia junto a mi, degustar el sabor que dejaste en mi,... que dejaste en mi boca, en mis labios,... oh bendita mujer, a la que tanto amé,... que el destino un día me robó,... con ella se llevó mi deseo de amar,... 
nunca podré volver a amar,... hasta ese día que el destino me una,... 
una vez más a ti,... que maravillosa ese tarde será,... cuando te vea venir,... 
podre por fin volver a amar a una mujer,... la única que la vida me dió,... 
la única que mi corazón acogió.

Que profunda emoción será volverte a tener,... recordaremos lo que un día fue,... amarnos mujer,... todo estará en quietud,... todo muy distinto será,... 
hasta la luna volverá a disfrutar del verdadero amor,... por fin dejaré de ser,... 
ese triste hombre,... que solo un día quedó,... esperando a la mujer que tanto amó.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Mueve tu cuerpo asi nena!


Muévete, pero hazlo bien, sabes como hacerlo,
asi que hazlo muy bien, muévete hazlo como sabes
pero hazlo muy bien.

Sigue así que me tienes listo a explotar,
movimientos sensuales, movimientos de mujer 
que me queman la retina.

Movimientos circulares, hazlos pero muy bien
me encanta verte sacudirlo, agitarlo, muévelo así nena,
me tienes agitado y excitado. 

Enloquecido, estoy atrapado entre tus movimientos sensuales,
¿me lo darás? dime: ¿si lo mueves para mi? mira como estoy por ti
lo acercas tanto a mi quieres enloquecerme mujer.

Simplemente agítate, quiero verte hacerlo, pero hazlo bien
sabes como me gusta, asi quiero que lo hagas,
acércate quiero tocar tu cuerpo mojado.

Sabes moverte muy bien, me has colocado en estado encendido
quiero tenerte entre mis brazos ven y muévete junto a mi
es momento que lo hagamos y nos movamos los dos juntos
pero hazlo muy bien.

Sabes como hacerlo y como me gusta
muévete mujer, muévete pero muy bien
mueve tu cuerpo, movimientos sensuales y circulares
caderas endiabladas, mujer acalorada yo hombre excitado.

Muévete, muévete mujer, muévete
muévelo, agítalo, quiero oírte jadear, acalórame, 
pónme a temblar, estreméceme, hazlo oscilar.

Métete entre mis piernas seamos serpientes,
encontremos ese punto que nos haga explotar
mujer muévelo, hazlo como sabes me gusta,
invítame a subir contigo al mismo cielo.

Hagámoslo juntos 
y deslumbremos a todos al bailar
acompáñame a la pista sacudámoslo y movámoslo
somos los mejores y eso lo saben todos.

Ves como siguen nuestro ritmo, escucha sus aplausos
saben que somos los mejores.

Muévelo, sacúdelo, movimientos circulares 
entrelaza tus piernas a las mías,
vamos juntos hasta la bola de cristal 
shake, shaking babe.

Restriega tu cuerpo contra el mio
sabes que asi me gusta bailar,
escúchalos a todos gritar y siente sus aplausos
somos los mejores: Shake! Shaking babe!



¡Jajaja! ¡Mal pensados! ¡jajaja!












