viernes, 27 de noviembre de 2015

Mi Primera Flor


Mi primer amor fue una simple flor, la cual en mi ventana creció
no se como llegó hasta ahí, pudo ser el viento, pudo ser un ave
que un día descansó en ella y sin desearlo de su pico cayo la semilla,
quien sabe como fue, pero no importa, lo que me impresionó fue
que con tan poca tierra y tan solo con un poco de rocío y luego algún
benigno rayo de sol, éste germinó y la vida le dió, se salvó de ser alimento
y el destino en bella flor un día la formó.

Una mañana cuando en mi rostro los rayos del sol dieron
me desperté, lo primero que hice aparte de un bostezo perezoso
fue estirarme a lo largo de mi angosta cama y cuando vi para la 
ventana, estabas ahí, rozagante, llena de vividos colores,
los que te merecías por ser flor bendecida, pues otra bajo esas
circunstancias jamás habría nacido y a mi ventana embellecido.

Luego de observarte por largo rato, pensando mi madre colocó 
alguna maceta para que recibiera los rayos  matutinos de sol, 
pero al observarla fijamente y ya muy bien despierto, vi que su tallo
no nacía de maceta sino de la madera de mi ventana;
eso llamó poderosamente mi atención y me levanté, me abrí camino
del relajo que deje la noche anterior, y por fin hasta ella llegué
le dije, hola señorita que haces observándome con tanto descaro
aquí en mi ventana, no ves que es un lugar sagrado y privado,
sentí como si se hubiera ruborizado, pero seguías ahí erguida
luciendo miles de colores, por ratos un prisma para rayos del sol
que en mi cuarto plasmaban bellas imágenes multicolores,
me acerqué para observar de donde tu cuerpo sostenías,
eso no te gustó pues pensaste que a tus atributos deseaba ver
que me pinchaste con una espina, hay dije, y una mínima gota 
sangre apareció, sentí que te sentiste mal, pero te perdoné,
fui yo el abusivo quien se quiso propasar y mi merecido 
recibí, metí mi dedo en la boca y bebí mi sangre, la que me supo
a miel. 

Ese fue nuestro primer beso, lo salado de la sangre
se convirtió en miel. Prometí cuidarte el tiempo que estuvieras conmigo
y cada día te protegí y agua te dí, a cambio de ti, un aroma
delicioso recibí, además de aquellos bellos colores que a mi gris 
cuarto ahuyentaron y otra imagen le dieron, a mi vida gris 
le diste vida y colores, yo me sentía feliz e ilusionado, es más,
ya no salia de mi cuarto, el resto de mi casa no era grata como
lo era mi secreto, nuestro secreto de amor. Secreto de adolescente 
y de una bella flor. 

Ese fue mi primer amor, lo recuerdo con 
nostalgia y mucha ilusión, vaya que fue importante en mi vida
para que aun hoy, tantos años después aun despiertes en mi
cada día bellos recuerdos y a mi corazón le des alegría.

Un día desperté y mi cuarto era gris otra vez, pues todo tiene 
un final y al nuestro le llegó la hora, como toda relación
primero se marchitó y sus colores perdió, tambien su delicioso
aroma y no se diga del néctar que era tan dulce, amargo se volvió 
y después de unos pocos días, la flor murió y con ella mi primer amor.

Yo sentí que la vida se me iba y quien sabe, pero parte de mi
la flor se llevó con ella, por días a mi ventana aun enamorado 
llegué y con agua y tierra abonada la inundé, pero nunca más
ella volvió.

Ahora que han pasado tantos años y sigo recordándote mi primer amor,
mi bella flor, mi primera ilusión de niño a hombre. Entiendo
que a todos un día se nos apareció una rosa multicolor por nuestra 
ventana y a nuestro cuarto iluminó de colores y a la vez la 
impregnó de ricos olores y sabores, pero que, como a todos
tambien esa flor un día se marchitó, por mi, o por su naturaleza,
por lo que fuere, hasta que llegó el triste día en que la flor murió
y con ella nuestra primera ilusión y al igual que yo, hoy día,
o un día cualquiera, ella regresa a nuestra mente y nos trae 
los mejores recuerdos.

De una prima ilusión, una prima esperanza, una prima colgazón, 
creo que la flor en donde esté, tambien me recordará y como
yo suspirará, pues para ella tambien fuí su prima ilusión, su prima
esperanza... Para ambos fuimos su primer y sin final amor.

Aún hoy, con la experiencia que la vida me dió no logró entender
como fue que pasó, como fue que un día sin darme cuenta 
en mi ventana ella amaneció y mientras duró fue como vivir
en otra dimensión, me hizo buena persona, cosas del corazón
dicen algunos, pero nadie sabe como es posible que pueda ser 
que con tan poquita tierra y poca agua y apenas unos rayitos 
de luz solar, aquello haya sido tan grande que aun después de tantos
años aun la recuerde con nostalgia y que además se dibuje en mis
labios una sonrisa, una que después se convierte en un recuerdo 
triste y que ansiemos regresar en el tiempo y despertar otra vez
con la vista puesta en la ventana de madera y desear verla otra vez
ahí con su aroma y colores hermosos, los que transformaron y le dieron
sentido a mi vida, a mi prima vida, pues como lo fue nuestro amor;
tambien era mi comienzo a la vida.

Lo hicimos juntos, mi primer amor, tan bella flor 
que hoy con admiración, dolor y alegría te vengo a 
recordar y a desear, como el primer día que de ti bebí la mejor
miel, la más dulce que jamás nunca volveré a beber.

Mi primera flor, mi primer amor, mi primera ilusión, mi primera
desilusión, pero aun asi te recuerdo con el mismo amor que un día 
te entregué, cuando te conocí aquella mañana de primavera
que a mi vida sin quererlo llegaste y ambos aprendimos a amarnos.

Te amo y siempre te amaré mi primer e inolvidable primer amor...
Mi primera flor.

Evadiendo y aturdiéndome


Con la hoja en blanco, frente a mi
pensando que podría en ella plasmar, (escribir) 
aturdiéndome, mientras pienso y pienso, 
volando sin poder volar, esperando desplegar mis alas, 
amando sin amar, pues me faltas tú para inspirarme, 
estarás evadiéndome o te escondes a propósito 
para ver si tú no estas, me llega la inspiración, 
pensaras que te engaño con alguien más. 

Viendo luces encendidas que se apagan, 
sintiendo vientos que no siento, bebiendo sin querer beber 
de otros labios que no fueran los tuyos, 
sin darme cuenta estoy evadiendo la realidad, 
no queriendo ver lo que me quieres enseñar.  

Pero es que a veces persigo estrellas fugaces 
esas que duran un segundo en llegar 
y una eternidad en regresar.

Huyendo de una realidad 
que me causa tanto dolor 
y vergüenza de la raza que represento.

Sé que hoy estoy aquí y mañana en otro lugar 
siempre queriendo inventar 
amores que se van, que se acaban, que terminan, 
yo con mis letras uniéndolas e inventándoles un final feliz.

Alguna vez deseé amar a alguien sin querer amar,
simplemente gozarla y gozar de una vana realidad
de esa que no dejan nada, 
solo mal sabor para uno de los dos.

Más tarde me aburrí y salí en busca de ti
pero me encontré con que eras de otro 
que ocupaba el que un día sin quererlo fue mi lugar,
supe que perdí mi tiempo sin querer perderlo,
ahora que te deseo y te necesito ya no estás.

Así me dejaste, como te encontré solo y deseando 
poder hoy plasmar en esta hoja en blanco 
nuestra historia, una que ya no existe más
porque nunca existió, simplemente fué,
aquella estrella fugaz que en segundos llegó
y en segundos tambien se fue. 

Y que ahora deberé esperar 
una eternidad para volver a encontrarte
libre como ese día fue, tú entregándome todo ese amor
yo fingiendo uno que nunca sentí.

Ahora me encuentro inventando amores 
que se van, que se acaban y terminan,
pero dándoles un final feliz 
ese que siempre quise sin querer
y ahora que quiero ya no quiere.,

Evadiéndome yo evadiéndome, tú evadiéndome 
la realidad viviendo de fantasías 
las que un día fueron realidad
para ti, pero nunca para mi. 

Triste realidad de alguien que un día se deleitó 
de personas como tú, que creyeron en mentiras
inventadas por alguien que siempre evadió 
responsabilidad y al verdadero amor.

Yo sigo aturdiéndome, 
buscando la historia que aparecerá
en esta hoja en blanco como lo está mi corazón,
la magia igual que el amor, 
ahora creo me están evadiendo como un día lo hice yo, 
hoy aquí un amor, mañana otro lugar, otro amor.

Inventando otro amor 
apenas empezar y ya terminar
me doy cuenta que solo me destruí
y a mi corazón condené a la soledad 
a vivir lleno de fantasías, nunca nada real,
pues al final del día me espera 
otra noche, otra oscuridad.

Observar cada noche estrellas que se apagan 
como fue un día mi vivir (mi vida), mi manera de amar.



