sábado, 30 de diciembre de 2017

Quiero ser el otro


Yo quiero ser el otro,
el que te lleve a cumplir tus sueños 
que no te han de complacer
porque te tratan como a una señora,
yo quien te hace ser la mujer sin títulos,
esa que desea ser tocada y acariciada
hasta el más escondido rincón del placer.

Yo quiero ser el otro,
el que no es tu dueño, solo el (un) ladrón, 
que te roba mil suspiros al momento de amar,
con quien sueñas cada noche al lado del señor,
mientras ronca y duerme plácidamente,
el quien ni se imagina que le eres infiel conmigo.

Yo quiero ser el otro,
el que no pisó altar y no dijo al juez que sí,
pero el que escucha 
cada noche de ti un excitado sí,
quien disfruta de ti todo tu placer,
ese placer, 
que no conoces al lado de tu dueño.

Yo quiero ser el otro,
El que tiene el fuego 
que te consume en cada amanecer,
el que disfruta de tu placer de ser mujer,
placer del que siempre seré su dueño
porque el otro no sabe como encender a la mujer,
yo soy el otro, 
el que conoce cada lugar que te hace estremecer.

Yo quiero ser el otro,
no cambiaría el lugar 
que me tocó ser en esta historia
nadie me la podrá quitar 
siempre serás mi mujer
y de él, serás la dama, la señora, 
la que añora 
estar entre mis brazos cada atardecer.

Yo quiero ser el otro,
yo sé muy bien que hacer con tu cuerpo
quien te hace enloquecer 
y pedir mucho más,
quien te hace ser y sentir mujer,
el que te espía cada noche en tus sueños,
con quien te entregas en tus sueños húmedos.

Yo quiero ser el otro,
sentir de ti todas las caricias 
que no recibe de ti el señor,
quien te haga sentir mejor y mujer,
quien te entrega todo el placer 
que traes escondido en (bajo) la piel
y que cuando me amas gritas:
Yo soy tu mujer.

Yo quiero ser el otro,
solo eso quiero ser, el otro,
el que disfruta de tu cuerpo 
y tu placer.












El Recreo


Para cuando entramos a estudiar la carrera de electrónica nos encontramos con nuevos amigos y compañeros, otros que llegaron del mismo lugar de estudios como mi caso nos juntamos para no sentir la soledad de cuando llegas a un lugar nuevo. Habían pasado ya varios meses, unos tres meses y para ahora todos ya eramos fraternos amigos, apodos y bromas y todas esas cosas de la camaradería entre estudiantes. Nos encontrábamos adormitados por el inclemente calor y por la aburrida clase impartida por nuestro instructor, hasta hoy no sé si era el tema o era él el que nos adormecía, Dany, con sus lentes oscuros Ray Ban era de los más atentos a la clase que para cuando el maestro se percató de nuestro desgano nos llamó la atención con tono fuerte y colocó a Dany de ejemplo sin él percatarse de que Dany hasta estaba roncando, entonces nos permitió ir a los baños a mojarnos un poco, en el aula quedó recostado en la pared un muy estudioso y atento de Dany, a quien el maestro le hablaba sin recibir respuesta, era tanta la suerte del condenado que el maestro no se dio cuenta de que aquel estaba en otro lado soñando con qué o con quién. Pues para cuando cuasi se percata de la treta de mi entrañable amigo ya regresábamos hasta escurriendo agua y sudor. La aburrida clase dio inicio de nuevo, yo me quedé en los pupitres de hasta atrás para evitar ser victima de la saliva de nuestro recordado maestro, de aquella brisa que lo refrescaba a uno, Dany estaría para ahora también mojado pero de saliva. Fue entonces que entró en la clase alguien para todos desconocido, este ingresó como quien llega a su casa, el maestro solo lo vio entrar y acomodarse justo en el pupitre de al lado mío, el resto de compañeros lo vio sin colocar atención pues lo que deseaban era dormir. El que llegó saludó muy amigablemente al mentor y este con una mueca le respondió, parecía que se conocían, quien ahora estaba al lado mío era obvio que tenía unos cuantos años más que nosotros. Yo quien siempre me he caracterizado por ser como fui, y seré, le digo al desconocido.

_Hola, soy Sergio.
_Qué uvas.
_¿Qué haces?
_¿Que qué hago?
_Si, ¿por qué vienes a este infierno y te acomodas, no deberías estar mejor afuera?
_No.
_¿Y qué onda?
_¿Qué onda de qué?
_Cómo que no te gusta mucho hablar, lo que trato de decir es, ¿qué haces aquí?
_Soy alumno.
_¿Alumno?
_Sí, compañero tuyo y del resto.
_Pero las clases empezaron hace tres meses, ¿en dónde estabas, por qué hasta hoy vienes?
_Soy repitente y ya me sé de memoria las aburridas clases pero mis padres quieren que me gradúe y me hacen regresar y regresar, y yo, lo que quiero es trabajar, comprar mi carro y hacer dinero.
_¿Es en serio?
_¿Tengo cara de estar bromeando?
_Perdón, disculpa, no quise incomodarte, solo deseaba ser tu amigo.
_No, perdóname tú, no quise ser grosero, es el calor de este infierno otra vez.

En eso terminó la clase y todos salieron del lugar como en estampida, claro menos Dany, quien seguía dormido, Tanto Juan, el nuevo como yo, nos dirigimos hacia donde estaba el maestro, bueno, Juan a saludar al profe y yo a despertar a mi amigo. Dany y yo descendimos al área de talleres, no así Juan y el instructor, estos bajaron después, mucho después; abajo estaban los ratones divirtiéndose, cuando Dany y yo nos hicimos a nuestro grupo Rolando me pregunta.

_¿Quién era ese?
_Ah, se llama Juan y es nuestro compañero.
_¿Compañero, cómo así y hasta hoy viene a clases, que yo sepa eso no es posible aquí son bien estrictos y creo que no permiten repitentes.
_¿De qué o quién hablan muchá? Dijo la hermosa durmiente.

Pero ahora bajaban Juan y el profe.

_Es aquel mirá, oigan, yo hable con él y se ve que está muy disgustado y depresivo y sin ganas de estudiar, dice que sus padres lo están presionando para estudiar, pero a él no le interesa más que trabajar y hacer dinero. Estaba pensando si lo reclutamos a nuestro grupo y lo ayudamos o motivamos para que se gradúe con nosotros.

Mis compañeros y amigos estuvieron de acuerdo, entonces lo llamé y este llegó al grupo, luego lo presenté con mis amigos y todos lo recibieron con mucho entusiasmo, fue que entonces esbozó una sonrisa.
Al día siguiente esperábamos en la puerta del aula y ni señales de Juan, creímos sería una causa perdida y justo cuando el profe abrió el sacrosanto templo del saber y nos prestábamos a entrar apareció Juan con su andar lento, pausado por la hueva de haberse levantado temprano. Nosotros nos alegramos y lo recibimos muy bien algo que le gustó y así dio inicio otra fraterna amistad, para los días siguientes Juan llegaba temprano y como ya llevaba tres años en el cuarto de bachillerato se conocía todo y por las vacaciones que trabajaba en el medio, me refiero como técnico en una prestigiosa empresa, la cual le decía cada año que al graduarse tenía su plaza asegurada. Este nos explicaba las aburridas clases del maestro y además nos instruía en trucos y mañas que solo te puede dar la experiencia. Si que aprendimos mucho de Juan, todavía conservo un libro que me obsequió y cuando me lo dio me dijo: _Con este libro aprendí mucho de lo que sé, te lo obsequio, léelo, te ayudará bastante y así fue. 

Por fin el año terminó, y Juan junto a nosotros logró después de tres años pasar de grado. Juan estaba que no se la creía, su alegría nos gratificó más que haber ganado el año, pues quien perdía el área de taller no se le permitía repetir el año, pero a Juan por algún motivo se le permitía, y ahora creo saber por qué, sería porque era la única materia que ganaba y la cual era pre requisito para seguir estudiando tan cotizadas carreras y es que en aquella época no habían colegios particulares que dieran estas carreras técnicas.

En enero del siguiente año, nos reunimos en el lugar de siempre esperando a nuestro profe para que abriera las puertas del taller de clases, pero Juan no aparecía, nosotros, sus amigos nos preocupamos por él, pensando que tal vez no llegaría, o que lo haría hasta pasados tres meses. Pero justo cuando el profe abrió la puerta para entrar, nos detuvimos todos los compañeros junto al instructor, pues se escuchaba la música de la época muy amplificada y el rechinido de los neumáticos de un auto último modelo, era un Toyota mil, pick-up, de color blanco y quien lo conducía era Juan. Nos quedamos sorprendidos, pues de donde había Juan sacado un auto último modelo, fue entonces que supimos que la familia de Juan, era una muy acomodada familia, uno de sus padres era de origen Alemán y que debido a la alegría de haber ganado por fin el año, sus padres le obsequiaron el auto, uno que seria el auto del grupo. Las clases dieron inicio y cada recreo salíamos a subirnos al auto de Juan, este encendía su radio tocacintas y le subía el volumen y allí se nos pasaba el recreo escuchando música y hablando charadas y muladas.

En uno de muchos recreos más durante aquel año, Eddy dijo mientras nos encontrábamos encaramados en nuestro pik-up.

_Saben una cosa muchá, allá por la avenida de cementerio venden unas tortillas con chicharrón bien ricas que dicen si vamos mañana a la hora del recreo.
_Estás loco.

Dijimos el resto de compañeros, con cara de quien dice que mula póngale cero profe.
Pero Juan dijo.

