lunes, 16 de octubre de 2017

En la Distancia


Desde lejos, 
te veo feliz y enamorada
y un rosado que resalta
sobre tus mejías.

Desde la distancia, 
dos corazones se conocen
y podrían llegar a enamorarse 
(amarse).

Desde lejos, 
escucho tu risa 
armonías que forman melodías, 
sus ecos revotan en mi corazón.
(y me invaden el corazón).

Esos sonidos,
me dan esperanzas de amarte.
Esos sonidos,
le dan la paz al desasosiego de buscar tu amor.
Esos sonidos son de amor.

Desde la distancia, 
veo lo que siempre soñé y mi necesidad 
por encontrar a una mujer se termina (llega a su final).

Ya no necesitaré 
de las armas para conquistar,
ni palabras bonitas para enamorar, 
para endulzar a tú corazón,
mi hambre de amar esta saciada, 
tengo tus labios y tus besos.

Desde lejos, 
veo de tus ojos salir luces 
que iluminarán mi camino hacía ti
(hasta llegar a ti).
Desde la distancia,
escucho tus suspiros por mi.

Desde la distancia, 
escucho tus palabras, creo que son de amor,
palabras que todo hombre 
ha deseado alguna vez escuchar.

Me ves y siento calor sobre mi piel.
Me ves y siento escuchar música celestial.
Me ves y siento que jamás podré amar (así) si no es a ti.
Me ves y siento que tengo que ir por ti.

Desde la distancia, desde lejos;
llegan como ondas de eco 
palabras de amor a mi corazón 

Desde lejos 
veo de tus ojos salir luces 
que iluminarán mi camino hacía ti.
(hasta llegar a ti).
Desde la distancia,
escucho tus suspiros por mi.

Desde la distancia, 
escucho tus palabras, creo que son de amor,
palabras que todo hombre 
ha deseado alguna vez escuchar.



viernes, 13 de octubre de 2017

El Mall


Había pasado ya un buen tiempo de que la delincuencia me despojó de mi tienda, lugar en donde trabajaba por casi diez años, tienda a la cual la tenía bien acreditada, el dinero se me terminaba, pues, vivía de mis ahorros, y ya habían pasado cerca de ocho años, entonces me cuestioné, me dije. ¿Y qué haré cuando me quede sin un céntimo? Tomé mi ordenador y revisé mi cuenta monetaria y mis inversiones a mediano plazo, sabia qué, aunque era una considerable cantidad si no la invertía se terminaría y ya no habría posibilidad de emprender otro nuevo negocio, entonces, salí de mi casa, me subí a mi auto y me conduje hacía los centros comerciales más cercanos a mi hogar, para evitarme el odioso transito, al segundo mall que visité, observé que había un local desocupado, observé su ubicación para pensar qué negocio podría funcionar ahí; en otras palabras hice un estudio de mercado, pero claro, ese estudio estuvo basado en mi experiencia en otros negocios, pues, sabía que ese local comercial no estaría por mucho tiempo desocupado, así que una vez observado el movimiento, el tipo de personas que llegaban, en los vehículos en los que estos llegaban, la pinta que vestían, observé también que negocios habían y cuales eran los mayormente concurridos. en cosa de unas cuantas horas me encontraba en la administración del centro comercial  y al termino del tiempo me encontraba firmando un pre-contrato. Como a razón de tres semanas me encontraba abriendo mi nuevo negocio, fue entonces cuando alguien se acercó a mí y me reconoció, este ahora desconocido para mí me llamó por mi nombre, y es qué como dicen siempre, no he cambiado casi nada, pero quien me habló ni su sombra, vaya que el tiempo había pasado para muchos, me alegraba que para mi la vida me recompensaba de alguna manera mi desgracia de juventud hasta la fecha permitiéndome seguir cuasi igual; este me ofreció un negocio el cual no pude rechazar y en cosa de unos días tenía mi tienda complemente surtida con todo tipo de electrodomésticos para la venta y lo mejor a consignación, esto cambió mi idea original, pero no podía dejar pasar aquella oportunidad (y luego dicen que los milagros no suceden). A los meses en mi negocio con mucho éxito y ya con nuevos amigos, los vecinos de mi tienda, un día uno de los propietarios entró a mi tienda y agitado me dice.

_Sergio, ven a ver lo que está sentado en aquella banca.

Josué, se encontraba a la entrada de mi negocio, salí apresurado pues, creí que algo andaba mal y como ya tenía una mala experiencia con los insociables, esto me asustó, al salir vi para donde Josué me indicaba con la vista desorbitada, efectivamente en la banca a unos cinco locales del nuestro se encontraba ella, sentada leyendo un libro, era una mujer verdaderamente guapa, pero eso no era para la alharaca que hacía Josué, si bien era cierto que Josué era un calenturiento incorregible no era para que se pusiera así.

_Linda chica amigo, ¿pero eso qué tiene de novedoso, a diario entran a nuestras tiendas mujeres como esta?
_No has entendido Sergio, esa chica no es una visitante, es una nueva trabajadora del centro comercial, lo que significa que la veremos a diario, no es eso excitante. ¡Ah, pero que quede asentado que quien la vio primero fui yo! Eso me hace acreedor de ser quien la invite a salir primero que nadie. Ya vuelvo debo ir a hacer la aclaración a todos los calenturientos de este nivel.

Se dirigió Josué a los locales de nuestros vecinos y amigos, claro, solo los varones, a las propietarias no había necesidad de hacerles la aclaración. Por mí, no le tomé importancia, siempre fui de la idea de que lo que es tuyo no te lo quita nadie, además si yo estaba en aquel lugar era para recuperar mi vida, no para meterme en problemas con mujeres, vaya si salen caras.

_Hola amor, ¿cómo esta el día, cómo va el negocio?

Se trataba de mi esposa, quien me llegó a visitar, de vez en cuanto me caía de sorpresa y era bueno, pues, a veces era mucha la afluencia de personas en la tienda que necesitaba de una ayuda, de la cual aún no podía darme el lujo de contratar a alguien para esto, había que recuperar algo de la inversión y de acreditar bien el negocio para una vez esto alcanzado, pensar en contratar personal, ya tenía la experiencia de otros años en mis otros negocios anteriores y eso de lidiar con empleados no era nada sencillo, que si se enferman, que si llegan tarde, que si se pierde algo, que si dañan algún producto, que si enamoran de algún cliente y este lo pierdo, en fin, era complejo.
Un día llegué un poco más temprano que lo acostumbrado y ella se encontraba en el mismo lugar de siempre, solo que esta vez la observé desde mi auto y ella estaba tranquila, pajareando, en eso se detuvo el auto de Josué justo enfrente de ella, este al verla se bajo inmediatamente, ella al verle abrió un libro e hizo como que estaba sumergida en su lectura, era una excelente actriz, pues parecía que la novela o lo que fuere, le robaba completamente su atención, Josué se dirigió hacía ella, creo que la saludo, esperando escuchar respuesta al mismo y así poder abordarla, pero esta lo ignoró, aduciendo estar inmersa en la lectura, pero todo eso era una treta de parte de la chica para pasar sin ser molestada por nadie del centro comercial, una vez la dueña del negocio para quien trabajaba abría, ella cerraba su libro y se dirigía a iniciar sus labores. Este pasaje se repitió mucho, con Josué y otros más del lugar. Recuerdo que hubo otra oportunidad en la cual me encontraba parado en el portal de mi tienda una vez la abrí y ella se encontraba según nosotros en su lectura, del mismo libro o de otro nuevo, eso quien podría saberlo, entonces se le acercó Josué ya desesperado y le habló, ella al principio se hizo la desentendida, pero Josué no se quitó de enfrente, ella bajó su libro y lo colocó sobre sus piernas, vio a la cara de Josué como preguntando; ¿qué diantres quiere no ve que estoy ocupada leyendo? Pero al cara dura no le importó e inició su casaca, ella lo escuchó muy educadamente, respondió con monosílabas y al ver que nada funcionaba para deshacerse de Josué, fingió que su celular vibró y tuvo que responder, Josué quiso esperar sentado a su lado pero ella se puso de pié y se fue, yo me metí en mi comercio para no hacer sentir mal al aventado y ahora obsesionado de Josué. Él entró en mi tienda muy contento.

_Ya le hable mi amigo, creo que este arroz está por cocerse.
_Me alegro mucho por ti amigo, suerte.
_Esto no es cuestión de suerte, es cuestión de huevos, y esos a mí me sobran y me pesan; jajajaja.
_Es bueno saberlo. Dije con un tono de vos que Josué mejor se fue.

Los días, las semanas y los meses pasaron y la historia se repetía, con Josué y otros inquilinos más, y es que la chica era muy linda, en figura, cara, estatura, en todo lo que se podía ver a distancia las llevaba de ganar. Las fechas navideñas se acercaban y nuestro centro comercial estaba muy concurrido, que hubo necesidad de abrir los siete días de la semana, recuerdo que un domingo, me tocó quedarme y almorzar en la cafetería del mall, cerré la tienda coloqué el rotulado que indicaba que me encontraba almorzando y la hora en que regresaba, llegué al restaurante y nada que había una mesa vacía, me dije toco esperar a que se desocupe una, mientras observaba me encontré que en una mesa se encontraba ella, y en las mesas de los lados los chuchos de mis amigos, pero ni uno solo me invitó a que me sentara con nadie de ellos. Entonces, sucedió lo inesperado, algo que casi termina con mi amistad de aquellos amigos y vecinos, la chica levantó su mano e hizo señas invitando a alguien a su mesa, pues, ella estaba sola con su eterna lectura yo la vi, agitar su brazo y entonces regresé la mirada para mi parte de atrás, y nada, luego a mi diestra y tampoco, entonces vi a mi izquierda y nadie, regrese la vista hacía donde ella estaba y seguía invitando a alguien a su mesa, yo no comprendía, pensé debe ser otra de sus tretas para evitar que alguno de aquellos se pase a su mesa, y en el fondo tuve la razón, a mi lado un mesonero.

_Señor, la señorita del fondo lo está invitando para compartir su mesa, sígame por favor.
_Oiga joven, ¿esta seguro que es a mí? 
_Es correcto señor, ella misma me envió.

Bueno dije, y seguí por detrás del joven quien me condujo hasta la mesa deseada, al estar enfrente de tremenda mujer, jamás la había visto de tan cerca, era impresionante, realmente causaba tal impresión que hasta intimidaba. 

_Siéntese por favor Sergio. 
_Dios mí y hasta conoce mi nombre. Pensé. 

Y claro una vez con el permiso de la dama tomé asiento, esto hizo que el hormiguero se pusiera en son de guerra, sus miradas eran fulminantes, pero yo también al igual que ella los ignoré. Almorzamos, tocó invitarla, pero no era por eso que ella me invitó a su mesa, creo que fue por la presión de los acechadores que estaban a su alrededor. hablamos de sus libros y ella me confesó que no le interesaba la lectura y que si ella lo hacía era porque siempre le funcionó en todo lugar en donde trabajó, que aquello era una treta para evitar ser abordada por cualquiera y que cuando eso fracasaba estaba la técnica de la llamada del celular, yo recordé y sonreí, luego la felicité.