Hazme el amor (Erotismo light)


Él se encontraba frente a ella mientras se desvestía, el quedó admirado de ver la belleza de mujer, se dijo, nunca pensé ver tanta belleza en mujer debajo de esa ropa, ella quedó completamente desnuda, sus ropas regadas por la alfombra del pequeño cuarto. Cómo una obra de arte quedó ella frente a él sin más nada que un leve nerviosismo en su cuerpo, mientras él no dejaba de verla de pies a cabeza y se sentía afortunado por tener frente a él a tan hermosa hembra y se dijo nuevamente, nunca pensé encontrar tanta belleza debajo de esa pobre ropa, en uno de sus escaneos lujuriosos el hombre se percató de la excitación de la chica, debido a su perfecta depilación, el observó como la flor se abrió y también vio las líneas que dejaban las mieles que de ella salían, unas líneas delgadas, las cuales a su paso mientras se secaban por la temperatura de su piel, éstas brillaban a la luz de las velas, otro signo de excitación en ella que la delató, fueron sus pezones, los cuales se colocaron duros y se elevaron, más bien hacia el hombre apuntaron, sobre salían de dos aureolas rosadas que delineaban la feminidad ante imponentes y firmes senos, ella se sentía incomoda de ser observada con lujuria y deseo, eso lo dijo, el no saber donde colocar sus nerviosas manos y sus delgados brazos, el se dio cuenta y le sonrió, ella hizo también lo mismo y su rostro musito una tímida sonrisa, él que no quería perder detalle de la desnudez de la dama le pidió para relajarla le trajera de la cómoda que le quedaba a su espalda una vela, la que mejor aroma les daba, ella obedeció se dio la vuelta y hacia la vela caminó, él al verla caminar y observarla por su espalda, sintió un pequeño orgasmo que lo elevó hasta los cielos, su caminar elevaban a sus caderas con movimientos celestiales, sus nalgas dibujaban a lineas curvas que aceleraban la excitación de su acompañante y el roce de sus esbeltas piernas la hacían más deseable, nunca él quitó su vista de la cintura hacia abajo, ni paso de las rodillas, ahí se mantuvo su mirada de hombre deseoso por poseerla; apenas dio como cuatro cortos pasos ella sentía que nunca llegaba hasta la vela de rico aroma, que decidió cuando estuvo cerca inclinarse y no dar un paso más, en esta posición, el hombre se percato que la chica ya estaba dispuesta y que su excitación era la adoc para entregarle su amor. Ella tomó la vela entre sus manos, se dio la vuelta y hasta la cama con ella caminó, su andar era espectacular, con movimientos armónicos, los cuales se veían en su firmes senos y sus pezones dispuestos a estallar. Por fin llegó y el le pidió colócala por acá, el cuarto estaba impregnado de aromas, especialmente de dos, el de la vela de rico olor y el de las feromónas que de los poros de tan linda piel dejaba por donde caminara una estela con tan especial olor; que despertaba mucho más el deseo del hombre quien la espera sobre la cama, ella observó su fuerza y su excitación esperando por ella; él era como el conquistador que posa en la foto sembrando la bandera que lo acredita como dueño del lugar al que llegó a ganar para él o para su rey, esa imagen imponente era la que esperaba a la chica, la cual no podía disimular en su lindo rostro, además de su admiración el deseo por ser también conquistada por el caballero y sentirse como la tierra que sostenía en sus entrañas el palo de ondeante bandera. 
Ya sin pudor ni timidez, ella subió a la cama y como felina en celo caminó hacia él, primero un brazo, luego una hermosa pierna, después la otra mano y la otra más bella pierna, sus pechos caían por su propio peso pero mantenían su firmeza y arrojo y los pezones no se diga, eran capaces de perforar al más duro material si así fuera necesario, ella dejó entre sus largas y bien formadas piernas las del sujeto, quien la esperaba con ansias incontrolables.  Sus senos rozaron la más elevada piel de él, en ese momento eran impresionantes, sus senos parecían dos témpanos rosando al Titánic y cortándolo por cada costado; en medio, justo en medio de los bellos senos, ella lo hizo a propósito para verificar su hombría y que también supiera que ella podría colocar su cuerpo tan duro como lo hizo él; como el arado que el suelo rasga para recibir la semilla que dará en el futuro frutos así rasgaban su piel el par de pezones cuando se sobaban sobre su pecho, lentamente ambos recibían placer al sentir tan caliente y provocativo roce, mientras éstos recorrían el pecho del tipo sus caderas habían conquistado el lugar deseado y de ahí ya no se movieron, ella se inclinó un poco más y sus pechos se fundieron contra él; él sintió que le falto el aire al recibir tan delicioso peso sobre su piel, los labios de ella también se colocaron sobre los de él y una caricia les hizo como preludio de lo que pronto vendría, después de sugestiva caricia, ella lo devoró con hambre y deseo, con labios, dientes y lengua, la chica tímida feroz leona y cazadora por naturaleza se convirtió,  tenía a su presa en donde ella deseaba, mientras el otro cedía su poder ante tremendo porte de mujer dominante ya desinhibida y dispuesta a empezar a dar y recibir placer. 
Él sintió cuando ella se colocó para recibirle adentro de ella, ambos concentraron sus cinco sentidos en el momento tan particular y por minutos por ambos deseado, el sentía como entraba al lugar a donde fue invitado, mientras lo hacía él con firmeza entraba y ella con sus paredes húmedas, calientes y pendientes, más bien ardientes al roce de las sensibles pieles se deleitaban entregándose deliciosos jugos que hacían las veces de aceites para no causar daño en maquinas industriales, pues la faena apenas iniciaba. 
Por fin ella sintió que el recorrido llegó a su final y él, feliz de haberlo logrado, estar completo adentro de tan lindo ser y volverse uno solo como debe de ser; las manos de ambos se buscaron y al encontrarse se entrelazaron como pidiendo ayuda para resistir los embates que se aproximaban, ella cerró los ojos y su pecho se levantó hacia el cielo, aunque sus parpados escondían a bellos ojos color miel, éstos sentían que regresaban al cielo y justo par allí se dirigieron, su boca se entre abrió dejando escapar sin ella desearlo un quejido, pero no de dolor sino que de placer, pues en sus entrañas empezaban a ser más frecuentes esas cosquillas que no logras complacer, mucho menos rascar y eso la volvía loca, sentir y no saber como contener tanta picazón, pero le gustaba pues era lo que ella deseaba; para aplacar esa sensación ella empezó sus movimientos buscando con la ayuda de su amante controlar lo que la volvía loca, por adentro de su ser él sentía como era tomado y apretado, pero él también lo deseaba para contener lo mismo que ella deseaba contener. Sus pechos se agitaban al ritmo de los movimientos de cadera de la mujer, cuya frecuencia cada vez se incrementaba y por leves ratos se apaciguaban, cayendo casi a cero para tomar un respiro. Los movimientos de ella, ascendentes y descendentes, otras veces circulares se reflejaban en sus senos quienes también llevaban el ritmo de la danza erótica la que muchos le llaman amor y otros también la conocen como sexo; aunque el roce de ambos cuerpos daban un poco de sosiego a la comezón que ambos llevaban a dentro de sus delicadas pieles, también llegó el momento en que este se incrementó y fue algo que los volvió como dos locos dispuestos a morir antes que dejar de sentir a dicha deliciosa sensación, ella ya no pudo fingir y de sus bellos y húmedos labios, los cuales emitían tímidos sonidos agradables al oído del macho, ahora al igual que lo que sentían en sus sexos, también se incrementaron y los tímidos quejidos ahora casi eran aullidos, como de loba amante de luna llena. Él tampoco pudo disimular y se dejo escuchar, ambos eran dos volcanes a punto de explotar, como la naturaleza lo hace cuando ya no logra contener tanta energía y la debe de expulsar, como magma y como fuego, lo mismo sucedió en el cuerpo de ambos él hizo erupción y ella recibió en sus entrañas la explosión que el hombre ya no pudo contener. 
Como rara vez suele suceder, ambos se incendiaron a la vez y sus mieles echas jugos naturales se entregaron, en ese instante, ella agitada y gimiendo sin poderse detenerse sus manos se apretaron como pidiendo consuelo o que el otro la salvara de morir de placer y de amor, el otro también apretó sus manos delicadas, pues sentía que su vida le abandonaba para quedarse en el cuerpo de la chica; después de aproximadamente quince segundos de agonía delirante y extaciante con placeres solo conseguidos por cuerpos desnudos y sudados por adentro y afuera, la calma regresó a sus cuerpos y sus manos dejaron de hacerse daño con firme apretón, al cual ignoraron, ella suspiro y abrió sus ojos y a él le sonrió, sus cuerpos que hace unos minutos se encontraban agitados, estimulados y con una tensión especial se empezaron a relajar, la calma llegó como suele suceder después de la tormenta, pero seguían como uno solo.
Ella se inclinó y colocó a sus pechos ahora relajados, aun con sus pezones hinchados pero ya no podrían hacer daño, se fundieron sobre los del hombre ella mujer sonriente, tan feliz, beso con calma los labios de su amante, solo se escucharon los típicos sonidos como de ventosas que quieren llevarse consigo lo que acaban de succionar, se vieron y en sus ojos un brillo tan especial, ese brillo que solo se puede ver después de hacer el amor, como si estuvieran de acuerdo ambos de dijeron, ¡te amo! 
Mientras la relajación se acrecentaba en sus cuerpos, los únicos que daban señales de vida con movimientos involuntarios, eran sus sexos quienes al ir relajándose se contraían y daban ricos apretones, con tan deliciosa sensación se fueron quedando dormidos, pues ellos querían seguir siendo uno solo por el resto de sus vidas. Por fin se durmieron, la faena sexual por fin había terminado y descansaron, pues al despertarse viene otra mucho más violenta. 
Ah bellezas del amor y el sexo...

jueves, 26 de noviembre de 2015

¡This will be! porque me lo prometí


llegará a ser, me lo prometí, sé que será así, cuando la vi me lo prometí, deberé de cumplirlo
sino desgraciado por siempre seré, nunca podré saber lo que es el amor; llegará a ser, lo prometí y así deberá ser.