_Me parece buena idea, además me fascinan los chicharrones.

_Pero queda muy lejos. Dijo Germán.
_En carro nos hacemos unos cinco minutos, nos quedan veinte para comer y otros cinco para regresar. Dijo Juan.
_Pues, entonces mañana traigan suficiente pisto pues comeremos chicharrones a la hora del recreo. Dijo Rafa.

Para el día siguiente todos veíamos el reloj deseando que dieran las diez, hora del recreo, entonces sonó la campana indicando que la hora cero había llegado y nosotros como si fuéremos bomberos al rescate o a apagar un incendio, salimos corriendo y nos encaramamos en nuestro pick.up, el que se logró ir en la cabina fue Dany, por lo menos en esta vez.
Llegamos a la avenida del cementerio justo en seis minutos, algo que sería hoy día imposible, parqueó el automotor y saltamos de la palangana con rumbo hacia donde se encontraba la señora torteando.

_Señora nos puede atender, solo tenemos como unos veinte minutos para comer y regresar al instituto. Dijo Rolando muy agitado. 

La señora se sonrió y gritó.

_¡María, vení a atender a unos clientes hambrientos!

La María salió y con tremenda habilidad empezó a preparar los manjares coloquiales y con forme iban saliendo los repartía junto a la respectiva fría, una gaseosa pues, aunque a muchos les hubiera gustado que fueran unas chelas no podíamos. Ya con la barriga llena y el corazón contento y la adrenalina en la sangre,  a esto las notas musicales en los altavoces movidos por un amplificador cómo bólidos regresábamos a nuestro centro del saber, con el tradicional rechinido de los neumáticos de varios adolescentes en plena libertad de ser lo que deseábamos ser.  

Al terminó de tres años de carrera secundaria nos graduamos y con nosotros nuestro amigo Juan, pero esta es otra historia.




Tomado del libro: "Historias de un Adolescente Tímido" de Sergio Raga





La Chaqueta 2

El joven con el dolor en el alma se quitó la hermosa chaqueta y la entregó al malandro quien le hundía el cañón del revolver en un costado del estómago.
Después de hacerlo el joven vio como el ladrón se alejó con su chaqueta de la manera más descarada, sin temor, como si estas le perteneciera legalmente.

Acudió a la administración del Mall para ver si se podía hacer algo, pero lo único que logró fue ver el video de cuando lo asaltaban.

_Lo sentimos mucho joven, pero esto pasa muy seguido y a este en especial no lo hemos podido capturar. Mejor que se olvide de su chaqueta.
_Gracias señor.
Dijo el joven con la angustia y tristeza en su rostro y salió de las oficinas con rumbo a su casa.
Mientras tanto el ladrón caminaba con rumbo a una bodega luciendo su linda chaqueta recién adquirida con el sudor de su malnacida existencia.
_¡Hola cabrones!
_Hola tu madre, ahí esta el jefe y pregunta por todos, solo faltabas vos, vamos que nos tiene unas indicaciones y esta como la gran puta.

Entraron en el cuarto contiguo y por detrás de un escritorio se encontraba el manda más, este al ver llegar a sus subalternos solo elevó la vista por encima de sus lentes oscuros y una vez todos en el lugar, el silencio se apoderó de la oficina esperando las indicaciones del jefe; pasaron unos minutos esperando que el jefe dijera algo, todos estaban acomodados en silencio, quien estrenaba su chaqueta no dejaba de disfrutarla deseando todo esto terminara para así poder presumirla, entonces el jefe se colocó de pié y se dirigió a sus secuaces. 

_Bueno cabrones, hoy llegará una mercadería muy importante la cual nos dejará buena plata.
_¿De qué se trata jefe? Dijo alguien, pero el jefe simplemente lo ignoró.
_Escuchen bien, necesito que uno de ustedes vaya a la bodega de la calle 52; ya sé que es muy peligrosa y que es una restringida para nosotros, por eso les preguntaré: ¿Quién tiene los huevos para ir?

El silencio de nuevo se hizo presente, pues todos sabían que aquel lugar de la entrega era sumamente peligrosa por ser madriguera de la pandilla enemiga de esta.

_Bueno mariquitas, ¿qué putas pasa nadie tiene huevos, tendré que ir personalmente o qué?

Nadie dijo nada. Mientras esto se llevaba a cabo aquel seguía con la emoción de la chaqueta, por tanto el jefe se le quedó viendo, esto llamó la atención del resto y entonces todos voltearon a ver al dichoso.

_Bonita chaqueta. Es una muy cara.
_¿Le gusta jefe?, yo creo que sí, la acabo de conseguir.
_Pues no se hable más, vos irás por la mercadería.
_¡Síiii! Gritaron sus compinches.

El elegido quien no escucho nada y por agradar a su jefe aceptó la misión.

_Claro jefe cuente con ese trabajito.
_Así me gusta, esto es lo que necesita la organización gente con huevos.
_¿Y qué tengo que hacer jefe?
_Lo que dije, irás a la bodega que está en la calle 52 y recogerás mi encargo, cuando lo tengas regresas de inmediato. Eso es todo.
_¡Qué, la 52 jefe! Pero...
_Nada de peros, vas o aquí te lleno de agujeros la linda chaqueta.
_¡No, mi chaqueta nueva no! Está bien iré. Dijo resignado.

Se levantó la sesión y este salió con rumbo hacia la calle 52, rogando a la Santa Muerte que evitar se encontrara con sus enemigos mortales.

_La próxima es la 52, creo que no hay nadie, debo aprovechar. Pensó.

Y caminó hasta la bodega indicada. -Mierda ¿por qué elegiría el jefe esta bodega que queda justo en este maldito barrio? Ojalá y no me vea uno solo de estos hijos de puta. 

Caminó con mucho miedo y al pendiente de no ser sorprendido por uno de los miembros de la otra pandilla. -Gracias Muertecita, ya estoy en la bodega indicada ¿y ahora qué?
Entonces se escuchó los sonidos de las viejas y oxidadas bisagras de una de las puertas de la vieja y abandonada bodega, por ello había sido elegida a pesar de que en la 51 era una de las calles que les pertenecía a la mara enemiga.

_¿Quién eres vos, qué estás haciendo aquí? se escuchó una misteriosa voz que provenía del otro lado de la puerta oxidada.
_Vengo de parte del Escorpión por un encargo.
_Entrá imbécil que no te vean los de la pandilla de la calle 51.
_Permiso, ¿por qué eligieron esta bodega?
_Por lo mismo estúpido, para que nadie sospeche, además, ya sabes que ni la policía entraría a este sector. 
_Sí, el que entra no sale con vida ¿verdad?
_Esas son culeradas. Ven, sígueme. Linda chaqueta, es de las caras ¿verdad?
_Sí, jejeje, lo sé, la acabo de conseguir.
_Aquí esta el enviado del escorpión jefe.
_Que entre.
_Entrá y suerte amigo.
_Permiso...
_Entrá cabrón.

Tímidamente entró, pues no sabía si quien estaba adentro era peor que los mismos de la mara de este sector, caminó y se colocó hasta donde le indicó quien lo esperaba, a los costados del jefe varios tipos tatuados con escopetas en las manos. El jefe ordenó con una mueca que lo revisaran.

_¿Vienes armado?
_No.
_Solo trae esta arma de juguete jefe.
_Una de juguete, acaso eres un completo imbécil.
_Yo creo que sí jefe, pues venir a este sector vedados para ellos, sin armas y con esta linda chaqueta, eso solo lo haría un completo idiota.
_Es cierto, jajajaja, muy buena estrategia la del Escorpión. A propósito, bonita esa chaqueta, quítatela.
_¡Cómo!, ¿mi chaqueta?, por supuesto que no.

Una vez dicho esto, se escuchó el sonido de las escopetas apuntándole.

_¡Woo, woo! Esta bien, solo fue un reflejo, no hay problema, ahora me la quito jefe. Aquí la tiene.

Le entregó la chaqueta al jefe con la misma expresión en el rostro de a quien se la robó.

_En verdad que es linda la chaqueta, es fina y a de costar una fortuna. Muy bien pensado escorpión, aquí nadie sospecharía que llevas la encomienda. Vos, dame tu navaja.
_¡Hey! navaja, ¿ha dicho navaja, para qué la quiere?

De nuevo se escuchó el sonido de las armas, el jefe no hizo caso a lo que dijo el enviado por el Escorpión y una vez con la filosa navaja le hizo una quirúrgica cortada por la franela afelpada de la chamarra, metió en ella el encargo y después dio la orden de que la cocieran.

_Ahí tienes tu chaqueta, ahora vale mucho más, jajaja. Pero si la pierdes la pagaras con tu vida, te despellejaré y después te deshuesaré y si aun sigues con vida te mato. En esta linda chaqueta llevas una fortuna. Ahora lárgate. 

Y se escuchó lo oxidado de la puerta mientras se cerraba por su espalda.

_Maldita sea me han jodido mi chaqueta, ¿qué meterían en ella que valga tanto? ¿Estará algón malparido de la otra mara de la 51. Mejor me voy. 



Continuará...






jueves, 28 de diciembre de 2017

Los días más lindos


Los días son lindos si los comparto contigo,
no quiero imaginar como serían 
si no te tengo aquí a mi lado.

Los días son cortos 
si tus besos son largos
no quiero despegar mis labios 
jamás de los tuyos.

Los días serían eternos si no te vuelvo ver,
no quiero imaginar esa agonía 
de no tenerte a mi lado 
todo un día entero.