_A propósito, aún no sé su nombre.
 Mentiroso, como no saber su nombre si Josué y el resto lo repetían incansablemente.
_Georgina, ese es mi nombre, pero mis amigos me dicen Gina.
_Lindo nombre, mucho gusto.

El momento terminó y cada quien para sus comercios, el mío fue invadido por mis amigos, entre ellos un insistente Josué quien deseaba saber los detalles, los cuales, no llegaron, lo único que dije, fue;      -que ella sintió pena por mí y me ofreció lo que ni uno de ustedes condenados hicieron, eso fue todo.
_No te creo, la quieres para ti, eres un mal amigo, eso eres.

Eso dijeron los indignados y se fueron, ya era hora de abrir los comercios y al mío había que atender a quienes me visitaban.

Una mañana de la siguiente semana al suceso del almuerzo, me encontraba arreglando la mercadería y limpiando, cuando escuché.

_Buenos días Sergio.
_¡Ah! Hola, buenos días, adelante, que agradable sorpresa, en que le puedo servir. Sí era ella, Gina.
_Le quiero preguntar, ¿cuanto me costará la visita de un técnico para que revise mi refrigeradora.
_Bueno tengo entendido que cobran solo por la visita y... Le expliqué todo con detalle, allí estaba frente a mí, con su pantalón blanco, el cual no entendía como había hecho para entrar en él, uno de cintura baja, lo cual dejaba al descubierto su ombligo, sus abdominales perfectas, y la linea por donde empieza su ropa interior, era imposible no ver a tremendo ejemplar femenino, mi duda, realmente era aquello lo que deseaba saber o la traía otra cosa por mi humilde tienda.
_Me dice mañana los detalles, mi jefa ya llegó y si no me regaña.

Salió de mi tienda, se dio la vuelta y me dejo a la vista ese par de glúteos, esa diminuta cintura, esas largas y verdaderas obras de arte que eran sus piernas, su cabellera que le caía como cascada hasta mediana espalda, yo quedé impávido, por un buen rato, pues en mis retinas seguía la imagen de esa linda mujer de apenas unos veinticuatro años si mucho.

_¿Qué quería, a qué vino? ¡cuenta!
_Nada, vino a...
_Mentiroso, ¿qué se traen entre manos?
_Nada. Y perdona, debo atender a un cliente.
_Pero esto no termina aquí. Estas advertido.

Lo sucedido aquella mañana fue cosa de todos los días posteriores, su visita me dejaban enfermo y con tremenda duda, ¿por qué? Recuerdo que en una oportunidad, ella estaba muy cerca mío, con esas diminutas ropas tan sensuales, cuando mi esposa hizo acto de presencia, ella creyó que se trataba de una clienta, muy educadamente me saludó con una seña de lejos, pero yo la llamé.

_Ven amor. Te presento a Georgina una vecina del local de enfrente.
_¿Cómo está Georgina? dijo amablemente mi esposa.

Gina se despidió de nosotros y se fue, ese día no hubo oportunidad de verla, llegó con una minúscula falda siempre cintura baja, en tacones altos, algo que casi la hacían más alta que yo.

_Que linda niña, parece modelo. ¿Y qué quería?
_Pues, me imagino que viene por acá, a esperar a que abran en su trabajo.
_¿Y eso por qué, por qué no espera en una de las bancas? 
Dijo mi esposa, no celosa sino intrigada, y cómo no estarlo. Entonces tocó explicarle todo lo que hasta ese día sucedía con ella en aquel lugar.

_¿Y a ti no te interesa?
_Cuidado, piensa bien la respuesta, es una pregunta capciosa, peligro, peligro. Pensé...
_Pues, tanto así como interés, no, ¿por qué habría de tener interés?, no niego que es muy sensual, pero di; ¿qué posibilidades tendría yo con ella, hay un buen trecho de diferencia de edad entre nosotros. ¿Tú qué dices? Si crees que tengo alguna chance con ella tal vez me tire al ruedo. Le devolví la braza caliente. Ella muy inteligente me dice.
_Pues tienes razón, no tienes ninguna chance, podría ser nuestra hija, jajajaja.
_Pero no lo es... Pensé. Sí, claro, yo creo que viene por acá para evitar a mis vecinos, ellos la tienen copada, la asechan mucho. Pero que lindo que vengas.

Una noche, después de muchas mañanas que Gina me acompañaba y que nunca me atreví a decir nada para sondear si ella se interesaba en mí o solo era un refugio el que ella buscaba y que en mí encontró a un amigo, alguien que jamás prestó evidente interés por ella, pero que era obvio que si lo hubo, pero siempre he tenido mis pies bien puestos sobre la tierra y no me arriesgaría a perder su amistad  y llevarme una decepción y eso si me dolería mucho más que nada, el saber que ya no tenía en mí, lo que antes tuve, ese magnetismo, ese ven para acá, esa casaca de don Juan que nunca me falló, eso si me habría dolido mucho, además, estaba el respeto a mi esposa, quien confiaba en mí, a sabiendas de que aquella mujer era el modelo idóneo para deshacer cualquier hogar.

_Hola Sergio.
_Hola Gina, ¿qué sucede, la veo muy apagada, muy triste?
_Lo de siempre, Sergio. El esposo de la señora se quiso propasar conmigo y eso me costó mi trabajo, es una maldición. Solo con usted nunca recibí eso, usted es un buen amigo, envidio a su esposa, tan linda ella.
_Gracias Gina. Lamentable realmente, pero es comprensible, usted es una mujer muy hermosa, además una madre soltera, eso es algo que confunde a muchos.
_Pero no a usted.
_Bueno Gina, la vida ya me dio muchas Ginas, entiende. ¡Jajajaja! Reímos los dos. Ella se acercó a mí y me dice.
_¿Puedo abrazarlo?  
_¡Claro Gina!

Nos fundimos en un abrazo que no pude definir si era de un par de buenos amigos, o si era de alguien interesado en mí, yo lo estaba pero mi realidad me regresaba de golpe a mí actual actitud; el abrazo duro mucho, sin decir nada, mi cuerpo sentía el de ella, uno tan joven, sensual y deseado por muchos y yo la tenía entre mis brazos, ambos estábamos tristes, pues, seguro no volveríamos a vernos jamás. Qué bueno que en esa oportunidad mi esposa no cayó de sorpresa como era su costumbre sino se me abría complicado todo. Después de un delicioso y corto rato, para mí y a lo mejor también para ella, ya saben la ley de la relatividad, nos separamos y ella me regaló un regalo que aún recuerdo y mucho, ella me beso en la comisura de mis labios, era como un beso en la mejía que se sale de control, uno muy sugerente, uno muy caliente, uno que me dejó con más dudas que hace unos instantes, uno que jamás creí recibir; ella me vio directo a los ojos y sonrió luego nuestras manos no se querían sotar pero ella, se alejó y sin dejar de verme y yo a ella, me dijo.

_¡Adiós!

Yo sentí una rara sensación en mí, una que no sentía hacía mucho, pues de la manera que lo dijo y de la manera que me veía, era para que yo creara en mi mente mil fantasías. Se fue, con su estigma, quien sabe a donde. Nunca volví a saber nada de ella, solo espero que haya encontrado lo que su corazón buscaba, la tranquilidad de una relación y un trabajo que no la persiga por su increíble belleza. 



Para ella, para su belleza, para su amistad (creo) es esta historia. Que la vida le de la oportunidad de encontrar lo que buscaba para ella y su hijo.


jueves, 12 de octubre de 2017

Puede ser...


Puede ser
que aún me ames,
pero yo tengo esa duda.
Puede ser
que yo aún te ame,
eso nunca lo dudes.
Puede ser
que aún viva en tu corazón.
Puede ser 
que vivas por siempre en mi corazón,
eso jamás lo has de dudar.

Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que ya me olvidaste.
Puede ser
que ya no me recuerdes.
Puede ser
que no me quieras ver.
Puede ser
que me niegues.
Puede ser
que ya no me ames.

Y me haces infeliz.
Y me entristece el corazón y la mente,
matas mis esperanzas en el corazón y el alma.

Puede ser
que no te vuelva escuchar un te amo.
Puede ser
que yo lo diga hasta mi muerte.
Puede ser
que no te vuelva a ver.
puede ser
que te recuerde hasta mi muerte.
puede ser
que hoy me odies, yo no podría nunca odiarte.

Siempre estarás en mi corazón.
Siempre estarás en mi mente.
Siempre estarás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que no te vuelva a ver.
Puede ser 
que te vea solamente pasar.
Puede ser
que siempre vivas en mi mente
que jamás mueras hasta que lo haga yo.
Puede ser
que no escuches la disculpa que no te puedo dar.
Puede ser
que aún me guardes rencor
pero yo te grito perdón.
Puede ser
que jamás yo vuelva a amar
porque te has llevado contigo todo mi amor.

Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser
que te satisfaga saber que sufro
pero la realidad es que te extraño.
Puede ser
que nadie te amé como yo
pero eso tarde lo sabrás y me buscarás
para escuchar mi perdón
pero ya no estaré, 
porque habré muerto a la espera de tu amor.
Puede ser
que escuches otro te amo
pero nunca será tan sincero como el mío.
Puede ser
que te besen otros labios, pero no sentirás en ellos la miel,
esa colmena la tengo yo.
Puede ser, todo puede ser.
no digas que no te lo dije, las heridas son tan crueles que te ciegan
te niegas a escuchar mi perdón.

Siempre estarás en mi corazón.
Siempre estarás en mi mente.
Siempre estarás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
el corazón y el alma.

Puede ser 
que un día regreses buscando mi amor.
Puede ser 
que me busques con ahínco.
Puede ser
que tu corazón y mis recuerdos 
te hagan extrañarme.
puede ser
que tus ojos me busquen y me encuentren,
que tus labios me deseen y se grieten,
que no escuches un te quiero que te estremezca la piel,
que la piel no se te erice al roce de otros dedos,
que me extrañes y comprendas 
que el único que realmente te amó ese siempre fui yo.

Siempre podrás volver, aquí esperando por ti estoy.
Siempre podrás contar con mi amor.
Siempre podrás regresar, mientras viva amándote estaré.
Siempre estás en mi corazón.
Siempre estás en mi mente.
Siempre estás en mis recuerdos.

Y eso me hace tan feliz.
Y me llena de esperanzas
alarga mi vida, atrasa mi muerte 
ilusionado esperando que ese día llegará
y lo espero con el corazón y el alma.



Días soñando


Y son sueños que ya fueron,
y son sueños que aun no sueño,
y son sueños que aun no llegan
y yo los quiero.

Yo quiero conquistarte 
pero todo sigue igual. 

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo.

Me siento solo 
y me asusta tanta soledad,
y yo deseándote amar 
y tu no estás.

Y veo las hojas caer, 
y veo las flores perder su color
las veo marchitarse y me siento fatal.

El sol llega a mi ventana cada mañana
me levanto y voy a ver,
pero solo esta mi jardín 
me siento solo 
y me asusta tanta soledad.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo.