Entonces la seguí, caminé detrás de ti y tú sin saber que el amor te pisaba los pies,
tu caminar nunca más seguro que hoy y yo tambien me sentí tan seguro de que el amor que buscaba estaba en ti, por calles caminamos yo casi pisando tus pies y tú sin siquiera sentir que el amor estaba justo atrás de ti; que si lo hubieras sabido ahí mismo te habrías detenido y sobre mi habrías caído rendida, tal vez no por mi, sino por el amor que habrías sentido vive adentro de mi y que era para ti.

Así será, llegará a ser, pues me lo prometí, y con paso firme seguí detrás de ti, cuando te quise alcanzar maldita mi suerte diste la vuelta en al esquina y yo seguí de largo, solo para disimular pues el tonto acaba de hacer, al verte con caminar seguro por la manzana corrí, para salir adelante de ti y ahí, mujer no tendrías escapatoria por fin lo que tantas veces me prometí habría de ocurrir y mía serías, la igual tuyo yo seré, pues seguramente con un tipo como yo todas las noches soñaste. 

Cuando en la esquina aparecí, vi para todos lados y nada de ti, ya no estabas ahí, para ¿dónde diantres te pudiste ir? corrí como correcaminos y la vuelta a cuatro manzanas por ti dí, pero nada de ti y tus huesos, pero me lo prometí, esto no me habrá de hacer rendir, ¡no te escondas del amor! porque soy insistente y seguro contigo pronto daré, juro que te encontraré y mi mujer pronto serás, yo tu hombre soñado y anhelado seré y entre tus brazos cómodo viviré, tus piernas mulatas mis grilletes serán, ingenua pues nunca de ahí querré salir, lugar calientito y muy comodito, ¡que feliz soy!, pero ¿dónde diantres te metiste mujer dueña de mis sueños y muy pronto de mis quincenas?, ¡cómo disfrutaré de ti!

Legará a ser, me lo prometí desde el primer día que te vi, sé que será asi, pues me lo habré de cumplir. Aquí en este lugar descansaré hasta que vuelvas, pues no has de estar muy lejos, siento tu aroma hasta mi llegar, sé que estas muy cerca de mi. Me acomodé en la banqueta más cómoda que encontré y por un rato casi me dormí, pero me lo impidió maldito de Emetra con un bastonazo, luego me preguntó, ¿eres indigente o un drogadicto? ¡acompáñame para el bote, espero tengas para tu fianza o sino niña virgen en el calabozo esta noche estrenada seras! ¡mangos! dije y mis papeles le mostré y abajo de ellos la mordida respectiva ¡vaya desgracia, ese pestañazo mis diez pesos me costó, bastardo de Emetra ni siquiera uno de la PNC fue! 

Un momento, ahí viene la que hasta aquí me trajo y la que ahora me debe diez pesos que hacen falta en mi billetera, mírala ahí va con paso seguro... ¡Momento! ¿quién es el sujeto que del brazo la lleva? cómo ¡salieron de ese hotel de mala muerte! y yo que pensé que era el hombre que le robaría sus sueños, su tormento, su gran elemento, en asuntos del amor, por supuesto. 

Que se vaya mucho a su casa con todo y la mi... seria que la compaña. Me encaminé de regreso pero en la otra banqueta, pensativo y viendo lo que me perdí y todo por lento, por no correr rápido y darle la vuelta a la manzana cuando me vi como idiota igual que ahora me veo con mi amor perdido y ya bien co...mido, ¿porque supongo que la invitó a comer algo el desgraciado? 

Perdón señorita pero no la vi, es que vengo distraído y no la vi, por ello me tope con usted, gracias por entender, pero tengo un grave dilema, ¿no se si le gustaría oír mi triste historia de amor', ¡sí! que bueno, la acompaño entonces y la bella chica con la que tropecé por pensar en esa pu... silánime mujerzuela que un día la vi y me enamoró con ese enorme tra... storno que provocó en mi, pero ésta tambien esta bien buena y seguro ya vió que adentro de mi existe un gran amor que no tiene dueño. 

Se largaron y la noche les llegó y les acompañó más tarde la luna les escuchó y al lado de ellos tambien se unió;  la chica escuchaba atentamente la aventura del chico que un día soñó con ser y cumplirse lo que él solo se prometió y la chica al escuchar su triste y chistosa historia le dijo, ¿no te gustaría que conmigo llegara a ser,  lo que un día te prometiste?, al fin y al cabo sino fuera por la pu...ra casualidad de venir siguiendo a la ingrata no te habrías tropezado conmigo y nunca me habrías conocido y yo no me habría enamorado de ti. 

Rieron, y... Siguieron su camino, pero esta vez ya iban tomados de la mano, pues sin el chico querer, llegó a ser, y lo que se prometió, y supo que así sería,  asi fue, y por fin lo cumplió.


                                           El Fin

Dónde estarás? (Las canciones de mi vida)


El se encontraba sentado sobre una especie de acera en su jardín, con una flor en sus manos viéndola desde hace un buen rato, en su rostro se dibujaba el rostro de la nostalgia total, sus ojos y su mirada perdida en tan bella flor, queriendo penetrar en ella, al menos eso parecía, pero lo que realmente le sucedía es que estaba sumergido en sus recuerdos, unos tan especiales, en sus tiempos de adolescente, cuando visitando a sus familiares un día solitario se echó a andar y el camino lo condujo hasta donde se encontraría con quien le robaría el sueño por el resto de sus días y, es que, aunque parezca inverosímil, el amor a primera vista ¡sí existe! 
Caminando él llegó al lugar, una hermosa y solitaria playa perdida en un bosque espeso, la cual solo la conocían los lugareños, no así los que llegaban de vez en cuando, salvo que uno de ahí te invitará y te llevará a tan hermoso lugar. Mientras se acercaba él logró escuchar el chapoteo del agua fresca y cristalina, entonces cuando estuvo muy cerca y ahora que escuchaba que no estaba solo, se acercó con mucho cuidado y observó escondido entre los matorrales y lo que vió le hizo que su estomago reaccionara, despertando a miles de mariposas que incidieron en la boca de su estomago y al tiempo un vacío en el lugar de su corazón, pues seguramente éste de ahí salió para acercarse a tan bella aparición. Ahí estuvo un buen rato, sintiendo cosas que nunca antes sintió, sentimientos y reacciones químicas de su cuerpo adolescente a las escenas del amor, mientras él se embelesaba y planeaba la táctica de guerra que emplearía, ¿cómo la saludaría?, ¿cómo la abordaría sin desmayarse? 
Mientras el dilema en su mente y en su cuerpo las revoluciones que solo da el amor, la chica seguía con sus jugueteos, metida en las aguas cristalinas, con un jeans cortado hasta media nalga y un top, como si fuera una tira de envoltorio de momia la que le envolvían sus vírgenes y firmes senos de una chica bien dotada y formada, para solamente tener catorce años, la mitad de su cabellera de color miel, mojada hasta la mitad de la espalda, el resto con algunas gotas de agua, simplemente chapoteando y jugueteando con los pececillos que se acercaban a ella confundiéndole con alimento; su piel blanca pero ya rosada a consecuencia de la incidencia de los rayos solares, los de antes, que simplemente bronceaban y no doraban la piel como barbacoa a las brazas. 
El chico de apenas 16 años, seguía impresionado y repasando sus lineas, con las que explicaría su presencia en el lugar. En éstas se encontraba todavía cuando escuchó que alguien le habló y le dijo.
_¿No piensas meterte al agua? ¿no te has cansado de simplemente verme chapotear? 
Y, lo dijo con la inocencia de una niña, -para lo que ahora ya es algo obsoleto-, éste no reaccionó de inmediato y con la vista aun en el suelo lugar en donde con el tallo de una flor dibujaba cual sería su estrategia, al escucharla y ver un par de pies, quizás los más bellos que hasta ahora él haya visto, propiedad de quien hasta hace un rato chapoteaba metida en las aguas cristalinas; borró sus garabatos y avergonzado empezó su viaje, que iniciaba con unas uñas llenas de arena blanca, pero se lograba ver el color que las tenía pintadas; lentamente sin perder detalle, el paneo de sus ojos, con sus pupilas dilatadas para grabar todos los detalles siguieron elevándose, se encontraron con unas pantorrillas que hacían juego perfecto con largos muslos muy bien formados, ni gordos ni delgados, simplemente perfectos, su mirada pasó por sus rodillas, nada huesudas mucho menos grasosas y siguió viendo más arriba y al ver su par de muslos sintió que las mariposas se le quisieron salir por la boca, luego se encontró con las hilachas blancas de un mal corte hecho a tijeretazos, los cuales no dejaban nada a la imaginación, -lo que ahí vio tendrán que imaginarlo- luego subió un poco más y se encontró con un ombligo como dibujado por artista del renacimiento y como el resto de su cuerpo, solo musculo nada de grasa, siguió su camino divino y llegó justo a la tira para embalsamar momias, me refiero a su top de color blanco -vaya casualidad-  en ellos encontró el cielo, la tela mojada no cubría nada y sobresalía de sus senos firmes y grandes, dos pezones hinchados por el frío del agua, al fin se encontró con el rostro de la dueña de tan milagroso cuerpo y eso fue lo mejor, una carita de niña a mujer con sonrisa de lado a lado y en cada lado un hoyuelo, su nariz respingada, con mejillas maquilladas por el sol, unos enormes ojos azules y en ellos tremendas pestañas adormecedoras y más arriba dos cejas como dibujadas le daban el marco perfecto y al ultimo su cabellera liza y ondulada en las puntas de color miel.
_¿Eres mudo? le dijo sonriente y a la vez con su mano estirada como invitándolo a que la acompañara a ella y a su inocencia a chapotear juntos en el agua cristalina.