viernes, 18 de septiembre de 2015

La oveja negra


En un lugar apartado, hace miles de años, se construyeron muchos corrales, los cuales contenían a miles de ovejas, cada uno de los centenares de corrales tenían un grupo de ovejas, unos más que otros, pero todas pertenecían al mismo Dueño. Ésto lo sabían las ovejas porque el pastor que las cuidaba se los contaba cada noche y además después le daba cada quien, un toque personal al finalizar de contarles que ellas eran propiedad de alguien superior a ellos, los pastores, quien era el patrón de ellos y el dueño de todas esas ovejas, pero que mientras estuvieran en ese corral le pertenecían a él y en ese lugar se respetarían las leyes del dueño, pero tambien las de él. Cada uno de los pastores que cuidaban sus corrales, hablaban de las ventajas de ser cuidadas por él, y a veces hasta hablaban mal de su vecino, pues se había sabido de casos en los que algunas ovejas se habían extraviado y habían ido a dar a corrales equivocados, con pastores que originalmente no eran los que los cuidaban antes, pero que al escucharlos, ellas, las ovejas perdidas, se habían quedado adentro de aquel redil y era imposible hacerlas salir de ese lugar. Entonces los pastores tuvieron más cuidado para ya no perder más ovejas y era por ello que luego de hablar del dueño y patrón de ellos, después les contaban a sus ovejas historias que les convenían a éstos. Algunos contaron la historia de: "El lobo feroz", otros contaban la historia de: "Juanito, el niño mentiroso!, cuentos como éstos, entonces las ovejas se asustaban y decidían mejor quedarse con su pastor, quien era confiable y a quien conocían, ademas, si el amo las había dejado en sus manos, él seguramente era un pastor de fiar y había que confiar en él con los ojos cerrados y se quedaron protegidas adentro de cada corral, lugar en donde habían nacido.
Con el paso de los tiempos, una noche nació una oveja adentro de uno de los corrales más apartados y poco concurridos, la novedad era que ella, la oveja recien llegada, era de color negro, eso los asustó mucho, pues por siglos todos habían llegado a éste mundo con un pelaje muy blanco y al ver a la ovejita negrita, muy negrita, hasta le hacían el feo, si ella se acercaba a alguien que no fuera su madre y se sobaba contra el cuerpo de alguien, éste lo veía con desprecio y con disimulo la pateaban y la aventaban por allá. La noticia se diseminó entre los de más corrales y los pastores hallaron otra historia más para causar pánico entre las ovejas de color blanco y al corral, el ultimo del enorme lugar, el que tenía menos ovejas, era visto como algo malo y los que ahí vivían se sentían manchados y señalados por el nacimiento de una oveja tan negra. Y es que, sí, esa oveja era de un color extremadamente negro, algo que en siglos, jamás había sucedido en la historia de los corrales.
El tiempo transcurrió y la ovejita muy negra, crecía y de la única que ella recibía amor era de su madre, después de ella, hasta el pastor la veía con desprecio pues debido a ella él ya no había logrado aumentar su rebaño, por el contrario, algunas ovejas habían escapado hacia otros corrales, cosa que a la ovejita extremadamente negra le tenía sin cuidado, la que sí sufría y recibía reproches, más escuchar lo mal que se expresaban de su hijo el muy negrito, era la madre de la ovejita negra. 
Al tiempo la ovejita tuvo edad para darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor y ella le decía a su madre que no se fijara en lo que le decían a él, pues todo le tenía sin cuidado, tambien le decía que tuviera paciencia y se acostumbrara a lo mal que tambien a ella la trataban todos.
Una noche muy oscura, pues esa noche no había habido luna, o tal vez si, pero la cubrían unas nubes muy negras, la oveja negra ni siquiera se lograba ver entre el rebaño que con atención escuchaban lo que el pastor contaba del Amo y después, éste aprovechó de esa especial oscuridad para contar a sus ovejas otro cuento de miedo, mientras ellas escuchaban lo que les decía el pastor se iban apretando entre ellas, a tal grado que cuando la oveja negra, muy negra cayó en cuenta, ella se quedó solita en una esquina, entonces ella dijo.
_¿Y por qué escuchamos lo que el pastor nos quiere contar, no sería mejor escucharlo directamente del Amo? Cuando la voz de la oveja negra se escuchó, todos, hasta el pastor brincaron y de sus labios un sonido de susto se escapó, pues la voz provenía de un lugar en donde no se veía a nadie, pero la ovejita negra seguía hablando y mientras lo hacia caminaba, acercándose hacia donde se encontraban todos asustados, dando gritos histéricos y en medio de todos el poderoso pastor, temblando por escuchar una voz que nadie sabia de quien venía. Por fin, la oveja muy negra se acercó lo suficientemente a ellos hablando y todos se dieron cuenta de que a lo que le temían no era otra cosa más que la desagradable ovejita muy negra. Todos, incluyendo el pastor quien aclaro su voz, le llamaron la atención por el susto que les había dado esa noche; el pastor muy molesto le pidió a la ovejita negra que por favor se retirara de su corral, la oveja negra dijo.
_¡Claro que me voy, pero no porque me lo pida usted pastor o porque me obliguen sus malas miradas! les dijo a todos en el lugar, luego de ello se despidió de su madre a quien beso su frente. 
Mientras abandonaba el corral iba diciendo en voz alta.
_¡Me voy, porque ya me harte de escuchar todas las tonterías que nos cuenta el pastor! ¡Porque he decidido buscar a nuestro Amo y escuchar directamente de Él, lo que piensa de mi, lo que me quiere decir, lo que me quiere ordenar, todo lo que de Él debería saber! Ésto dijo mientras caminó y ya no se vió en la oscuridad del bosque.
Mientras la oveja viajaba sin rumbo pero con rumbo, en busca de su Amo, el Dueño de todos aquellos corrales; pasaba por entre ellos y cuando él pasaba a la par de ellos, éstos le gritaban improperios a los que ella no les ponía la más mínima atención; ella tenía muy claro lo que quería.