Las horas me cortan la piel 
como navajas, siento el dolor, 
pero también espero el amor.

Otro día más para soñar, 
para ilusionar a mi corazón
y quiero amar, pero tú no estás,
sé que en algún lugar hoy estás.

Mis sueños contigo se fueron
y espero los que contigo 
quiero soñar.

Ella se durmió y no despertó,
esperando sigo y no te consigo, 
soñando con el amor sigo (estoy).

De aquel amor que por ti llevo 
nada me queda, si no regresas 
todo seguirá siendo solo un sueño.

De aquel amor que por ti siento, 
nada me queda
si no regresa solo seguiré soñando 
y esperando sin poderte amar.

La primavera se fue,
el invierno la desplazó,
tu amor me desplazo, 
me llegó otro día y su soledad.

No me levanto, quiero soñar, 
quiero en el mundo de los sueños
vivir hasta morir, el único lugar 
donde te logro hallar para amar.

Entra el sol por mi ventana 
y su luz me despierta,
voy hasta él y miro por la ventana 
y solo el jardín y aquel rosal,
al cual solo le quedan las espinas, 
los pétalos te los has llevado,
desilusionado me siento fatal.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar, cuanto te amo, 
cuanto te quiero, pero no te veo llegar.

prefiero seguir soñando, 
le pido a la luna
que me lleve con ella, 
para jamás despertar.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo,
y quiero llorar por ti y por mí,
envuelto en la oscuridad del exilio 
que hoy es mi lugar.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo, 
y pregunto dónde estarás,
no quieres regresar para poderte amar. 

Las horas me cortar como navajas la piel,
siento el dolor, pero también espero el amor.

Otro día más para soñar, 
para ilusionar a mi corazón,
pero tu no estás, 
prefiero soñar y jamás despertar.

Cerraré mis ventanas 
para que no llegue la luz  y el calor del sol
y olvidar aquel rosal.

Y quiero llorar, y quiero reír, 
y quiero gritar cuanto te amo, 
cuanto te quiero y pregunto dónde estarás,
no quieres regresar para poderte amar.

Cerraré mis ventanas 
para que no llegue la luz  y el calor del sol
y olvidar aquel rosal.



miércoles, 11 de octubre de 2017

EL Carruaje


El carruaje avanzaba por estrecho camino, uno polvoriento, uno con la terrecería suelta, de las ruedas viejas de madera, salían expedidas las piedras sueltas que se encontraban con el metal que protegían la rustica y vieja madera de las ruedas del también viejo carruaje, uno de color negro, con partes más oscuras debido a las manchas y deterioro del tiempo, los caballos que halaban el carruaje negro no se detenían su galope les obligaba a resoplar, sus trines se agitaban por el movimiento y también por el viento, el sonido particular del carruaje irrumpía el silencio de los enormes, fríos y solitarios parajes, el camino era tan estrecho que no podrían encontrarse dos de aquellos halados por caballos de un negro muy brillante, tal vez, por el sudor o por ser de pura sangre, quien conducía aquel viejo carruaje era un misterio pues, no se podía ver su rostro, este estaba envuelto sobre un tipo de traje, tal cual una mortaja también negra. este viajaba cuasi inmóvil, sin siquiera emitir un solo sonido, ni mucho menos agitar violentamente sus manos para obligar a los brillosos pura sangre a aumentar su fuerza al encontrarse con una pronunciada cuesta, el polvoriento y estrecho camino, tenía surcos, como si hace poco hubiera llovido fuerte y este se erosionó, pero había tanto polvo que seguro hacía mucho que por el lugar no llovía. Adentro, como ubico pasajero un hombre, sumergido en sus pensamientos, sumergido en la tristeza o el cansancio de tan largo viaje, aquel hombre denotaba que llevaba ya un buen tiempo viajando en solitario su indumentaria llevaba una buena capa de polvo. Unos kilómetros más adelante luego de una empinada y larga subida, la cual a los caballos se les dificultó en algo subirla, una vez sobre la cúspide de la misma, se logró vislumbrar una recta totalmente plana, fue justo en medio de esta cuando el carruaje se detuvo. Se escuchó el rechinido de las bisagras que permitieron dificultosamente a las puertas abrirse, por las escalinatas se colocaron los pies de quien ahora sería pasajero más, para quien subía le era un poco costoso pues se trataba de un niño, quien hacía lo posible por abordar el carruaje que lo esperaba, los caballos veían a quien con dificultad escalaba la escalera, ellos seguían dejando escapar un vaho de sus fosas nasales, el lugar parecía ser frío; por fin el nuevo pasajero entró en el carruaje y quien estaba antes de él se movió para cerrar la puerta, pues, de no hacerlo seguirían detenidos ahí por otro buen rato, el niño se sentó justo en el frente de el viejo pasajero, observó con entusiasmo como se veía el mundo desde adentro del carruaje, sus ojos permanecían abiertos al máximo, tratando de retener por la eternidad lo bello, para él de ese paisaje, pareciera cómo si nunca antes estuvo en un carruaje. El otro pasajero, lo observó sin ningún tipo de muestra de emociones en su rostro, pero no evitó observar de que el niño estuviera solo en aquel paraje, eso era extraño, pero no le importó, él regresó a su introspección, a seguir viviendo vivencias pasadas y que las llevaba muy bien grabadas en su mente. Cuando el niño se cansó de ver a su alrededor, distrajo impertinentemente a su ahora acompañante.

_Ya me cansó el rechinar de esas ruedas. ¿A usted no? ¿No cree que el conductor debería de engrasar el eje de las ruedas y así evitar ese molesto ruido.
_No sé, no me atrevería a juzgarlo, pues, si no lo ha hecho será porque a él le gusta el rechinido de las ruedas de su carruaje.   
_¡Va! ese ruido me pone nervioso. 
_Sabes que ya llevo tiempo en este carruaje y no me había percatado del rechinido, pero ya que lo mencionas, sí es atormentador e irritante. Pero, el carruaje es de él, y nosotros no debemos de meternos en sus asuntos.
_Yo se lo diré para cuando pueda. ¿Para donde vas?
_Mejor di tú ¿para donde vas? Yo llevo tiempo acá, tengo derecho a hacer las preguntas. Dijo el señor con sonrisa en labios.
_No lo sé, y creo que usted tampoco lo sabe. ¿O me equivoco?
_Creo que no jovencito. Y no importa, es agradable llevar compañía.
_Gracias, lo mismo digo. Ya has hablado con el conductor, él debe saber para donde nos lleva.
_No, aún no tengo el placer de conocerle, al igual que tú, el carruaje llegó y yo subí a él, y aquí voy.

El niño regresó a la ventana y por otro momento este se quedó con el paisaje, el caballero también regresó a sus pensamientos de hace un rato, ambos se silenciaron, ahora el rechinido era mucho más alto, junto al sonido que producen las ruedas contra el suelo y el sonido de los cascos de los pura sangre junto al resoplo de ambas bestias, estos sonidos eran adormecedores y si le agregamos el balancear del carruaje debido a la topografía casi que se adormitaban los pasajeros.

_¿No te has aburrido?
_No, no he tenido tiempo para eso.
_¿Y qué has hecho para no aburrirte, pues has viajado solo por mucho tiempo?
_Nada, solo pensar.
_¿Y qué piensas?
_Cosas, ya sabes momentos vividos, cosas del pasado.
_¿No piensas en el futuro?
_Tal vez de vez en cuando ¿y tú?
_Yo no pienso, bueno, extraño a mis padres, a mi hermana, a mi perro, a mis amigos, a mi casa, a mi pueblo. (Suspiro).

Luego les llegó otra pausa, otro silencio, el que duró unos pocos minutos, ambos se sumergieron en sus pensamientos, pero una roca les hizo regresar al presente, al sacudirse por dentro del carruaje.

_¡Epa! ¡fíjate por donde vas! 
Dijo un molesto niño, quien casi estaba entre las piernas de quien llevaba enfrente, este le ayudo a regresar a su lugar.
_¿Estas bien, no te hiciste daño?
_Estoy bien, más bien solo fue que me asusté.
_Jajaja, ¿sabes algo?, también yo me sobresalté. Pero no debemos de culpar al conductor, si te fijas el camino es muy estrecho y no hay manera de maniobrar esta cosa, además los caballos no pueden tomar decisiones, ellos solo halan el pesado carruaje.
_Cómo sea, fue divertido después de todo, jajaja. ¿Cuanto faltará para llegar?

El caballero extrajo su reloj, el cual pendía de una lujosa cadena, vio la hora y luego lo guardo en su bolsillo, pero no dijo nada.

_¿Y bien?...
_¿Y bien?...
_Sí, has visto tu reloj y luego lo guardas, no dices nada.
_¡Ah! eso, es que no sirve, hace tiempo se quedo en una hora, así que no sé que hora será. Perdón amiguito, pero es la fuerza de la costumbre.
_¡Mmmmm!

Otra vez más quedaron en silencio, el viaje continuaba y nada lo detenía, los lugares por donde pasaban eran casi que iguales, no variaban en lo más mínimo, esto llevaba al niño aburrido y desesperado, algo de lo que se dio cuenta el caballero, esto le hizo sentirse mal, era solo un niño, este no debía ir junto a él no debía hacer aquel inesperado viaje.

_Cuenta algo. para que nos distraigamos y no sintamos largo este viaje.
_No tengo ganas, me siento muy perezoso, mal humorado, ¿cómo puedes estar tan tranquilo y sin aburrirte?
_Supongo que por llevar más tiempo aquí, supongo que por ser mayor que tú, supongo que tengo muchos más recuerdos que tú que me distraen, supongo que...
_Ya, ya entendí.
_¿Y si jugamos a algo? 
_¿Estás loco, a qué podríamos jugar aquí adentro?
_Pues nada más es de hacer uso de nuestra imaginación, ya si nos ocurrirá algo para matar el tiempo, ¿no crees?
_Mmmmm, no, la verdad que no me parece.

Mientras los pasajeros se ponían de acuerdo, en qué si jugaban algo y pensaban en qué, el carruaje se detuvo en un lugar muy peculiar, uno muy diferente al lugar en donde ellos subieron al carruaje, los caballos se inquietaron cuando se detuvo esta vez el carruaje, hasta relincharon unos instantes que el conductor tuvo que actuar para que estos se tranquilizaran, una vez echa la maniobra el conductor ordenó al nuevo pasajero que ingresara, por vez primera los pasajeros escucharon la voz del conductor.

_Ya voy, ya voy...

Dijo el nuevo pasajero, este subió al carruaje, cómo quien sube a un carruaje de su propiedad, del tipo que recién llegó se denotaba una mala vibra, era alguien que al parecer no tenía escrúpulos, no tenía educación alguna, era un personaje repugnante, despreciable y se acomodó al lado del niño, pero este de inmediato se hizo al lado de su ahora amigo de viaje.

_Que bueno que te has quitado mocoso, porque yo como niños, jajajaja.

El caballero protegió al niño quien no temía, pero lo hizo para que quien recién llegaba supiera que el mocoso, como le llamaba el que recién llego, no abusar del muchacho.