_¡Disculpa, Hola, Hello! ¿Perdón me escuchas? esto le decía una chica al joven quien se encontraba con sus pensamientos en otro lado, la chica que se encontraba parada en frente del joven hombre pensativo, pidiendo ayuda para ser rescatada, pues su coche se encontraba echando humo del motor. Pero éste se repetía mentalmente, ¿dónde estarás?, ¿dónde estarás? Y entre ¿dónde estarás y dónde estarás? él regresaba a la primavera cuando ella era: 
Una flor temprana que jugaba a ser mujer por vez primera, tambien pensaba, recordarás el amor que nos unió y tambien se repetía, si supieras que en silencio yo te quiero cada día un poco más y luego decía de nuevo, ¿dónde estarás?, ¿no te recordarás de los momentos tan felices que juntos pasamos? ¡yo quisiera que como yo, hoy tú me recordarás!, pero, ¿dónde estarás?, ¡siento envidia de saber que pudo haber otros amores en tú vida! ¡simplemente lo que deseo es que te hayas dado cuenta que era a mi a quien más quisiste!, pero, ¿dónde estarás?, ¡ven pues te quiero cada día más y más!

Éstos pensamientos no le permitían escuchar a quien le pedía auxilio, mientras su coche seguía echando humo como si fuera hoya de presión con frijoles a punto de explotar.
_¡Es usted un patán! ¿Por qué no me atiende? ¿Acaso es usted un tarado? 
La solicitud de auxilio se estaba convirtiendo en insultos, pensando que el joven la ignoraba a propósito por huevonería, por no querer ayudarla el holgazán. Por fín la chica ya hecha un demonio le arrebató la flor a la que no dejaba de observar con la mirada penetrada en ella, pensando sus recuerdos y haciéndose la misma pregunta a cada rato, ¿dónde estarás, dónde estarás? 
Al arrebatarle la flor de las manos al joven, ella quedó enfrente, como retándolo y además moviendo uno de sus pies en señal de impaciencia y de reto.

Al verse sin la flor en sus manos y de percatarse lo que lo trajo al presente, en su rango visual quedaban un par de pies de mujer, uno agitándose, mientras el otro firme sobre el suelo, el vió unos pies perfectos con una pedicura espectacular y un color en sus uñas muy particular, lentamente el subió la vista y mientras lo hacía su corazón latía y en su estomago la estampida de mariposas al ver tan bellas piernas, el siguió su camino y se encontró con unas sexys piernas muy bien bronceadas, nada lo podría detener y ascendió un poco más y se encontró con un jeans malamente cortado, muy alto, que le permitía ver el sexo desinhibido de la joven molesta, siguió su camino y se encontró con unos senos hermosos, que deseaban salir del lugar en donde estaban aprisionados y vaya que si lograban escapar de ahí, porque los botones se veían haciendo un gran esfuerzo, pero era obvio que pronto cederían y dejarían libres a magnánimas bellezas; acá estuvo un poco más de tiempo viendo el espectáculo que la chica le regalaba, hasta que ella indignada le dijo, ¡mi cara esta un poco más arriba! éste obedeció y cuando a su cara la vió, ella se encontraba en ese instante viendo a su coche escupir humo por el capo y ella repitiendo ¡mi carro se quema y usted como idiota no me quiere ayudar! él seguía viendo a monumento tan bello, por lo tanto no emitió sonido alguno; ella regresó su rostro molesto y se encontró con los ojos desorbitados del joven quien la admiraba y hasta de sus pensamientos de su amor primero se había olvidado y nunca antes esto le pasó, estaba anonadado de ver a gran ejemplar femenino. 

Lo que lo trajo esta vez a la realidad fue lo que él escuchó.
_¡Alexander!, ¿pero eres tú? ¡no puede ser!, ¿eres tú, dónde te habías metido? ¡te he pensado todos estos años!
Él la vió y se encontró con una sonrisa de par en par y a sus lados unos hoyuelos y más arriba aquellos ojazos azules.
_¿Ruby? ¡no me lo puedo creer, sí eres tú! 
Se puso de pie y se fundieron en un cálido y cariñoso abrazo, esta vez la chica se olvido del auto quien seguía humeante, ellos permanecieron abrazados por varios minutos, él sonriente y feliz y a ella se le rodaron por sus mejillas unas lagrimas pero de alegría.
_¡Yo preguntándome! ¿dónde estarás? ¡y tú aquí frente a mi! 
_¡Y, muy molesta lo he de confesar! dijo ella siempre sonriente. 
Entonces ambos rieron y de nuevo se abrazaron, más tarde y varios abrazos más y apretones de manos; él llegó y solucionó el problema del auto de Ruby. 
Y nunca más, nadie volvió a preguntar ¿dónde estarás? pues a partir de ese día Alexander y Ruby nunca se volvieron a separar y ahora son muy felices juntos.


                                    El Fin



Historia de J. Iglesias y S. Raga, basada en la canción: ¿Dónde estarás?  

miércoles, 25 de noviembre de 2015

A lo que nos enviaron aquí...


Tanto amor, 
tú y yo compartiendo todo ese amor.
Nada será más fuerte que nuestro amor,
este amor que nos hará lograr 
lo que siempre hemos deseado, 
estar juntos el resto de nuestras vidas.

Tanto amor, 
uno que nos lleve hasta lugares 
con boletos de entrada 
solo para enamorados reales.
Seremos modestos, aunque nuestros corazones 
ya no soporten la presión de lo que llevan adentro 
algo fuerte que moverá al mundo entero.
Así es nuestro amor. 

Tanto amor, 
que no nos cabe en el corazón.
Me entregas toda esa miel 
que brota por tus poros en tu cuerpo desnudo,
mis poros abiertos deseosos de esa miel 
lo reciben sin protestar y lo dirigen al corazón.

Tanto amor, tú y yo,

uno sin final, ni caducidad, 
por ser honesto y real.
Toma mi mano, acércate a mi 
besaré tus labios, quiero la miel compartir,
sentir que nuestro amor no puede morir 
por ser como es. 
 y yo amándonos locamente 
entregándonos todo lo que llevamos adentro 
y que nos revolucionó desde el instante que te vi.

Tanto amor, tú y yo, 
qué mortal podrá resistir
porque amores como el tuyo y el mio 
no son para éste mundo cruel,
por ser un amor honesto, sin engaños, ni traiciones, 
es un amor como lo manda Dios.
Entre nosotros no cabe nada 
que no sea amar y amar,
no quedará un lugar que se pueda sobornar 
con otra moneda que no sea la de nuestro amor.

Tanto amor, 
creo que nos envidian en el cielo, 
el universo y hasta aquí,
lugar en donde ya no hay 
espacio para seres que puedan compartir, 
todo lo que cabe en un corazón noble y bueno. 
Cosas que vienen 
junto al sentimiento más puro y sincero; el amor.
Quiero que nos larguemos de aquí 
no quiero nos contaminen
con sus miradas de envidia y de recelo.

Tanto amor, 
adonde podríamos escapar 
para disfrutar de lo que se alimentan 
dos corazones enamorados, 
será en el mismo cielo o acaso en el universo 
no encuentro otro lugar seguro
pues seguro acá ya no lo es, 
lo siento y me avergüenzo.

Tanto amor, 
eso somos tú y yo 
la esencia que un día para ser humano fue,
algo que ahora esta sobre-valuado 
y nadie desea a su corazón llenar 
con tremendo sentimiento.

Tanto amor, 
de mis poros salen mieles 
que solo tú puedes beber,
tanto amor sale de tus poros 
a la hora de amar, que dicha 
toda esa miel solo para mi.
Así es, solo para ti y para mi, 
es; tanto amor.

