lunes, 31 de octubre de 2016

LIGIA


Ligia. 
Átame a tus brazos, átame con tus besos en tú piel.
Ligia. 
Mírame con tus ojos que enamoran y estremecen a mi piel.
Ligia.
Es tu pelo terciopelo, suave y refrescante, 
que enmaraña como si fuera telaraña.
Ligia.
Dominas a mi corazón y atormentas mi cabeza
cuando veo por debajo de tu falda.
Ligia.
No te quedes con las ganas
y averigua de una vez, 
cuanto amor nos cabe en nuestra piel.
Ligia.
Te veo por la espalda y atraes mi mirada
por debajo de la cintura, 
deseo saber lo que escondes en tú piel.
Ligia.
Eres dulce de algodón para mi paladar
cuando acaricio con mi boca toda tú piel.
Ligia.
Un día me ataras a la pata de tu cama para conocer 
todos los secretos que para ti guardo en mí piel.
Ligia.
Lígame a tu piel, eres un nudo de dos lazos,
has un nudo que me deje atado en tu piel.
Ligia.
Vivo adentro de ti, justo abajo de tu piel,
llegue hasta ahí, a través de tus brazos y los besos
que has dejado en mí 
y esa mirada que enamora a toda mi piel.



 

La Casa grande: Mi madre y la Ranita Millonaria


La madre de Lalito entró en la casa con su rostro pálido, al entrar se sentó sin emitir una sola palabra, el padre de Lalito, quien leí el periódico, lo dejó abierto sobre la sillón y dijo.

__ Lalito ve por un vaso con agua para tú madre.

Lalito corrió por el vaso con agua, mientras el padre de Lalito, le preguntaba con la cara de angustia a su esposa que la tenía así, que dijera algo.

__ ¿Qué te pasa mi amor, qué te sucede? ¡Di algo por favor!
__ ¡La rana! ¡Encontré a la condenada rana!
__ ¿De qué rana me hablas? ¿Acaso hay alguna en la pila?
__ ¡No! ¡esta rana!, ¡mírala!

Se trataba de una estampilla que venía en uno de los detergentes, el cual tenía a todas las amas de casa comprando como locas y desesperadas dicho detergente, esperando conseguir a la bendita rana. Mi madre tenía su cartón llenó, solo le faltaba la mencionada rana, con ella se hacía poseedora de de un premio millonario.
Por meses esperando a la ranita y por fin, la suerte le llegó, la rana le había llegado en el último detergente que recien compraba.

__ Aquí esta el vaso con agua mami, ¿ya te sientes mejor?
__ Si mi amor, ¡estoy feliz!

Algo que Lalito no comprendió, ¿cómo era posible estar feliz, si casi se desmaya?

__ Qué bien.

Dijo mi padre, mientras caminaba al sofá en busca de su periódico, pero mientras caminaba, mi padre hizo la pregunta del millón.

__ ¿Sabes qué saldrás en la prensa, en la tele, la radio? ¡serás famosa! 

La madre de Lalito volvió a palidecer, pues ella no estaba dispuesta a prestarse para ser parte de una publicidad, la cual podría atraer a los amigos de lo ajeno. ¿Qué haría para reclamar su premio millonario? Despues de unos minutos pálida y bebiendo agua con desesperación, dijo exaltada.

__ ¡Ya sé!

Mi padre ni se inmutó, él seguía con su lectura. Mi madre salió a toda prisa de la casa con rumbo hacia la casa de la vecina, la que vivía atrás de nuestra Casa Grande. Lalito no estaba dispuesto a dejarla sola en este estado de angustia; así que salió con ella. Llegaron a la casa de doña Masha, quien al salir y abrir la puerta, sorprendida, preguntó.

__ ¡Doña Blanquita! ¿qué le pasa?, está como papel, entre. ¡Chico! trae un vaso con agua para doña Blanquita. Siéntese por favor. Y dígame, ¿qué la tiene así?

La madre de Lalito le mostró la estampilla con la deseada rana. A doña Macha tambien le faltaba esa ranita para completar su cartón. 
Se trataba de un cartón, el cual la empresa dueña del detergente del concurso repartió en toda el país por medio de los periódicos y creo, sin temor a equivocarme, que todas las amas de casa tendrían el cartón lleno, esperando a la ranita millonaria. Este, era parecido al de una lotería, entre todas las figuras, estaba la ranita, la cual aparecía como caricatura sonriendo, como indicando: Eres la feliz ganadora de una suma millonaria.
Doña Macha cayó al lado de la madre de Lalito con el rostro pálido, Chico y Lalito corrieron a la pila por otro vaso con agua para doña Macha.

__ Doña Blanquita, ¡es usted muy rica!, qué bendición y qué envidia. Yo tenía mis esperanzas puestas en esa ranita, para salir de mis compromisos económicos, de mis deudas y poder llevar una vida mejor que la que ahora llevo.

Doña macha, era una marchante en el mercado del Guarda y con lo que ahí vendía mantenía a una buena cantidad de hijos y nietos, pues su esposo, era alcohólico y junto a sus hijos mayores pintaba cuadros, unos muy hermosos, para venderlos en el mismo mercado o bajo pedido, pero cuando recibía el dinero, se iba a celebrar y en la cantina terminaba con todo el dinero y hasta se endeudaba, por tanto, no era quien colaborara en el hogar. 
La madre de Lalito le dijo hizo a doña Macha una oferta que no podría rechazar.

__ Doña Macha, le traigo un ofrecimiento para ayudarla en su precaria situación.

Dijo una audaz y manipuladora madre de Lalito.

__ ¿De qué se trata doña Blanquita?

Dijo la ingenua de doña Macha.

__ Pues, yo no tengo el tiempo para ir a reclamar el premio, así que pensé que usted podría ir por mí, claro, que no lo hará en vano, pues le ofrezco la mitad del premio por su ayuda.

Doña macha casi se cae de la silla de palo blanco y de una bebió por completo el agua.

__ No bromee con eso doña Blanquita, mire que casi me da un infarto.
__ No estoy bromeando doña Macha, ¿lo hará?
__ ¡Pues claro que lo haré!, mañana mismo iré a reclamar nuestro premio.

Dijo doña Macha con una emoción que no le cabía en el pecho, Chico y yo nos emocionamos al escuchar que nuestras madres serían ricas, imaginábamos todo lo que nos comprarían. ¡Qué emoción!

A la mañana siguiente, doña Macha salió con rumbo a la empresa que le tendría que dar el ansiado premio. 
Al llegar, la pasaron pasar amablemente a una oficina, en donde la tuvieron como dos horas esperando mientras verificaban si no era una estampilla falsa. 
Luego de ese tiempo deliberando, salieron los señores con traje formal y un fotógrafo, detrás de ellos, una señorita muy emperifollada con un enorme cheque.

__ Doña macha, felicitaciones, la estampilla esta correcta. Ahora le entregaremos un cheque simbólico y le tomaremos una fotografía para la prensa. Luego, en los día subsiguientes tendrá que acompañarnos a la radio y a la televisión, pues son reglas necesarias por cumplir para poder entregarle su cheque, el cual lo podrá hacer efectivo una vez cumpla con todos los requisitos, ¿nos comprende? ¿Esta de acuerdo? Pues de no ser así, usted perdería el premio que tanto le a costado ganar.

__ Estoy de acuerdo.

Dijo doña Macha muy emocionada y luego recibió en sus ojos el flash de la fotografía, la cual mi padre vio al día siguiente en el periódico.

__ También doña Macha, necesitamos nos firme estos documentos, ya sabe, solo son requisitos.
__ Pero yo no sé leer ni escribir.
__ Ese no es problema, entonces le tomaremos su huella y eso será suficiente.

Las semanas siguientes a esa mañana, a doña Macha la tenían de un lado para otro, salió en la televisión mostrando el enorme cheque, fue entrevistada por varias emisoras de la radio nacional, hasta la carrocearon sobre un camión, exhibiendo el ansiado cheque que todas las señoras del país deseaban y a la vez envidiaban a doña Macha. En el mercado, donde ella tenía su puesto, ya era famosa y las envidias no se hicieron esperar, pronto llegaron, pues imaginaron que doña Macha ya no volvería al mercado del Guarda. Así qué, las vecinas se apoderaron de su puesto.

Despues de tanta burocracia, doña Macha empezaba a enfadarse y además, ya no tenía dinero para su transporte y en su casa, la comida escaseaba. 
Despues de varias semanas, doña Macha y mi madre comprendieron que habían sido estafadas, pues la huella de doña Macha y el ser analfabeta les había arruinado la oportunidad de ser millonarias, pues, para la empresa y todas las señoras del país, doña Macha ya había recibido su cheque millonario, pero este jamás les fue entregado. 
Cuando mi madre acompañó a doña Macha para reclamar su premio, el policía de la garita no les permitió ingresar a la empresa. 

El sueño de ser millonarias se había terminado. Doña Macha sufrió mucho para que le devolvieran su puesto en el mercado y mi madre se daba de golpes en la cabeza, pues si ella hubiera reclamado su premio no la habrían podido estafar.

Como al mes de aquella mala experiencia, mi padre llamó a mi madre, ella llegó hasta el sillón de mi padre, quien con tono de burla le dijo.

__ Mira mi amor, tienes de nuevo la oportunidad de hacerte millonaria.
__ ¿Por qué me dices eso?

Dijo mi madre muy molesta. Mi padre le mostró el anuncio de una pagina completa en el periódico; en el cual aparecía doña Macha con el enorme cheque y el anuncio decía:

"Sea usted la próxima millonaria cómo lo es ahora doña Macha. Ya llegó la Ranita millonaria 2".

Mi madre, creo le sacó la madre, espero que a los del concurso y se retiró a la tienda de la esquina a comprar un detergente, pero de la competencia. Mi padre, solamente sonrió, como diciendo.

__ Ojala hallas aprendido la lección.

Yo, salí al jardín de la casa grande a jugar con mis pocos y contados juguetes y con la desilusión de no tener todo lo que Chico y yo habíamos planeado. La desilusión le duro poco a Lalito, un par de segundos, pues al cabo de ellos, se encontraba sumergido en una de tantas aventuras en el enorme jardín de su madre.



domingo, 30 de octubre de 2016

El eco de un dolor


Se escucha el eco de un dolor, alguien que llora la soledad que un recuerdo le llevó a su corazón. Lo hizo lamentarse, al verse sumergido en una enorme desolación. 
Vio su sombra y en ella se refleja su dolor, la gallardía que un día lo definió, de ella, nada queda hoy. 
A su vida le llega una extraña sensación, una completa desolación.  Y de nuevo se escucha el eco de un dolor. 
Nadie sabe de dónde llega, en dónde se origina, pero a sus almas las estremece y las hace llorar, al escuchar, como alguien le implora al Señor, que le borre tanta pena, que le extraiga de su mente cada recuerdo, para con ello, volver a la vida, volver a cantar, regrese a él la gallardía que su sombra hoy no puede reflejar.

Se oye el eco de un dolor, de un recuerdo que hoy sufre y a su vida en tinieblas hoy la tiene. 
Le suplica al Señor: quiero olvidar, quiero encontrar su perdón, quiero piedad para mi corazón, te lo imploro; ¡oh mi Señor!
Sácame de entre las tinieblas en las que vivo hoy, borra los recuerdos que me hacen hoy sufrir, vuélvelos un canto, devuélveme la vida, haz de mi vida una alegre canción, regrésame a la vida.