Los días son brillantes 
aunque no salga el sol
porque esa luz y ese calor 
me lo dan tu amor.

Los días son lo más lindo que me ha dado Dios
porque me los entregó en tus caricias mi amor.

Los días tienen veinticuatro horas 
y los años trecientos sesenta y cinco días 
que no sabría como vivirlos si me faltas tú.

Los días más lindos 
han llegado a mí tomados de tu mano
y los he disfrutado caminando a tu lado.

Los días serían eternos 
y me llegaría la vejez 
si me abandonaras y te alejas 
llevándote contigo mi amor.

Los días más lindos 
no se terminan al llegar la noche
porque juntos vemos 
a las estrellas felices nacer
destellando y destilando amor.

Los días más felices 
yo te los entregaré si prometes
quedarte a mi lado por la eternidad.

Los días son increíbles,
jamás imaginé que lo diría
porque algo me faltaba 
y lo que me faltaba eras tú.

Llegaste tú y todo en mí cambió, 
la felicidad me llegó 
adentro de un corazón y me robo mi razón.

Me siento contigo a mi lado
como se siente un niño 
cuando recibe sus regalos 
para su cumpleaños y para navidad,
te lo puedes imaginar.

Así me siento yo 
con tanto amor
que me llega de ti cada día. 
Con tu presencia mi amor.





Miénteme


Cuéntame si te acuerdas de mí,
si piensas o sueñas con otro,
si no recibes ni un poco de amor,
regresa mi amor, 
yo tengo intacto el mío para ti.

Cuéntame si ya me has olvidado 
o me has cambiado.

Cuéntame si no extrañas ser amada
como te amé tanto tiempo yo.

Quiero saber mucho más de ti
aunque el saberlo me duela en el corazón
pero deseo tanto saber de ti
aunque eso me cause solo dolor mi amor.

Veo en los rostros de quienes me miran
como se conduelen por ver mi dolor,
que no logro disimular 
y es que te di todo mi amor
que hoy solo quiero saber más de ti
aunque saberlo me haga morir.

Afuera brilla el sol con todo su esplendor
mientras que adentro de mí 
hay tremenda tormenta y un enorme dolor, 
que me causa en el corazón un duro ardor
y quiero llorar, para desaguar las aguas 
de la tormenta que me ahogan 
e inundan a todo mi ser.

Cuéntame si me extrañarás, 
miénteme y ten piedad 
de este que te entregó todo el amor 
que tiene en su ser.

Ahora supe que sufres de desamor, 
regresa mi amor,
tengo aun tanto por entregarte, 
cosas que son tan hermosas.

Cuéntame como yo te cuento 
cuanto te espero y desespero.
Cada canción que escucho 
me traen recuerdos de nuestro amor de ayer.
Cuéntame si por un segundo te acuerdas de mí.

Miénteme si es necesario, 
ten piedad de quien tanto te amó.

Si sufres por falta de amor, 
no lo pienses más y regresa
aun tengo tanto por entregarte mi amor,
cosas tan hermosas 
que aún no le puedo dar a otra mujer
que no seas tú.




Mejor


Mejor.
Mejor será que me divida,
olvidar esa mirada que me fascina.

Mejor. 
Mejor será que me resigne
a no volver a contemplar 
esos lindos ojos negros.
A olvidar el perfume de tu cuerpo.
A olvidar tu presencia y tu fragancia.
A olvidar el hechizo que me causa tu deidad.
A olvidar nuestras noches de pasión hasta el amanecer.
A olvidar todo el ritmo de tu cuerpo tan sensual.
A olvidar el palpitar de tu corazón sobre mi pecho. (mi piel).

Mejor.
Mejor es resignarme a no verte jamás. (nunca más).
Porque tengo una mujer que no merece recibir migajas.
Porque no merece divida mis horas de amor. 
Porque no merece entregarle solo lo que me sobra,
migajas de mi corazón.
Por eso, sé que es lo mejor, 
olvidarme de ti mi amor.

Mejor.
Mejor es regresar con esa mujer 
que me entregó su amor sin condición, 
que se desvela mientras la traiciono.
No es tan divina como tú, 
pero su corazón no tiene comparación.
El tiempo le cambio lo que hoy en ti busco,
pero lo que hay en sus sentimientos 
no los encuentro en los tuyos.

Mejor.
Mejor es que me olvides, como yo lo haré.
Mejor es que terminemos con esta traición, 
me duele el corazón 
ver su alegría cuando vuelvo cada día,
no importa si en mi piel 
me acompaña el perfume de la traición.
Sé que lo siente y resignada se calla.

Mejor.
Sé que es lo mejor, tú aventura, ella amor que perdura.
Sé que es lo mejor, tú pasión, ella entrega total.
Sé que es lo mejor, tú belleza pasajera, 
ella, belleza que perdurará en su corazón.
Sé que es lo mejor, tú amor de ocasión, 
ella amor para la eternidad. (posteridad).
Sé que es lo mejor, tú vana ilusión, 
ella la reina de mi corazón. (mi hogar).
Sé que es lo mejor, lo nuestro es para unos meses, 
ella, hasta que la muerte lo decida.

Mejor.
Mejor es regresar con esa mujer 
que se desvela mientras la traiciono.
No es tan divina como tú, 
pero su corazón no tiene comparación.
El tiempo le cambio lo que hoy en ti busco
pero lo que hay en sus sentimientos 
no los encuentro en los tuyos.

 

La Chaqueta


Un joven caminaba por las calles de la ciudad sin rumbo y con unos cuantas monedas en su bolsillo, producto de su honesto trabajo, cada vez que paseaba por aquel lugar se acercaba a un local comercial con ropa exclusiva que con seguridad él no podría jamás comprar, pero aún sabiendo que no le era posible comprar en tan exclusiva tienda, le gustaba acercarse a ella, ver a las vitrinas y con esto soñar como se vería con esa linda, lujosa y cara ropa. Esta vez de nuevo se acercó y admiró lo que sus ojos veían y su corazón deseaba, mientras admiraba y deseaba una de las señoritas dependientes de la tienda se abría camino por entre los maniquís y una vez estuvo al lado del maniquí que daba hacía la vitrina, el más cercano a la vista de los transeúntes empezó a desvestir el que ella había elegido, por cosas de la vida el que estaba precisamente en frente del joven, a pesar de que la chica era una mujer muy hermosa y sensual los ojos del joven quedaron prendidos en la prenda que ella le colocaba al maniquí elegido, se trataba de una chaqueta de cuero, de color negro, con una franela afelpada en el interior de ella; la chica se esmeró en dejar bien colocada la delicada y linda prenda, el chico no podía dejar de verla, hasta el día de hoy nunca antes hubo otra prenda que le atrajera de esa manera, la chica a la que le gustó el chico se movía de una manera tan sensual, se agachaba, se colocaba de lado, hacía lo imposible para que el joven la viera, pues, según ella era e ella a quien él veía con vehemencia, pero no era a la hermosa dependiente de la lujosa tienda la que tenía al muchacho como ido, como en otra dimensión, como sin importarle nada de lo que pasara a su alrededor, para él solo existía en ese momento la chaqueta. La señorita aún creída que ella era la atracción para quien veía la vitrina se alejó por unos minutos, los que necesito para ir por el cartel con el precio de la chaqueta, mientras regresaba observó al chico aún en el mismo lugar, ella caminó como si fuere una modelo sobre pasarela, también elevó sus no tan pequeñas bubis, las cuales resaltaron y cuando estuvo al lado del maniquí fingió que se le cayó el rotulo para agacharse y así dejar a la vista el chico sus hermosas bendiciones naturales, lentamente se puso de pie y dando la espalda al joven para que este observara las muy abultadas nalgas y esas lindas piernas, así como su diminuta cintura colocaba en el pecho del maniquí sobre la chaqueta el cartel con el precio; cuando hubo hecho esto, se sonrió con el chico para darle la oportunidad de que este ahora la abordara, pero el joven no pudo ver la insinuante sonrisa pues lo que veían sus ojos era algo increíble, algo que no podía creer, era un milagro por su insistente visitas a esa tienda. Este sin pensarlo y con ansiedad en él ingresó en la tienda, la chica al verlo entrar con tanta prisa sonrió satisfecha pues, sus movimientos sensuales de hembra en celo y coquetería dieron resultado. 

_Yo lo atiendo, es mi cliente.

Dijo muy segura a otra de las lindas dependientes quien ya se acercaba al presunto comprador muy emocionada pensando en la comisión de cada venta que no eran despreciables. La compañera de la que le modeló al cliente se regresó a su lugar un poco molesta.