_¿Eres su padre?
_No, pero no me molestaría serlo, es un niño muy inteligente y noble.
_Mierdas, eso son, solo sirven para chingar la paciencia, y yo, no la tengo, así mocoso que mejor será que no me hagas perder la poca que tengo.
_Y usted para donde va, estará mucho tiempo acá con nosotros. Dijo el muchacho, sin el menor temor a quien trataba de asustarlo.
_No lo sé, y no me importa, pero espero que no sea mucho pues, ya me has colmado la paciencia mocoso del demonio.
_Le agradeceré que no le hable así al muchacho, caballero.
_Caballero, jajaja, y tú, será mejor que también te calmes porque podría perder más rápido la paciencia, ¿entendido?

Tanto niño, como caballero, se quedaron callados, el niño muy cerquita del hombre, quien lo protegía de quien los deseaba amedrentar, pero que aún no lo lograba del todo, a pesar de su personalidad tan brusca y de su manera de comportarse desde el momento en que llegó al carruaje.

_Así me gusta que se callen, ya me tienen irritado. Además, esas mierdas de ruedas como rechinan me crispan los nervios. ¡Oye tú! ¿Por qué no engrasas esas mierdas? Será mejor que sigan así, calladitos. 

Los dos y originales pasajeros se vieron a la cara, sin decir nada, pero diciendo mucho.

_¿Entonces ya pensaste qué jugaremos?
_Creo que tengo un juego que te gustará.
_Yo tengo otro que les gustará... ¿Qué les parece este? El que habla se muere. Jajaja. Eso pensé; sabía que les gustaría. Dijo el malvado y despreciable.

En eso se detuvo el carruaje otra vez.

_¿Qué sucede? Ya legamos a nuestro destino. Vaya que pena, que viaje tan corto, me habría gustado compartir mucho más con ustedes.

Una de las puertas se abrió, el rechinar de esta no se hizo esperar, enfrente de la puerta, un camino largo, recto, muy recto, pero también largo, muy largo, rodeado de árboles, estos hacían una alameda, era el lugar más bello, aún mucho más que los que al niño le llamaron tanto la atención mientras viajaba al inicio de su misterioso viaje.

_Vaya, no está nada mal, pensé sería algo horrible, pero si así es el inicio, no puedo esperar como será el final de esta hermoso sendero. 

Dijo el maluco, quien se prestaba a abandonar el carruaje, pero algo se lo impedía, sus harapientas ropas se habían quedado atrapadas en el asiento, él sentía una enorme fuerza que lo atraía hacía su asiento, sentía como si su cuerpo le pesara miles de kilos, como si sus pies fueran los de docenas de elefantes, su voluntad era la de ponerse de pié, pero su no la de su cuerpo; no era así para los otros, quienes bajaron del carruaje sin tener problema alguno, una vez ambos abajo, la puerta se cerró de golpe, además se escuchó como si echaran mil cerrojos, los caballos de nuevo relincharon, se pararon sobre sus dos patas traseras y corrieron como nunca antes de este viaje lo hicieron, como que llevarán prisa por deshacerse de la carga, era tanta la prisa que llevaban que el rechinido tomaba un especial y desesperante chirrido.

_Vaya que es hermoso este lugar, ¿no crees, adónde conducirá? Dijo el niño.
_Para averiguarlo deberemos caminarlo ¿no crees, estás listo?
_Lo estoy. Dijo el niño entusiasmado.
_¿Cuanto crees qué caminaremos?
_No lo sé, pero tampoco me tiene con cuidado. es tan bello que lo mejor será disfrutarlo, ¿verdad?
_Pues claro que sí.

Ambos caminaron y caminaron, por cuanto tiempo a saber, pero no se cansaban, solo observaban y hablaban, pero mientras avanzaban olvidaban, los recuerdos que el hombre traía mientras viajaba en el carruaje se le iba difuminando, esfumando, en cuanto al niño también, ya no extrañaba a todos los que al inicio dijo extrañar.

_¿Sabes algo? 
_¿Qué?
_Ya olvidé de donde vengo y no me importa para donde vamos.
_Yo siento lo mismo, es más creo no tener recuerdos. ¿Tú, recuerdas algo, extrañas algo?
_No, no recuerdo ni cómo es mi nombre, no extraño a nadie, no recuerdo a nadie; pero me gusta tu compañía, me gusta ser tú amigo.
_A mí también. 

Siguieron caminando, mientras lo hacían, seguían observando lo que les ofrecía el lugar, entre las copas de los árboles les llegaban rayos de sol que les acariciaba el rostro, una fresca brisa que les hacía mucho bien, les daba fuerzas y esperanzas de que el lugar que habría más adelante era algo inimaginable.

_¡Mira! 

Gritó el niño tomando de la mano a su acompañante. este observó lo que al niño entusiasmo, al grado de gritar y tomarlo de la mano, ambos veían muy ilusionados, pues, sabían que su andar estaba a punto de terminar.

_Oye...
_¿Qué?
_Tienes tus manos muy extrañas, como ásperas, no se, siento algo extraño en ellas. ¿Acaso fuiste alguien que trabajó en el campo, o acaso fuiste un carpintero, o algo así?
_Nada extraordinario hijo, nada fuera de lo normal, nada que tenga que afligirte o intrigarte. Mejor mira, no es hermosa esa luz que apareció al final de esta vereda, creo que es nuestro nuevo hogar.
_Aún está lejos, es muy pequeña la luz, pero se ve fuerte y se siente su calor, ¿verdad? 
_Así es hijo, se siente muy bien. Esto dijo observando el esplendor en su rostro, sus mejías rosadas, sus ojos muy abiertos en incendiados de felicidad y luz.
_Me esta sucediendo algo extraño.
_¿Qué?
_Siento una sensación extraña en mi espalda, un cosquilleo, una sensación extraña pero agradable, pareciendo algo bueno, pero no sé qué será. ¿No lo sientes tú?
_No, no lo siento, pero seguro es el ambiente, nada de que temer.
_¡Mira, la luz está ahora más fuerte!
_Es porque estamos llegando, por eso la ves más fuerte, pero en realidad es que estamos muy cerca.
_Qué emoción, estamos a punto de llegar.
_Estás listo hijito.
_Sí, lo estoy.

Entonces de lo que parecía ser una intensa luz, salió una bruma igual de blanca que la luz que les atrajo y emocionó, esta los abrazó y ellos entraron en ese lugar, mientras lo hicieron ellos se fueron difuminando hasta desaparecer, pero mientras lo hacían de la espalda superior del niño, la sensación extraña que él sintió tomaba una bella forma, este las agitó y por unos instantes la bruma con ellas las apartó, pero de inmediato la bruma extremadamente blanca se los tragó, y solo se escuchó la risa del niño.

Mientras en el carruaje, este se detuvo en lugar horrible, un lugar jamás igualado al otro, el único y último pasajero escuchó cuando las bisagras rechinaron, esta vez el sonido fue estridente y amplificado, al abrirse la puerta del carruaje, este se quiso agarrar de algo, pero no pudo, quería evitar salir del carruaje, pues se aterraba el saberse solo en aquel horrendo lugar, sentía un ahogador calor, sentía un miedo que nunca sintió, a su mente llegaron de golpe todas las maldades que este hizo, su arrepentimiento le cayó de golpe, esto lo atormentó y mucho, se negaba a gritos a salir del carruaje, pero este lo vomitaba, no lo soportaba, él se detenía aferrándose de la puerta y de entre la oscuridad total del lugar, salieron unas sombras negras, las más negras posibles, amorfas, levitando y de las cuales se escuchaban los más horribles lamentos, que él escuchaba le resonaban en sus sienes, lo tomaron y sin misericordia lo arrancaron del carruaje, este al ya estar en poder de ellos, gritaba, forcejeaba para evitar ser metido en el que sería su hogar por la eternidad, entonces mientras aquellos, que parecían sombras sin forma lo encaminaron y mientras estos lo hacían de la nada, de la oscuridad total se abrió una especie de puerta y lo que en el otro lugar fue una hermosa y cálida luz aquí era una enorme pero colorada y ardiente, mucho más fuerte que el magma y la erupción del más potente volcán, cuando este fue tragado por esa oscuridad se escuchó algo parecido al contacto de una mano humedecida por la saliva en contra de la ardiente plancha.   

Las puertas del Carruaje se cerraron de golpe y con fuerza, quien conducía el carruaje gritó a sus pura sangre y al hacerlo, estos de nuevo relincharon y se pararon sobre sus patas traseras, esto hizo que la capucha del traje del conductor se cayera de su cabeza dejando al descubierto la identidad del conductor, al lado de él un bello y enorme perro negro.

_¡Arre, que tenemos otros viajes por hacer...!



jueves, 5 de octubre de 2017

Vuelve por favor


Todo se termina un día
es lo que todos ahora me dicen,
para mí hoy eso tiene sentido,
lo empecé a vivir el día que te fuiste.

Vuelve por favor, regresa a tu hogar
regresa que alguien te ama y te espera
para mí nuestro amor aun no termina
qué pensarás tú.

Si todo un día llega a su final
el tiempo para mí no es verdad,
no es mi realidad, 
porque aunque pasen mil años
yo seguiré esperando por ti, mi amor.

Si el tiempo todo lo destruye y todo lo termina
nuestro amor es indestructible y no tiene final
vuelve por favor, regresa a mis brazos
refúgiate en mi pecho 
porque aun vives en mi mente.

Cien años deseaba estar contigo,
luego irnos juntos a la eternidad 
tomados de la mano, pero tú ya no estás, 
te has alejado y yo he quedado
muriendo en vida sin saber nada de ti.

Cien años serían muy pocos,
necesito de más tiempo 
para entregar todo este amor
que no aguanto aquí en mi pecho contener 
desborda hacía ti, pero hoy tú ya no estás.

Todo se termina un día
es lo que todos aun me dicen,
y que para mí hoy ya tiene sentido,
lo empecé a vivir el día que te fuiste.

Dicen que con el paso del tiempo olvidaré
este amor que has construido en mí,
pero eso también es falsedad, no es verdad,
porque yo no dejo de pensar en ti,
dí cómo haré, si no sé más de ti,
qué pensarás hoy de mí.

Nada dura para siempre, es otra gran mentira,
mi amor durará esta vida y la siguiente,
porque mi amor no es para un instante, soy diferente, 
llegas y me enamoro, te vas y olvidarte no lo logro,
me pensarás o en otros brazos me olvidarás.

Has destruido lo que con amor para ti construí,
piénsalo bien y vuélveme a amar,
mi lamento no lograrás escuchar, 
pero siento que tu corazón si lo hará, 
él me escucha, pero no te logra convencer.

Vuelve por favor, vuelve a quererme.
Vuelve por favor, vuelve y escúcharme.
Vuelve por favor, cura mis heridas que aun no cicatrizan.
Vuelve por favor, vuelve a amar a este ser.
Vuelve por favor,  mucho más de ti quiero saber.
Vuelve por favor, descongela con tu calor mi amor.
Vuélveme a querer, vuélveme a amar, 
que ya no vivo sin ti.