Es su sombra y da pena, de él sale el eco de un gran dolor, solo soledad habita en su corazón, recuerdos en su mente hay, que lo hacen gemir con dolor, sus heridas no han logrado sanar, es un corazón sin amor, desea olvidar y encontrar el perdón. 
Pide piedad para su alma y su corazón, implora el perdón y lograr escapar de entre las tinieblas, de entre las llamas, dejar de sufrir la soledad, su dolor. 
Asegura que al encontrar su perdón volverá a la vida, volverá a cantar, volverá a ser el gallardo que un día fue.

Es el eco de un dolor, el que las almas las deja sin control. les deja sin paz, es la sombra de lo que un día fue, en ella se ve, lo que de él quedó, porque ella no lo puede disimular.
El lugar donde ahora está, triste soledad, es la única compañía que tiene hoy. Junto a ellos se logra ver una extraña desolación.

Se preguntarán: ¿cómo fue a dar ahí? Almas en plena hoguera, que un día mataron lo más bello que hubo en su corazón, mataron a un gran amor y su castigo ahora es, ser el eco de un dolor, la sombra de una pena, alguien que suplica el perdón, pues su pecho arde entre fuego y cenizas. 

Y en otra dimensión, las almas que ahí esperan, mientras se decide su futuro, a ellas les llega el eco de un dolor, el lamento de una sombra, que un día gallardo fue. No saben de donde llega el eco de ese dolor, pero saben que está muy cerca de allí, eso les da mucho miedo, ¿lo perdonará el Señor? Triste soledad es la que sienten, los que momentáneamente ahora ahí viven. 

A su mentes les llegan los recuerdos, de que un día alguien les amó y que la sombra que ahora son, no supo corresponder, solo entregó maldad, hasta consigo mismo terminar. 
Pues el corazón que entregó su amor, no sufrió daño alguno, sí sufrió en el momento, pero el tiempo le devolvió la paz y con otro amor lo premió. 
Pero, a quien hoy, es solo eco de un dolor, una sombra es nada más suplicando al Señor otra oportunidad.

Pero esta nunca llegará, si a quien lastimó no lo perdona, eso del Señor escuchó. Las almas que lo escuchan, tambien escucharon al Señor. 
Ahora todas se lamentan, suplicando al ser que él le causó dolor, logre su perdón entregar, pero a la vez se preguntan: ¿cómo podrá ella saber, que con su perdón el eco de un dolor cesará y quien lo grita ahora a la vida podrá volver? Pues, esa es la condición que el Señor le entregó. 
Todas dicen: habrá que esperar, para que el perdón de quien lo amó le llegue. 

Mientras, ellas tambien emiten su dolor, pues conocen la solución, desean nunca llegar a ser el eco de un dolor, no llegar a ser la sombra de lo que aun no son, aunque consientes están, que traicionaron a quien los amó y les consuela pensar que el daño que hicieron no es tan grande, ni tan grave, ni tan cruel; como el que ahora eco de un dolor es, entre llamas y ceniza una sombra solo es.

Se oye el eco de mil dolores, todos gritan pidiendo perdón con antelación, pues en la antesala de donde llega el eco de la sombra están. Se les oye pedir tambien piedad para su corazón y sus almas, que ya sufren debido al lamento que hasta ellos llega y lloran por recordar que un día alguien tambien les amó. 

Todos piden perdón al Señor y Este les dice: ustedes aun no han sido juzgados, no imploren lo que aun no son, a su tiempo lo sabrán, pues hay cosas en su mente que ustedes no saben o que ya olvidaron, pero aquí todo se les recordará y su perdón o su maldición pronto tendrán.

Mientras, la sombra, el eco de un dolor, a la espera del perdón y de quien lo espera. Ella, viviendo la felicidad, viviendo en plenitud, simplemente porque entregó su corazón y lo hizo con amor, lo hace cada día y cada día ama más. De quien le hizo daño ni se acuerda, pero quiza un día lo hará. 

Debo decir continuará, pero no será así, por qué solo el Señor sabe lo que sucederá, aunque sabemos que no intervendrá; pues cada quien es libre de elegir que hace con su dolor, con su amor, con su historia, con su vida. En fin... 

Y en algún lugar, el eco de un dolor, la sombra de un gallardo que ahora está entre tinieblas, sigue gritando que se le perdone; consumiéndose entre llamas y cenizas, pero la consigna fue dada y nada se puede hacer. 

Por ello, los que ahora leen esto, piensen bien, cuando quieran hacer daño. Si desean terminar y alejarse del amor, sepan que depende de como lo hagan, para seguir en la vida con otro buen amor o simplemente: el eco de un dolor, por la eternidad serán.

Aún te llevo muy dentro de mí


Aún vives tan dentro de mi.
No me explico la razón.
Todo lo que sufrí para robar tu corazón
y ahora que lo tengo, te dejo partir, 
te alejo de mí.

Sería orgullo o un tonta decisión.
Ahora te veo sí, pero en brazos de otro,
no me lo puedo perdonar, 
porque nunca te he dejado de amar.

Ahora que ya no te tengo junto a mí,
me la paso pensando en ti 
y siguiendo cada paso que das.
Fue mi orgullo o un tonto fui,
pero yo te aleje de mí, te deje partir.

Algo en mi falló, 
que a mis ojos los cegó,
no supe valorar tu amor,
perdí la confianza que depositaste en mí.

Los celos me dejaron ciego y nada pude ver,
no me dejó perdonar, entiendo que no fue traición,
solo una insignificante decepción,
decidí separarme de ti, tonta decisión.

Ahora que ya no estás junto a mí
y analizando lo que te separó de mí,
me la paso soñando y pensando contigo,
me la paso siguiéndote como un ladrón.

Observando que del brazo de él, muy feliz vas,
te veo reír, te veo vivir, 
te veo entregarle ese gran amor
que un día solo mío fue y ahora ya lo perdí.

Me la paso solo en ti pensando, solo sueño contigo,
no tengo vida, pues mi vida sigues siendo tú
y consiente estoy, que ya te perdí.

Recuperarte ya no es posible 
enamorada ahora estás
mientras yo sufriendo por ti estoy.

Llegan a mi mente 
cada instante que vivimos 
y no logro perdonarme
por qué te alejé de mí.

Aun sigues muy dentro de mí,
mi corazón se hace chiquito 
cuando recuerdo tu amor,
mi piel se pone chinita 
al recordar las caricias que de ti recibí,
mis ojos ahora de vidrio son 
porque me la paso llorando por tú amor.


sábado, 29 de octubre de 2016

Heidy


Heidy,
no perteneces a los Alpes,
no necesitas de un abuelo,
no busques a la niña inválida,
deja que el niño se encargue de ella.

Heidy,
me perteneces a mí,
me necesitas solo a mí,
yo soy quien te espera por amor,
abrázame por caridad.

Heidy, 
ya no eres la niña, eres la mujer
que de ahí un día ilusionada salió
en busca del verdadero amor
en el camino te encontré
y en seguida yo te amé.

Heidy,
Ya nunca sufrirás de frío
ya nunca estarás sola, 
siempre estaré contigo, estaré para ti
y tú estarás para mí,
eso es el amor, con el que de niña soñaste
rodeada de animalitos campiranos.

Heidy,
mi gran amor, en mi camino apareciste,
para mi fue un milagro,
pues con ahínco cada noche lo pedí
y tú en sueños me buscabas.
El milagro se llevaba a cabo (se consumaba).

Heidy,
nos encontramos y a nuestros brazos
nos lanzamos, fue bella atracción,
no hubo equivocación, 
pues escrito en letras de amor estaba, 
en el libro que lleva por nombre: Tu nombre.



Para ti con amor. Mi amor.



Te fuiste ayer, te extraño hoy


Busco por los rincones
si dejaste un poco de tú calor 
ahora que muero de frío
te necesito mucho más
extraño el calor que vive en tú piel.

Te fuiste ayer, te extraño hoy
me amaste ayer, te amaré siempre
como mi compañera dejas a la soledad
y charlo con ella, mi tema siempre eres tú.

Y pienso en tí, te veo frente a mí,
sonriendo, mirando mi rostro
besando mis labios, acariciando mi piel,
no puedo engañar a mi corazón
sin ti no soy feliz.

Mi casa a oscuras, pues tú eras su luz.
Mi regadera sin agua, el agua eras tú.
Mi cocina sin lumbre, el fuego eras tú.
La despensa sin alimentos, mi condimento eras tú.
Mi cama sin sábanas, mi calor lo tenía tu cuerpo.
Mi centro de entretenimiento, nunca lo tuve 
pues contigo aquí no lo necesite.

Necesito olvidar pero no lo consigo,
te fuiste ayer y te extraño hoy.
No hay solución que me pueda ayudar.
Si lo que busco solo lo encuentro en ti,
si lo que amo, solo está en ti.

No puedo evitarlo, voy a morir por falta de amor,
por falta de tú amor, pues aun te amo.
He tratado sin lograr nada, eliminar tú recuerdo de mí.
Apenas te fuiste ayer, y hoy ya te extraño tanto.

Cómo lograr olvidar a quien has amado tanto.
Misión imposible, lo sé muy bien, pues lo vivo hoy.
Confieso que ya no soy quien fui, no soy mas que la sombra
del que un día amaste, pues sin ti, eso únicamente aquí quedó, la sombra del hombre que un día fui, pues ese hombre que fui, se fue detrás de ti.





Aun pienso en ti


Pienso en ti y veo tu rostro,
repito tú nombre, te extraño mi amor.
¿Cómo podría fingir ser feliz sin tenerte a mi lado?

Debes de saber, que ya no soy el mismo
y aunque he querido olvidarte,
nunca lo he logrado.
Luego de eso te recuerdo aún mucho más.

Porque siempre fuiste mi mundo,
la amalgama perfecta, mi mejor solución,
mi máxima ilusión, el mejor amor.

Todo en el mundo me repite
que te olvide ya, que busque en otra
el amor que en ti se largo.

Y, yo pregunto:
¿Por qué tendría que olvidar
al ser que más he amado,
si yo aun te amo? ¡Si yo te amo!

Ahora viven conmigo:
La soledad, la desilusión, el desamor,
la ansiedad, las cosas que olvidaste, aun las guardo.

Hoy en mi mesa tambien están:
Tus recuerdos, tus sonidos,
nuestros encuentros de amor,
tu plato favorito, tu bebida,
la que te un día te embriagó.

Todo en el mundo me repite:
Que ya te olvide, que busque en otros labios
esa droga que tenían tus besos.
Que encuentre otra piel
que a la mía le de calor.
Que mire a través de otros ojos
que no sean los tuyos.
Pues, ahora ciego para otras mujeres soy.

Por ello, pregunto:
¿Por qué tendría que olvidar
al ser que más he amado,
si yo aun te amo? ¡Si yo te amo!

A mí llegan, mil sensaciones inevitables
que me causan dolor.
Porque me faltas tú...
Que eres todo en mi mundo.
Que eres todo mi oxigeno.
Que eres mi único y gran amor.

Y pienso en ti, sin encontrar una solución.
Siempre apareces en mis pensamientos,
en mi corazón y en toda mi piel.

Al pensar en ti, desfilan sobre mi piel,
mil hormigas, adentro de mí, vuelan
mil mariposas, y me enciendo en pasión.
Pero luego muero por falta de amor.