Tanto amor.
tú y yo, ahora podríamos morir, 
a lo que venimos aquí
ya nos lo dimos, te conocí 
y en ti encontré tanto amor 
lo mismo que tú en mi.
Desdimos compartir y a nuestras vidas unir,
compartir lo que de nuestros cuerpos suele salir 
cuando existe un honesto y verdadero amor,
algo que humano moderno 
nunca podrá ahora sentir.

Tú y yo.
Tanto amor, 
quiero morir, 
pues vivir ya no me bastará.
larguémonos de aquí 
a disfrutar de lo que se colocó 
en el centro de nuestro ser,
algo solo para ti y solo para mi,
lo que suelen llamar corazón. 
Ese será mi consuelo, amarte y que me ames, 
me entregues lo que te enviaron a entregarme 
lo mismo que me enviaron a mi, pero para ti.
Tanto amor, eso somos... Tú y yo.




Sálvame la vida (Paranormal al estilo Chino)


Cuando se dio la vuelta, pues decidió que era hora de volver a casa, luego de un maravilloso día en el campo, lugar tan especial y diferente que un día en uno de sus tantos viajes como vendedor rutero lo encontró, pero esa vez tan solo lo vio desde su auto y al ver el lugar, algo lo atrajo, tanto como la miel a la abeja o como la luz ultravioleta a los insectos nocturnos, que se prometió un día regresar pero para disfrutar de él como visitante, quiza pensó era buen lugar para desestresarse. 
El día llegó y al lugar visitó, lo hizo solo para meditar y encontrase consigo mismo, ese día hasta ayunó y de lujo se la pasó, cuando sintió que había logrado el cometido deseado pues sentía su cuerpo tan descansado y a su alma tan liviana y además muy inspirado, se encaminó hasta el lugar en donde dejo a su coche, pero en el justo momento en que se dispuso a abandonar el lugar sintió un murmullo en su oído, algo que al principio fue imperceptible y además nada entendió, sus sentidos el sintió que se colocaron en estado de alerta y de nuevo el murmullo llegó hasta él, esta vez con más claridad y escuchó: ¡Salva mi vida! su cuerpo se erizó al escuchar claramente y repetidamente como leve susurro de mujer enamorada que le suplicaba: ¡Salva mi vida! Se detuvo con la duda, pensando que a lo mejor no era el viento o su imaginación y que de pronto había alguien por ahí no tan lejos, quien suplicaba por ayuda, él se dijo: ¿Un secuestro? o ¿un sobreviviente de la violencia que impera hoy día?, entonces se volteó y con sus pupilas dilatadas hizo un paneo al hermoso paraje que lo recibió con los brazos abiertos y a su alma relajó, lo mismo hizo con su cuerpo, pero nada, la calma seguía con él y el paraje, ni siquiera un trinar de algún pájaro, por más que agudizó sus oídos para escuchar mejor no se repitió el pedido de auxilio, se dijo: ¡vaya, extraño lugar, seguramente mi mente estará jugando conmigo!, así que dio de nuevo la vuelta y cuando quiso dar el paso que lo conduciría hasta donde estaba parqueado su carro, esta vez no fue murmullo, fue una suplica desgarradora e imperativa: ¡¡SALVA MI VIDA!! y junto a las palabras no tan suplicantes, llegó a su espalda un violento viento que movió todo su ser, él sintió como si su ropa se le desgarró de lo fuerte que el viento sopló y hasta lo hizo perder la vertical, un viento tan frío, como si estuviera en un lugar tan gélido que le dolió hasta el tuétano y su piernas se desvanecieron como si un peso le cayera encima, su corazón se le veía levantarle la camisa y la frecuencia con que le latía, casi lo hacen perder el conocimiento, a sus costados, pues aun estaba ahí parado, veía como pasaban hojarascas secas y otras de esas basuras que un violento viento suelen llevarse consigo, rápido cerró sus ojos, pues sintió el polvo que viajaba y se azotaba contra él; luego escuchó otra vez la suplica, pero esta vez un poco más aliviada y serena, como si hubiera encontrado el consuelo, como si quien suplicaba y luego exigiera hubiera recibido la respuesta deseada. Mientras su oído escuchaba ¡Salva mi vida! pero así de manera alargada el escuchó la frase, que mientras la frase terminaba con la palabra: vida, tambien el violento viento desaparecía con la suplica y la calma regresó al lugar y en ella quedó. Ahí quedaron desahogados y tranquilos paraje y calma, pero no así quien por ella llegó, por el contrario, él sentía un peso muy incomodo sobre todo su cuerpo desde sus pies hasta la cabeza y tambien sintió la turbulencia en su alma y la paz que había conseguido desapareció; inició su caminata hasta el lugar donde se encontraba el coche, pero mientras caminaba iba muy incomodo y atento, por si sentía de nuevo la extraña solicitud de ayuda la cual ya no escuchó más, como anciano, sentía su cuerpo tan pesado que se tardo mucho en caminar la distancia que al llegar la hizo en poco tiempo, para cuando llegó a su vehículo, su mano temblaba como si padeciera del mal de Parkinson, tuvo que tomar su mano con la otra para lograr introducir la llave en el agujero del registro de la puerta y para entrar, le costó mucho, se sentó y su corazón latía agotado y él sentía que hasta le faltaba el aire, cada vez sentía como si algo se le fuera penetrando en su cuerpo, luego de varios intentos logró dar starter a su carro y le dió marcha, se dirigió a la gran ciudad, directo a su departamento, pero en su alma y pensamientos le acompañaban la incertidumbre de lo que le había pasado, de lo que había vivido.
Manejó más tiempo que de costumbre y aquel hombre de 28 años ahora parecía de 82, no literalmente, pero si en su espíritu y su estado de animo y en lo pesado de su cuerpo, el que llegó a renovar fuerzas y a desestresarse regresó mucho más grave. Al parquear su auto en su garaje le dió un raspón al faldón derecho, algo que llamó la atención de su pareja, una bella joven de 22 años, bella y llena de vida y muy enamorada de su novio.
_ ¿Oye que pasó? ¡ya rayaste el auto!, ¿vienes drogado? su novio no respondió, más bien le pidió le ayudara a bajar del auto, sin darle importancia al accidente que recien tuvo.
_¡Ayúdame a bajar por favor!
_¿Te drogaste? ¡Prometiste no volver a hacerlo!
_¡Claro que no! ¡Llévame a la cama por favor!
_¡Pero que pesado te siento, parece como si ayudara a mi abuelo! Dijo la joven chica ya preocupada.
Entraron a la casa y se dirigieron hasta su habitación, mucho les costó subir las gradas que dan al segundo nivel lugar en donde se encontraba la habitación, al llegar, éste se dejó caer sobre la cama y ésta se hundió y tambien rechinó, cosa a la que no le dieron importancia.
_¿Qué te sucedió? Preguntó la chica muy preocupada, pues le veía el rostro muy demacrado.
_¡Estoy muy cansado, quiero dormir y descansar! Eso dijo y se durmió.
Cuando el reloj anunció la media noche, Cliffort despertó sobre saltado, escuchando en su oído: ¡Sálvalo tambien!...
_¿Qué te sucede mi amor, tienes una pesadilla? ¿Quieres un poco de agua? Pero éste no respondió, pues él solo escuchaba: ¡Sálvalo tambien!... La chica simplemente lo cogió en sus brazos y lo consoló como si se tratara de su hijo pequeño, uno que aun no tenían.
Amaneció y Cliffort seguía escuchando en su oído la frase: ¡Sálvale su vida tambien!...
_¡Mi amor, ahora te llevó al médico, pues te ves muy mal! Dijo Cloret e hizo una cita con el medico.
Al legar a la clínica (Hospital) Cliffort se sentía agotadísimo y su andar era mucho más pausado, sentía, le dijo al medico como si tuviera una caparazón, como si él fuera una tortuga, el medico sonrió y le explicó que el estrés era una enfermedad discapacitadora y que le haría unos exámenes de inmediato para lo que debería quedarse hospitalizado un par de días para ser evaluado y que descansara, así lo hicieron. 
Cloret regresó a su casa muy preocupada y Cliffort quedó hospitalizado, se le hicieron los exámenes de rutina, ademas tomografías y radiografías, etc. un examen muy riguroso.
_¡Hola Cliffort! ¿cómo se siente?
_¿Qué encontró en mis resultado Dr. Orantes?
_¡Nada en particular! ¡algo si me llamó la atención y es que sus exámenes parecen de una persona de 82 años! ¡le haremos otros por si alguna equivocación!
_¡En cuanto a sus radiografías y tomografías, sí vemos algo extraño, pero el radiólogo piensa que las maquinas necesitan de su mantenimiento!
_¿Por qué Dr. Orantes, qué encotraron?
_¡Vea por usted mismo! Éste es su esqueleto, pero lo extraño es que pareciera que hay otro esqueleto entrando en el suyo! ¡No se preocupe, es una imagen fantasma, como las de los televisores cuando tienen una mala recepción debido a la mala colocación de la antena! Por ello le haremos otros en cuanto el técnico revise los aparatos! ¡Mientras, descanse Cliffort!
Pero Cliffort seguía escuchando la misma frase que no le dejaba en paz: ¡Sálvalo tambien!... 