Voy por ti


Yo voy por ti.
Por la miel que brota de tu piel.
Yo voy por ti.
Por los ojos y tus labios.
Yo voy por ti.
Por tu cuerpo y tiemblo.
Yo voy por ti.
Por tu cabellera y esas piernas.
Yo voy por ti.
Por tu corazón y la pasión.
Yo voy por ti.
Por tu sensación y tu emoción.

Yo voy por ti.
Por un roce de tu piel,
por el sabor de tus labios,
por el contacto de nuestros cuerpos,
por el amor y el deseo,
por lo bella que eres.

Yo voy por ti.
Por el roce de tu piel y para beber tu miel.
Yo voy por ti.
Para cerrar tus ojos con mis labios.
Yo voy por ti.
Para temblar con tu cuerpo.
Yo voy por ti.
Para perderme entre esas piernas.
Yo voy por ti.
para sentir tu corazón y esa pasión.
Yo voy por ti.
Por la sensación y toda esa emoción.

Yo voy por ti.
Por un roce de tu piel,
por el sabor de tus labios,
por el contacto de tu cuerpo,
por el amor y el deseo,
por lo bella que eres.

Yo voy por ti.
Porque esperas y me desesperas.
Yo voy por ti.
Porque muero por sentirte y acariciarte.
Yo voy por ti.
Porque soñé con este momento que ya siento.
Yo voy por ti.
Porque estoy loco por tenerte. 
Yo voy por ti.
Porque es nuestro deseo y porque lo quiero.

Prepárate que ya voy por ti



miércoles, 4 de octubre de 2017

El Salón Estilista


Hacía horas que un auto de lujo pasaba por en frente del vecindario, yo pensé, que aquello era raro pues, cuándo un auto tan lujoso se veía por aquí, nunca, estos carros solo eran vistos por la zona de la gente adinerada o en alguna película de un domingo sin nada que hacer; me encontraba en el Árbol de don Mario, esperando a que más de un atarantado llegara para hacer planes de vagancia, pero nada que aparecía ni uno solo; a punto de ir a vagar solo estaba, cuando vi que por la esquina apareció mi primo Rolmy, traía una cara de hueva, que el solo verlo me la contagió, de echo, yo ya tenía la mía.

_¿Qué pasó primo? Qué carita traes.
_Hola Sergio, una tremenda hueva nada más. ¿Nada qué hacer hoy verdad?
_Pues lo de siempre, ir a vagar para conocer a una nueva amiga.
_¿Amiga?, no me hagas reír, vos no tenes una sola. ¿Creo qué nunca has tenido una amiga verdad?
_Pues como que no, claro, ¿y si no de donde crees que me llegan las novias?, jejejeje.
_Baboso.
_Oye, cambiando de tema, ha estado pasando un auto nítido, uno que jamás antes vimos por aquí, es uno bien lujoso.
_¿En serio? Extraño ¿no?
_Lo mismo he pensado. ¡Mirá ahí viene!
_¡Puta primo, qué nave!
_Sí, lo sé, has como que no la ves.
_¿Y quién no podría ver a tremenda nave? ¿Escuchas?, que equipón el que debe traer, hasta aquí se oye el musicón.

Para nuestro asombro el auto lujoso, de color blanco, con vidrios polarizados, aros de magnesio y llantas radiales de perfil bajo, algo que no era común en aquellas fechas, se detuvo justo frente a nosotros, esto no dejó de ponernos algo nerviosos, pues, de pronto y los o él que estaba adentro del auto no era más que alguien del bajo mundo, alguien que nos podría hacer daño, pues al final de cuentas que hacía esa nave por nuestro barrio. Escuchamos cuando el vidrio empezó a descender y mientras lo hacía, tanto mi primo como yo, a la expectativa de quien podría ser y lo peor; ¿qué podría querer? 

_¿Qué pasó par de babosos? Dijo el mula del Oveja.

¿El Oveja manejando esa nave, pero cómo, a penas si manejaba la bestia.

_No se queden ahí como idiotas, vengan y suban. 
Nos dijo el estúpido, algo que nos dejó mucho más estupefactos que cuando lo vimos conduciendo tremenda nave. Mi primo fue el que se acercó, a aquel todo le valía madre, cuando se acercó a la portezuela por donde estaba la cara estúpida del colocho del Oveja, mi primo dijo.

_Hola, mucho gusto. Rolmy, y ese que sigue ahí con cara de menso es mi primo Sergio. Ven primo, es un amigo del Oveja.

Me acerqué, y saludé, quien estaba como copiloto era el dueño del auto, pero, ¿cómo el Oveja había conocido al tipo ese y dónde?

_¿Van a subir o no?
Dijo el Oveja muy confiado y acelerando el motor del auto.
_Suban si pena.
Dijo quien era el dueño del auto. Mi primo abrió la portezuela trasera y se acomodó, dejando un lugar para mí, yo entré con mucha pena, el auto era algo increíble, no pensé volver a subir en otro igual en toda mi vida.

_Con permiso amigo.
_Dale sin pena, mi nombre es Johnny.

Cuando habló se le escuchó el acento un tanto afeminado, pensé; -ahora todo empieza a tomar sentido, este Oveja no se mide el cabrón, con tal de manejar esta nave se conectó a un afeminado-. Pensé en bajar del auto, pero el cerote del Oveja aceleró y cuando sentí, estaba hundiéndome en el asiento, si que eran cómodos, Rolmy no pudo evitar que se le escapara un grito de emoción o de susto, al final de cuentas era lo mismo, pues quien manejaba era el idiota del Oveja, alguien que no sabía conducir. Al rato supe por qué sabía manejar ese auto, un auto para señoritas decíamos en aquella época, uno automático, ¡ah! todo tenía ahora más sentido y yo no sabía como bajarme del auto. 
Pues mi hermano una vez me contó como era el modus vivendi de este tipo de personajes, algo raro de encontrárselos por aquella época; mi hermano también decía; que primero le tocaba a uno, y que luego, a ellos les tocaba hacérselo a uno, y yo no estaba dispuesto a perder mi virginidad trasera nunca en la vida, algo que me puedo jactar hasta la fecha de que sigue como vino al mundo.

Al paso del tiempo, Johnny se hizo muy amigo nuestro, la verdad que era un tipo genial, pero seguía la incógnita de si era o no era, mi madre decía; que no todo el que se comportaba de esa manera era uno de ellos, eso me permitió estar en ese particular grupo mientras duró y la verdad, que éramos la novedad en el barrio, primero porque nadie tenía auto y cuando alguien aparecía con uno, era del papá, bueno del trabajo del papá, y este se lo dejaba manejara a su hijo solo para ir a guardarlo a los boxes, pero claro, este no dejaba pasar la oportunidad para dar unas vueltas y chilerear para llamar la atención de las chicas y es que toda la vida esta máquina ha sido un imán de enorme fuerza para las féminas. Pero andar en esa nave que por dentro parecía un avión, eso era andar sobre una nave extraterrestre y si las carcachas de los tatas de la mara eran un imán, este era un potente electroimán. 

Los días seguían pasando y el Oveja no soltaba la nave, solo llegaba Johnny y este se prendía del asiento del piloto, mientras que mi primo y yo, atrás, pero eso no importaba pues, el Oveja tenía la primicia por haberse conectado al Johnny. (Hasta la fecha de hoy no sé y nunca supe cómo se conocieron el Oveja (+) y el Johnny (?)).

Un día, que me encontraba... Sí, en el Árbol de don Mario, escuché el musicón del auto del Johnny, este se parqueó, bajó el vidrio y para mi sorpresa, nada del Oveja.

_¿Qué pasó mi Johnny y dónde dejaste al Oveja?
_No sé donde estará, pensé que estaría aquí con vos, ¿y Rolmy tampoco está?
_No, aquel se fue para Mazate, a ver a su abuela. Estoy solo y aburrido.
_Pues yo venía para ver si me acompañaban a cortarme el cabello, ya necesito un corte. ¿Qué dices, vienes?
_Yo, pues, no sé, es que estoy algo ocupado. 
Dije como algo ahuevado, a lo que el Johnny me dijo.
_¿Ocupado encaramado en el Árbol de don Mario?, vamos, busca otra casaca. Ven, sube, vamos, acompáñame, no te arrepentirás.
_Eso me temo. 
Dije entre dientes.
_¿Qué decís?
_No, nada, que me temo que algo bueno nos espera sin duda.
_Ya verás, el Oveja y el Rolmy cuando se enteren se van a dar de golpes en la cabeza.

Johnny aceleró y yo como ya era costumbre me hundí en el asiento, solo que esta vez, en el del copiloto.

_Colócate el cinturón.
Dijo Johnny. Yo me vi el cincho del pantalón y dije.
_Lo tengo bien apretado amigo.
_Eso es lo que me gusta de vos amigo, tu carácter, siempre echando bromas.
_Así que te gusto. Digo, ¿qué quieres decir con lo del cinturón?
_Este, ¿acaso no sabes que en los USA es prohibido andar sin ellos?, estos han salvado muchas vidas.
_¡Ah estos!... ¿Y cómo se ponen?

Johnny detuvo el auto y me ayudó a colocármelo. Para hoy dirán; que mula soy o era, pero en aquella época los autos que venían para acá, no traían estos cinturones, creo que a los Japoneses les valía madre si moríamos accidentados, para ellos mejor si valíamos madre los de por acá. 

En cosa de minutos nos encontrábamos en un lugar mega lujoso, y cómo no, si no sabíamos lo que era la hora pico, es más, ni habían muchos autos, eso sí, el servicio publico era muy bueno.

_¡Llegamos!
_¡Ah ok.!
_Vamos.

Yo seguí a Johnny, entramos en un edificio que ni sabía que existía, para mí lo único que existía y era mi hogar, era la Sexta avenida de la zona uno. Nos encaramamos a un elevador que nos llevó hasta el último piso, al salir del mismo, un lugar super especial, era como la entrada a un lugar enorme, un lugar que ocupaba todo aquel piso, no se veía nadie en el lobby, al salir del ascensor, pisé una alfombra de color negro, por encima de ella unas tijeras y un peine raro, debajo un letrero que decía: Members Only yo  dije; será la peluquería o barbería, pues para mí solo estos dos términos eran validos, eso de Salón Estilista nunca antes lo escuché. nos acercamos a un lugar que aduje que era la puerta, Johnny extrajo una tarjeta muy parecida a lo que hoy día es una tarjeta de crédito, otra cosa que no conocí hasta hará unas cuantos años. 

La introdujo y se escuchó que la puerta se abrió, Johnny entró, yo lo seguí una vez que él me lo indicó, del lugar se escuchaba una música de la época, el lugar era para que se te abriera la boca.

_¿Los dos se cortarán el cabello? 
Dijo una linda chica por el otro lado del mostrador.
_¿Te lo quieres cortar amigo? Yo invito.
_No, no gracias, así estoy bien. 