Despues de meses de que la ovejita muy negra se había marchado, todo había vuelto a la normalidad y ya nadie se acordaba de él, claro, solo su madre.
Al tiempo, por fin la ovejita negra entró en lugar el cual le maravilló y en ese lugar entró y caminó y caminó, hasta que por fin con unos pies y sus sandalias, con ellos se topó.
_¡Perdón! Dijo la ovejita negra muy educadamente.
_¡No hay pena hija hermosa! Le dijo una voz muy dulce, pero lo que le llamó la atención a la ovejita, era que éste personaje le había dicho hermosa.
_¿Hermosa? Dijo ella incrédula de haber escuchado bien.
_¡Claro que eres bella y además diferente, eso te hace aun más bella! Dijo nuevamente el personaje con voz muy dulce y tranquila.
_¡Bueno, gracias! dijo la ovejita un poco ruborizada.
_¿Qué haces por acá, lejos de los corrales? Le preguntó muy intrigado.
_¡Ah, nada, he viajado mucho buscando al Amo y Dueño de todos esos corrales! ¿Tú le conoces? ¿Sabes cómo puedo encontrarlo? el personaje de las sandalias simplemente rió y dijo.
_¡Tal vez lo conozca y tal vez sé dónde encontrarlo! Pero ¿para qué lo buscas?
_ ¡Lo busco porque ya no quiero que me cuenten de Él, quiero oír todo de sus labios, conocer la verdad, conocer si Él es bueno o malo, si me ama como yo lo amo! _Pero dime ¿lo conoces si o no?  
Él rió otra vez, pero esta vez si rió bastante y en sus manos tomó a la ovejita negra y la colocó en sus piernas, ella sintió una enorme paz y sintió que a su cuerpo lo invadió un placentero descanso que hasta bostezó.
_¿Estás cansado, pues has caminado mucho y seguramente has de tener hambre mi hermosa? Le dijo y luego la alimentó, ella comió con ganas, pues jamás había comido, ni bebido, nada más delicioso que lo que el que en sus piernas y lo contemplaba, y lo mecía como a un hijo, le daba directamente a su boca.
La ovejita se sentía como en el cielo, que no deseaba regresar, ni seguir buscando a nadie, ahí se sentía muy feliz y cómoda, además se sentía muy protegida, pues a varios metros de distancia, ella veía como algunos lobos la veían con hambre pero no se atrevían a hacerle daño, más bien, él los veía como se alejaban del lugar con la cola metida entre las piernas. 
Despues de varios días de estar entre los brazos y sobre las piernas del Señor con sandalias, por fin se animó y le dijo al Señor.
_¡Bueno, todo está muy bien, pero no me has dicho si conoces al Amo! El Señor lo vió con mucha ternura y le dijo.
_¡Mi hermosa hija, has estado en su casa, con Él te has alimentado y de Él has escuchado las respuestas a la más simple de tus preguntas y de los hambrientos lobos Él te ha protegido! y se quedó viéndola hacia los ojos, con enorme sonrisa en sus labios y un gran amor en sus ojos, en su mirada.
_¿Cómo, quieres decir qué...? ¿Me dices qué...? ¿O sea, lo qué me has dicho es qué...? ¿Quieres decir qué... Tú Señor, eres mi Amo y el Dueño de esos rebaños y de todos esos corrales? y ¿qué eres Tú, quien nos has recomendado con esos pastores?
_¿Tú lo has dicho hija bella, no yo? Respondió el Señor de las sandalias y de bella sonrisa y enorme paz. La ovejita negra se lanzó de entre las piernas de su Amo y le hizo una reverencia presentándole su respeto y admiración.
¡Levántate hija, déjame limpiarte y darte un beso! Y así lo hizo el Amo. 