¿Por qué tendría que olvidar
al ser que más he amado,
si yo aun te amo? ¡Si yo te amo!

viernes, 28 de octubre de 2016

El Lobo Maldito (Una historia de amor)


__ Yo quiero luz de luna... Quiero, luz de luna llena... Te quiero en plenilunio...    

Este era el lamento del lobo que cada día subía hasta lo más alto del bosque que lo guardaba; y, desde ahí no aullaba, simplemente veía al cielo y en su mente se repetía que quería luz de luna en plenilunio, pues ya era hora de que llegara para poder visitar a quien él amaba, pues ahora simplemente después de subir por los riscos y acantilados, es decir, las elevaciones más altas de las montañas, para ver sobre toda la forestal, sobre las copas de los árboles del inmenso bosque el cual era su escondite, su hogar por semanas. Mientras permanecía por un buen rato con el rostro puesto en el firmamento y con lagrimas en sus ojos al ver que la bella luna, estaba en otra fase lunar, luego, corría por el bosque, hasta llegar a una cabaña y desde la oscuridad del bosque mezclándose entre miles de luces titilantes, de insectos voladores y de ojos luminiscentes como los de él; desde ahí observaba a la cabaña, expresamente a un cuarto, el cual se mantenía con luz hasta entrada la noche. 

Entre tanto ojo nocturno, característico de los bosques, sobresalían un par de ojos, enormes y de color rojo, muy brillantes; las pupilas del lobo, las que se ajustaban como el iris de cámara que trata de enfocar el foco, para ver con claridad, con nitidez y cuando por aquella ventana aparecía la silueta por él deseada, de sus fauces abiertas, caían babas y su respiración se agitaba y eventualmente, sí aullaba, dejando el lugar sin más ojos que los colorados, los propios de él, la silueta al escuchar tan cerca el aullido del lobo, el cual aparentaba un tremendo lamento, un enorme dolor; su aullido anunciaba que se trataba de un lobo de enorme tamaño, uno más grande que el promedio de los de la manada y en la distancia, se escuchaban a los otros lobos de la manada responder al doloroso grito del alfa que se encontraba frente a dicha cabaña. 

La silueta que se asomaba por aquella ventana, era la de una bella damisela, una de curvas perfectas, de cabellera larga la cual le llegaba hasta donde iniciaba la curvatura de sus nalgas respingadas, unas que hacían juego con las pronunciadas curvaturas que de su pecho le colgaban con gallardía y en cuya punta o pezones los cuales señalaban hasta el lugar en donde se encontraba la ansiada luna del lobo; este se quedaba ahí, aun después de que la bella silueta se alejaba y se metía en su cálida cama. Una vez acomodada en ella, la luz se apagaba y el lobo suspiraba pero no se movía del lugar, tambien se echaba a dormitar, pero siempre pendiente de cualquier ruido que lo alertara para conservarse vivo y sano. Cuando el lobo observaba que los cielos se volvían de color rojizo o de color amarillento, se incorporaba en sus cuatro patas, bostezaba, lamía su hocico, se estiraba, sin dejar de observar a la cabaña, exactamente a la ventana, con desilusión daba la vuelta y se perdía en su hogar, el enorme bosque, quien se lo tragaba y el enorme lobo desaparecía en él. 
Por las mañanas regresaba hasta la manada y entonces se alimentaba de lo que su manada le dejaba, fruto de la cacería nocturna, este ritual se llevaba a cabo desde hace un buen tiempo. Desde una noche que él apareció agitado y perdido en el bosque y que al verlo la manada quien era el alfa, sintió celos, se sintió amenazado por el recien llegado, pues era enorme y hermoso, que las hembras de inmediato se acercaron al lobo solitario que de la nada un día apareció y con ellos se topó; el enorme lobo al ver la manada y al alfa enseñando sus afilados colmillos y su amenazador gruñir, este decidió que se alejaría para seguir en su soledad, pero cuando dio la vuelta y volver por donde llegó, sintió cuando sobre él cayó el lobo alfa de esa manada, el lobo solitario sin haber tenido una pelea previa, no sabía como defenderse a pesar de su enorme tamaño y su gallardo porte y más, al ver que su contrincante lucía heridas de peleas previas contra otros lobos y quien sabe si con otras criaturas; ya fuere por cacería o simplemente por defender a su manada o por algún encuentro con el animal más malvado del reino animal, uno que lleva por nombre: hombre. 
El enorme lobo al verse herido y que si no se defendía él no sobreviviría, decidió dejar salir su instinto y en cuestión de unos embates, unos gruñidos y acertadas mordidas en lugares estratégicos dominó a su contrincante, el cual, la manada pensó que sería devorado por el bello y enorme lobo, pero este, al ver a quien sin misericordia lo atacó, la vida le perdonó, lamió sus heridas frente a los ojos de todos los de la manada; lo cual, les causo emociones animales que hicieron se ganara el respeto de los más viejos hasta los más jóvenes y la atracción animal de las hembras, el que hasta hace unos instantes fue el alfa, con sus heridas lamidas por quien lo venció, reconoció quien mandaba ahora y pasó a ser el segundo alfa, quien le mantenía sus alimentos cada que el lobo alfa retornaba de sus misteriosas escapadas nocturnas, pero nadie se animaba a decir nada, pues un día apareció y por ello pensaron que tendría algo u otra manada que cuidar y como ellos mantenían a quien fue su alfa, por ello el quedaba al mando, mientras él se marchaba y que por las noches en la lejanía escuchaban su lamento en un aullido que estremecía al bosque completo a pesar de que este era enorme.

Cómo cada noche, a cierta hora, el enorme lobo gris ascendía a los lugares más altos del bosque y cuando llegaba ahí, se sentaba y su mirada la dirigía hasta el inmenso cielo y por largos momentos lo veía, hasta encontrarse con la luna. Mientras la veía, en su mente él se repetía como un lamento.

 __ Yo quiero luz de luna... Quiero, luz de luna llena... Te quiero en plenilunio...

Y muchas veces, al ver a la luna en una fase lunar que no era la que él necesitaba, después de un breve instante observándola con dolor y lagrimas en sus enormes ojos, después corría hasta aquella cabaña en donde vivía la chica de bella silueta.

Esta vez, el lobo llegó al lugar más alto de la montaña y al sentarse y elevar su vista, la alegría le invadió su pecho, pues por fin en el firmamento la enorme luna redonda invadiendo con su luz plateada a todo el bosque y a todas las ciudades de este hemisferio, aparte de su felicidad, cuando la plateada luz incidía con sus ojos, el lobo sentía en todo su cuerpo corrientazos de electricidad y otras sensaciones que no puedo describir, pues sucedían tan rápido, y él lo disfrutaba como si se tratara de un delicioso orgasmo, el cual se combinaba con espasmos dolorosos debido a su transformación, algo que lo hacía huir del  lugar, pues era algo insoportable y a la vez soportable, pues ese dolor y placer, eran la señal de que dejaría de ser lobo por unos días, para convertirse en lo que realmente él era, un hombre, que por desgracia un día se encontró con un ser maligno, quien se enamoró de él, pero al que no le pudo corresponder por tener dueño su corazón. 
Este maligno y hermoso ser, bella mujer con extraños poderes, lo maldijo y en lobo lo convirtió, pero como lo amaba tanto y al escuchar que de no ser porque su corazón ya no le pertenecía, ella que se había enamorado de él, se compadeció, pues sabía lo que era amar, pues lo amaba a él. Por eso le concedió ser lo que era, mientras la luna llena estuviera en el firmamento, pero para que esto diera resultados y la conversión se diera, sus ojos debían de ser bañados con el plata de la  luna en plenilunio, el efecto duraría mientras la luna estuviera en esta fase lunar, pues al terminar, regresaría la maldición. 

Mientras el lobo sufría en su transformación, este corría por el bosque, pues como hombre jamas saldría del bosque y se perdería en él y a la cabaña nunca lo encontraría, así que aprovechaba que aun siendo parte lobo, él corría con desespero en la dirección que solo como lobo conocía y cuando la transformación culminaba, él quedaba exhausto, tirado sobre la tierra del bosque, sobre las enormes raíces de los árboles o sobre planicies verdes y descansaba. Cuando recuperaba sus fuerzas, se levantaba y con algo de orientación animal caminaba hasta llegar a un lugar muy cerca de la cabaña, lugar en donde guardaba una mudada; se arreglaba, se afeitaba y se perfumaba para dejar el olor de bestia y ya como todo un galán, cortaba flores silvestres y se dirigía a la cabaña, salía de entre los ojos nocturnos del bosque y a la ventana se acercaba los ojos nocturnos del bosque, observaban como las siluetas del hombre y la bella mujer se abrazaban y se llenaban de besos, se amaban durante toda la noche y así, mientras duraba la gracia del hechizo o maldición. Cuando sucedería el cambio de la fase lunar, él sentía calambres en su columna, calambres dolorosos, y era entonces que se despedía de su amada con el pretexto de viajar, para ahorrar y un día con suficientes recursos desposarla y nunca más separarse de ella.

Así, se repitió el ciclo por mucho tiempo, hasta que un día, siendo hombre con la malvada y enamorada mujer se encontró de nuevo, este al verla le suplicó que retirara de él la maldición.

__ Si me amas, devuélveme mi vida normal, deja que sea quien en realidad soy, deja que me vaya, libérame y libérate tú, busca el amor en alguien que no tenga dueño su corazón.

__ Lo haré, porqué te amo, pero con una condición.

__ ¿Cuál? La que sea la cumpliré, pero ¿cumplirás tu promesa de amor?

__ Con el dolor de mi corazón, pero lo haré, te lo juro.

__ Está bien, ¿cuál es la condición? Ella respondió con lagrimas en sus ojos, pero con brillo de amor por él.

__ Quiero que me ames como si fuera yo la dueña de tu corazón. 

Él quedó pensativo, pues eso sería traicionar a quien amaba, pero tambien le daría a quien lo maldijo y lo amaba un poco del amor que nunca tendría, que dijo: aceptó. Y esa noche con pasión y un poco de amor a ella la amó, ella quedó satisfecha y triste por perder a quien ahora amaba mucho más, pero como lo amaba tanto, tambien lo entendió y la maldición de él retiró. Este agradecido con ternura la beso, ya no tendría que esperar nunca más para vivir al lado de la mujer que tanto amaba, la malvada mujer con su corazón destrozado del bosque para siempre se alejó. 

Esa noche, mientras el que fue lobo alfa con gran ilusión en su corazón se dirigía con rumbo a la cabaña; pero mientras avanzaba ya con ropa, embellecido para su amada recordó que no le llevaba flores, entonces se desvió un tanto para buscar las mejores flores y cuando se encontraba agachado recolectando las más bellas flores silvestres, la luna llena lo ayudaba para encontrar las más bellas de las flores del campo. 


Algo este escuchó cuando recolectaba las flores y en su cuerpo el miedo lo invadió, al grado que su cuerpo empezó a temblar, lentamente sin levantarse se volteó y de entre los troncos de los enormes árboles, lentamente de la oscuridad, quien lo acechaban apareció, lo que se vio fueron dos enormes colmillos y unos ojos amarillentos que sobresalían en la oscuridad, se trataba del lobo alfa, a quien siendo él lobo le había perdonado la vida, el hombre se volteó y a los ojos fijamente lo miró,  y le habló, pero el lobo no entendía lo que este le decía y más se acercaba, de sus fauces caían gotas de saliva y sus ojos eran desorbitados, el alfa se encontraba solo, la manada se había quedado muchos metros atrás, el hombre se colocó en posición para recibir el embate del tremendo y feroz lobo, quien sin pensarlo más sobre él se abalanzó y en medio de la lucha entre hombre y lobo feroz, se acercaron el resto de la manada y los rodearon. En una de tantas, el hombre apartó al enorme lobo, pero su cuerpo sangraba por los rasguños y las mordidas, la manada quiso atacar, pero le alfa dio la orden de que se apartaran y de nuevo contra él se abalanzó, y con su vida terminó. 
Cuando el hombre yacía sin vida sobre la planicie y a su alrededor, las flores regadas y maltrechas, el lobo alfa se acercó para devorar a su presa, el resto esperaba su turno si es que el lobo alfa dejaba algo, este cuando se acercó para devorarlo, vio los ojos sin vida del hombre los cuales quedaron observando a la luna llena, una enorme de octubre, el lobo alfa se asustó y se separó del cadáver al percatarse de que acababa de recuperar a su manada, pues había matado a quien le perdonó la vida siendo un lobo y por ello, no lo devoró y la orden dio de que se alejaran de ahí y que dejaran al hombre sin mutilarlo; mientras se alejaba, el enorme lobo lloró.