Decisión que me duele hasta el día de hoy, fui mula sin duda, cuándo podría volver a un lugar como aquel por un corte de cabello; sí me los hice pero fue en la barbería de don Poncho, el viejo Poncho, con sus temblorosas manos y sus revistas prohibidas, recuerdo cuando nos quisimos sacar una del lugar, casi perdemos la cabellera y las manos, que bárbaro don Poncho se las tenía bien controladas.

_Síganme por favor. 
Dijo la linda chica. Quien salió del otro lado del mostrador, caminó por enfrente de nosotros ¡¡y la chica iba desnuda!! solo llevaba por enfrente una bata, de esas que usan los estilistas hoy día, atada del cuello y de la cintura, de color negro, ¡qué cu...zo!, qué mujer mas linda, solo las había visto en las revistas de don Poncho. 

_Pase por aquí. 
 Le dijo a Johnny, quien me dijo a mí.
_Vos espera en esa sala, ya vuelvo. 

Yo estiré el pescuezo para lograr ver hacía adentro del misterioso lugar para mí, lo que vi y quemó para la posteridad mis retinas, si aquella chica estaba linda, las de adentro y quienes cortaban el cabello, eran unas diosas, todas desnudas con el mismo atuendo que la que me dejó sentado solo en aquella sala esperando por Johnny, yo me recriminé, me dije; -maldita sea, ¿por qué no acepté la invitación al corte de cabello que me hizo el Johnny-.

El tiempo pasaba y el Johnny no salía de ahí, yo que no sabía que hacer para poder ver aunque sea a la chica que nos atendió, solo la lograba ver cuando llegaba otro cliente nuevo y entraba al lugar de Members Only, yo debería de estar ahí, qué sucedía adentro, cada que entraba alguien yo veía lo que lograba ver, adentro solo gente de mucho dinero con copa de whisky en mano, y quien sabe qué otras cosas. Las dudas respecto a Johnny se fueron de mi maliciosa y desconfiada mente.

Al termino de un largo, muy largo tiempo, salió el Johnny, las chicas además de ser unas diosas, eran unas artistas en el arte del corte de pelo, pues el corte que le hicieron al Johnny jamás lo pudo hacer don Pocho, por más que le llevamos revistas, jamás pudo, más bien nos trasquiló. 

Mientras regresábamos al barrio, yo era un niño necio preguntando al Johnny todo lo que podría preguntar, pero este solo respondió las preguntas que él quiso responder, otras no las respondió, era un caballero sin duda. Solo dijo.

_Debiste haber entrado.
_¿Y cuando volvemos? Cuando regresemos, no invites a ninguno de los mulas de mi primo y el Oveja, esos la van a cagar con seguridad.
_Lo siento amigo, pero creo que no podrá ser, este fin de semana me voy a Londres, a estudiar a una prestigiosa universidad del Reino Unido. 

El cabrón del Johnny se fue, y hasta ahí llegó la oportunidad de montar tremenda nave, la oportunidad de regresar a aquel lugar, que ni sabría como llegar al edificio donde estaba ubicado ese maravilla que nunca imaginé que existiera. 

Rolmy y el Oveja dejaron huella en las paredes del barrio dando de cabezazos, cada que les comentaba de aquel mágico lugar, al cual, que como Johnny ya no estaba entre nosotros, yo le inventé un poco más para no seguir siento el IDIOTA  que fui. 





Déjame amarte


Hoy invitada estás,
fiesta para ti tengo,
no tienes nada por traer,
solo necesito de tu presencia,
ven y déjate amar.

Hoy es un día importante,
no tengo nada que dar,
solo un corazón lleno de ilusiones,
ven y déjame amarte.

No te hagas de rogar,
no te hagas esperar,
la sorpresa lista está,
ven y déjame amarte.

Tanto tiempo esperando,
ha llegado el momento,
invitada especial,
ven y déjame amarte.

No hay truco,
honesto y sincero soy,
nada que tramar 
mucho menos esconder,
ven y déjate consentir, 
ven y déjame amar.

Busqué y busqué,
por mucho tiempo esperé
a quien mi amor entregar
y llegas tú.
ven y déjame amarte.

Sabes bien de que hablo,
me conoces bien,
me ves con ojos de te gusto,
solo ven y entrega lo que para mí tienes.
ven y déjame amarte.

Lo pensé muy bien,
también lo soñé varias noches,
me han contado que en mí has pensado,
que te has sonrojado cuando te he mirado.
ven y déjame amarte.

Ven y déjame amarte,
todo esta acomodado, todo esta dispuesto,
mi corazón todo lo ha decorado,
las instrucciones del amor ha seguido
nada se ha quedado olvidado.

Ven y no tardes, 
la invitación está hecha,
nada por traer, será una fiesta para dos,
mi corazón y tu ilusión,
tus pensamientos y mis sueños,
solamente ven y déjame amarte.

Solamente ven y déjame amarte
Solamente ven y déjame amarte
todo estará bien, lo disfrutaremos,
la fiesta es amor y amor,
ven y déjame amarte.






Abrázame

Te abrazo, te siento, 
hoy serás mi mujer.
No temas, solo siente, 
hoy serás mi mujer.
Cierra los ojos, deja de temblar, 
hoy serás mi mujer.
Olvida el temor, solo es amor, 
hoy serás mi mujer.

No temo, solo siento, 
hoy seré tu mujer.
Te abrazo, te siento, 
hoy seré tu mujer.
Cerrados están, no puedo detener mi nerviosismo, 
hoy seré tu mujer.
No hay temor solo la emoción de sentir tu amor, 
hoy seré tu mujer.

Refúgiate entre mis brazos y siéntete mujer.
Refúgiate entre mis brazos que hoy será para siempre.
Refúgiate entre mis brazos esta noche es para no olvidar.
Refúgiate entre mis brazos y empiezame a besar.

Esta noche es para la eternidad, 
jamás se habrá de olvidar,
es noche solo para amar, 
siente mis caricias, mi piel en tu piel,
permite acariciar tu piel y saborear la miel.

Abrázame y tócame, 
siente a mi corazón morir, pero de amor.
Abrázame y quédate refugiada allí, 
dejemos a nuestras almas vivir nuestro amor. 

Si pudiera hoy elegir como morir, 
sería entre tus brazos,
ir a la eternidad refugiada en ti, 
nada me haría más feliz.

Siento el palpitar 
de tu corazón que motiva al mío, 
me haces vivir.

Abraza mi cuerpo y también a mi mente. 
Abraza mi corazón y a mi alma ardiente.
Abraza mi cuerpo que ya lo tengo candente.
Abraza mi mente y déjame sentir esta emoción, 
eres tan convincente.
Abraza mi cuerpo, no te detengas, 
sigo con mis ojos cerrados y estoy pendiente.
Abrázame y recorre mi cuerpo con tus manos ardientes.

Permite que por un momento tome el control,
quiero aprender a llevarte al mismo cielo
y ahí, juntos seguir viviendo esta emoción, que tentación.

Abro mis ojos, ya no tengo miedo, perdí el pudor, 
quiero ver como me amas, igual lo haré hoy.
Abrázame y no me sueltes por nada ni un solo momento,
mi mente, mi corazón, 
mi alma y mi cuerpo son todos tuyos,
no quiero perderme un solo instante, 
me prometiste llevarme hasta el cielo,
abrázame que ya estoy en pleno vuelo, 
tomada de tu mano, que sensación, que linda emoción.

Te abrazo, te siento, ya eres mi mujer.
No temas, solo siente, ya eres mi mujer.
Cierra los ojos, deja de temblar, ya eres mi mujer.
Olvida el temor, esto es el amor, ya eres mi mujer.


No temo, solo siento, ya soy tu mujer.
Te abrazo, te siento, ya soy tu mujer.
Cerrados están, no puedo detener mi nerviosismo, 
ni está emoción, ya soy tu mujer.
No hay temor, solo la emoción de sentir tu amor, 
hoy ya soy tu una mujer, soy tu mujer.

Que emoción, que gran sensación, 
hasta ayer solo lo soñé, 
hoy es una realidad, ya soy tu mujer.

Que sensación, que gran emoción, 
hasta ayer solo te imaginé, 
hoy es verdad, ya eres mi mujer.



martes, 3 de octubre de 2017

Sucedió en la disco


Disco, en la disco bailabas y yo te miraba, te veías encantadora, con tus colores fosforescentes, fluorescentes e incandescentes que me incendiabas la piel, invadías mi mente, lujurioso momento, mientras ondeabas todo tu cuerpo, del cielo luces caían sobre tu cabeza, te veías bella, te confundí con algo celeste, como si pertenecieras a otros cielos, a otros lugares jamás imaginados, eras incansable, sin importar la mezcla eras la reina, reina danzarina y yo seducido como insecto por luz incandescente de color lila, así era el color de tu pantalón ajustado, nada para la imaginación, más bien te imaginaba en mi lecho, ya me daba por hecho, los que pasaban a mi lado solo murmuraban, mientras yo te apreciaba, no me sentaba, si tu no te cansabas porque yo habría de estarlo, por el contrario, mis pupilas bailaban a tu ritmo, al ritmo de la disco; en la disco, bailabas rock, pop y música disco, quien a tu lado contigo danzaba este no era nada, solo supe que contigo alguien estaba porque se coloco entre tú y yo, por un breve segundo, que si dura más, era capaz de sacarlo de las greñas, eran demasiado largas, este se había quedado en otra época, la del rock metálico, no sabía o desconocía que Travolta había modificado la manera de bailar y de peinar, ahora era otro look, pero tú seguías sin detenerte y yo deseando tenerte, me transportabas, me ilusionabas, yo pensaba pedirte una pieza, aunque tengo dos pies izquierdos, pero a quien le importaría si solo a ti te veían, eras tan linda, y esos colores, que reflejaban los reflectores, y la bola de espejos sobre en ella tu reflejo destellaba el color de neón, bailarina o reina danzarina, para mí eras la princesa del lugar, no tenías edad para ser aun una reina. 
Te vi y lo que vi era divino, aquella figura, delgada y alargada o sería que ya me encontraba drogado, eso no lo sé, pues no he fumado nada, pero en el ambiente si se sentía ese clásico olor a hierba, a marihuana y a pachuli, seguro era el mechudo con quien seguías bailando, el sudor le dejó salir de su cuerpo las porquerías; a qué hora se cansará y se sentará para darle la oportunidad a otro de sentir su vibra de cerca, yo lo estoy, si se descuida me uno a la pista y de un caderaso lo expulso y luego le digo disculpe, que lo siento y de una lo siento. 

Disco, en la disco bailabas y yo te miraba y no me cansaba solo me asustaba, pensar que otro te podría interesar y que no fuera yo, mi imaginación era amplia y contigo soñaba saliendo del lugar, caminando por las calles con rumbo, sin rumbo, solamente observando a lindo ejemplar femenino; qué digo, me estoy desviando y me pierdo de ese paso de nombre; caminando sobre la luna una. Una vez lo intenté y sentado caí, pero no fue sobre la luna, fue sobre una tuna, aún estaba en el pueblo, eso fue hace tiempo, vaya mula, escuché que alguien dijo, pero no pude ver quien fue, me dije; mejor me paro y me voy con mi ma´, para que me extraiga una a una las púas que traigo en el..., espero no haber dicho esto en voz alta, pues de eso ya hace un buen rato y ahora soy capitalino, el hablado de pueblerino se me ha quitado u olvidado, ahora hablo todo raro, como si aquí nací. 