Días después, la oveja empezó su camino de regreso a su lugar a donde él pertenecía, caminó sin sentir cansancio ni hambre por meses, su pelaje nunca se ensució y su color muy negro mientras avanzaba se iba aclarando sin que él se diera cuenta. Cuando por fin llegó al lugar en donde se encontraban todos los corrales con las ovejas en ellos y su respectivo pastor, al verlo pasar dijeron: _¡Ese parece ser... pero esta más claro... ¿será él? Y todos les gritaban _¡Oye! ¿eres la oveja negra? ¡jajaja! ¡te vez rara, un poco más blanca! ¿será del polvo que traes encima? :Y, dí ¿conociste al Amo, al Señor, al Dueño? el pastor era el primero que empezaba a reírse de él y luego todos rompían en risas y más burlas, pero ella siguió su caminar sin emitir sonido, pero atrás de él, todos los rebaños con sus respectivos pastores atrás de él, burlándose y lanzándole consignas; hasta que por fin la oveja negra, que más bien tenía ahora un color gris, llegó a su corral, los de ahí, junto a su pastor, se unieron al clamor de los demás con sus burlas y consignas, la ovejita gris entró y hasta donde su madre él llegó, se inclinó y luego su madre lo levantó y después de abrazarlo con mucho amor lo beso, todos en el lugar seguían vitoréandola pero en mal, pero no fue hasta cuando la madre le habló, que todos en silencio quedaron para escuchar lo que preguntaba y lo que él respondería, aunque todos sabían que era lo que la madre le preguntaría.
_Dime hijo, ¿lograste con éxito terminar tu empresa... Has conocido al Amo? ¿Has hablado con Él? 
Todo era un enorme silencio en el lugar, muchos trepados sobre montículos y sobre arboles y sobre otros, las miles de ovejas y de pastores esperaban la respuesta de la oveja gris.
-¡No madre, no conocí al Amo! la madre orgullosa sintió pena por su hijo, mientras en el lugar todo el silencio se volvió un jolgorio, una algarabía pero de insultos y muchas palabras más, pero ninguna buena. La oveja dejó que se dieran gusto, que liberarán todo su odio y cuando las risas mermaron y muchos se preparaban a regresar a sus corrales, la ovejita gris habló de nuevo y ésto dijo.
_¡No madre, no conocí al Amo, pero sí conocí al HIJO del Amo! y me dijo; ¡ve por tu madre y tráela conmigo y les presentaré a mi Padre, al Dueño de todo, de todos.

Los pastores fueron los primeros en gritar consignas, pero cuando las demás ovejas se prestaban a gritar las suyas, la ovejita dijo ésto.
_Él, en su sabiduría me dijo que nadie me creería, ni tú madre, así que dijo que cuando dijera lo que dije, algo pasaría que a todos los convencería de que sí estuve con Él. Mientras ésto decía la oveja de ahora color gris, a la vista de todos y sin ella darse cuenta, su pelaje empezó a oscurecerse, hasta ponerse mucho más negra que antes. 
Todos enmudecieron y fue la madre quien dijo.
_¡Vamos hijo, acatemos la orden del Amo y llévame ante Él!...

Amén

La moraleja queda a tú respetable criterio... Hasta la próxima.




jueves, 17 de septiembre de 2015

El Muelle de San Blas (las canciones de mi vida)


Con todo respeto.
Escuchando está triste pero hermosa canción, me dió curiosidad e investigué y me enteré que Maná se inspiro en una vida, en una historia real; la vida de: Rebeca Méndez Jiménez, quien despidió a su prometido en ese muelle, allá en el año de 1971. Ella muere esperando a su amor, en el año 2012.