_Hola, ¿en qué te puedo servir? Dijo la señorita sonriente, pensando en que diría el joven para conquistarla, pues, las puertas del amor estaban de par en par.
_Perdón señorita, pero, ¿es cierto? Dijo el incrédulo joven.
_Pues claro que es cierto. Dijo la joven arreglando su diminuta falda.
_¡Wao! no me lo puedo creer, creí que estaba soñando.
_No, para nada, no estás soñando, es la pura realidad, ¿qué me dices?
_¡Qué me la llevo!
_Pero salgo hasta las siete. ¿Me esperas o regresas por mí?
_¿?egresar?, estás loca, si me voy me puedo perder esta tremenda oportunidad, la quiero ahora mismo.
_Pero. Esta bien, espera un momento, veré que me invento para que me dejen salir ahora.
_Salir ahora, ¿de qué me hablas? Dijo un joven con la cara de quien dice ¿qué pasa aquí?
_Si, salir, ¿no me estás invitando a salir? Dijo la joven mujer con la duda en el rostro.
_No, claro que no. Yo hablo de la chaqueta.
_¿De la chaqueta? ¿Qué chaqueta? Dijo la chica molesta.
_Claro, era de suponer que te habrías equivocado, yo sabía que no podría ser cierto. Dijo el otro desilusionado.
_Un momento, ¿qué pasa aquí, de qué diablos has estado hablando todo este tiempo, qué es lo que no podrías creer y creías que era un sueño y todas esas cosas que me has dicho?
_Pues de la chaqueta.
_¿De qué chaqueta, diantres? Dijo molesta.
_¿De qué chaqueta? pues de la que has colocado en el maniquí, la que esta rebajada con el 75% de descuento, es eso lo que no me lo puedo creer. Me la llevo ahora mismo.
_Ah, es eso, la maldita chaqueta, de eso has estado hablando todo este tiempo. Dijo con desilusión la linda chica.
_Pues claro, ¿de qué creías tú qué hablaba?
_Nada, no me hagas caso, ahora te atienden. Lisa el cliente es todo tuyo. Grito la chica mientras caminaba con la moral hasta el suelo.
_Gracias amiga.

El chico salió del almacén con su compra y con la ansiedad de llegar a casa para ponérsela y con ella ser la envidia de sus amigos. Ya en casa la extrajo de la bolsa y se la colocó y con ella se paró frente al espejo, la chaqueta increíblemente le sentaba muy bien, como que fue hecha para él.

_Que linda chaqueta hijo, te quedo muy bien, como si fue hecha para ti,
_¿Verdad qué si madre?
_Te habrá costado una fortuna, pues se ve que es una prenda muy cara.
_Es una chaqueta para millonarios madre, pero por algún motivo que no entiendo estaba super rebajada y por eso la pude comprar. Ahora voy a lucirla a los cuates ya vengo.
_Con cuidado hijo y no te la vayan a robar. Dijo la madre angustiada a su hijo quien salió da la casa con la emoción a flor de piel.

Al cabo de un mes de aquella ganga el joven andaba por el Mall en misión de compras, mientras caminaba con los paquetes de las compras y caminaba por los pasillos del lugar observando como siempre vitrinas y luciendo su lujosa y linda chaqueta, se le acercó un tipo y con la excusa de preguntar la hora y mientras este buscaba su reloj para entregarle al desconocido la hora, este se le acercó mucho y le colocó al estómago una pistola y muy bajito le dice.

_Escucha hijueputa, ta vas a quitar esa chaqueta y me la vas a entregar, lo harás de una manera natural como si fuéremos los mejores amigos y me la darás de la misma manera, ¿entendiste?
_Pero mi chaqueta, ¿no quieres alguna otra cosa, las comparas por ejemplo, mi celular, mi billetera?
_No cerote, quiero esa chaqueta, lo que llevas en tus compras es una porquería, tu celular debe de ser otra porquería y lo que tenes en la billetera será una miseria, en cambio esa chaqueta se nota que es carísima. Te la quitas ahora mismo y me la entregas o te mato.

El joven con el dolor en el alma se quitó la hermosa chaqueta y la entregó al malandro quien le hundía el cañón del revolver en un costado del estómago.
Después de hacerlo el joven vio como el ladrón se alejó con su chaqueta de la manera más descarada, sin temor, como si estas le perteneciera legalmente.




Continuará...





martes, 26 de diciembre de 2017

Es verdad


Es verdad, 
que sin ti no soy feliz,
que sin mí no eres feliz.

Es verdad, 
que no hay nada que decir 
para corregir 
el rumbo que tomo nuestro amor.

Es verdad, 
que mi vida y la tuya están vagando
sin amor y sin rumbo, 
perdidos en algún lugar 
esperando escuchar un perdóname.

Es verdad. 
que la vida ya no es vida 
sin tu amor y sin mi amor.

Es verdad, 
que mi compañía hoy es la desesperación
y que la tuya 
es encontrar el camino de vuelta a mi amor.

Es verdad, 
mira lo que son las cosas, 
hoy que estamos lejos y separados,
deseando otra vez recuperar nuestro amor
por sufrir de desamor, por un error, 
maldito orgullo.

Es verdad, 
que al igual que yo, tú eres infeliz,
que quieres regresar 
y que también yo quiero que regreses
al hogar.

Es verdad, 
así son las cosas del amor 
y te perdono, 
regresa a casa pronto 
mi amor.

Es verdad, 
que sigo enamorada y esperanzada 
de que pronto vuelvas, 
no hay nada que reprochar 
fue nuestro error,
cosas del amor.

Es verdad, 
que sigues en la esquina 
esperando llegue el valor 
para regresar al amor.

Es verdad, 
que los dos nos equivocamos 
y no nos importó, 
maldito orgullo.

Es verdad, 
que solo tú eres el verdadero amor, 
que yo soy el tuyo 
y que estamos distanciados, 
perdidos y sin rumbo al amor 
por nuestro error.

Es verdad,
que hoy te extraño y te quiero más
que me extrañas y me amas mucho más,
maldito orgullo que dañó el amor.

Es verdad,
que cada madrugada me invade el frío
que abrazo la almohada 
para imaginar que es tu piel y encontrar tu olor
y el calor, cómo te extraño, 
maldito orgullo.

Es verdad,
que fue error de los dos
para disfrutar de un poco de libertad
pero fue peor la soledad,
no pude olvidar tus besos, no pudiste olvidar
mi calor, mis besos, mis caricias,
regresa pronto mi amor, deja esa fría esquina
crees que no te veo y te espero
siento el mismo frío que tiritas tú, 
maldito orgullo.

Es verdad,
que esta vida ya no es vida sin tu amor
que los dos nos equivocamos,
pero revoquemos este error 
y regresa a casa mi amor
nada que reprochar, 
doblegaremos los dos al maldito orgullo
que nos separo hace un año atrás.

Es verdad,
ni tú ni yo mentimos, 
lo que sentimos ayer era verdadero amor,
mi cuerpo con cada poro esperan por los tuyos
quieren tu calor y tu olor, el sabor salado
en cada madrugada al despertar para ser amada.

Es verdad,

esa es la verdad, sigo enamorada, sigues enamorado,
deseando como yo despertar a mi lado,
desayunar en la cama el mejor manjar 
que lo da mi cuerpo y me da tu cuerpo,
sin uno no somos nada.

Es verdad,
son las cosas del amor 
que se deja doblegar 
por el maldito orgullo,
estaba equivocada y tú desesperado,
pero ahora estamos 
mucho más desesperados
por reencontrar y recuperar 
el tiempo perdido;
deja esa esquina y yo abriré la puerta
sin que tengas que llamar, 
ven empecemos de nuevo a amar.

Es verdad, 
hagamos de lo nuestro un nuevo amor
y juntos derrotemos este orgullo
que un día doblegó a nuestro amor,
nada que reprochar 
solo fue una equivocación
por no hablar a tiempo 
y dejar un momento para la libertad 
que todos necesitan en algún momento.

Es verdad, 
lo sé, es la verdad, 
esta vida es desesperada 
y equivocada si tú no estás,
si yo no estoy, nos necesitamos, 
esa es la verdad.




Insaciables ganas de ti


Siento una insaciable ganas de ti,
de tenerte entre mis brazos 
y besar toda tu piel,
hacer el amor eternamente
como si nunca nadie lo hará otra vez,
así quiero hacer el amor contigo.

Siento una insaciable ganas de ti,
no diferenciar entre amor y sexo,
que se encienda la pasión y dejar salir
los sueños prohibidos para menores,
dejar que la imaginación tenga libertad
no atar nada a lo prohibido,
dejarte y quedarme sin aliento, 
sentir que las fuerzas me abandonan
y creer que moriré haciéndote el amor.

Siento una insaciable ganas de ti,
algo que nunca antes con otro sentí,
esta furia de amar que tengo hoy es por ti,
quiero que me encuentres 
en el más lejano rincón, en el desván de tu corazón 
y ahí me ames con desenfrenada pasión,
quiero contigo hoy hacer el amor.

Siento una insaciable ganas de ti,
recuerdo cada regreso 
cuando sobre mis ropas me acaricias 
y me enciendo y enloquezco,
esto me provoca esta insaciable ganas de ti.

Volver a sentir ese rico sabor de tu sudor,
volver a sentir esas sensaciones debajo de mi piel,
volver a elevarme hasta lo más alto con cada embate,
volver a ser la mujer que nunca antes de ti fui,
volver a hacer el amor 
que no hemos hecho más que en mis sueños húmedos.

Cada que llego a mi casa 
con las caricias tuyas sobre mi ropa,
las mismas que llegan mojadas por ti,
las mismas que quieren desvanecerse 
a cada caricia sobre ella,
dejar al descubierto toda mi piel 
para saciar esa insaciable ganas de ti,
quiero ser tu esclava 
y encadenarme a tus caricias, 
cómo lo imagino mi amor.

Siento una insaciable ganas de ti,
quiero que me hagas al desnudo el amor,
ya no quiero que mis ropas 
me cuenten cada noche tan linda sensación,
quiero sentirlas sobre mi piel 
por dentro y por afuera,
ser una hembra en libertad,
saciar mis más sutiles caricias
las que por ti cada noche me hacen vibrar,
ya no quiero solo imaginar
otra cosa más que hacer contigo el amor.

Siento una insaciable ganas de ti,
quiero sentir en carne viva cada caricia,
no tiene que ser perfecto, 
mejor si practicas y replicas cada caricia equivocada.