Pero mírala, ella sigue allí, tan linda, como contonea las caderas, eso me fascina y me domina, ademas, me hace soñar despierto con su lindas piernas, ahora ese otro nuevo paso, si que sabe bailar la ingrata, nadie le gana, es una Micaela Jackson, solo que ya en edición blanca porque parece una porcelana, como una de esas muñequitas gitanas o más bien Rusas y como le queda de bien esa blusa, se le notan las tetas, se le ven los pezones.

Disco, en la disco ella sigue bailando y yo sigo con ella soñando, su ropa le queda muy pegada que no deja nada para que me la pueda imaginar, es como si ya estuviera desnuda, como si tuviera la ropa pintada o tatuada, es bella y espectacular, y ese ondular caminar, una cadera para un lado y luego para el otro, un pasito para adelante y otro para atrás y ahora un movimiento sensual, caderas que escupen fuego y yo que me quemo; y su pelo, parece echar fuego, pero solo es el reflejo de los espejos de la bola que pende del cielo y por el piso ese humo, sera hielo seco, o será que ya se quema la disco con cada candente paso de la bella chica que me tiene parado hace buen rato y no me canso de verla, no me canso de pensarla, no me canso de desearla, no me canso de nada, y es que por nada me quito de este magnifico lugar. 

La música suena a todo volumen, los parlantes si que son de buena calidad y el Dj no se queda atrás, también no deja a la chica de mirar, ya me dieron ganas de mear, pero me voy a aguantar quien quita y en lo que me voy al baño me ganan este magnifico lugar, ya las patas aprieto, pero todos creen que soy coreógrafo inventando un nuevo paso pero la verdad es que ya me hago del uno, siento que ya hasta estoy húmedo, serán los amarillos o los blanquillos.

Disco, en la disco ella sigue bailando y yo sigo que ya me hago en los pantalones y los chones, mejor me doy una vuelta por los baños al final de cuentas en este lugar o en cualquier otro, ella no dejará de brillar, siempre se verá sensacional; carajo esta fila es para entrar a otro parte más privada de la disco. 
Ya pregunté pero es la fila para el baño, está algo larga, mejor salgo y me busco un buen palo, a lo perrito. Ya regreso señor, vea bien para que me deje entrar y no me vaya otra vez a cobrar la entrada, voy para aquel palo, porque el baño esta lleno a reventar, y la fila para entrar esta más larga que la que esta acá afuera dispuesta para ingresar. 

¡Ah! que desahogo y con estás sequías le hacían falta a estas matas un poco de sagrado líquido. Un momento señor oficial que era una emergencia, ustedes no me puede por esto enchachar y a la delegación ante el juez llevar, mejor diga cuanto me podrá costar este mal momento, ah mi sombrero, me saldrá más barato el señor juez, pues vamos a la delegación. 
Señor juez, le cuento, yo estaba en la disco, en la disco estaba ella, se encontraba bailando y yo la seguía mirando, la seguía deseando y ella se mantenía en las suyas, bailando, era espectacular y muy sensual, en eso sentí que algo se humedeció entre mis piernas, yo me dije; será y sí era, pero me dirigí al baño y el lugar estaba a reventar, con decir que la fila era más grande que la de afuera, entonces me dije; ya qué, si este invierno estuvo seco, un favor le hice a la muni regando las matas, pero en eso me llegaron estás ratas, me pidieron una untada de mano pero era mucho y no traía tanta grasa; usted me comprende verdad su señora, perdón su señoría.
¡Ah! ¿qué? todo eso por una meada, mejor me hubiera meado los pantalones y los zapatos me hubiera salido más barato, pero ya que, ni modo, en donde pago su señorita, perdón su señoría, pero que sea rápido, pues debo regresar a la disco a ver a la bella que me llevaré esta noche a la cama. 

¿Cómo, queé esa maravilla es su hija y usted como lo sabe?, ¿por lo qué dije?, ¿qué por eso lo adujo?, que barbaridad, y ahora me detendrán toda la noche. Y ya me encuentro detrás de las rejas, aquí parece que estoy en otra disco, en la disco, ellas o ellos bailan y me seducen, no son más que unas locas, que las encontraron en una redada en otra disco, de esos que de lejos parecen y de cerca son. 

Aquí entre tantas locas terminé mi noche y la hermosa chica de la disco, la terminó castigada en su cuarto sin poder salir por un mes, el tiempo que tendré que esperar para volver a verla, pero valdrá la pena. 

Una inolvidable noche, que sucedió en la disco.


Cree en mí


Cree en mí,
porque nunca te mentí.
Cree en mí,
porque siempre he sido el motor
que te conduce hacia el amor.
Cree en mí,
porque nunca te ofrecí
lo que no pude cumplir.

Cree en mí,
porque siempre estaré para ti.
Como el sol en cada día.
Como las flores en cada primavera.
Como los ríos a los mares.

Cree en mí,
porque siempre te daré 
lo que prometí.
Cree en mí,
como yo creo en ti.
Cree en mí,
porque sientes a mi pecho latir por ti.
Cree en mí,
porque jamás me has visto fingir.

Cree en mí,
porque siempre estaré para ti.
Como el aíre siempre estaré.
Como la tierra para la siembra.
Como las hojas en otoño.
Como los océanos a los peces.

Cree en mí,
escucha a mi corazón latir por ti.
Cree en mí,
mira mis ojos iluminar lo que ven.
Cree en mí
y siente mis labios acariciar tu piel.

Cree en mí,
porque siempre estaré para ti.
Como los vientos para las aves.
Como la madre para el hijo.
Como lo verde para las praderas.
Como todo lo que ves, cree en mí.

Cree en mí
y escucha a mi corazón latir 
solo para ti.
Cree en mí
y no dudes de mi amor por ti.

Cree en mí,
como yo creo en ti.
Porque escucho a tu corazón 
con el mío en compás.
Cree en mí,
observa mi expresión y verás en ella
que no miento.

Cree en mí
y deja de sufrir, dudando si digo la verdad,
solo deja de sospechar, 
para la preocupación y cree en mí.

Cree en mí,
como las gotas que hacen ríos, mares y océanos
así cree en mí y para de sufrir,
jamás me has visto fingir,
siempre has escuchado a mi corazón palpitar 
y ha sido por ti.

Por favor ya cree en mí.



lunes, 2 de octubre de 2017

El Primer Beso


_Entonces doña Loty, me llama, pase lo que pase.
_Así lo haré, muchas gracias, Dios vaya con usted.

Coky salió de la casa de la señora, pensativo con lo que lo trajo a casa de su clienta, caminó por el callejón con rumbo hacia su auto, mientras caminaba pasó al lado de una mujer a quien no le prestó atención, esta al verlo pasar, a su mente regresaron de golpe mil recuerdos de una adolescencia ya muy lejana, se preguntó; si sería él, mientras que Coky seguía su camino. Entonces ella decidió frenar su caminata para no dejar pasar de largo la oportunidad de salir de la duda.

_¡Oiga, usted, sí usted!, disculpe, de pura casualidad ¿no es Oscar?
_Ese es mi nombre, pero todos me dicen Coky, ¿y usted es. La conozco?
_Claro que me conoces, fíjate bien, ¿tanto he cambiado? Bueno la verdad que tú sigues igual, pero con más años al igual que yo.

Coky la vio de pies a cabeza y nada que la recordaba.


_¿Seguro que me conoce?
_Está bien, te ayudaré. Soy Vicky. Virginia del colegio, estudiamos los básicos juntos, los tres años.
_Claro, Vicky, por favor discúlpame pero ha pasado tanto tiempo. Pero mírate, sí eres tú, wao, tanto tiempo, qué recuerdos. Oye, un momento, ¿esta era tu casa?
_Sí, esta era mi casa y lo sigue siendo, claro que cuando me casé, la alquilé y me fui a vivir con mi esposo, bueno mi ex ahora.
_Oh, lo siento.
_No, para nada, un tipo que no valió la pena, lo único bueno fueron nuestros dos hijos. ¿Y tú, qué es de tu vida, te casaste? pero claro, como no ibas a casarte. Más bien la pregunta debió ser ¿tienes hijos, cuántos?
_Sí, tengo dos.

Quedaron unos segundos callados, luego ella abrazó a Coky y este le respondió con un rico abrazo de amigos de adolescencia. Cuando se separaban y ella pedía disculpas por el atrevimiento, Coky la sostiene de los brazos y le confiesa algo que sucedió hace tanto tiempo.

_Debes de saber que siempre estuve enamorado de ti. Wao, al fin me animé y lo dije, claro, ahora ya no sirve de nada, pero siempre me lo reproché y más cuando recuerdo que jamás te conocí novio y fuiste una chama muy linda, creo que la mejor de nuestra promoción, y no es que ahora no lo sigas siendo.

Ella se sonrojó y luego le sonrió con aquella relajante y bella sonrisa, después de otro breve silencio, mientras que ambos se reponían de aquella inesperada declaración que se debió haber hecho hace muchos años atrás.

_¿No te gustaría entrar un momento?, como te dije, ahora vivo de nuevo aquí, me gustaría invitarte a tomar algo, si tienes tiempo claro, y si tu esposa no es celosa. jajajaja. 
_No para nada, y sí, tengo tiempo. Entremos.

Ambos entraron, ella siguió por enfrente de él, este la observó y se percató que mantenía aquella linda figura de juventud, con unos kilos de más, pero muy bien repartidos, recuerdos miles le llegaron, Coky estaba presente pero solo físicamente, pero en su mente había regresado en el tiempo.

_¿Entras?
_Sí, claro, disculpa pero me llegaron tantos recuerdos... ¿Recuerdas... Y, recuerdas esto... Y que me dices de esto...? ¡jajaja!

Los recuerdos se hicieron presentes como si fue apenas ayer. Vicky regresaba de la cocina con un par de tazas humeantes de rico café y unas deliciosas galletas hechas en casa.

_Bueno, espero te gusten, yo misma las hice, si quieres más no dudes en pedir tengo muchas, jejeje. Como no tengo nada que hacer, me he tomado un curso de cocina y me ha ido bien o tú ¿qué dices?
_Pues, para serte sincero tienen buen sabor y el café delicioso.

Los amigos siguieron recordando viejos y gratos momentos, anécdotas de una linda juventud, reían, se sentían nostálgicos y otras tristes, cuando ella le contaba que más de uno ya había fallecido.

Entonces quedaron callados otra vez, solamente observándose fijamente al rostro, las miradas decían mucho, esto hizo que Vicky rompiera el silencio.