Ésta es la historia que Rebeca a través de la canción de Maná me ha inspirado. Debo de aclarar que mi historia es completamente pura ficción.


Rebeca, quien era maestra en San Blas, lugar en dónde trabajando conoció a Fernando, quien llegó trasladado de la capital a trabajar a la misma escuela en la que trabajaba Rebeca, fue ahí cuando Fernando conoció a Rebeca, y Rebeca al verlo sintió un cosquilleo en su estómago.
_ ¡Maestra, le presento al nuevo profesor del quinto año! Dijo el director, cuando presentó a Fernando con Rebeca. Ella tímidamente extendió su mano, mientras fernando la recibía con fuerte apretón, sin dejar de verla a los ojos.
_¡Mucho gusto profesor y bienvenido! ¡Con permiso debo dar mis clases!
De esta manera empezó la historia de Rebeca y Fernando.
En una de tantas salidas de la escuela, una tarde, convergieron y al verse sonrieron ella como siempre chica tímida, sin aun no haberse estrenado con nadie del pueblo como novia, él con más experiencia y una rara confianza en él.
_¡Hola! ¿Rebeca verdad?
_ ¡Sí! ¡y usted Fernando lo sé!
_¡Mucho gusto una vez más! ¡me gustaría invitarla a tomar un helado! ¿le gustaría acompañarme? Ella sintió que el suelo se le abría al escuchar como alguien la invitaba a su primera cita, no por que fuera fea, sino por ser muy tímida e hija única. Luego de aceptar aquella invitación, con helado en mamo caminaron por las playas de San Blas, juntos vieron sobre el muelle como el sol moría esa tarde sobre el horizonte del mar, un presagio de que ese mar y ese muelle serían significativos en sus vidas y que ellos los marcaría para siempre.
Luego de dos semanas saliendo, luego de terminar el trabajo a comer un helado y de caminar sobre la arena de la playa, por fin Fernando besó a Rebeca, el primer beso para ella, no así el de Fernando, estaban sentados en la entrada del muelle, cuando Rebeca recibió su primer beso y en ese instante escuchó a lo lejos, como un barco en alta mar hacia silbar su pito, diciendo adiós, mientras se perdía en el océano con rumbo desconocido para ellos, ese momento quedó grabado en la mente de Rebeca, quien no cabía de emoción y fue en ese instante, cuando Fernando supo en su corazón que aquel beso no era uno más, que ese beso había sido especial y al dejar de besar a su ahora novia y verla a sus ojos ilusionados, se dijo. _¡Ella es el amor que siempre he buscado!
Rebeca lo llevó a su casa y a sus padres les presentó y en la escuela a la hora de recreo, ella llevaba la refacción y se alejaban a un lugar apartado de la escuela a comer y disfrutar con la compañía de ambos. 
El tiempo pasó como siempre, sin preocupación de lo que pasa en este mundo y Fernando por fin decidió que amaba demasiado a Rebeca y le pidió que aceptara ser su mujer. Ella en ese momento tan especial se encontraba parada en la entrada del muelle, cuando Fernando se lanzo a la arena y desde ahí abajo a lo Romeo y Julieta tal cual la escena del balcón, le pidió a Rebeca que se casara con ella; Rebeca casi se desmaya al escuchar la propuesta, pero Fernando luego subió y la acogió entre sus brazos y cuando ella estuvo mejor y aun entre los brazos de su amor, ella le dijo que sí, luego se fundieron en un dulce beso.
El compromiso se llevó a cabo, los padres de Rebeca lo aceptaron, pues vieron en Fernando ese amor que ellos siempre desearon para su débil y hermosa hija.
Una tarde cuando faltaba poco para su matrimonio, llegaron al palacio municipal, lugar en donde el secretario municipal les solicitó sus papeles, para iniciar el acta de matrimonio y para otras diligencias, requisitos para estos menesteres. lamentablemente como Fernando no era oriundo de ese lugar, le hizo falta un par de papeles, necesarios para llevar a cabo el matrimonio.
_¡Y por eso apreciado suegro me tengo que ir, por unos pocos días, para traer los papeles que me hacen falta y así poder casarme con su hija!
_¡Muy bien muchacho, cómo se deben hacer las cosas, ya me puedo morir tranquilo, porque sé que mi hija quedará en buenas manos!
_¡Jaja no diga eso suegro! dijo Fernando a su suegro.
_¡Si papi no digas eso, ahora solo pensemos en nuestra felicidad y que pronto tendrás a tus nietos, los que siempre has querido! ¿crees qué no lo sé? 
Y todos rieron, menos la madre de Rebeca, quien solo le pudo dar una hija a su esposo, quien siempre quiso diez, pero que ahora se los daría su amada hija Rebeca.
El día llegó y hacia el muelle juntos se hicieron presentes desde muy temprano, no por temor de perder el barco que lo llevaría a su destino, sino para poder estar más tiempo juntos. Mientras esperaban a abordar el barco, ellos se decían palabras con mucho amor.
Cuando estaba a punto de irse, Fernando se despidió de Rebeca. ella le santiguo la frente y luego besó su boca.
_¡Vuelve pronto mi amor, que ya te empiezo a extrañar!
_¡Volveré muy pronto, solo voy por esos papeles y regreso para casarnos mi bella Rebeca!
_¿Me lo prometes mi amor? dijo Rebeca.
_¡Te lo prometo mi amor! dijo tambien Fernando y agregó: _¡Promete que me esperarás, que no te vas a enamorar de nadie! dijo ésto, bromeando, pues sabia que ella sería incapaz de algo así.
_¡Prometo esperarte el tiempo que sea necesario, aquí en este lugar me encontrarás el día que regreses para ser mi esposo y nunca podre amar a nadie, pues mi corazón se va contigo, aquí en este lugar estaré mi amor, regresa pronto! Se besaron y aun tomados de la mano caminaron sobre el muelle, hasta la puerta del barco que lo llevaría con su destino, mientras él subía al barco, ella se empapó con su llanto; él ya arriba del barco para consolarla le dijo.
_¡Juro que volveré! ella quien no podía emitir sonido alguno, solo vió como empezó a moverse el barco y a separarse del muelle y con un pañuelo en su mano que lo agitaba diciéndole adiós a su amado Fernando, quien desde la popa tambien se despedía y mientras se iba le gritaba.
_¡Te amo! ¡te juro que pronto volveré! ella quien se ahogaba en sollozos, en su mente le dijo.
_¡Juro que aquí estaré esperando por ti mi amor!
Mientras el barco se hacía más chico en el horizonte y mientras desaparecía de su vista, ella escuchó el silbido del pito de la embarcación, que después desapareció. En el muelle ya solo Rebeca y su padre que la esperaba hasta que el barco se desapareció.
Los días eran tristes y largos, separados uno del otro esperando con ansias que el tiempo pasara muy rápido, para que Fernando regresara y se casaran y así vivir para siempre felices. 