Para mí será todo un placer 
esperar hasta que seas el perfecto amante,
no me importa que tardes una eternidad.

Quiero ser la pizarra 
donde repitas más de cien veces la lección,
desgasta la tiza sin usar borrador, 
repite una y otra vez cada lección,
no tengo prisa por que aprendas y sea perfecto, 
he esperado tanto tiempo
que no importa que seas inexperto o imperfecto.

Siento una insaciable ganas de ti,
pero tiene que ser justo ahora, es urgente;
ya no quiero seguir celando a mi ropa,
mi piel no desea estar más cubierta, vestida elegantemente,
solo desea estar al desnudo y brillar con tus caricias,
las conocidas y las que inventaremos juntos,
estar en ti y tu en mí, quiero hacer el amor.

Insaciables ganas de ti por descubrir 
lo que cada noche solo imagino y sueño,
dejar en libertad la imaginación, 
lo que harán nuestro amor y el sexo.

No necesariamente tiene que ser perfecto, 
prefiero sea imperfecto,
que te equivoques mil veces 
para volver a intentarlo a cada minuto de nuestra vida.

Esperaré si es necesario una eternidad
y que estas insaciables gansa de ti 
no terminen nunca.

Insaciables ganas de ti, 
de amarte al desnudo, 
de ser una hembra en total libertad 
al hacer el amor.



Aprendí y soy feliz


Será difícil, será doloroso, 
será casi imposible, 
pero juro que lo intentaré 
y algún día aprenderé; 
me enseñaré a olvidar 
como un día aprendí 
a querer y a amar.
Prometo que aprenderé
y seré feliz.

No sé como haré para lograrlo 
pues hay tanto por recordarlo;
el primer día que lo vi y me sonrió,
el primer día que se acercó y mi mano la tomó,
el primer día que sentí sus caricias sobre mi piel,
el primer beso que me recorrió toda la piel, 
será el más difícil de olvidar, 
pero me enseñaré, aprenderé
y seré feliz.

Caminaré en solitario por muchos años
pues no quiero pasar otra vez 
una decepción, otra traición, que desilusión 
compartir al que fue tu primer grande amor
con otra mujer.

Tengo que aprender
a seguir mi camino sin su amor,
tengo que olvidar su linda sonrisa
y aquellas deliciosas caricias,
tengo que aprender a defenderme
en solitario.
Si es necesario prefiero morir,

No quiero sentir de nuevo 
esta agonía de verlo cada día 
y no tenerlo conmigo, 
no sentir el latir de su corazón 
al tomar mi mano,
a besar un cuerpo sin calor y sin amor
porque este ya le pertenece a otra mujer,
estará conmigo y a mi lado 
pero su mirada y pensamientos
estarán con ella.

Aprenderé 
porque me enseñaré 
por las buenas o por las malas 
y de nuevo seré aquella mujer,
viviré de nuevo la vida, sonreiré
y al cielo miraré 
y en él las nubes grises se habrán alejado,
el azul y el blanco con los dorados rayos del sol
me dirán que aprendí muy bien mi lección.

Y entonces volverá a mí aquella mujer
esa que antes de ti 
supo vencer sus miedos en silencio y soledad,
no cambiaré, ni permitiré 
que otro venga y me haga una nada.

Hoy aprendí que fue mejor estar sin él
que hoy sus caricias y sus besos 
los disfruta otra mujer,
otra mujer que un día 
tendrá que aprender lo que yo hoy aprendí...
A vivir sin ti.



jueves, 21 de diciembre de 2017

My Way (las canciones de mi vida)


Si he vivido bien o mal, esto no le importa a nadie, al fin de cuentas es mi vida.

Si he tenido una vida emocionante o aburrida, intrépida o reservada, si lloré o si reí, si amé o aun no, esto no es de la incumbencia de nadie, es mi vida y la vivo como me plazca. 

Si al llegar el final me arrepentiré o no lo haré, este solo será mi problema, de nadie más, por ello cada quien vive la suya, pero si alguien quiso vivir su vida a través de la mía un tono fue, desperdició la suya por estar intentando vivir la mía y para cuando le llegué su fin se cuestionará por qué no vivió la suya propia, mientras que yo... 
Si fue mala o buena, estaré en paz conmigo, pues al fin del camino lo vivido fue a mi manera.

Si amé o dejé de amar, si gané o si perdí, si caminé un largo camino o deje de hacerlo por cualquier motivo esto solo me viene bien a mí, porque yo así lo decidí, sé que tuve desaciertos pero fueron a mi parecer muy pocos, por eso habló poco de ellos, sin embargo a pesar de que no he vivido al cien por ciento, estoy satisfecho porque lo que hice o deje de hacer fue a mi manera, no copié a nadie ni permití que me copiaran y si lo hicieron fue a mis espaldas.

Sí ayudé o no a otros, creo que sí y lo hice sin esperar nada a cambio porque mi amistad no tuvo precio, no estuvo en venta, estuvo ahí para quien la necesito, si se aprovecharon de ella, o si no la valoraron, o si de mi se burlaron, un día comprenderán que fue suyo el error, pero yo estaré en paz conmigo y seguiré siendo el mismo, seguiré mi camino sin claudicar, pero respetando mi manera de ser, por que fui, soy y seré alguien que vive la vida a su manera.

Sí tuve amigos y fueron pocos, fueron elegidos, fueron escudriñados, fueron minuciosamente audicionados pues, no deseaba a mi lado tipos que solo buscan de mí cuando tengo y para cuando no tengo se alejan en busca de otro que les de lo que yo ahora ya no les puedo dar, son sabandijas, son parásitos que como los microscópicos son dañinos para la salud, por eso los que aun están a mi lado son pocos pero sin duda los mejores, son con quienes puedo contar sin ver, se que ahí están y estarán y si el destino los llevó lejos de mí, en pensamientos y oraciones se que con ellos cuento y saben por qué, simplemente porque ellos también al igual que yo aprendieron a vivir a su manera, sin esperar recibir nada a cambio cuando dieron. Bien por ustedes mis amigos, nos encontraremos en el mismo lugar al final de este camino que se llama vida sin olvidar que para vivirla deberá y debió ser a la manera de cada quien.

Ahora lo sé y no me arrepiento, me tocó vivir con una cruz que al principio me pesó, y mucho, me causó muchos dolores, pero con el tiempo aprendí a soportarla, aprendí a convivir con ella, sé que en mi andar muchos me criticaron, me gritaron débil, pero pobres tontos, si ellos cargaran solo por un minuto mi cruz al instante caerían y no se levantarían jamás, como tantas veces lo hice yo y si tengo que hacerlo otras mil veces más no lo dudaré, cuando caiga de nuevo me levantaré, por que la vida, mi vida, la he vivido y la viviré siempre a mi manera. 

Ahora que hago mi inventario hasta el momento nunca, jamás he cuestionado al Ser Supremo un por qué, seguro que fue benévolo conmigo, que mi deuda seguro era mayor para lo que ahora estoy pagando; lo que si aprendí y lo que agradezco, es que se me permitió vivir a mi manera.

Tuve una familia muy unida y digo tuve porque algunos ya se adelantaron, pero los que me quedan siguen a mi lado, nos apoyamos sin prejuicios, nos amamos como nos lo enseñaron y en los momentos difíciles y los alegres, los festivos y los no, siempre conectados y unidos nos encontramos, esta es la herencia que ahora les dejo a mis hijos y para que no pierdan el rumbo les entregué una brújula que siempre señala el regreso hacia mi hogar.

Ahora sé; que si sufrí, también fui feliz; que si lloré, también reí; que si amé, también fui amado; que si ayer tuve mucho, hoy tengo poco, y que mañana volveré a tener mucho más que al principio; que si respeté a mis padres, hoy mis hijos me respetan a mí; que si no tuve tiempo para algo, hoy me sobra el tiempo para todo; que si escupí al cielo en la cara me cayó, pero me limpié y aprendí a no escupir nunca más al cielo para eso esta el suelo; que si enfermé, fue por un corto tiempo y mi salud duplicó aquel tiempo en cama; que si un día fui un niño miedoso y consentido hoy soy un hombre generoso y temeroso de Dios pero también muy respetuoso; que no tengo nada, pero que tengo mucho más que ayer; aprendí que para levantarse hay primero que caer y que una vez en pie miraré con cuidado a la pequeña piedra que me tumbó y no la patearé, mejor la guardaré para que el que viene atrás no caiga al igual que yo; todo esto que escribo es un breve resumen de como aprendí a vivir la vida y que siempre fue y será a mi manera.

Es cierto que me apasiona la música, pero también es verdad que por esa pasión aprendí a enamorar y que una vez enamorado aprendí a escribir versos con más sentido, con más dulzura y sentimiento; hermosura fue la Diva que por ser como soy Dios me regaló, es mi compañera en las buenas y en las malas, no por que lo diga un contrato sino por que lo dice el más grande de los sentimientos que es el amor. Bendito Dios por darme este maravilloso sentimiento que llevo en mi corazón para una mujer y para el que me lo pida, si lo hace a mi manera seguro se lo daré sin esperar nada a cambio, tal vez pediré solo un poco de amor como el que ahora le doy. 

Una buena amistad es a veces mejor que el mismo cariño de un hermano, por eso, a mis hermanos, a mis hijos y a mi esposa los veo como eso, los mejores amigos que la vida me dio, nos entendemos sin temores, sin rencores, como lo harían los mejores amigos, sabes que no miento, pues quien no ha amado a su mejor amigo, sea este un humilde perro o un gran hombre, y es que, para ser un gran amigo se necesita primero ser un gran hombre.