Pasaron dos días más con Cliffort en el hospital y el Dr. Orantes entró en el cuarto con Cloret.
_¡Vaya por fin despertó que susto nos dio!
_¡Mi amor se te ve muy bien! ¿cómo te sientes?
_¡De lo mejor! dijo un Cliffort rejuvenecido, pues hace un par de días parecía un anciano. Le dijo.
_¡Cliffort vea sus resultados, justo de alguien de su edad! ¡excelentes! ¡Y la radiografía véalas usted mismo! ¿recuerda la imagen fantasma? ¡nada, ahora todo en orden a pesar de que el técnico dijo que todo estaba en orden! 
_¡Bueno firmo los papeles y pueden irse! concluyó el medico.

Pasaron un par de meses y la vida de la joven pareja mejor que nunca, únicamente que Cliffort ahora no escuchaba la suplica, en su lugar tenía sueños extraños, tan extraños que una mañana despertó de madrugada con una idea metida entre ceja y ceja, y sin pensarlo un minuto más, despertó a su amada Cloret.
_¡Cloret, Cloret, despierta!
_¡Ajúm! ¿qué sucede, que te pasa?
_¡Levántate, iremos a un lugar maravilloso! ¡Te enamorarás de él!
_¡Está bien mi amor, pero tranquilízate, estas muy agitado y tan emocionado!

Se vistieron y Cliffort sacó de su hogar a su novia con mucha prisa.
_¡Apúrate Cloret, apúrate!

Llegaron al lugar en donde toda la pesadilla de Cliffort empezó y Cloret al ver el lugar quedó maravillada pues, jamás sus ojos antes vieron lugar más hermoso y tan apacible, caminaron tomados de la mano, se tumbaron sobre verdes y suaves terrenos de grama, el cielo con celajes azules sin una sola nube, cuando les cayo la tarde, se levantaron, ella seguía emocionada y se sentía tan bien consigo que pidió a Cliffort regresarán lo más pronto posible; se dispusieron a caminar hacia donde dejaron el coche, pero Cloret escuchó un murmullo en su oído que le decía: ¡Salva mi vida! ella se asustó y con angustia vio la cara de Cliffort y con la cara muy pálida le preguntó
_¡Escuchas eso mi amor! Ella ya estaba descompuesta e incomoda y Cliffort solo la veía y sonreía, mientras su chica se sentía como de 82 años; para ésto nuevamente el violento viento pero solo le afectaba a Cloret, solo ella se sentía incomoda recibiendo en su rostro las hojarascas secas y el polvo que llevaba el viento, el cual no le permitía estar vertical, sin embargo Cliffort se veía de lo más agusto y sin sentir ninguna molestia por el viento que únicamente afectaba a su novia quien sintió en su espalda un sobre peso, como si una caparazón se acomodara sobre ella, algo que la agitaba y cansaba como si fuera una anciana de 82 años. Cliffort la tomó entre sus manos y la llevó hasta el auto, la introdujo en él y de inmediato la llevó con el Dr. Orantes a quien le solicitó el mismo tratamiento y exámenes médicos para Cloret, el Dr. Orantes no dejo de extrañarse de que Cloret regresara al consultorio con los mismos problemas, síntomas y los resultados idénticos a los que Cliffort tuvo hace varios días. 
Al final, Cloret al igual que Cliffort se sintió de lo mejor y regresó a casa con su novio, al llegar hicieron el amor como si hubieran estado casi cien años separados el uno del otro. Mientras se amaban ella le dijo.
_¡Bésame Hirojito!
_¡Espera, esos ya no son nuestros nombres, acostúmbrate, yo soy Cliffort y tú eres Cloret!
_¡Si mi amor, perdón! Y siguieron amándose como nunca.

Meses más tarde, un visitador medico quien viajaba por los mismos parajes que Cliffort, se internaba en el maravilloso paraje, lugar en donde logró encontrar la paz y el sosiego, éste se relajó de maravillas y una vez logrado su cometido, se puso de pie para caminar hasta donde lo esperaba su carro, pero cuando quiso dar el primer paso que lo llevaría hasta su vehículo en su oído él escuchó algo que le heló hasta el tuétano y le paralizó su cuerpo, todo se erizó, cuando a su oído llegó la frase: ¡Salva mi vida! 
Y junto a ella un violento viento, con polvo y hojarascas secas...








 

martes, 24 de noviembre de 2015

La Fábula: El insecto quien quiso conocer la luz del sol


Por el agujero, cada día entraba una extraña cosa brillante, él se preguntaba, qué será, es hermosa aunque lastima mis ojos, pero me han dicho que de donde proviene es un lugar peligroso, así que aquí me quedaré. Siempre fue así, por mucho tiempo para éste curioso personaje, pero un día le llegó el tiempo de dejar de ser un peque miedoso y quien siempre pudo mantener a su curiosidad atrapada, algo que ahora le era casi imposible de lograr y entonces decidió investigar; subió, mientras lo hacía las rocas se desprendían y sobre lo que dejaba atrás con su paso tapaba, haciendo casi imposible a su hogar retornar, algo que a él no le importaba y sin claudicar siguió su caminar, ahora lo hacía con ahínco deseando llegar antes de que eso que lo atrajo desapareciera y de nuevo quedará en la oscuridad total, oscuridad de la que por siempre, desde que nació, aquella su hogar fue. Cuando estuvo a punto de llegar al borde del agujero del cual deseaba salir, la maravillosa claridad empezó como a diario a morir, ésto le aterró y al ver a penas que la oscuridad apareció en lugar de imponente luz se dejó caer sobre su espacio y decidió tomar un descanso y en ese lugar hasta donde logró llegar ahí durmió, mientras dormía él soñaba con lo que habría afuera eso que por largos tiempos hacía brillar la entrada al agujero que fuera su hogar.