Por fin llegó la fecha en que Fernando debería de regresar y cómo lo juró, ella desde temprano sobre el muelle esperando a su amado, pero él no apareció y triste ella regresó a su casa, mientras ella caminaba con rumbo a su hogar, sentía un miedo horrible en su cuerpo, tal cual un mal presentimiento.
_¿Y Fernando hija? Preguntó el padre de Rebeca, quien se extraño al ver regresar sola y triste  a su Rebeca.
_¡No vino padre! y se arrojó contra el pecho de su padre bañada en llanto, su padre la recibió entre sus brazos y la consoló.
_¡Bueno hija, tal vez tuvo un contratiempo, ya verás mañana el regresará!
Al día siguiente, Rebeca temprano esperando al próximo barco, el cual llegó pero sin su amado novio.
Los meses pasaron y ella a diario en el muelle, esperando a su futuro esposo, esa tarde, esperando como siempre la llegada de su novio, alguien del pueblo llegó con ella; con la noticia de que su padre había sido victima de un infarto y que la llamaba en su lecho de muerte, Rebeca corrió hasta su casa y cuando entró hasta donde descansaba junto a su esposa y al medico; su señor padre, quien deseaba despedirse de su amada hija, ella llegó tarde, pues cuando ella entró al cuarto su padre dejó de existir.