En resumen y para no caer en lo tedioso, debo solo repetir; que si mi vida fue buena o mala, si fui criticado o admirado, si fui amado u odiado, si fui seguido o fui seguidor, cualquier adjetivo calificativo que me regales será el mejor, pues todo lo hasta hoy vivido fue vivido a mi manera, nada será mejor, es lo mejor. 

Y para quien esto lea, si quiere seguir un buen consejo, le digo que viva su vida a su manera y así al final de su andar nada se reprochará, pues si ganó o si perdió a nadie le quedó en deuda por que vivió como se debe y es lo mejor... Y esto, siempre será; que cada quien viva a su manera. 



Inspirado en la canción: My Way. de Paul Anka.



Mi amiga la Vaquita


La noche anterior Adalberto conoció a una linda chica de nombre Brenda, con quien bailó toda la noche, ambos se veían muy entusiasmados el uno con el otro que Adalberto la invitó a salir la próxima semana pero Brenda fue honesta con él y le dijo que solo podrían ser amigos pues, ella tenía novio y que en esta oportunidad si había bailado con él era por que su novio no la había podido acompañar, esto entristeció mucho a Adalberto pero agradeció mucho su honestidad. Pero tampoco fue motivo para no continuar disfrutando de la fiesta por los quince años de la hermana de una amiga en común de ambos, Adalberto y Brenda no se sentaron para descansar ni un minuto, bailaron hasta el cansancio y hasta que la fiesta concluyó. Al despedirse ella le ofreció su mano, pero Adalberto le besó la mejía.

_¿Te volveré a ver un día, aunque sea como amigos?
_No lo sé, quien sabe y a lo mejor. Tenemos una amiga en común y de pronto nos reunimos en otra fiesta, siempre y cuando no venga con mi novio. Adiós, me gustó mucho bailar contigo.
_A mí también.

Y como el cuento de la Cinderella todo terminó, Adalberto regresó para su barrio en su calabaza, aunque en realidad era una cucarachita sesentera.

A la mañana siguiente con el cansancio en el cuerpo, el desvelo en los ojos y los pensamientos puestos en Brenda, la chica con vestido celeste, largo con aniño en el cuello de donde se desprendía una especie de triangulo que moría por detrás antes de dejar al desnudo sus caderas y la espalda completamente expuesta; esta era la imagen de la chica que le robaría el sueño por meses. Aquella fiesta de hace varias semanas seguía siendo la charla de Adalberto entre sus amigos, a los cuales ya les molestaba el mismo tema, pero para él seguía siendo como un sueño que deseaba se hiciera realidad, deseaba solo verla de nuevo, pero cómo hacerlo.

_Aló... Dijo la amiga en común de Adalberto y Brenda.
_Hola soy Adal, ¿cómo has estado?
_¡Adal! y ese milagro, cuánto hacía que no me hablabas por celular, hoy que lo recuerdo desde que terminamos ¿verdad?
_Creo que sí. ¿Cómo estás?
_Bien, muy bien, aquí preguntándome cómo estarías.
_Adal, te conozco demasiado que no me puedes mentir. ¿Por qué me estás llamando?
_Si que me conoces. Quería saber de tu amiga Brenda.
_¡Wao! Sí que te gustó ¿verdad?
_Un poco.
¿Un poco? para que me estés preguntando por ella, es porque seguro te gustó y mucho. Pues no se de ella últimamente nos hemos distanciado, pero si quieres le llamo y le cuento que tú estás preguntando por ella.
_No, no, claro que no, Olvídalo, sabes qué hablamos otro sía. adiós.
_Adiós. ¿Qué pasa conmigo, soy un completo tonto? ella fue clara conmigo, seguro estará feliz con su novio, tengo que olvidarla.

Esto se propuso Adal y aunque fue muy difícil para él se prometió no hablar más de ella con nadie, algo que a sus amigos les vino bien. Pero en su mente seguía la imagen de Brenda, pero como el tiempo todo lo borra, o al menos eso creemos, con el paso del tiempo Adal empezó a olvidarse de ella, no del todo, pero sí ya no era tan frecuente como para decir que estaba obsesionado con ella.

Al paso del tiempo, de muchas otras fiestas más, de otras reuniones en compañía de su ex y amiga de en común de ellos, un fin de semana Adal decidió ir a visitar a su abuelita, a quien no veía quien sabe hace cuanto, a la viejita le alegró mucho ver a su nieto y se extrañó el que este la visitara, pues casi no lo hacía desde que dejó de ser un niño.

_Hijo, que bonito que me has venido a ver. Dijo la abuelita de Adal, doña Beta.
_Si abuelita, ya ratos que deseaba venir a verte y recordar mis tiempos de niñez y tus deliciosas viandas.
_Pues tú di que quieres y yo lo haré para mi nieto consentido.
_Eso les dirás a todos abuelita. Jajaja.
_Sabe qué jovencito, salga a ver si encuentra a alguno de sus amigos y al estar la comida te aviso. Dijo doña Betía y sacó a su nieto.

Este afuera de la casa de su abuelita, le llegaron mil recuerdos de su niñez, de sus amigos, de sus primeras novias de manita sudada. 

_Hola Adal que rico verte por acá. Dijo Sergio.
_Hola mi hermano, ¿cómo estás?, no has cambiado nada, ¿qué te cuentas?, vamos te invito a un refresco.

Se dirigieron con rumbo hacia la tienda de la esquina, la que queda al lado contrario al Árbol de don Mario.

_Doña Blanky nos regala un par de refrescos. Para mí una orange crush y para mi amigo ¿Qué te tomas?
_Lo mismo doña Blanky.
_Ahora muchachos.
_Y entonces cuenta ¿qué has hecho todos estos meses? te veo cómo raro.
_Pues nada, todo está bien.
_No, no es cierto, cuenta para eso son los amigos.
_Bueno, te cuento, pues tengo muchos meses de no hablar de ella que siento que me vuelvo loco.

Y Adal le contó a Sergio, este lo escuchó y emocionado se imaginó a la linda chica quien le robó el corazón a su amigo de infancia, lo veía tan mal que hasta sentía pena por él.

_Cómo me gustaría ayudarte mi querido amigo, pero en estas cosas no hay nada que hacer. Sabes quizá si te presento a otra logras olvidar a tu misteriosa amiga. ¿Brenda has dicho que se llama verdad?
_Sí, pero nadie me la ha logrado sacar de mis pensamientos. Además conozco a todas las chicas del barrio. ¿A quién podrías presentarme?
_Mmmm, en eso tienes razón, pero conozco a alguien que te podría gustar o al menos te podría hacer olvidar a esta chica.
_Así ¿y quién es, la conozco?
_Pues, no sé, la verdad que no conozco su nombre, aquí en el barrio la conocemos por la Vaquita ya supondrás por qué. Jajaja. Es linda la chica, pero sabes no le hace caso a nadie, ahora que lo pienso, se ve rara, tal como tú ahora. Quien sabe y tiene algún problema parecido al tuyo y entre los dos logren hacerse compañía y les cambie la vida.
_No, no creo que sea buena idea.
_Esta niña la Vaquita es una señorita muy linda, con lindos atributos ¿sabes a lo que me refiero no? Dijo doña Blanky quien escuchaba la conversación.
_Vamos ¿qué puedes perder?
_Esta bien, pero sin compromiso y al primer mal gesto o algo parecido me retiro. ¿Ok?
_Está bien amigo, pareces un viejo cascarrabias. Vamos.
_Seguro que le gustará la Vaquita mijo.

Adal y Sergio, salieron con rumbo en búsqueda de la Vaquita.

_¿Vaquita? Es en serio, tanto así.
_Sí amigo tanto así, Jajaja, te gustará sin duda alguna, por acá nos gusta a todos, pero primero que si su novio y después de un tiempo para acá, terminaron y desde entonces quedó igual que tú.

Caminaron por varias cuadras, justo a un lugar a donde Adal no recuerda haber estado en otros tiempos y es que el bario había crecido, nuevas caras, nuevos vecinos que Adal no conocía.

_Aquí es, ya verás que te gustará mi amiga la Vaquita.
_¿Oye pero si sabes su nombre verdad, no le dirás la Vaquita o sí?
_¿Cómo crees? Lorena es su nombre. 

Llamaron a la puerta y al rato apareció la madre de la requerida.

_Buenas señora ¿cómo está?
_Sergio, qué agradable sorpresa, ya tenía tiempo de no venir, pero pase adelante.
_Le presento a un amigo, que digo amigo es casi mi hermano, hacía tiempo que no venía a visitarnos. ¿Estará Lore?
_Sí mijo ahí está, ya sabe, igual que los últimos meses desde que terminó con su novio, ojalá y esta visita le levante el ánimo. Mucho gusto, pero entre mijo esta en su casa.
_Gracias señora con permiso.

Los amigos entraron y se dirigieron a la sala, se sentaron mientras que la señora se acercó a las gradas que conducen al segundo nivel y desde allí gritó.

_Hijita aquí está Sergio y un su amigo que te vienen a visitar. ¿Puedes bajar?
_Ya bajo madre, gracias.
_Ya escucharon, ¿les ofrezco algo?
_No, nada, no se preocupe ya tomamos algo en la tienda de doña Blanky.
_Bueno los dejo en su casa, la nena no tarda en bajar y yo tengo algo en la lumbre, con permiso.