La luz brilló y de nuevo ésta lo despertó pues en su rostro insidió, se dijo, ahí está de nuevo y ahora es mucho más intensa, tan intensa que me lastima mis ojos, los llena de líquidos que corren por mi rostro, pero es bella, qué será se dijo, como lo hizo toda la vida, se incorporó sobre sus seis patas y decidió seguir su caminata a sabiendas que atrás de él dejaba a su hogar soterrado y que no podría volver a él. Mientras se encaminaba hacía lo que lo atraía tanto, a su mente como olas sobre rocas de acantilado le llegaban las advertencias de sus antepasados: "Ahí encontrarás la muerte..., Esa cosa tan bella es trampa mortal..., Ahí es lugar de demonios y bestias asesinas..., seguro su alimento eso serías si sales de aquí. Se detuvo por breve instante y vió con nostalgia hacía atrás y se dijo, quedarme aquí será morir tambien, pues, a mi hogar no podré nunca volver, nunca más, pues con mis pasos he soterrado a la única entrada y a mi pueblo ahí he dejado enterrado, así que deberé seguir a mi destino y prosiguió su camino, ya le faltaba una nada. Al fin de unos cuantos pasos más estuvo en el umbral de su destino final, la luz que lo enamoró y atrajo tanto era más intensa y para él, quien no estaba acostumbrado a la luz más solo la oscuridad se detuvo, aunque durante su larga caminata sus ojos se habían adaptado sin él darse cuenta a las maravillas de la naturaleza. Asomó una de sus antenitas y con ellas sintió la cálida temperatura de los rayos solares, eran mucho más cálidos que la húmeda tierra de metros abajo, sentía como los rayos insidian en él, pero no le causaban ningún daño. Dio un paso más y detrás de sus antenitas sus grandes ojos ya adaptados para ver en al superficie, aquello que sus ojos veían era lo más hermoso jamás imaginado por él, un lugar enorme lleno de hojas verdes las que se veían apetitosas, lentamente sacó del hueco sus patas delanteras y tocó tierra en la superficie, dijo en su mente: "Un pequeño paso para un insecto, pero un gran paso para la evolución" ésto pensó, luego dijo nooo, que tontería es esa y se animo y salió por completo, caminó alrededor del agujero por protección y pensó, si algo anda mal regresó al que fue mi hogar, pero nada, todo estaba muy bien, se acercó a unas hojas verdes que crecían del suelo y con sus mandíbulas las corto y luego las masticó, sintió la gloria al saborear la sabia de las hojas verdes, muy verdes, luego de una, otra y luego otra, era insaciable, mientras comía pensó, si mis familiares supieran de éstas delicias hace siglos que habrían abandonado su oscuro mundo sin alimentos, más que gotas de aguas que se filtran hasta nuestro pueblo. Atraído por otras hojas de miles de especies que en el lugar encontró del agujero su única protección él sin darse cuenta se alejo, para cuando se vino a dar cuenta estaba perdido en un nuevo mundo, decidió seguir un camino que se le habría enfrente y se enfiló, pata tras pata iba, cuando se encontró con otro residente del lugar, de lejos lo vió inmóvil, ahí quedó pensando que diantres es eso, será algún demonio del que me hablaron, pero se ve amigable pensó, le hablaré y cuando iba a hacerlo el inofensivo ante sus ojos se abalanzó con tanta saña a otro de seis patas y lo devoró; frente a sus admirados ojos muy abiertos por el asombro y el terror, era cierto, se repitió y se dió a la fuga del lugar pero al salir corriendo con rumbo opuesto enfrente de otra rara especie se vió, ambos quedaron quietos y el silencio se apoderó del lugar, al que del subsuelo llegó se le paralizaron las seis patas y no pudo dar un paso más, mientras a quien tenía enfrente él vió cómo afilo sus patas delanteras y sus fauces abrió, eso fue algo horrible, quiso huir pero no pudo y cuando de sus fauces salió pegajosa lengua retráctil a una velocidad increíble éste del lugar se apartó y por pocos milímetros no fue el platillo de la bestia de color verde, muy verde, como las hojas que hace unos, pero era dueño de dos alas que lo elevaron y alejaron del peligro. Wao, es hermoso este lugar puedo desde aquí ver mucho más lejos, allá esta el que fue mi hogar se dijo con nostalgia y cuando quiso descender al agujero con la decisión de encontrar alguna manera de regresar a su protegido hogar una ráfaga de aire lo desvió y por muchos metros lo desvió, él se preguntaba qué es ésta fuerza invisible que me conduce hacia un lugar al que no quiero ir, pero la fuerza era inmensa, mientras volaba sin desearlo sus alas agitaba, solo para mantenerse en control. algo de golpe lo detuvo en lo alto de un frondoso árbol y ahí quedó mientras la rabiosa ráfaga de viento siguió su camino, sin embrago el pendía en el aire, una de sus patas estaba trabada en algo, una cosa muy pegajosa de la cual no podía zafarse por más que lo intentaba, era algo imposible de lograrlo, lo que lo tenía agarrado con fuerza de una de sus patas traseras era una maravilla, se ondeaba con sus movimientos y del centro de esa maravilla que lo sostenía salió otro de ocho patas con enorme trasero negro y una mancha roja, en su cara varios ojos lo veían con ansias de llegar pronto a él. Mientras el arácnido caminaba hasta donde él estaba atrapado, recordó que sus alas ya le habían salvado antes y las agitó con mucha fuerza pero era casi imposible el pegamento era fuerte; cuando la araña estuvo muy cerca de él, lo vió con sus ojos ansiosos y vió que era algo grande y que la lucha sería agotadora, pero igual, era alimento y se acercó a terminar con la agonía de quien aleteaba como loco; pero el destino no era terminar envuelto ese día y una distraída mosca tambien se atascó en la telaraña, algo que les atrajo a ambos la atención, al ver como la mosca aleteaba y mientras lo hacía más se enredaba, la araña lo vió como diciendo, no te vayas, voy por ésta que requiere menor energía y regresó por tí y en la confusión por fin su esfuerzo dió frutos y logró que sus aleteos la dejaran en libertad y por los aires voló, él voló y voló por largo rato, como deseando dejar a aquel infierno con el que se topo, a pesar de los peligros que había corrido ese día, el cual ahora era medio día, por ratos se arrepentía de su osadía pero al ver a su alrededor se le olvidaban los peligros y disfrutaba de las maravillas de la naturaleza en al superficie, al fin decidió bajar, pues sintió necesidad de alimentarse y vió desde lo alto que abajo habían hojas verdes y descendió;  empezó a comer, mientras éste comía y bebía la refrescante sabía, él sin darse cuenta movía las hojas de la grama de un campo de fútbol, precisamente a las orillas del mismo, pero sus movimientos le llamaron la atención a un alacrán muy negro y algo joven que se encontraba cerca de él, éste al verlo alimentarse corrió hasta donde se encontraba distraído, alimentándose, para cuando se percató él supo que era muy tarde e instintivamente simplemente sus ojos cerró a esperar la inminente muerte. Pero no; lo que escuchó le aterro aun más y cuando sus ojos se animó y los abrió, vio como sobre el alacrán bailaba enorme cosa y mientras esa cosa bailaba sobre su depredador se escuchó ese sonido y detrás del sonido y por abajo de esa cosa enorme y rara, se vió salir un liquido de color verde musgo y del alacrán nada quedó, pero antes de huir volando del lugar para que aquella enorme cosa negra que había dejado echo papilla y de color verde musgo a su enemigo, algo lo tomó de las alas y en menos que canta un gallo enfrente de él, un extraño ser, el más raro que hasta ahora se había encontrado; uno con enormes ojos de color azul, cabellera de color miel y su cara de color rosado y sobre sus enormes labios y a la par de enorme nariz unos lunares muy cafés y de su boca unos aterradores dientes que lo triturarían en un santiamén. Pero no, este raro ser, por el contrario simplemente de su enorme boca salieron unos amplificado sonidos y tambien líquidos salados que le irritaron por un rato sus ojos, después de eso lo introdujo en una capsula transparente y luego en algo lo metió, de pronto todo se oscureció y él descansó, pasaron varios minutos y al fin, él monstruo pecoso lo extrajo de la rara capsula transparente, se encontraba en un lugar mucho más raro que los que había conocido antes y escuchó como se abrió su provisional carcel, para luego ser depositado en otro lugar del mismo material que el de su hogar, al ver que había un agujero por el corrió y entró para salvar su vida y descendió hasta donde según él ahora no debió salir, tal cual se lo dijo su pueblo, su familia.

Pero éste lugar es hermoso, pues tengo alimento igual de rico como el que me encontré al salir de mi hogar y lo extraño es que aunque estoy bajo tierra puedo ver y sentir a diario la hermosa luz que un día me enamoró y la cual me hizo arriesgar mi propia vida por sentirla y conocerla y sigo acá abajo en mi nuevo hogar y por otro lado, veo a quien mi vida salvó, viéndome y sonriéndome, emitiendo raros sonidos amplificados y lanzando esos líquidos que salen de su enorme boca, lastima que no puedo hacerlo pues me gustaría hacerlo tambien. Ahora aquí vivo, protegido, alimentado y feliz, tal cual un día lo desee y lo soñé.


Al igual que el insecto, cuantas veces no hemos querido abandonar nuestro hogar, pero sentimos miedo; pero cuando lo hacemos aunque nos encontremos con lo que nos advirtieron un día los más viejos de nuestra familia, siempre habrá alguien que nos guié y nos proteja, si lo que hacemos, lo hacemos con bien. Salimos de nuestro cómodo hogar simplemente por el deseo de ser mejores y por el deseo de superarnos. 
Así es nuestro Dios con sus hijos, cuando salen al mundo en busca de un mundo mejor para él y para los suyos, si todo lo hace como se debe y con fe en su corazón y haciendo nada más que el bien, nada nos pasará, pues Él nos protegerá de todo mal y nos conducirá al lugar deseado; solo es de saber esperar el día; pues, los días y el tiempo no son nuestros, sino de Él, nuestro Dios.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Ésta mujer... Será mi mujer


La vi pasar a mi lado moviéndose de lado a lado o eso hacía su faldita, corta pero holgada, ella parecía un barco en alta mar, bajo una gran tormenta, sus pisadas eran largas y con firmeza, su cabellera larga y ondulada, como si estuviera en la década de los ochentas tambien llevaban el mismo ritmo, al pasar a mi lado dejó en el ambiente todo el aroma de su perfume, creo de Carolina Herrera, no sé pero si que era uno caro, era algo tan bello que mi andar detuvo y me obligó a voltear y apreciar como navegaba en alta mar. 

Apenas unos pasos delante de mi y como no queriendo me dejó en el ambiente una caída de pestañas que me hipnotizó. Ahí, en ese instante, me repetí en mis pensamientos... ¡Esta mujer! 

Luego me sonreí y detrás de ella me dirigí, ella seguía con su bamboleo, uno que me embrutecía más y más; de vez en cuando una de esas miradas que te paralizan todo el cuerpo, yo me repetí... ¡Esta mujer!

Por momentos me detuve, pues no quería ser tan evidente que me encontraba detrás de ella y mi visión me permitió ver otros lugares de su perfecta figura, baje la mirada en cámara lenta, quise ver por debajo de su bailarina y colorida minifalda y al hacerlo me encontré con dos largas pero hermosas piernas, bien rasuradas o a lo mejor con alguna media o de esas pinceladas que dan la sensación de llevar una fina media, no importa, pero al ver tan perfectas prolongaciones de perfectas nalgas elevadas y redondeadas, me repetí... ¡Esta mujer! 

Y en sus delicados pies, lindas zapatillas, no de cristal, pero si unas que permitían ver lo pintoresco de sus pedicura y uñas pintadas con un color que llamó mi atención... ¡Esta mujer! me repetí, esta vez alguien que por ahí pasó me escuchó y hasta un beso de vuelta recibí, tonto travestí, nausea sentí, pero lo ignoré y de una mi caminata de nuevo sobre la chica seguí, tambien para retirarme de la fatal confusión. 

Varias cuadras había caminado y la estela de su aroma me llevaba como caricatura sobre el viento flotando y una nube de feromonas entrando en mis narices de perro, con las fosas bien abiertas y mi lengua por un lado colgando y salivando, tambien goteando... ¡Esta mujer! repetí una y otra vez y luego mis bigotes de lobo con mi larga lengua limpié. 