Un año después, ella seguía cumpliendo su promesa y juramento a pesar de que sus amigas y familiares le insistían de que se olvidara de Fernando, pues seguramente él ya no volvería, algo a lo que ella se negaba y cuando lo hacía, salia corriendo empapada en su llanto y siempre al mismo lugar, el muelle de San Blas; sentada en el lugar en donde Fernando le pidió matrimonio.
La gente al ver que nunca se cambiaba de ropa, la que por la noche lavaba para usarla al otro día y que hasta abandono su plaza de maestra, pues su casa solo la usaba para dormir, asearse y alimentarse, el resto del tiempo, siempre frente al mar, viendo pasar los barcos en el horizonte y los que llegaban al muelle, ninguno le devolvía a su amor.
Su madre le rogaba a su hija que lo aceptara, que olvidará a Fernando, pues en el pueblo empezaron a juzgarla, que seguro estaba enloqueciendo; pero Rebeca solo lloraba y salia con rumbo al muelle, su ropa se habia decolorado y estaba llena de zurcidos, la madre de Rebeca se enfermó y le cogió una gran depresión, de ver a su pobre hija desesperada esperando a quien era evidente jamás regresaría, ella en sus momentos de tristeza y lucidez se preguntaba: _¿Qué pasaría con este Fernando?, le se veía muy enamorado de mi hija, ¿por qué le hizo esta barbaridad a mi podre hija? esas eran las dudas de la señora. 

Otra de esas tardes de abril, en que Rebeca veía el atardecer sobre el muelle acompañada de sus promesas y de su juramento y ademas de los bellos recuerdos comiendo helado por las playas de San Blas; alguien a ella llegó.
_¡Doña Rebeca, su madre murió! Rebeca escuchó bien la nefasta noticia, pero a su casa no volvió, mientras a su madre la velaban, ella caminaba sobre la playa, con un gran desespero, los cangrejos le mordían los pies y ella ni siquiera sentía dolor, pues el dolor lo llevaba en su espíritu, en su corazón, en su alma.
Al día siguiente enterraron a su madre junto a su señor padre y ella no quiso estar ahí, pues ella supo que en ese instante ella quedó en este mundo: Sola, sola con su espíritu, sola con su recuerdos de amor, sola con el mar, sola sobre el muelle de San Blas, sola ella quedó sola.

El tiempo pasaba y los habitantes del lugar de buen corazón, le dejaban alimentos y cobijas en el muelle, pues ese se volvió su hogar; los niños que pasaban por ahí le gritaban: ¡Loca! pero a ella poco le importaba, ella seguía esperando a su prometido Fernando. La historia se difundió y a San Blas llegaron turistas y hasta músicos de rock, quienes escribieron prosas de su historia, a pesar de que ella era lo más famosos del lugar, el presidente municipal un día dió orden al psiquiátrico del lugar para que la condujeran al hospital, el manicomio, pues ella seguro habia perdido la cordura; los concejales del palacio municipal se opusieron pues ella era algo bueno para el pueblo, ella representaba divisas y hasta inspiración para algunos músicos, narradores, cuentistas, en fin; pero la orden siguió su curso y cuando llegaron los hombres vestidos de blanco, un uniforme blanco, como el de sus cabellos, ésto sucedió un abril cuando se cumplía un aniversario de la partida de Fernando y de la muerte de su madre, pero ni los mas fuertes enfermeros la pudieron despegar de los maderos del muelle; pareciera que el muelle se fundiera a ella y la sostuviera que nadie la pudo de ahí mover, hasta las olas del mar se incrementaron en tamaño cuando hicieron ésto y, mejor dijo el presidente municipal; _¡déjenla al fin y al cabo es un buen ingreso par el pueblo!