Y desde ese día, cada plenilunio, sube a lo más alto del bosque para aullar a la luna en plenilunio, el aullido se oye desgarrador, y en la lejanía, todos los lobos del bosque responden con dolor, pues, por el alfa se enteraron del cruel final de quien por un tiempo a todos los gobernó y dominó con amor y gallardía.

Mientras, en la cabaña, la silueta espera a su amado, quien nunca regresó.




                                      El Fin
   

jueves, 27 de octubre de 2016

MICULAX 2


Luego de que la familia Ruiz, sintonizara la TGW, escucharon que la revolución del 44 estaba consumada. Posteriormente quedó en el poder un triunvirato, el cual convocó a las primeras elecciones libres en Guatemala, llegando al poder el Dr. Juan José Arévalo Bermejo, quien gobernó de 1945 a 1951. En los siguientes diez años, Guatemala vivió un desarrollo increíble, se modernizó y vieron luz muchas instituciones que hasta hoy día siguen vigentes, provocando en dicho país centro americano una década de oro, que no se ha vuelto a dar. 

Pero mientras la sociedad guatemalteca vivía del modernismo; en Patzicia, Chimaltenago, como a 50 km de la ciudad, dos jóvenes primos de nombres: José María Miculax Bux y Mariano Macú Miculax, disfrutaban de su juventud deambulando por los parajes de Chimaltenango, la diversión de estos jóvenes y muy unidos primos se llevaba a cabo en los barrancos y bosques de esa región, trabajando la tierra, visitando el parque central de su ciudad natal y de la cabecera, cosas comunes para los muchachos de esa época.

- Mira vos. 

Dijo Mariano a José, quien estaba observando algo por detrás de una ramas a un lugar del cual se escuchan voces.

- Qué miras vos Mariano. Se acercó José con la curiosidad encima.

Mariano observaba a unas patojas que lavaban ropa en uno de los ríos aledaños al pueblo, mientras que unas lavaban la ropa, otras se bañaban desnudas en el río. José, se acercó y al ver a las mujeres desnudas en el río perdió el interés que tenía a Mariano a la expectativa.

- ¿Para qué estas viendo eso vos Mariano?, mejor consigamos unas gallinas. Vení, el otro día vi que doña Chofa tenía unas que andaban sueltas por aquí.

 Mariano dejó de ver a las muchachas bañándose desnudas y siguió a su primo, quien se dirigía con determinación a la búsqueda de las mencionadas gallinas de doña Chofa.

- Mira vos Mariano, allá están, andate por ahí y yo me quedo acá, que seguro agarramos una. 

Marino obedeció a su primo y en seguida el plan dio resultados y una de las gallinas que asustada corrió con rumbo a donde se encontraba José, quien con pericia la atrapó. José la vio con ojos de lujuria y sintiendo en su cuerpo la emoción que no sintió al ver a las muchachas desnudas bañándose en el río, poseyó con ahínco y mucha excitación a la gallina, la cual mientras era violada, el joven apretaba su cuello hasta que lo partió, algo que lo excitó mucho, justo en el momento de la eyaculación.

- Puta vos José, la mataste; ya así pa´qué putas, ya no me sirve pa´ni mierda, pura mierda sos.
- Al rato agarramos otra vos hombre.
- ¿Y ahora qué?  
- Vos seguime...

Se fueron con rumbo hacia el parque y en breve, ya en el parque, salieron con rumbo a una tienda en busca de unos cigarros y un octavo.

- Ya viste, luego la vendimos, buen pisto sacamos, ¡salud Mariano! Y rieron.

En el año de 1946, a dos años de que se llevara a cabo la revolución del 20 de octubre, el señor presidente, en uno de sus viajes al interior de la república sufrió un accidente, lo que lo tuvo ausente de sus labores como presidente en plena recuperación, mientras sucedió el penoso accidente presidencial y este, el Dr. Arévalo estaba convaleciente, los diarios de la época, empezaron a difundir la penosa noticia de una serie de asesinatos, de niños y adolescentes, únicamente varones, de los cuales, aparecían sus cuerpos en los barrancos de la zona cinco capitalina, en Mixco y en Antigua Guatemala. 
Esto levantó sospechas en la población de que el Sr. Presidente en su calidad de médico, le había solicitado a sus subalternos para su pronta recuperación, la médula de niños fuertes y sanos la cual, luego se le aplicaba al mandatario con lo cual, en breve este estuvo completamente recuperado. Para entonces ya iban asesinados unos cinco niños. 
Pero esto se desmintió o más bien la población dejó de creer en la bola que la misma ignorancia de cierta parte de la población se había levantado, creando para el Sr. Presidente cierta aversión, la cual luego de que los asesinatos siguieron su curso esto cambió el pensamiento de quienes lo difamaron llegando a pensar de que los asesinatos eran por causa de la salud del Sr. Presidente. 

Despues de varios hechos similares de los primos Miculax con las gallinas, ya bolos se retiraban a un lugar en algún barranco o en el bosque, buscaban un lugar en donde echar la hueva y ahí mientras se relajaban hablaban de sus andanzas.

- Vos José, yo veo que te gustan más las gallinas que ver a las mujeres bañándose desnudas en el río. 
- Jajaja, vos tambien que lo disfrutas no te hagas el baboso.
- Jajajaja. bueno como vos lo haces lo hago yo, la verdad que es mejor que volarse la paja, jajaja.
- Pero vos José, algo no anda bien, acaso no te cogiste a la Matilde pues, que ya no te da el culo o ¿qué? 
- Bien, la Matilde va ser mi mujer, pero ciento más rico cogerme a una gallinita, jajajaja.
- Bueno no es que este mal, la verdad que esta bueno el culito apretado de ellas, jajaja.
- ¡Shhh! ¡callate!

Dijo José a su primo.

- ¿Oís?
- ¿Qué vos?
- Son unos patojos.
- Ah, eso sí, así parecen, irán con rumbo a río.
- Vamos a ver que putas hacen en el río.
- ¿Y qué van a hacer?, pues a jugar, a bañarse, sos un baboso vos José.
- Vení, quiero ver que juegan estos ishtos.

Mariano con desgano siguió a su primo, quien se apresuraba con rumbo al río, en busca de los patojos que se dirigían jodiéndose unos a otros a jugar al río.

- ¡Shhhh!; callate vos Mariano que no nos oigan.


Continuará...

En busca de la Biblia Original


De este tema ya he escrito mucho, lo he hecho a manera de fábula, cuento, parábola, a veces lo hago directamente (con las respectivas disculpas previas). 
He dicho, que la Biblia que tenemos en nuestros hogares o la que nuestro pastor (sea sacerdote o de otra religión) nos lee en la iglesia no es la original en su totalidad, que hay libros que han sido manipulados por conveniencia en su momento necesarias por: gobiernos o hasta por la misma iglesia. Hoy vuelvo con el tema, porque investigando y leyendo libros escritos por otros; personajes muy conocidos, no para mí, pero respetados en sus paises de origen por sus investigaciones indirectas o directas del tema, pues creo que a muchos no les interesa encontrar la verdad (La verdad te acercará a Dios) del contenido del Santo Libro, yo, en lo personal sé y seguro estoy, de que en la historia de la humanidad Dios dictó de una u otra manera a personas elegidas por Él, lo que plasmado en letra de oro estuvo o está, pero sin temor a equivocarme aseguro que lo que escrito en ella hoy está, no es lo que Dios mando a que aquellos escribieran. Pero, ¿dónde esta la Biblia Original? ¿Aun existe? ¿Se perdió en algún tramo de estos años de nuestra historia? ¿Y, si se quemó y ya no queda nada de ella? esta ultima interrogante no lo creo, pues cómo podría ser incinerado algo que viene del mismo Creador, más creo que existe y perdida estará o bajo siete llaves. 
También puedo asegurar que dentro de unos mil años en el tiempo futuro, la Biblia ya no será la misma de hoy día, ya se le habrán hecho otras enmiendas a consideración de los pocos, de los que nos quieren y nos han manipulado por siglos, pero tarde que temprano (si no es que ya) tendrán su recompensa Divina. 

Quiero citar textualmente lo que dice el Dr y psiquiatra Brian Weiss, en su libro "Many lives, Many Masters"  ("Muchas vidas, muchos maestros"), en la pagina 36. 
Dice:

"...Había ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el año 325 d. de C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento..." 

"...Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación..."

Esto solo es un ejemplo de lo que hablo, y este articulo es uno de muchos que ya he publicado, con relación a lo que siempre he creído, lejos, quiza de estar en la verdad, deberíamos de buscar el lugar en dónde se encuentra la Biblia Original, la que Dios con su amor nos heredó.

"Por el conocimiento nos acercamos a Dios" (tomado del mismo libro).

Vuelvo y repito: No quiero causar dudas en su Fe, por el contrario, lo que he escrito es solo una idea que hoy llegó a mí (O, Alguien puso en mí) y, con mucho amor la comparto contigo, no estoy a favor ni en contra de ninguna religión, simplemente me preocupa que un día se encuentre y se divulgue la verdad.

Continuará...
Hasta la próxima, que seguro habrá, pues seguro Alguien la colocará en mí para compartirla.