Cuando le dí nuevamente alcance me hice un poco más el baboso o el tonto como mejor te parezca, tomé en mis manos una revista, el tendero me dijo: ¡Esta al revés! y yo le digo: ¡Quédese con el vuelto! y sobre la revista con su portada de cabeza, tímidamente como sherlock Holmes o el 007 mis ojos saqué y de nuevo su falda seguía en mortal movimiento... ¡Esta mujer! en total descontrol, así me tiene, se dibujo en mis ojos dichos pensamientos. 

Elevé la mirada sobre su diminuta cintura, la cual equilibraba aquella bella arquitectura y me encontré con su reflejo sobre vitrina, por donde hasta los maniquís suspiraron, mientras las femeninas moradas de envidia se colocaron; yo lo que vi me hizo casi gritar... ¡Esta mujer! 

Pues el reflejo que vi, me hizo ver a sus pechos balancearse de arriba a bajo al ritmo de sus caderas, falda y cabellera ochentera, no pude ver abdomen, pues creo que no tenía. Me dije, además de bella mujer un muy buen colon tiene la bella chica y de nuevo en mi cabeza apareció el rotulo de... ¡Esta mujer! 

Otras cuadras más y por fin el barco atracó y los movimientos se detuvieron, todo quedo muy firme y en su lugar, yo sentí a mi estomago fallecer y a mi corazón un ataque que casi me mata; ésta mujer, me dió la muerte pero al tiempo con sus ojazos me devolvió la vida, pues parada frente a mi con hermosa sonrisa y con dentadura por odontólogo esmerado, brillante, sin uno solo diente imperfecto y esos labios, entre gruesos y delgados, una rara mezcla, un carmín tan rojo como la sangre que en mis venas hervía de felicidad y angustia, su parado a lo Travolta, una pierna recta y la otra entre abierta, con la zapatilla llevando el ritmo que de una radio y canción vieja una melodía salía yo sentía me derretía, mientras ella como buque con miles de joyas esperando ser abordada por su pirata, pero el pirata estaba tan asustado que solo logró repetir... ¡Esta mujer! 

Ella ahí esperando por mi ser abordada, pensé, querrá ser ultrajada, pero yo ahí seguía sin poder abordarla y como pirata engrilletarla al mástil del barco. Al darse cuenta de que nada sucedía, ella se dió la vuelta y siguió su andar, me dije, es la mujer y sobre me le abalancé y cuando de su mano alcancé y la tomé.  Waldo lamió mi rostro y de mi sueño me despertó, casi que ahí lo mato; pero él tenía una urgencia, lo comprendí; me dije, para esto le enseñé.

Le coloqué su correa y a la calle, al árbol, el de siempre, heme ahí esperando a que Waldo hiciera del uno o del dos a quien le puede interesar yo recordando mi hermoso sueño; cuando del otro lado de la acera, iba una perrita y del otro lado de su correa. 

¿Adivinen quien?... ¡Es la mujer! dije admirado y Waldo pensó, ¡es la perrita con la que soñé! 
y ambos detrás de nuestros destinos, solo que esta vez era en la vida real y frente a mi la mujer, con movimientos de barco en alta mar y con su cabellera ochentera. 

La diferencia es que yo ya tenía una experiencia y esta vez nada evitaría que... 
¡Ésta mujer... Sea mi mujer!


                                             El Fin

Mujer: Lienzo inmaculado para obra de arte pintar


Mujer, eres mi lienzo
espero al desenvolverte 
estés inmaculado,
quiero pintar sobre un papel 
nunca en el borrado o algo se halla tachado,
menos arrugado por estrujones 
y jamás manchado por alguna lágrima,
que otro dibujante te lo haya antes provocado.

Pues quiero escribir en tí mi historia, 
una historia nueva para ti y para mi
una que jamás habrás escuchado,
una que trascienda en el tiempo y la distancia
que la entiendan cualquier idioma.

Porque lo haré con el idioma universal 
el idioma que no necesita traducciones
mucho menos al momento de hacer el amor.

Mujer, lienzo divino
que has superado al mismo universo,
quiero encontrarte y sobre ti escribir
la mejor historia de amor,
una que la deseen leer todos 
que la quieran emular y que te sientan envidia.

Mujer, lienzo blanco e inmaculado
que te has guardado hasta encontrar
al artista que haga contigo una obra de arte.

Empezaré con tu espalda.
Luego de apreciar tu cuerpo desnudo
analizar tanto accidente geográfico 
que Dios puso en tí, me siento almirante 
descubriendo nuevo continente.

Luego de verte, desearte y admirarte.
Empezaré a crear sobre lindo lienzo blanco,
utilizaré el mejor pincel que tengo para la ocasión.

Lo pasaré sobre ti 
haciendo trazos rectos y curvos,
sentirás la humedad de mi pincel 
sobre toda tu piel.

Cascadas de placer quedarán plasmadas 
y de cosquillas te harán sonreír 
entre tirones de deliciosos sabores.

De tu boca, 
obtendré la combinación perfecta
con los mejores matices 
y en ella humedeceré mi pincel.

Al terminar con tu espalda 
veré un poco más abajo
tengo ansías de dejar mi huella 
en tus abultadas bellezas naturales. 

Creo me prolongaré por tus largas piernas
hasta llegar a tus bellos pies 
con circulares lineas luego solo lineas rectas.

Después, subiré 
hasta donde encuentro 
los mejores y necesarios colores, 
y con besos los tomaré nuevamente 
untando mi lengua quien es mi pincel.

Los arco-iris que habré de dibujar 
sobre tus muslos redondeados y alargados.

Mientras preparó en tus labios 
nuevos colores, te das vuelta 
y te colocas boca arriba.

Tu espalda está finalizada 
en ella, maravillas he pintado
con el único pincel humedecido hasta ahora utilizado 
tomando de tus labios los miles de colores 
como si fuera un colibrí.

Lo mismo, disfruto de tu geografía 
antes de darle color
me inclino y dibujo sobre tus senos 
círculos que te dan el mayor placer.

Luego, dibujo sobre tu abdomen 
haciendo énfasis en tu ombligo
por la hendidura, eso puede ser, 
además quiero que sea algo perfecto
como lo es tu cuerpo de mujer.

Sigo pintando mi obra de arte
sobre tu piel inmaculada y hasta ahora estrenada
y en tus piernas bien formadas y alargadas 
me dejo llevar hasta tus dedos 
y en sus uñas con mil colores pintaré.

Para dejar al ultimo el epicentro 
en donde encuentro a la verdadera mujer.

Me sientes y te entregas 
te abres de par en par y me invitas a pasar, 
encontrar en cálido lugar la máxima inspiración 
que cuerpo de mujer le pueda dar 
a hombre que ha esperado y deseado dejar huella 
en el mejor lienzo para pintar, ningún otro que no sea 
tu cuerpo mujer.







viernes, 20 de noviembre de 2015

Letras, rimas, palabras y música: Una linda canción


Palabras y musica hacen una canción.
Manos apretándose y agitándose una amistad.
Lagrimas en los ojos y dolor en el corazón 
son el final de una relación.

Sonrisas y ojos llenos de luz 
suelen ser consecuencia del amor.
Caricias y besos te llevan a la pasión.


Cuentos y arrumacos caricias de una madre son.

Palabras y frases con rimas salen de mi corazón.

Armonía y melosidad al escuchar una canción
seguramente es porque enamorado estoy.

Riendo por la calle sin sentido voy
es que alguna mala picardía recordando estoy.

Cantante y orquesta hacen una canción,
que a muchos les hace sentir 
sentimientos que antes jamás sintieron, 
hasta que se conocieron 
y sintieron que adentro de ellos 
vivía un lindo amor.

Palabras y musica son linda canción
nacida de enamorado corazón,
ilusionan a la mujer y al hombre tambien; 
a veces lo hacen beber amargo licor 
por consecuencia de una ilusión 
o del recuerdo de una maldita traición.

Son sentimientos 
que nacen y crecen en el corazón,
la ilusión y el resentimiento 
a consecuencia de una canción
con una letra de linda rima 
que te recuerda una emoción,
que una vez construiste 
en el fondo de tu corazón.

Despertando con miradas y sonrisas 
el mismo sentimiento en otro ser,
todo esto a consecuencia 
de una triste o alegre canción
que nació de palabras y musica 
afinadas en garganta de cantante 
quien se acompaña de orquesta
con instrumentos que emiten lindas notas 
hasta formar bella canción.

Abrazos y manos estrechándose y agitándose
suelen ser el inicio de una relación 
o simplemente una bella amistad,
solo el tiempo lo dirá fácil será si te acompañas 
de una bella canción.

Rimas, frases, palabras y musica 
son los ingredientes de linda canción
que te harán ilusionar con un nuevo amor
o te atormentarán con recuerdos 
por maldita traición.

Hombres y mujeres 
hemos suspirado al escuchar 
una canción y tambien 
amargo licor rasgó la garganta 
del más valiente 
al recordar un amor que ya se fue.

Ésta es la magia de las palabras 
cuando se unen a la musica
y dan vida a una canción.