Transcurrieron más de 40 años y la señora Rebeca permanecía fiel, esperando en el mismo lugar, pero siempre, sola, sola con el sol y con le mar, con el muelle y sus recuerdos, con las nubes y los silbidos de los pitos en el horizonte.
Una madrugada cuando casi cumplía los 63 años de edad, ella vió que en el horizonte, casi en el centro del mar, de entre una densa bruma aparecía un barco, como si fuera un barco fantasma y se dirigía hacia el muelle; ella se levantó y hasta la orilla del muelle se acercó, extrajo su pañuelo amarillo y lo abanicó en el aire; del barco justo en su proa se veía a alguien agitar su mano, mientras el pito del barco silbaba y silbaba, como diciendo: _¡Aquí estoy mi amor, cómo lo prometí! sí, era Fernando que había regresado como lo prometió un abril, el barco ancló en el muelle de San Blas y en él, Fernando, él estiro su brazo como invitándola a subir, ella emocionada se despojo de un chal, el cual dejó tirado sobre el muelle y se subió al mismo bacro en donde estaba Fernando, quien al subir la abrazó y la llenó de besos y al mar se la llevó se introdujeron en la espesa bruma y ésta se los tragó; junto al mar.

Al día siguiente por las calles del pueblo los niños del pueblo gritaban: ¡La Loca se fue! ¡la Loca se largó! ¡la Loca por fin se fue! los vecinos salieron a las calles y entre los oriundos del lugar tambien algunos gringos  y todos se preguntaban. 
_¿Qué pasó? ¿Cómo que Rebeca se fue?
_¿Qué suceder con la Loca de RRebeca? she left?
Ésto se preguntaban todos y mientras tanto, otros corrían al muelle para ver si aquello era cierto. Cuando un niño pasó gritando frente a la presidencia municipal, el presidente lo cogió de un brazo.
_¿Qué dices chamaco? ¿qué la Loca por fin se largó?
_ ¡Sí, ella se largó! ¡ella se fue! El señor presidente municipal lo soltó y su sombrero de su cabeza quitó para rascar su cabeza, con la duda en su frente fruncida.
_¡Chamaco del demonio! ¿seguro qué se marchó la Loca? le gritó muy intrigado.
Mientras el niño corría dando la noticia, pero más adelante el grito al presidente municipal.
_¡Sí señor, se largo! ¡ella se murióooo!...

Efectivamente, sobre el muelle, a la orilla del muelle muy cerca del mar, ahí estaba el cuerpo de la Loca Rebeca, muerta sobre un chal y en su mano un pañuelo amarillento; efectivamente ahí estaba su cuerpo, pero no su alma, su espíritu estaba con su amor sobre el mar.

Al entierro llegaron todos los del pueblo, propios y extraños la acompañaron al lugar en dónde descansan sus padres, todos los que una vez la llamaron Loca la lloraban, nadie quedo en su casa, todos la acompañaron en su ultimo adiós. 

En el muelle solo quedó su historia y una hermosa canción.

Me lo creo, pues para el amor no hay tiempo ni barreras y menos para ese tan fiel, nadie supo a ciencia cierta que pasó con Fernando, ¿porqué se burlo de Rebeca? Yo sé que él no se burló de ella; lo que pasó es que su barco naufragó y nadie sobrevivió y como era  una embarcación sin importancia, nadie se preocupó en buscarlos. Pero el verdadero amor, con el tiempo venció todas esas barreras, hasta la barrera de la muerte y su promesa de amor le cumplió, por fin, él por ella volvió. Mientras, ella fiel a a su juramento, siempre ahí lo esperó, ahora viajan en esa embarcación entregándose su amor por toda la eternidad y junto a ellos, los padres de Rebeca y ahora de Fernando, junto a ellos, el sol, el mar y  tambien algunos cangrejos fantasmas que se enredaron en sus ropas.

A la memoria de un gran amor, para Rebeca. De corazón espero que disfrutes de ese amor que el destino cruel te arrebató. Y, para todas y todos aquellos que como Rebeca son fieles a un juramento de amor y  que tambien esperan a su amor en algún muelle diseminado por el mundo.

Historia de; Maná y S. Raga.