miércoles, 26 de octubre de 2016

MICULAX


Era casi media noche cuando Arnulfo se dirigía para su casa, se encaminó esa noche por la trece calle con rumbo hacia la zona cinco. Mientras caminaba por aquellas tranquilas noches del país de la Eterna Primavera, la única compañía que él llevaba, era una bella y enorme luna de octubre. Con las manos entre los bolsillos y con paso lento, él caminaba, luego de una reunión con unos amigos los cuales, aun se quedaron en casa de quien los invitó. 
Pero que la noche estuviera así, casi desértica, era algo inusual y eso lo inquietaba, pues en otras oportunidades se encontraba más de algún bar o tienda abierta, o más de algún transeúnte en las calles, pues aun no eran las doce de la noche exactas. 
De pronto, Arnulfo notó que la luz plateada de la luna empezaba a debilitarse, levantó la cabeza para ver por qué la bella luna llena lo abandonaba y en el cielo despejado vio que una negrura se interponía entre ella y él, la negrura era debido a que en esta temporada las temperaturas caen, y Arnulfo sintió que sus huesos se helaron, un tanto por el frío y otro por qué su corazón presentía que algo estaba por suceder, pero ¿qué era? Al encontrarse con la oscuridad de aquella noche fría, apresuro su paso y siguió su camino con rumbo a su casa, a la cual deseaba llegar lo más pronto posible, pues, el flato que sentía cada vez era mayor. 
De pronto en la lejanía, una no tan distante, escuchó cuando dieron las doce, eso lo asustó más, algo que nunca antes le sucedió, pero eran los chismes, las noticias que llegan de boca en boca las que lo tenían así, pues para un joven de veinte años lo que había escuchado no era para menos. Siguió con paso preciso, y cuando Arnulfo llegó a la avenida de la Linea del Ferrocarril, se detuvo por unos segundos y como si se tratará de piloto en auto propio: se detuvo, vio y escuchó; no si venía un tren, pues en la soledad y el silencio de aquel 19 de octubre no era posible no sentir el temblor de la tierra causado por una locomotora y mucho menos el sonido de esta. Entonces avanzó y cuando estuvo frente a los durmientes metálicos de la línea férrea del tren; Arnulfo colocó su pie derecho sobre este, eso fue como si Arnulfo hubiera pisado una mina militar, pues para cuando él pisó el durmiente, este tembló y tambien se escuchó lejos de ahí, justo en las cercanías del Palacio de Gobierno los bombazos de los tanques que se encaminaban a cumplir las órdenes de los militares, que junto a estudiantes universitarios de la gloriosa y tricentenaria Universidad de San Carlos, empresarios, trabajadores y el pueblo de los que habitaban en el país de la Eterna Primavera. Había iniciado la Revolución Guatemalteca para derrocar al gobierno en turno, el que había quedado provisionalmente luego de la renuncia del general: Jorge Ubico, un 1 de Julio de 1944. 
Arnulfo sintió como si se encontraba en una de las trincheras de la Segunda Guerra Mundial, la cual se llevaba a cabo al otro lado del planeta, en el centro del viejo mundo, bajo las ordenes de un loco de nombre: Hitler. 
Arnulfo corrió hasta su hogar, esta vez las pasibles calles de la ciudad ya no estaban vacías, Arnulfo corría en sentido contrario a la que la población llevaba con dirección al centro de la ciudad; Arnulfo deseaba llegar lo más pronto posible a su hogar. En los rostros de los que a su camino halló; vio odio, valentía, orgullo y en las manos de la muchedumbre, cualquier cosa que pudiera causar bajas al ejercito fiel al gobierno en turno, el cual estaba a punto de caer. 
Ya era: El 20 de Octubre de 1944, fecha que se celebra desde ese día; como: Revolución de Octubre o simplemente como el 20 de Octubre. 
Mientras Arnulfo seguía con paso firme pero asustado y en ningún momento con la idea de unirse a los que luchaban por acabar con la tiranía militar y de una mala administración. En la distancia se escuchaban las detonaciones de los fusiles y el bullicio de quienes llegaban al Palacio o a las mediaciones del mismo; cómo, fieles Pieles Rojas que para crear miedo y zozobra armaban tremenda bulla. 
Cuando por fin Arnulfo llegó a su casa, la cual quedaba en la zona cinco, lugar que Miculax tomaría como uno de sus escenario para sus horribles hechos que marcaron a toda una nación, los que ahora conocemos su historia, no la hubiéramos querido nunca vivirla. 
Arnulfo trató de quitarle llave a la puerta de su casa, la casa de la Familia Ruiz, pero esta no se habría, entonces comprendió que seguramente sus padres la habían asegurado por dentro, debido a los acontecimientos de esa madrugada; que decidió somatar con todas sus fuerzas la puerta y gritó.

- ¡Abran, soy yo, Arnulfo! ¡Madre abre por favor!

La madre de Arnulfo al escucharlo, apresurada abrió la puerta y del cuello tomó a su hijo y lo empujó para adentro de la casa y con gran pericia cerró la puerta y la trancó de nuevo.

- Hijo ¿estas bien?, nos tenías con el Jesús en la boca.
- Si madre, estoy bien, pero afuera, ¡eso es horrible! 

Dijo Arnulfo con la voz cortada y con el pecho agitado por el susto.

- Pues claro, no escuchas los bombazos y los balazos en el parque central; eso debe estar horrible.
- Vieja, encendé la radio y sintoniza la TGW, ahí deben de estar diciendo algo de esto...



Continuará...

martes, 25 de octubre de 2016

Mueve esas nalguitas al ritmo de los tambores


Oye negra, mueve esas nalgas, mueve esas caderas, pégate un poco más y baila con sensual movimiento en las caderas. 
Pónme caliente con cada movimiento, para adelante y para atrás, un paso para el alado y el otro para el otro lado, mueve esas caderas de manera circular, que quiero sentir cómo me paras... El corazón, con cada movimiento que tienes en el centro de tu cuerpo. 
Mira esas nalgas, todas redonditas, cómo suben y bajan y esa faldita tan cortita que te deja ver hasta la rayita. La frontera entre lo mejor y lo más mejor. 
Pégate más, fúndete con mis caderas, quiero sentir ese huesito castigador y tambien los dos de tus caderas, que le dan esa forma en "V" y de lavadero; sobre él quiero lavar este par de jeans que ahora sucios ya están, asi los tienes tú ya. 
Pues, me has puesto mal para la vista de los demás, de los que nos ven, no para lo que por tu frote siento en cada movimiento de esas caderas; el sube y baja de ese par de nalgas redonditas y calientes. 
Me imagino, cómo estará tu vientre; igual que mi frente: Mojado, pero yo de puro sudor por el calor que de tus caderas me sube a la cabeza, pero la que sostiene mi sombrero. 
Me lo quito y me arrodillo, todos creen que es un paso de baile que me acabo de inventar, pero la realidad es, que quiero sentir tu olor, el de tu feminidad, que de tus piernas ahora se logró escapar, pues aunque no quieras, ese bamboleo y ese restrego de tus caderas tambien a ti te tendrán ya caliente. 
Y entre tus largas y morenas piernas el sudor que corre por ahí, ya yo sé que no es sudor, aunque salado si estará, pero el verdadero sudor te baja por la frente y te llega hasta los senos.
Que tambien los siento restregarse sobre mi pecho. Los siento duros y esos pezones que ya están hinchados. 
Mira, tú al igual que yo, estamos los dos bien duros, pero no puedo dejar de bailar. 
Pido al Creador, que esta canción dure una eternidad, pues yo tenía el numero uno, pero ahora que ta han visto bailar y el movimiento de tus caderas; ya están en la lista como cien. 
Y, estos ya vieron por debajo de tu faldita la deliciosa frontera. Esa que separa la atracción de la cosa sabrosa, jugosa y caliente que ahora bien depilada estará. 
Mira la morena, grita la abuela; así era yo de buena para los tambores y para a los hombres levantar, ahora esta, está tan buena, que a los muertos con esos movimientos va a levantar. 
Y con esa faldita tan chiquita, que a su padre ya no le alcanzó para poder comprar más tela, para poderle pagar más tela al de la tienda, viejo mañoso de tú padre se aprovechó y le subió los precios para poder de la morena disfrutar. 
Ella trajo cosa buena para el pueblo alegrar, alegró los corazones de todo el pueblo. 
Que bueno que tuve el numero uno, pues gracias a eso ahora yo la disfruto, pero me preocupa la fila que ahora llega a los doscientos condenados ya. 
Y yo que me la quería ligar, para luego llevarla para la pradera, para que bajo la luna nuestros cuerpos bailaran al ritmo de la luna y las estrellas, que seguro hasta allá me vas a llevar y un poco más allá. 
Mueve tus caderas mamita, cosita buena, agáchate un poco más, para ver primero; tus tetas y luego una vuelta para ver esas nalguitas. Que buena que estás; no quiero que mi morena baile con nadie más. 
Pégate un poco más, escucha los tambores y muévete para arriba y para abajo, restrega tu cadera contra la mía, siente lo que te espera. Yo siento lo que veo. 
Mueve esas caderas de manera circular, pero hazlo lento, pues si sigues con ese ritmo mi pantalón se va a arruinar y se va a notar que la estoy pasando muy bien y esas manchas no son lavables. 
Que cosas las que me haces morena, dónde aprendiste a bailar así, con ese movimiento de caderas que a mí me pone tan mal para la vista de los demás. 
Pero, si esto fuera en la intimidad, estaría disfrutando un poco más de lo que disfruto ahora con el ritmo de los tambores.
Mueve más rápido esas caderas, suelta la cintura, esa diminuta parte de tu cuerpo, pues lo demás que Dios te dio, esta abundante en carne, lo que no le dio a mi mujer, la que ya no será, pues después de ti, con nadie quiero estar, que no sea esta morena que baila como si fuera batidora. 
Tus pies polvorientos, se ven tan sensuales y esas prolongaciones de tus bellas caderas tienen las medidas perfectas, como el cuero de los tambores. 
Agítate como si tuvieras el mal del sambito, pero con esa picardía que tu cuerpo moreno tiene. Paren ya, que yo ya me muero y la fila ya cruzo la esquina, hasta allá solo se oye el jolgorio que ahora esta en la plaza, lugar donde se armó el pachangón. 
Y yo fui el primero que sintió ese movimiento circular de tus ricas caderas, el sube y baja de tus redonditas nalgas y la dureza de tus pezones; mamita estas bien buena. 
Cómo hago para sacarte de aquí sin que se arme la madriza; hijueputa que ritmo me pones y, yo que ni se bailar, pero nadie se dio cuenta, pues todos no despegan la mirada de tus ricas nalgas y esa rayita que tu faldita no logró tapar. 
Mira tu tanguita colorada y en tus senos nada, pues no necesitan nada para dejar de colgar, la tela no logra disimular lo duro de tus rosados pezones, los que me tienen a más no poder dar. Maldita sea, la canción esta por terminar, yo ya terminé hace varios minuto, pero tú sigues como si nada, moviendo esas caderas que Dios te dio para disfrutar al ritmo de los tambores. Mira que buena que estás. 
Maldita sea, la melodía ya se terminó, ahí viene la estampida de calientes con su numero en la mano y en la otra de empujones que se dan, mejor me hago a un lado y me coloco en buen lugar, para poderte disfrutar desde mi lugar. 
Lograr ver esas nalgas moviéndose de manera circular y a imaginar el sufrimiento de tu tanga colorada metida donde yo quisiera estar... 

And when you fall in love with a beautiful woman


...Y cuando vi a esa bella mujer,
el amor llegó a mi corazón.

Iba sonriente con un sexy caminar,
sus caderas de un lado al otro.

Debo confesar; que por un momento
creí que su jeans me habló,
pues a sus bellas caderas solo eso les hacía falta.

Con la vista la seguí, era una bella mujer
y de nuevo, ella la cabeza volteó y su mirada 
hasta mi llegó. 

Mi corazón se descolgó, el aire me faltó, 
hasta taquicardia me dio.

Sus caderas y su jeans seguían de un lado al otro,
cómo ella entró en ellos, es algo que aun no sé.

Cuando te enamoras de bella mujer
estás fregado si ella te ignora,
pero si te sonríe y te persigue con la mirada
estás en el cielo, ahí es donde resido hoy.

Sus jeans me dijeron con el lenguaje de señas:
Sígueme y ámame. 

Creí, loco estoy, pues no conozco ese lenguaje, 
pero el lenguaje de sus nalgas; ese si lo conozco muy bien.

Así que, detrás de ella me fui.

Ella con su andar de lado a lado, 
que me sentí marinero mareado, 
pues parecía un barco en alta mar, mecido
en medio de furiosa tormenta 
y sobre esos zapatos con tacón de aguja.
Me dije; debe ser trapecista, que equilibrio Dios mío.

Ella tenía el control, pues con cada bamboleo de sus caderas,
su cabellera la tiraba al costado contrario de sus enormes ojos castaños y con una caída de pestañas, las cuales simulaban unas manos que con el dedo indice me decían: Ven para acá querido.

...Y cuando vi esa bella mujer,
supe que el amor llegó a mí en hermoso paquete.

Mis ojos no dejaban de hablar con sus apretados jeans
ellos me decían: Camina más rápido y alcánzame,
quiero estar junto a ti, quiero sentir tu aroma.

Al mismo tiempo, su sonrisa me decía: No seas tímido
y aborda el barco que esta por zarpar para alta mar.