La señora madre de Lorena se fue apresurada hacia la cocina y en cosa de quince minutos apareció por las escaleras una señorita de muy buen ver, con unos jeans ajustados, en zapatillas y con una franela de color blanco sin sostén, lo que permitía ver sus firmes senos, los cuales no se movían a pesar de ser considerablemente grandes y sensuales, su rostro uno muy lindo, pero en sus ojos y su expresión una rara tristeza.

_Hola Sergio, ¿cómo estás?
_Bien Lore, vine para presentarte con un mi gran amigo, al que quiero como si fuera mi hermano y ya que aquel está en las mismas tuyas pensé se podrían apoyar, ven te lo presento. Mira él es Adalberto, mi hermano.
_¿Brenda?...





Ah, no especifiqué el por qué de su apodo. Era alguien muy linda, extremadamente linda, pero aduciré que lo de su apodo no necesita explicación alguna. Con cariño para mi amiga La Vaquita.
Ah otra cosa más, creo que ella nunca supo que le decíamos así, o sí. Eso ahora ya no importa.




 

Cuanto te amo


Por esa manera de besar
que no me deja ni pensar
es que yo te empece a amar,
me agita el corazón 
y vuelve todo mi amor en pasión
hasta escuchar de mí gritar; 
cuanto te amo.

Por esa manera de hablar
agitas mi corazón que me evita mirar
a otro que no seas tú
y vuelve a mi amor en pura pasión
hasta escuchar de mi gritar;
cuanto te amo.

Por esa manera de acariciar mi piel
enciendes mi pasión 
que hasta hoy era amor puro
y sin pensarlo me entrego a ti.
Y nublas mi razón, 
confundes a mi corazón,
me envuelves con tus palabras de amor;
cuanto te amo.

Por tu manera de mirarme
me siento una mujer deseada 
y quiero ser amada,
tus besos me trastornan
y tus caricias me desarman, 
y lo único que quiero 
es entregarte mi amor
con la misma pasión 
que me la entregas tú;
cuanto te amo.

Por tu manera de acariciar mi piel,
por tu manera de besar mis labios,
por tu manera de hablarme al oído
tan quedito lindas frases de amor
despiertas en mi a la mujer
y lo único que espero es amar y amar.
Cuanto te amo.

Por esa manera de besar
que no me deja ni pensar
es que yo te empece a amar.

Por esa manera de hablar
agitas mi corazón que me evita mirar
y pensar en otro que no seas tú.

Por esa manera de acariciar mi piel
enciendes mi pasión 
que hasta hoy era solo amor puro. 
y me siento una mujer deseada 
que solo quiero ser amada. 

Por tu manera de mirar, 
de besar y de acariciar, 
solo quiero escucharte decir. 
Cuanto te amo.



Como te amo


Veo en tus ojos 
un manera diferente de mirarme,
tristeza y soledad.

Te veo y te sonrió,
tú agachas la cabeza, 
no quieres verme sufrir,
no quieres herir a quien te entregó 
todo su tiempo y todo su amor.

Como te amo, como te amo.

Tus labios los debes de morder,
las lágrimas no logras contener
y yo sigo aquí frente a ti 
sonriente y esperando escucharte decir.

Como te amo, como te amo.

Algo que ya no volveré a escuchar,
pues cuando puedas hablar 
lo que escucharé será otra frase,
ya no habrá un. 

Como te amo, como te amo.

Los valles y montañas,
el sol y la luna
podrían hoy morir,
pero nuestro amor no deberá morir, 
este deberá seguir por la eternidad,

El azul del cielo y el azul del mar 
podrían desteñir,
pero nuestro amor no deberá morir, 
este deberá seguir por la eternidad,
pero no volveré a escuchar de ti decir.

Como te amo, como te amo.

Los valles y montañas,
el sol y la luna
podrían hoy morir,
pero nuestro amor no deberá morir, 
este deberá seguir por la eternidad.

El azul del cielo y el azul del mar 
podrían hoy desteñir,
pero nuestro amor no deberá morir, 
este deberá seguir por la eternidad,
pero no volveré a escuchar de ti decir.

Como te amo, como te amo.

Tú sigues parada frente a mí
y yo sigo aquí 
esperando escuchar de ti,
un como te amo, como te amo 
que no te atreves a musitar
porque nuestro amor 
hoy has decidido terminar.

Las flores y el rocío,
la miel y las abejas
podían hoy dejar de existir,
pero nuestro amor no deberá morir
este deberá seguir por la eternidad,
pero no volveré escuchar de ti decir.

Como te amo, como te amo. 

Veo en tus ojos tristeza y soledad
y a tus labios morder 
para no repetir y así no mentir
un como te amo, como te amo.

Yo sigo frene a ti sonriéndote
tú agachas la cabeza 
no quieres verme sufrir
no quieres herir a quien te entregó 
todo su calor y todo su amor.

Como te amo, como te amo.




martes, 19 de diciembre de 2017

Los estrenos para navidad


Desde que diciembre había empezado, apresuré las reparaciones de los pocos aparatos que llegaron para ser reparados; televisores y algunos equipos de sonido, los cuales eran los que urgía reparar pues, para las fiestas de fin de año estos deberían estar como nuevos, la demanda era grande, esto me tenía muy entusiasmado. 

Para cuando llegó el veinticuatro, como era costumbre desde que me ganaba mi dinero, solo almorcé y salí a pararme al lado del Árbol de don Mario, ahí estuve unos cinco minutos, cubriéndome del sol, pues el cielo estaba completamente despejado y el sol en su máximo esplendor, pero en el ambiente el tradicional frío, ésa rara combinación era lo mejor de estas fechas, claro está, que por aquella época aún no nos habíamos cagado en el planeta, quiero decir, que las estaciones eran puntuales y con ellas, las temperaturas que deberían ser, ni más, ni menos, todo en su punto justo.

_Ahí vienen dos micro-buses. Pensé. 

Me levanté de donde ahora estaba sentado y me acerqué a la banqueta para visualizar o escuchar al ayudante gritar el rumbo hacía donde se dirigirían, el que venía por delante llevaba otro rumbo diferente al mío, así que no le hice la señal de parada, aunque este se medio detuvo para preguntar si lo abordaría, a lo que con una sonrisa les agradecí y ellos siguieron su camino, por detrás venía el que yo esperaba, así que sin dudarlo le hice la señal de parada y este se detuvo justo en donde me encontraba esperando, el ayudante se apeó y dejó el paso libre para que yo abordara la nave que me conduciría con rumbo a la zona más comercial de mi ciudad, a penas estaría dejando la última grada y el automotor ya iba en movimiento, no había tiempo que perder para estos caballeros del servicio urbano, por suerte ya uno los conocía y siempre atento para asirse de algo que evitara la inminente caída, cosa que sería muy penosa, pues siempre en estos servicios urbanos venía más de una linda chica. b

Observé los asientos que siempre acostumbraba usar, los cuales eran; el asiento del copiloto, o los dos de atrás, uno del piloto y el otro del copiloto (si fuere hoy día ni de baboso los usaría, pues con tanta violencia contra este gremio correría el riesgo de salir herido; en aquellos tiempos nada te preocupaba. Salir de tu casa era como salir al patio de ella).

Por aproximadamente media hora y ya estaba en el centro de la enorme y pujante ciudad. 

_¡Servidos! 

Gritó el chófer y los pasajeros empezamos a descender del ruletero. Yo bajé de este con la ilusión de acudir pronto a los mejores lugares por mi estreno para esta noche. Caminé buscando de vitrina en vitrina una bonita camisa, un pantalón de lona y por último buscaría un par de zapatos o tenis; el estreno sería total, claro también la ropa interior, pero esto no venía al caso apuntarlo; caminaba y observaba, si veía algo que llamara mi atención tomaba nota mental para volver, pues de pronto y compraba algo que en otro almacén sería la misma prenda y a bajo precio o algo mucho más bonito que lo que recién veía.

_Bueno, creo que me compraré la camisa que vi en Camisas para Caballero, el jeans lo compraré en la tienda exclusiva de la marca Wrangler, aunque los Sergio Valente también estaban nice o los de Levi´s jeans. 

Entonces me dirigí hacia el almacén Camisas para Caballero y compré mi camisa, si que estaba en todo, el color, el estilo. La señorita quien me atendía me indicaba.

_Esta te queda muy bien.

Pero yo que nunca le hago caso a quien me vende, pues con tal de vender te dicen que te ves como galán de cine, aunque te veas como actor caracterizando a Cantinflas, tengo que verme por mí mismo y estar seguro de que lo que compro me gusta a mí, no a quien me lo esta vendiendo, además, por estas fechas los y las vendedoras están afanados por vender lo más rápido posible para tener oportunidad de atender a la mayoría de clientes, para recibir sus comisiones; yo me tomé mi tiempo y ya convencido que era lo que buscaba le indicaba a la chica.

_Me lo llevo. Esta sonriente me preguntaba.
_¿Te lo envuelvo para regalo?
_No, normal, es para mí, gracias.

Salía con mi paquete del almacén y me dirigía en busca de mi pantalón; en el lugar elegido, y lo mismo; que si ese te queda bonito, que ese color es cabal para tu color de piel, ojos y tanta babosada, pero yo les ignoraba hasta no estar seguro de encontrar lo que yo, buscaba. 
Y entonces llegaba la misma pregunta.

_¿Lo envuelvo para regalo?
_No, gracias. 

Ya afuera, en medio de aquel mar de personas llenas de paquetes, almacenes adornados con luces parpadeantes, alta voces en las puertas con música navideña y más de algún panzón que conseguía trabajo para estos días vestido de rojo y al tiempo que agitaba una campanita su ya bien conocida risa: Jo Jo Jo. 

Levanté la vista para ubicarme en donde estaba ahora y así encaminarme a la única zapateria en la que siempre compraba mis zapatos, me perdí entre toda la muchedumbre los que viajaban con muchas bolsas y paquetes envueltos en papel regalo, el ambiente era delicioso, era lindo ver a ricos, de media clase y pobres comprando en la misma zona, no como ahora que se han sectorizado los lugares para los ricos, para los pobres y los de clase media, si es que aún la hay, por un buen rato caminé entre la muchedumbre observando al género femenino quienes también buscaban con afán su estreno, esto me hacía lento mi andar, pues más de una vez me tuve que detener y con disimulo voltear a ver el cuerpazo de alguna chica que paralizaba hasta el transito, después viajaba por metros con aquella imagen hasta que me encontraba con otra igual o mejor, si que era algo agotador pero encantador. 

Me detuve frente a las vitrinas de mi zapateria de mi predilección para ver los estilos de moda para este año, entre zapatos normales y tenis de marcas muy prestigiosas, pero algo llamó poderosamente mi atención, nunca antes los había visto más que en alguna película, (ahora que lo recuerdo y por que la acabo de ver, este Travolta los usó en la cinta de: Fiebre de Sábado), eso seguro pensé cuando los vi, a pesar de que de la película ya habían pasado algunos años de que se estrenó, se trataba de unos botines, y es que la verdad siempre tuve la ilusión de comprarme unas botas vaqueras, pero no me las podía costear, pero ese estilo de zapato, el que parecía zapato normal pero altos, como si fueren unas botas pero sin serlo y con un zipper al lado, estaban increíbles, claro que también el precio era para recordarlo, pues casi doblaban el precio de los que normalmente me compraba.

Así que entré con la determinación de comprármelos, al fin de cuentas dinero era lo que me sobraba para este veinticuatro, entré y pedí unos iguales a los del exhibidor, el color que solicité fueron color gena. La señorita me preguntó mi número de calzado y en seguida los tenía de vuelta, me los coloqué y creo que crecí unos cuantos centímetros más, a pesar de que soy algo alto, caminé por enfrente de los espejos y me gustó lo que vi, que sin pestañar, le digo a la señorita.

_Me los llevo. Ah, y no los quiero para regalo, gracias.

Salí de la zapateria y ya me veía envuelto con todo lo que había comprado para esta noche.

_Bueno, ahora hace como hambre pensé. 

Así que revisé mi efectivo, pues estos botines me había descontrolado mi presupuesto, verifiqué en plena calle el dinero que me sobraba y una vez realizada la contabilidad, sonreí, pues podía pasar a comer una de mis hamburguesas preferidas, las huevo burguesas, -solo de escribir esto se me hace agua la boca-, entonces que me dirigí hacia mi restaurante predilecto, bueno era el único por aquellas fechas que vendían estas delicias. 
Me acomodé justo al lado de la vitrina que da a la calle, pues nada debería de impedir seguir observando a quienes circulaban por las aceras mientras comía con mucha hambre la deliciosa hamburguesa acompañada de una bien fría orange crush, -las de aquel dorado momento, las de hoy nada que ver-, chico sano en aquella época. 
Alejado de mis problemas de ansiedad por casi siete años hasta que un día nos encontramos de nuevo y ese reencuentro fue tan determinante que desde entonces no nos hemos podido dejar, de esos malditos amores que solo te hacen daño. 

Bueno, ya empezaba a oscurecer, así que me dirigí a la estación de los micro-buses que me conducirían de regreso a mi hogar, hice mi cola sin preocupación alguna, pues, los regalos, los únicos que eran para mis progenitores ya los tenía, es que esos eran los primeros que compraba y por último si quedaba dinero, los míos.

Bajé del ruletero y caminé hasta mi casa, ya por la hora, estos no pasaban por el Árbol de don Mario, me dejaban como a unas cinco cuadras de mi hogar. Mientras caminaba; el olor a pólvora, el sonido de los cohetes, el silbido de los canchinflines, a estos había que tenerles cuidado, pues si uno te alcanzaba estabas jodido, quemaduras de algún grado te dejarían esa navidad. Ahora recuerdo para cuando era más chico y las infaltables guerras de canchinflines, vaya que éramos intrépidos, jugábamos con el peligro, muy bien pudo alguien haber perdido un ojo, o algo más, como una buena quemadura y es que esos condenados a veces no silbaban si no que explotaban justo en las manos de quien esperaba escucharlos silbar para lanzarlos contra la pandilla retadora, peo esta es otra historia. 
Mientras avanzaba también inundaban mis sentidos el olor a pino sobre el piso, señal de que habría baile, la manzanilla, el ponche, los tamales y cuantas otras costumbres y tradiciones que se quedaron perdidas en el tiempo.

Ya en la intimidad de mi cuarto, saqué todo lo que me había comprado y lo coloqué sobre mi cama, por un buen rato y luego de salir del baño los observé, di gracias a Dios, pues ahí estaba el esfuerzo de mi trabajo de este bendito mes. Me secaba el cuerpo y luego la cabellera, pues aún tenía y era abundante, lacia y castaña; una vez seca con la toalla conectaba la secadora una que un día fue de mi hermana y la cual me la apropié, al grado de cuando ella la necesitaba me la pedía prestada, ahí me encontraba, frente al espejo acariciando mi pelaje, -cómo lo extraño, ¿adónde se fue?-
Después de casi media hora acicalando mi cabellera, procedí a vestirme, con mi pantalón nuevo ya cubriendo mi cuerpo y alguien llamó a la puerta, yo desde adentro respondí.

_¿Quién?
_Yo, Dany, ¿puedo entrar?
_Ahora te abro.

Cuando Dany entró a mi cuarto y después de saludarme, este me dijo algo que jamás olvidaré, y es que si algo caracterizaba a este mi entrañable amigo, era su humildad y su personalidad, esa a la que a todo, a todo, a pesar de las circunstancias le encuentra su lado positivo, nada lo hacía deprimirse, caer por el suelo, sí que era increíble su actitud, cuánto le aprendí, al ver mi jeans nuevo, me dice con una sonrisa en sus labios.

_Así lucen nuevos -tocando mi jeans, para luego al tocar el de él agregar- Y así lucen viejitos. Jajaja.
_¡Wao! Pensé. 

Para aquel esta navidad no era buena, hablando de su situación económica, pero tampoco era para que se deprimiera; excelente lección de vida mi querido amigo. 
Era evidente que Dany no estrenaba esta navidad pero ni calzoncillos, pero esto no le preocupaba, tampoco lo colocaba como un envidioso, como sí les sucedía a otros.

_A la vos, estos botines están de ahuevo, te han de haber costado un ojo de la cara.
_Pues claro, ¿qué no lo ves? Le dije cerrando uno de mis ojos y reímos.
_El color de tu camisa esta pero bien nice.
_Gracias. Dije. 

Pero ya me sentía mal, me sentía tan mal que casi le doy mi camisa para que estrenara algo, pero quizá lo podría haber ofendido, así que me terminé de vestir y por último me coloqué mis botines de color gena. Esto me hizo ver más alto que Dany, este graciosamente me lo hizo ver.

_¿Cómo esta el clima por allá arriba? 

Yo solamente le di un empujón y salimos de mi cuarto, en la sala se encontraban platicando mi señora madre (+), mi señor padre(+) y uno de mis hermanos, nos sentamos un momento con Dany antes de salir a las calles y yo, ya cómodo crucé mis piernas dejando ver uno de mis llamativos estrenos; el baboso de mi hermano, me cogió un pie y lo estiró para observar mis botines.

_¿Te gustan? Dije con mucho orgullo y este me responde.
_Pareces viejita picara. Jajaja. 

Rieron todos, incluyendo Dany y esto se volvió una fregadera, detrás de un abroma otra y después otra, yo reía, pues si me enojaba llevaba las de perder. 

Después observé que mi papá no dejaba de ver mis botines, no dije nada, pero para el año nuevo me lo llevé y le compré un par, con esto me quedé jodido y con unos pocos céntimos en la bolsa pero la alegría de mi señor padre no tuvo precio.

Para la fiesta de año nuevo, entró mi hermano, saludó a la familia, la cual nos encontrábamos en la sala incluyendo a mi amigo Dany, quien seguía sin estrenar, pero con la moral por los cielos, que actitud tan buena, digna par ser imitada sin duda. 
Cuando mi hermano se sentó, cruzó su pierna y quedó a la vista de todos otro par de botines.

_¿Ahora quién es la vieja calenturienta? Dije.

Y dio inicio la chingadera de nuevo, solo que esta vez el que daba la pauta para que nos riéramos de él, era mi hermano, como dicen, la venganza es deliciosa y a mi hermano no le quedó de otra que hacerle huevos y aguantar la chingadera; mi padre no dijo nada, seguro para que no lo fregaran a él también.

Después de las doce, del abrazo, de la cena de año nuevo, salimos a la calle con mi amigo Dany.

_¿Para adónde amigo? Pregunté a quien tenía un olfato para las fiestas y este me dijo.
_¿Ves a aquellas chicas que van bien arregladas por allá? Pues las seguimos, seguro que están invitadas a una fiesta. Yo le digo.
_¿Y por qué no mejor las alcanzamos, las conectamos y así llegamos de una con pareja a la fiesta. 

Y eso hicimos. Pero esta será otra historia.



Tomado del libro: "Historias de un Adolescente Tímido 2" por Sergio Raga