Mientras yo traducía sus señales, su mirada me confirmó;
si eres tú, el que trae el motor que nos hará navegar por 
aguas azules y profundas del amor, el sexo y la pasión.
Colócalo en su lugar, qué esperas, zarpemos ya;
las aguas están a su nivel qué no lo ves.

Me apresuré con el motor para de una zarpar,
hacernos a las aguas calientes del mar.

Océano Pacifico que pronto será Atlántico,
con furiosas olas que nos elevarán hasta el cielo 
y en breve, nos llevarán hasta las profundidades del placer.

Soy el motor y ella la quilla, 
ambos nos mantendrán a salvo 
en el basto océano de la pasión, el sexo y el amor.

...Y cuando vi esa bella mujer,
oí a sus jeans decir: Sígueme y ámame.
Luego vi, que con sensual sonrisa me acariciaba
para después con su mirada sensual la cita concretó
y por ultimo, sus enormes ojos castaños le dieron la orden
a sus enormes pestañas para que me indicara que me acercara.

Ahora viajamos por los siete mares:
El deseo, la pasión, el erotismo, el sexo, 
el éxtasis, la lujuria y el amor tambien.





Esther


Una tarde, Esther paso frente a mí
yo, me quedé parado aquí, sin nada que decir. 

Al día siguiente, Esther de nuevo estuvo aquí,
yo, seguí solo observando, sin nada aun que decir.

Al día siguiente; lo mismo, 
pero Esther, ahora se detuvo justo frente a mí.

Bella mujer parada ahí, 
con mucha determinación, justo frente a mí.

Así transcurrió; día tras día, tarde tras tarde,
hasta el día de hoy y ella sigue aquí.

Una tarde le dije: ¡Hola! 
y a partir de ese hola, una amistad nació 
y esta floreció y tambien creció.

Ahora cada tarde aquí la espero, sentado aquí, 
ella siempre llega puntual y juntos reímos.

Cada día que pasa nos conocemos más y más,
bella amistad que ya existía y sin saberlo; 
pues quien primero llegó, fue su linda alma 
y la mía la sintió y de una la acarició.

Tiempo después su imagen apareció
y nuestra amistad se consolidó, 
ahora ella es mi chama.

Una chama que siempre está y estará 
porque así me lo prometió.

Yo le digo: Aquí estaré siempre esperando por ti.

Es un amor de amigos, un amor entre amigos 
que me permite llamarle: Corazón.
Dejarle besos y recibirlos tambien.

Ella me dice lo que ve en mí:
Sencillez y pulcritud en mi corazón, 
que soy aquella persona que vivió y disfrutó su tiempo
y que hoy, doy todo para sacar a flote mi vida 
y la de los míos también.

Además agregó: 
Que si pudiera hacer más por mis semejantes, lo haría,
porque aunque soy un pícaro más, como cualquier otro hombre, tengo un enorme y hermoso corazón.

Ella es una amiga muy especial, asi lo siento. 

Tremenda mujer a quien quiero mucho 
por ser honesta y sincera y por estar siempre aquí.

Aunque es una mujer posesiva con lo que siente suyo 
lo acepto, pues de no ser así, no sería lo que ella es...
Una bella mujer de nombre: Esther.


Para ti, amiga, por el amor que tenemos el uno por el otro.
Algo que nació en mi mente y que lo ha dictado mi corazón.
Para mi chama: Esther.

sábado, 22 de octubre de 2016

El calor que vive en tu piel


¿Qué hago aquí? si tu no estás, con devoción y por atracción voy junto a ti, quiero ser feliz, eso lo logro solo estando junto a ti, muero por verte, acariciarte y poder besarte, perderme en esos ojos que me recuerdan al cielo y a los océanos. 
¿Qué hago lejos de ti? si solo junto a ti deseo estar, dónde te encuentres de ahí no te muevas, volando, corriendo o gateando para ya ahora voy. 
Te amo tanto que no puedo estar lejos de ti, imaginar una noche separado y lejos de ti, dejar de sentir ese calor que solo encuentro en ti y que lo tienes en tu cuerpo, bajo tu piel. 
¿Una noche lejos de ti?, eso es inimaginable, podría morir de hipotermia, congelado o simplemente en soledad, no quiero ni pensarlo, pero me haces mucha falta, tanto que pienso mucho antes de salir de casa. 
Pensar en dejarte y no regresar antes de ir a la cama, pensar que me perderé de acariciar tu piel, recibir de ti, toda esa miel, ese calor que me da energía, que me da confort, por eso, lejos de ti, eso ni pensarlo. 
Espero poder tenerte todo el tiempo que tenga de vida, sentir caricias que solo me dan tus manos, beber esa miel caliente que brota de tu boca, perderme entre tus largos muslos, hundirme entre tus senos, sentirme protegido entre tus amados brazos, sentir cosquillas que me hacen tu larga cabellera ahora revuelta y alborotada, olerte y sentir tu aroma que ahora se confunden con tu sudor y tu loción junto a los míos. 
No imagino, perderme, ver tu sonrisa de satisfacción y con amor acariciar mi rostro y escuchar un te amo y abrazados dormir hasta que en la madrugada con besos me despiertes. 
¡Qué maravilla sigues aquí! yo, sigo perdido en ti, la maraña que nuestros cuerpos aun ahora juntos siguen, el cálido sol, esos son. 
Lo que logramos, aun sobrevivir a una larga noche de pasión, de largas faenas y cortas charlas, dormir y seguir amándote en mis sueños. 
Ahora que un nuevo día ya nació, no sabría de ti prescindir, de la imagen que me regalas, ver tus lindas nalgas con dirección al baño, el bamboleo de tus senos, qué feliz que soy mi amor. 
Ni con este sol siento ese calor que en tu cuerpo guardas y bajo tu piel siempre llevas, regresa mejor a la cama que muero de frío, un indigente de amor ahora soy. 
Tú, solo sonríes, qué ocurrencias, me gritas, pero en serio que muero ya de frío, el sol no me proporciona más que vitamina D. 
Pero el calor que quiero, ese solo lo tiene tu cuerpo, eres mi mejor sábana, hecha de seda, es aterciopelada, tela muy suave, así es tu piel. 
Y, la maraña de tu cabellera, nada mejor para un mimo sobre mi rostro y en tus brazos de nuevo un niño soy, pero entre tus largas piernas tu amante soy. Mi piel, fiel amalgama de la tuya. 
Amor, regresa ya, ¿qué haces ahí? si el amor está aquí, hoy no voy a trabajar, me reporte enfermo, les dije; que muero de frío, me dicen; que tengo calentura, les dije que sí, pero mi calentura solo contigo se cura.
Ven y regresa a la cama, yo secaré tu cuerpo ahora mojado, tu toalla quiero ser y así acariciar toda tu piel. 
Empezaré desde tus dedos, los de tus pies, uno a uno besaré, luego subiré por largas piernas, una parada en tu vientre haré y lo secaré o, mejor lo mojaré, ¡bella vagina! 
También secaré y lo haré lentamente a tus respingadas nalgas, me descansaré sobre tu vientre plano y cosquillas le haré a tus costados para terminar en tus axilas. 
Con mucho amor y un poco de ternura, tus senos acariciaré y te diré; no tienes imperfecciones que te aflijan, seguiré hasta tu cuello y con chicos besos los secaré, para terminar en tus labios.
Tu cabellera, que esta bien larga, esa me costará un poco más, así que mejor métete en la cama, aquí habrá suficiente calor para secar completamente todo tu cuerpo, ven métete entre mis brazos, fiel secadora son. 
Pero si te mojas de nuevo, mi problema no será, ya ves mojado yo estoy, cura mi calentura, baja mi temperatura, que loco soy, si lo que haces es subirla, me haces sudar, algo que ya no logra ni el sol. 
Solo ese rico calor que tiene tu cuerpo y que tu piel guarda para entregarlo a mí, ven junto a mí, hagamos lo que mejor que nadie hemos logrado, la conjunción del deseo, la pasión con mucho amor, de eso que ya muchos se olvidaron. 
De nuevo una maraña humana somos; seguro un día de estos me despedirán, pues me enfermo muy seguido y siempre el mismo síntoma, para ellos calentura, para nosotros se llama amor.



Hasta la próxima semana


Amada, espero verte la próxima semana.
Amada, espero besarte antes de ir a la cama.
Amada, espero acariciar tu cuerpo al momento de amarte.
Amada, espero mirar tu linda cara y luego poder dormir.
Amada, espero poder dormir junto a ti esta semana.
Amada, si estoy aquí o estoy allá, mi pensamiento ¿qué se hará? 

Volando junto a ti, seguro irá, nada me detendrá. 
Estas en mis sueños o en mis pensamientos, siempre voy detrás de ti. 
Estar junto a ti o simplemente pensando en ti, solo así seré feliz.

Deseo poder verte esta semana, poder besar tus labios antes de irte.
Ver tu linda cara y acariciar tus cabellos, que cascadas frescas ellos son.

Si estoy aquí, con mis pensamientos volando voy, 
deseo estar muy pronto junto a ti.
Si estoy allá, vuelo con la imaginación, 
poco me importa a quien tenga a mi lado
pues, solo quiero tenerte a ti a mi lado o simplemente pensarte.

Amada, espero verte pronto, antes de la próxima semana,
poder besarte antes de marcharme, acariciar tu lindo cuerpo 
y perderme en tus ojos, que enamoran, que ilusionan, 
que transforman mi vida, cuando estoy aquí o estoy allá.

Mi pensamiento ¿dónde estará?, que sin saberlo vuelo hasta ti,
lo hago, en mis sueños o con mi imaginación.
Verte hasta la próxima semana, eso es mucho tiempo,
si deseo estar siempre junto a ti, acariciar tus labios con los míos,
sentir tu cuerpo rosando el mío cuando estamos en la cama
ver tus lindos ojos y sonreír hasta poder dormir.

Amada, te amo tanto que no se si hoy estoy aquí 
y mañana estoy allá, tener tus besos, tus caricias, 
rozar tu cuerpo y poder mirarme en tus lindos ojos.

Volando estoy, en mis sueños y en mis pensamientos 
siempre me dirijo a ti, nada me importa, 
si estoy en el trabajo o de vacaciones, solo quiero verte 
y sonreírte, besarte, acariciarte y poder amarte.

No sé si podré esperar hasta la próxima semana;
mejor me voy ahora, no en pensamientos, 
no con mi imaginación, me voy en cuerpo y alma, 
me dirijo contigo, para ya, ahora voy,
no puedo esperar, ya no puedo aguantar 
para sentir tus besos, tu cuerpo rozar el mío, 
verme en tus lindos ojos y sonreír hasta poder dormir.

martes, 18 de octubre de 2016

Muerte por un Celular


Llegó a Telgua de la séptima avenida en la zona uno, con la ilusión de adquirir su primer celular de última generación, por el cual hubo que ahorrar mucho, por meses, entró en el edificio y se dirigió al escritorio de uno de los vendedores.

- Buenos días señorita.
- Buen día señor ¿cómo lo puedo ayudar?

Él se sentó y acercó la silla al escritorio de la señorita quien le atendió.

- Pues estoy interesado en un celular de gama alta y de última generación. 

La chica tecleó su ordenador y verificó en la pantalla, seleccionó los modelos en existencia y una vez seleccionados, movió la pantalla de su ordenador para que el cliente los vea en la pantalla.

- Estos son los que tenemos en stock, ¿le interesa alguno en especial?
- Pues me interesan varios, pero, este por favor señorita, me da sus características por favor.
- Con gusto.

La señorita hizo su trabajo y después de unos 45 minutos, quien llegó ilusionado salió de la tienda con su celular nuevo en la bolsa, se dirigió hacia la sexta avenida de la misma zona, he hizo otros pendientes, en algún lugar le entró una llamada y con orgullo y emoción estreno su hermoso celular.
Despues de alrededor de una hora y media se dirigió hacia la octava avenida para esperar el autobús, que lo regresaría hasta su hogar. Le hizo la parada al bus y este se detuvo, a él lo abordaron varias personas, pagaron su pasaje y cada que iban pagando, se dirigían a un lugar elegido y se acomodaban en el asiento elegido, todo parecía normal, pero al cabo de una media hora de viaje, él sintió que alguien le tocó el hombro, con duda volteó y al hacerlo quien se sentaba atrás de él, en el asiento de atrás, le hizo una inocente pregunta.

- Disculpa, ¿qué hora es?
- Perdón, pero no tengo hora, hace dos semanas que un desgraciado me robo mi reloj.

Quien pregunto la hora siguió amablemente con la charla.
- ¿En serio?, qué barbaridad, ¿cómo esta la situación verdad vos?
Si, insoportable.

Luego de ello, se acomodó de nuevo en su asiento, pero quien viajaba en el asiento de atrás de nuevo le tocó su hombro, este lucía unos tatuajes mal hechos en su brazo, quien lo acompañaba a su lado se veía pálido, entonces de nuevo este volteó y preguntó.

- Y, ¿ahora qué te pasa?
- Tranquilo cerote, solo quiero que veas justo aquí.

Quien estrenaba celular de ultima generación y gama alta, sintió que su cuerpo se aguado pues, hasta ahora supo que el que amablemente le habló lo estaba asaltando, tambien vio como el que viajaba al lado del perpetrador estaba observando todo y estaba igual de pálido; que, quien iba con tremendo celular en su bolsillo.

- Ok, te daré dos opciones: Una, me das tu celular o saco lo que te enseñé y te quiebro el culo ¡hijueputa! 

Con un tremendo dolor y odio en su corazón, extrajo su celular nuevo y se lo entregó. Quien lo recibió se dio cuenta de que esta vez se sacó el premio mayor, pues era un celular de lujo y estaba según se apreciaba nuevo o muy bien cuidado. Quien su celular entregaba a fuerza, lo vio directo a los ojos sin temor y sí con mucho odio, pero a quien tenía el poder en ese momento le valió madre; extendió su mano y el timbre accionó, el chofer a la siguiente parada detuvo el autobús y este se levantó y con la mayor calma del mundo se dirigió con rumbo hacia la puerta del bus para bajar de él y, así lo hizo, a quienes asaltó, estos solo se vieron la cara, las cuales eran tan blancas como papel nuevo, no dijeron absolutamente nada, simplemente cada uno elevó una oración de agradecimiento al cielo, pero el que recien perdió su celular nuevo, seguía con rabia en su pecho. 
Habrían pasado unas tres cuadras más o menos cuando este extendió su brazo y tocó el timbre, el bus se detuvo en la parada correspondiente y este, del mismo se bajó y al hacerlo se condujo con rumbo hacia donde se apeó quien lo asaltó, iba con rabia en su pecho y su corazón le palpitaba con rapidez, sentía que sus piernas no lo sostendrían más, pero aun así, no se detuvo y siguió avanzando, caminó como quince minutos y por fin llegó a la parada, lugar en donde el malhechor se bajo del bus, ahí se detuvo y en la parada de bus y se sostuvo, pues sentía que su cuerpo ya no lo sostendría en pie, aspiró aire para darse valor y con ello recobrar fuerzas; ahí permaneció varios minutos observando muy cautelosamente en todas direcciones, tratando de imaginar que camino había tomado el maldito asaltante de tatuajes mal hechos. 
Su instinto le decía que el desgraciado no estaba lejos, que seguramente estaría trasteando su celular, que tal vez lo estaría ofreciendo, que podría estar en el lugar en donde estos parásitos los llevan para luego ser revendidos. 
Observaba y observaba, hasta que algo le llamó la atención, se trataba de uno parecido al que lo asaltó, parecido en su forma de vestir, su manera de andar, en sus tatuajes mal hechos, para esto ya era tarde ese día, así que decidió dirigirse con rumbo hacia donde el tipejo salió, era un lugar que daba un poco de temor, por el lugar y el tipo de personas con los que a su paso se encontró, drogadictos, vendedores de drogas, personas humildes y honradas a las cuales él las veía como delincuentes, habían indigentes bebiendo alcohol etílico. Alguien se le quiso acercar para pedirle una moneda, pero este lo vio directo a la cara y quien sabe lo que en su rostro vio que ya no se animó y de él se alejó y lo hizo con rapidez y horror en su rostro. 
El tipo verificó el lugar en donde se encontraba ahora y mientras se detuvo se dio cuenta de que la tarde había caído, ahí estuvo por un buen rato, observando el lugar, con la paciencia del más hábil depredador, ahí se mantuvo vigilante, con la visión de una águila que observa planeando en las alturas en busca de su presa, así se mantuvo y luego de un tiempo su paciencia dió frutos; a unas cuadras de él, saliendo de un lugar que más que casa parecía cueva de ladrones a quien le dio a elegir entre entregar su celular nuevo o recibir un plomazo en medio del bus, al verlo sintió un vuelco en su estómago y su corazón se agitó, pero no de temor más bien de una maliciosa emoción, en sus labios se dibujo una sonrisa a lo Eastwood. 
Observó que el ladrón se dirigía hacia donde él se encontraba recostado, pero él siguió tranquilo e inmóvil, con serenidad lo vió acercarse y cuando por su lado pasó, sintió el deseo de tomarlo por el cuello y apretarlo hasta que este quedara sin vida, pero el malandro pasó de lo más tranquilo por su lado, sin darse cuenta que quien estaba parado ahí no era un delincuente más, no era un parroquiano más del vecindario, sino era a quien hace varias horas le robó bajo amenaza de muerte su celular. El mal parido, cuando por su lado pasó, hasta lo saludo... Ahí te ves bato, -esto le dijo- mientras el otro solo levantó la mano como muestra de cortesía a su saludo y cuando hubo avanzado unos cincuenta metros, levantó el cuello de su camisa a lo Elvis, acomodó el cinto de su pantalón y dio un vistazo alrededor, para verificar si alguien se percataba de su presencia y movimientos y luego se dirigió detrás de quien se las debía; llegaron hasta la Calzada San Juan, con diferencia de cincuenta metros aproximadamente; el tatuado le dio la señal de parada a un autobús y en él subió, quien le seguía chifló fuerte y pidió al chofer que lo esperara, aun en movimiento el autobús se subió al pedalazo, pago su pasaje y se dirigió a un asiento que quedaba de lado con respecto al resto y ahí se sentó, magnifica ubicación para observar todos los movimientos de todos los que en el bus viajaban, era ya la hora pico, por lo que el bus casi a vuelta de rueda y en él, mucha gente, pero en el ojo del hombre el que tenía tatuados los brazos, para cuando se acercaban a la colonia La Florida ya se había oscurecido y en el bus, el pasaje era menor al de hace un rato, el bus no entró en esta colonia y siguió con rumbo seguramente hacia El Milagro y cuando subían el bulevar El Caminero, en el bus unos cuantos pasajeros, pero todos sentados, fue entonces cuando observó el modus operandis del hijo de puta. 
Efectivamente, asaltó a quien lo acompañaba en el asiento e iba en el lado de la ventanilla, era una chica quien tambien le entregó su celular, eso lo vio perfectamente y tambien su rostro de miedo, después de recibir el celular de la chica, esperó un par de minutos hablando con ella como si se tratara de grandes amigos, la chica seguía muda y pálida, solo él hablaba, entonces le toco el hombro a quien estaba delante de él, justo en el momento en que quien viajaba de al lado de la ventanilla tocó el timbre y se encaminó hacia la puerta para abandonar el bus, en ese momento le tocó al hombro y este volteó, quien los veía sin parpadear, repitió de memoria todo el dialogo del ladrón tatuado, hasta que por fin vio como la segunda victima con la mano temblorosa le entregó tambien su celular y su reloj, luego ya con el botín en las sucias bolsas de su asquerosa ropa, de moda típica en estos sujetos, escoria de una sociedad en decadencia, de quizás nacionalidad extraña o algún deportado del norte, lugar en donde aprendió dicha mañas, extendió su brazo y tocó el timbre, se levantó y se dirigió hasta la puerta trasera del bus, cuando este se detuvo; por la puerta trasera se bajó el ladrón con su botín y por la delantera bajo quien lo seguía.  

Ya era de noche, el malandro cruzo el bulevar y se metió en una de las calles de la Carolingia, el otro lo seguía sin que este se percatará, caminaron por un buen trecho muy adentro de la Carolingia; cuando entró en una calle, en la cual no había pero ni un chucho callejero, solo apenas una lúgubre luz del alumbrado eléctrico a media cuadra, el cual más bien parecía veladora, la poca luz que alumbraba y permitía darle vida a una débil sombra, era la luz de una bella luna; quien deseaba recuperar su celular sin siquiera saber si aun lo llevaba consigo, caminó como en marcha de olimpiada y un poco antes de llegar al poste veladora, este le habló al tatuado.

- Oye amigo, ¿sabes qué hora es?

Este se volteo y con el rostro fruncido a quien le pregunto la hora le contestó.

- ¿Qué, me ves cara de reloj, no la sé y mejor te abrís...
- ¿O qué? me darás dos opciones: Una, que te entregue mi celular o sacarás de tu cintura una supuesta arma que tal vez ni exista.

El malhechor sintió que su corazón se frunció al escuchar aquellas palabras usadas por él en todo un día de duro y productivo trabajo, una frase que usaba día a día en diferentes sectores del a gran ciudad.

- Tranquilo amigo, es que no tengo reloj, cómo podría darte la hora, además, me asustaste, pensé que me querías asaltar.
- El burro hablando de orejas, mírame bien y di, ¿me recuerdas o al terminar el día ya no recuerdas los rostros de quien despojaste de sus pertenencias, las cuales se han comprado honradamente y después de meses de sacrificio ahorrando para adquirir un bien, que más tarde hijos de puta como vos se los quita con el mayor descaro y sin cargo de consciencia?
- No te conozco bato, pero ¿qué quieres de mi, me vas a robar lo que con tanto trabajo hoy recopilé y me servirá para alimentar a mi madrecita y a mis hijos?, pues, la puta de su madre nos abandonó.
- Pues, hizo bien en abandonar a desgraciado y mal ejemplo para los que decís que son tus hijos y espero que la madre de la que hablas no te espere, pues quien sabe y hoy no llegues.
- Bueno ¿y qué pensás hacerme maldito, me matarás por un pinche celular o una mierda de reloj? decí, ¿qué fue lo que te pedí y con tu gusto me entregaste?, pues nada he robado, todo lo pedí y me lo entregaron por su gusto, eso no es robar.
- Lo que con mi gusto te entregué el día de hoy, casi a medio día y por tu bien espero que aun tengas, fue un celular de última generación y de gama alta, de color gris, ¿lo tienes?, pues te daré dos opciones: La primera; que me lo devuelvas y, la segunda; yo sacaré de mi cincho esta escuadra, la cual ahora verás pues yo la tuya nunca la vi. El tipo extrajo de su cintura una 45 de color negro y la apuntó al pecho de quien nunca tuvo revolver alguno, este asustado como toda rata asquerosa, con la voz cortada y casi llorando, pidió perdón y agregó.

- Tranquilo amigo, ese celular todavía lo tengo, pues me gustó mucho que pensaba quedarme con él, pero si me lo pedís de manera tan cordial, con gusto te lo regalo mi bato, tranquilo lo voy sacar de mi bolso, lentamente, no te pongas nervioso, no se te salga un tiro. 

Con la mano temblorosa, como todo un cobarde extrajo de su sucio pantalón, el cual le llegaba a media nalga pues, es la moda de estos batos y saco justo el celular que dio inicio a esta casería.

- Acércate lentamente y con mucho cuidado lo depositaras sobre mi mano y cuidado que mi dedo esta nervioso y con solo jalar el gatillo se irán, no un tiro, sino unos cuantos. 

La nerviosa rata colocó con mucho cuidado el celular, al hacerlo sintió la misma sensación de quien era el dueño, impotencia y cólera por ser despojado de tan caro y bello celular, al cual lo sentía como suyo.

- Bueno hijueputa, ya lo tenes, ahora lárgate de mi vecindario.
- No será asi de fácil bato, pues, hoy hiciste mucho daño y mañana seguirás con tu itinerario de robos y de maldad, no, no, no, creo que no volverás a robar nunca más maldito mal parido.
- Oye, ¿estas bromando verdad?, no pensaras matarme, te prometo que si me dejas ir, mañana saldré a buscar un trabajo honesto y honrado, te lo juro hermano.
- Jejeje, las raoas como vos que han probado el caviar ya no se conforman con frijoles parados, así que lo siento mucho bato, pero quiero hacerte una pregunta antes de morir maldito.
-  ¿Vale la pena morir por un celular?

Y luego, se escucharon tres detonaciones y en el lugar, nadie, ni por la ventana vio, el lugar siguió con el mismo silencio sepulcral, quien tenía el control esta noche regresó su arma al cinto y observó su celular nuevo de alta gama y de última generación, observó a la rata tirada en el suelo con dos plomazos en el pecho y otro en la frente, dio la vuelta y retorno por donde vino, no se encontró con nadie en su regreso al bulevar. 
Mientras caminaba su celular sonó.

- Aló... Hola mi amor... Si lo compre, esta hermoso... De él te hablo... Si lo sé, es que tuve mucho que hacer después de comprar el celular, pero ahora voy para la casa... Te quiero, besos.



                                 El Fin


¿Valdrá la pena morir por un celular?, es una pregunta que a diario se hacen en mi ciudad, pues todos los días alguien muere a consecuencia de un aparato de estos, no importa si es uno como el de la historia o es un sencillo frijolito, a veces, son entregados sin oponer resistencia alguna y aun así los desgraciados mareros matan a su victima, ¿habrá alguien que conozca la evidente y lógica respuesta?, pues, esta sigue en el aire: Morir por un celular. 
Es una nueva modalidad de trabajo, la cual no pareciera tener fin, pues tanto el ladrón, cómo quien se los compra para revenderlos, cómo las empresas que dan el servicio, son cómplices en esta cadena de muerte y si a esto le agregamos que las autoridades no hacen un esfuerzo por erradicar este modus operandis; la historia, será una historia sin final.

lunes, 17 de octubre de 2016

Por volverte a ver (las canciones de mi vida)


De regreso a casa, un tipo de edad media, conducía su auto, recordando a quien tanto amó y un día por no haber podido pedir perdón, por qué les sobraba orgullo y se olvidó de la humildad, a la chica él perdió; eso pensaba día tras día. Hoy, se encontraba arrepentido de haber sido tan débil de carácter y carecer de humildad y no haber pedido perdón en aquel dificil momento; hoy sentía que la vida no le servía si ella no estaba junto a él, eso lo mortificaba y en su cabeza se repetían esas dos palabras, se repetía; qué fácil pudo haber sido decir: "Lo siento." 
Estas dos palabras que normalmente el primero que las dice, es aquel que más amó, pero tambien en esto entra otro en juego, el maldito orgullo. 
Pensando esto, como cada día que volvía del trabajo, dejó su auto enfrente de su casa, la que un día fue de los dos y que adentro se olía ese rico aroma del amor, pero que ahora solo se olía el desagradable y cotidiano olor de la soledad. Entró en su hogar, no prendió las luces se dirigió directo hasta su habitación y sobre su cama, una enorme para alguien que vive en soledad, no asi, cuando se vive en compañía; ella, siempre será pequeña. Sobre ella se quedó dormido, pues esos pensamientos lo dejaban rendido y además, algunas veces soñaba con ella, algo que lo llenaba, al menos cuando se despertaba tenía algo bello por recordar en las largas noches de insomnio. 
Esa noche, el soñó, el justo momento del que fuera el motivo de su separación y a ella con lagrimas en sus ojos le pidió perdón y ella, claro, con ese gran amor que le tenía en sus brazos se lanzó y apasionada lo beso. Fue justo ahí cuando se despertó, despertó agitado, emocionado, su corazón latía fuertemente, él se sentó y de un frasco con agua bebió y sentado al borde de su cama él quedó, con las manos tomándose entre los cabellos, sosteniendo su cabeza, observando sus pantuflas y en sus pies, sentía las lagrimas que de sus ojos caían. Él pensó esto, justo mientras lloraba: "Hoy daría media vida por volverte a ver..." 

Luego de terminar esa frase, sintió cuando alguien acariciaba sus cabellos, él se asustó, pues era mucho el tiempo en el que a esa recamara nadie entraba, sorprendido levantó su rostro y con ella se encontró, ella le sonreía como siempre y le dijo.

- Aquí estoy, no sé como llegué hasta acá, pero aquí estoy, ¿quieres decir algo?
- Pero ¿cómo, no comprendo, a caso sigo soñando?
- No pierdas el tiempo, recupera ese tiempo que un día de tus manos se escapó y di, ¿quieres decir algo?

Con el corazón agitado por tener al amor de su vida frente a él, quien llegó como por arte de magia, pero sin comprender si aquello era otro sueño o era la realidad y escuchando de ella esa pregunta; si quería decir algo, aprovechó, no sería nuevamente el orgulloso de siempre, entonces de la cama se bajó y arrodillado, a ella viendo a sus ojos esto le dijo; le salió del corazón...

- ¡Lo siento!

Esas sencillas palabras salieron de sus labios, ahora era él quien amaba más, pues de su corazón salieron y sin esfuerzo y siguió diciéndolas una y otra vez, hasta que ella, quien sentía tambien tanto amor por él lo detuvo, lo tomó de los que un día fueron fuertes brazos y lo levantó, le dijo con esa sonrisa que lo enamoraba y luz en sus ojos, esa luz que solo da el amor, además, con ese tono tan dulce de su amorosa voz.

- ¡Te perdono mi amor!

Despues de ello se abrazaron y luego se besaron, así estuvieron por un buen rato, amándose, pero algo sucedía en el cuarto y ninguno se daba cuenta de lo que pasaba frente a ellos, pues permanecían a oscuras; pero en ello, la luz de la luna entró en el cuarto y entonces, ella fue quien se dio cuenta primero lo que sucedía en ese cuarto de reconciliación, pero él, a los ojos de ella hace más o menos una hora que había empezado a envejecer, pues, él que tenía 45 años de edad y en esa hora que estuvieron juntos, amándose, entregó media vida por volver a verla, el cobró se inició muy aprisa, justo como es todo lo mágico y frente a ella su amor envejeció y en un hombre de 95 años se volvió, había pagado con su media vida, él sin fuerzas se recostó sobre aquella cama, la que les dio su ultimo encuentro amoroso y con dificultad, ella lo acomodó sobre la cama, cuando cómodo él en la cama quedó, le sonrió a su amada y entonces de viejo él murió, ella gritó...

_ ¡No! Pero ¿qué es esto Dios mío? 

Ella sintió cuando alguien detrás de ella se acercó, sin hacer ruido alguno y su hombro le tomó. Y dijo.

- Solamente, respondí a su deseo, él dijo que daría media vida por volver a verte y se lo cumplí, él te tuvo, pero el precio era este, me entregó media vida y ahora de viejo murió.
- ¿Quien es usted?

Dijo la compañera de quien yacía a media cama, no entiendo nada, ¿cómo llegue aquí? y ahora a mis ojos mi amado envejece y luego muere, acaso ¿es una horrible pesadilla?

- No querida, fue un deseo concedido, así de simple, el problema es que este tipo de deseos, se cobran casi de inmediato, a ustedes se les dio más tiempo del debido, era un caso especial. El amor intervino para que se les concediera un espacio y tiempo agregado, pero no podía ser más del que se les dio. Bueno, ahora te regresaré a tu vida normal y al estar en tu lugar, nada recordarás de lo que aquí pasó. ¿Estas lista para regresar a tu vida? 
- Un momento, ¿qué debo hacer para que me concedas un deseo?
- Fácil, conmigo solo debes entregarme media vida y tu deseo será concedido.
- Está bien, Dijo la mujer, quien no dejaba de llorar. 
- Entonces dilo mujer. 

Le ordenó el extraño hombre que los acompañaba en el cuarto. Ella bajo su rostro y sentada a la orilla de la cama viendo a su hombre amado, dijo:
- Hoy daría media vida por volverte a ver.

Y el hombre amado, apareció en su auto camino a su hogar, de la misma edad que tuvo antes de pedir su deseo de volver a verla. Dejó su auto afuera de su casa, en ella entró y no encendió las luces, se dirigió directo a su recamará en donde lo esperaba una enorme cama, enorme para quien vive en soledad, pero chica para quienes viven en armonía y amor. Se recostó sobre su cama y profundamente dormido ahí quedó. 
Él soñó con su amada y en el sueño le dijo: ¡Lo siento!, ella con desesperación lo beso para no perder el tiempo y recuperar el tiempo perdido, en el sueño del hombre se amaron y este lo sintió y vivió como si fuera real, como si no fuera un sueño, un sueño que al cabo de un tiempo se convirtió en una horrible pesadilla, pues a la vista del hombre la mujer de 40 años, iba transformándose en una anciana de 85 años y en los brazos del hombre, ella murió. 
Entonces él se despertó, agitado y muy triste, sin entender que significaba aquel extraño sueño.

La mujer, en el que ahora era su lugar desde que se separó del hombre que no pudo pedir perdón cuando tuvieron su oportunidad, porque les fallaron las palabras y no supieron en su momento perdonarse, decir esas dos sencillas palabras, las cuales quien las dice primero suele ser quien ama más. De su cuerpo viejo, salió el alma de la mujer y con el extraño tipo quien concedía los extraños deseos se largó y en la noche ya sin luna se perdieron... 

Que fácil era haber dicho: Lo siento. Pero ahora era tarde ya. Realmente lo que los separó fue este extraño personaje, quien anda buscando parejas que se hacen daño, que son arrastrados por el orgullo y no se atreven a pedir perdón en el justo momento en que se debe de pedir. 

Ambos pensaran que eso los separó pero, quien los separa en realidad es este extraño tipo, quien ahora se llevaba a otra victima del orgullo, ese que separa y que en la distancia mata lo más sublime y bello que Dios nos dio... El amor.

Mientras caminaban en las tinieblas con rumbo quien sabe hacia donde, la mujer escuchó cuando alguien con desesperación gritaba: "Yo daría media vida por volverte a ver." 
Ella vio al extraño que la acompañaba y este la vio a ella y le entregó una maliciosa y malvada sonrisa de triunfo, ella le suplicó que no, pero a él no le importó sus suplicas y ahí en las tinieblas la dejó, mientras iba hacia el lugar de donde alguien desesperado con aquella frase lo llamaba.



                                         El fin


Inspirado en la canción: Por volverte a ver. De: Aleks Syntek  
Historia de: A. Syntek y S. Raga