_¿Sabes algo Coky? Afuera dijiste que nunca tuve novio, también dijiste que estuviste enamorado de mí.
_Así es. Y lo sostengo.
_¿Por qué nunca me lo dijiste?
_Por temor a que me dijeras que no, ya sabes, las inseguridades de esa edad. Pero ahora me arrepiento, debí haberlo hecho y no quedarme con esto guardado por tanto tiempo.
_Sabes que sí. debiste haberlo dicho. Y ¿sabes por qué?
_No, ¿por qué?
_Pues, porque por tu culpa yo nunca tuve novio en la secundaria.
_¿Por mi culpa?
_Sí, porque siempre estuve con la esperanza de que me lo pidieras, cada noche pensaba, ¿será mañana que me lo pedirá, será que no le gusto?, tantas cosas que hasta hoy sé. Lo que quiero decir, es que, también yo estuve enamorada de ti.

El silencio de nuevo llegó a la sala de la casa de ella, ambos permanecieron así por largo tiempo, Coky y Vicky se recriminaban el no haber podido ser lo que tanto desearon de jóvenes, se veían a los ojos y a veces asomaba una tierna, tímida y miedosa sonrisa en los rostros de ambos. Fue Coky quien esta vez tomó la iniciativa y se fue acercando hacia el rostro de ella, quien esperaba imaginando lo que estaba por suceder; ella temblaba, su corazón latía como una adolescente a punto de recibir su primer beso, él no se detenía y ella no quería que lo hiciera, el viaje era lento, pero para ellos era aún mucho más; por fin, los labios de Coky hicieron contacto con los de ella, Vicky sintió que su cuerpo se le aflojaba y por ella corría una corriente de gran intensidad, apenas y pudo responder al primer contacto, pero pronto llegó el segundo y este lo recibió con sus labios entre abiertos, ansiosa de que llegara el tercero. Ella le apretó los brazos, como indicándole que estaba disfrutando de aquel beso tan deseado y esperado por tantos años. Por fin llegó el tercer contacto entre sus labios y esta vez las bocas saciaron su deseo, ese beso era interminable, era como si dos fieras rabiosas desearan terminar con la vida de su rival al frente, literalmente se comieron a besos.

Esa tarde ambos fueron infieles a sus parejas, bueno Coky a la suya, ella ya no le debía respeto al suyo, y si se lo debiera, también no le habría importado, esto lo desearon toda la vida. 
No hubo sexo, solo eran dos adolescentes desgarrando la pasión que reprimieron por tanto tiempo.



Tomado del libro: "Historias de un Adolescente Tímido 3" Por: Sergio Raga


CAROLINA


Carolina.
Eres mujer sensual, 
seas morena, trigueña o rubia.
Dulce y fresca 
como una sandía,
roja por dentro como la pasión, 
jugosa, sabrosa y 
refrescante ante la mirada
de quien te observa.

Carolina.
Dulces sonrisas con fragancia 
de la más exótica flor,
inspiras fragancias que dominan,
normalmente de cabellera larga
y ondeante como tu figura al caminar.

Carolina.
Te prendes al breve toque
como la gasolina, 
chispa que enciende tu piel,
dulce Carolina, dulce de panela
que como una candela
derrites a quien se atreva a besarte.

Carolina.
Frenas con tu mirada 
y luego sedes con 
suave y sensual sonrisa,
picara, descarada pero recatada, 
además sensacional y deseada 
solo por la realeza conquistada.

Carolina.
Mujer de tierna mirada 
y de misteriosa sonrisa,
piel por la cual 
emigran esas fragancias,
con la perfecta 
cantidad de feromonas que atraen 
a quien a tu lado desapercibido pasa.

Carolina.
En ti la mezcla de milenarias razas,
esa conjugación que te da elegancia,
la perfecta fragancia 
entre el arte y la majestuosidad,
dulce de panela y canela.
 
Carolina.
Seas de aquí o de allá, 
no pierdes esa elegancia y esa gracia,
pero también llevas arrogancia,
te lo permite esa fragancia
y lo ondulado de tu cabellera
que emula el andar de tu curvilínea figura.

En compendio... 
así eres Carolina.




Adonde vayas yo iré


Por donde tú vayas.
Adonde me lleves iré,
por donde estés, 
ahí estaré a tu lado, (a tu lado estaré) 
corazón con piel, 
labios de miel.

Por donde tú vayas
yo iré detrás de ti,
porque te amo y lo sabes bien.

Si para el infierno vas, 
me colocaré bronceador, 
si es para los polos, 
me abrigaré muy bien 
y el calor lo tomaré de tus besos.

No podrás deshacerte de mí
a donde vas junto a ti yo iré.

Si te escondes en una nube,
o por detrás del sol, 
o en las hojas de un girasol.
escalaré su tallo, 
me espinaré las rodillas,
nada me detendrá, 
porque a tu lado siempre estaré.

Por donde tú vayas.
Adonde me lleves iré,
corazón con piel, 
labios con miel,
suspiros sospechosos, 
son cosas del amor.

Adonde vayas, 
detrás de ti siempre estaré,
si es detrás de la luna 
o mecida en una cuna,
cantando al lado de un grillo 
cánticos de amor
a tu lado siempre me tendrás.

De niño, de la mano de la mama,
de joven, siempre pidiendo permisos,
de adulto llegas tú 
y aquello que tanto odié, lo acaricié, 
lo amé y me acostumbré;
amo ir de tu mano, 
pedir permiso o decirte acompáñame.
Adonde tú vayas, a tu lado yo estaré.

Si te escondes en el viejo jardín,
sé que tú eres la mas linda flor
y como abejorro sobre ti estaré
bebiendo de tus labios la mejor miel
y corazón con piel.

Si te escondes en el fin del mundo
los océanos serán charcos,
los continentes montículos 
y en un santiamén 
me tendrás a tu lado.

Te amo y lo sabes muy bien,
no juegues más a las escondidas conmigo,
por donde vayas pegado a tu piel iré.

Tú eres el mail y yo la estampilla,
tú eres la flor 
que yace entre mis páginas amarillas,
atrapada allí estás, 
te tengo en mi corazón, 
en cada suspiro sospechoso 
y adentro del peluche, 
que es un oso.

Te amo y lo sabes muy bien,
me amas y eso lo sé yo también.

Por donde vas yo iré,
por donde yo vaya a mi lado irás también.

Si te escondes detrás del sol,
te esperaré al lado de la luna,
te tomaré de la mano y sin pedir permiso
te besaré y juntos tomados de la mano 
al universo visitaremos 
y lo contagiaremos de amor también. (con nuestro amor).

Adonde tú vayas iré, 
adonde yo vaya irás tu también,
lo se muy bien.

Te amo y tú me amas también,
condenados el uno junto al otro
por la eternidad,
enfriamos al infierno y calentamos los polos.

Corazón con piel y labios con miel.
Así es y será nuestro amor.

Te amo y me amas.
Adonde vayas yo iré 
y adonde yo vaya tú vendrás conmigo.




viernes, 29 de septiembre de 2017

Si te quiero o no...


Si te quiero o no 
es cosa entre tú y yo,
si te quiero o no 
es cosa entre dos corazones,
si te quiero o no
son cosas de nosotros.

Si te quiero o no
es dolor de dos,
si te quiero o no
es problema nuestro,
si te quiero o no
solo es interés de metidos 
y chismosos.

Si te quiero o no
eso el tiempo lo dirá,
si te quiero o no
eso quien lo sabrá,
si te quiero o no
tú debes en mí confiar,
si te quiero o no
pregúntaselo al corazón 
que él seguro lo sabrá.

Si te quiero o no
eso te lo dirán los sueños,
si te quiero o no
eso te lo dirán mis ojos,
si te quiero o no
eso nadie lo puede ya dudar.

Si te quiero o no
el tiempo lo dirá,
si te quiero o no
eso ya escrito está en la piel,
si te quiero o no
eso mis labios te lo responderán
con un prolongado beso.

Si te quiero o no
eso quedo en el pasado,
si te quiero o no
es tiempo presente y futuro,
si te quiero o no
pregúntalo a las caricias 
que llevas en tus cuerpo.

Si te quiero o no
eso solo nos importa a ti y a mí,
Si te quiero o no
eso no te desvele lo sabes bien,
Si te quiero no no
solo es de abrazarte 
y dejar a nuestros corazones hablar.

Si te quiero o no
eso no le importa a nadie, 
esa es cuestión de dos, 
es cosa de dos corazones,
es cuestión entre tú y yo.

Pregunta a tu corazón, 
siéntelo en tu piel
y descúbrelo en tus labios.

Si te quiero o no
eso nunca debes preguntar,
eso nunca debes de dudarlo,
si te quiero o no 
ya lo debes de saber,
esa es cuestión de dos, 
es cosa entre dos corazones,
es cuestión entre tú y yo.
Pregunta al corazón, 
siéntelo en tu piel
y descúbrelo en tus labios
con un prolongado 
y delicioso beso.





El último viaje entre amigos


Cinco septuagenarios que se reunieron una vez más como lo hacían desde hace más de cincuenta años, tiempo en el que llegaron al vecindario y que desde entonces, nació esa amistad que había durado por décadas. Era uno de enero del tiempo presente, a casa de Juan llegaron los otros amigos para quitarse la resaca de la madrugada, Juan ya sabía que llegarían pues durante todo aquel tiempo nunca fallaron, Juan salió a recibirlos, dieron inicio las bromas entre ellos, la quietud de la casa de Juan se vio irrumpida por los amigos, el resto de la familia aun se encontraba rendida en sus habitaciones que ni sintieron la presencia de los bulliciosos amigos. Al tiempo de haber dado inicio la reunión, Armando dijo.

_Bueno cabrones, ¿nos vamos el fin de semana para la playa?  

Armando estaba prácticamente convaleciente, pues el año anterior tuvo varios infartos, pero eso no lo inhibía para pasársela bien y si era ebrio que mejor.

_Estás loco, es más, no deberías de estar bebiendo. Dijo Jorge, muy molesto con su entrañable amigo de toda una vida. A esta observación todos estuvieron de acuerdo.

_No jodan, cada primer sábado del año nuevo nos vamos a mi chalet y esta no será la excepción, además quien quita y para el próximo año alguno de nosotros ya no este. Insistió Armando.

El resto del grupo siguió con su postura de que este año no habría viaje, pero Armando seguía insistiendo, es más, les trajo recuerdos de cuando fueron jóvenes e iban con mujeres, amigas, cada recuerdo que les traía Armando a todos los transportaba a aquellas lejanas fechas, las cuales estaban ahora presentes en sus mentes como si fuere hoy mismo, al calor de los tragos y de muchas anécdotas y de la insistencia de Armando, dispusieron ir, planificaron el viaje, como siempre Armando, el más pudiente económicamente, dijo que nadie se preocupara que los gastos todos corrían por cuenta de él y en cuanto al vehículo que los llevaría a su chalet en la playa más hermosa del lugar, sería su camioneta Mercedes Benz.

_Estás loco o mejor dicho, borracho, la Meches, jamás la has llevado para allá, siempre dices que si la sal, que si la arena, en fin, tantos pretextos. Esto dijo Mario.
_Este será un viaje especial, no se han dado cuenta de que este viaje sería el de nuestras bodas de oro. Dijo entusiasmado Armando.
_¿Cincuenta años? -Dijo Juan, y agregó- ¿Cómo pasa el tiempo no? En verdad que este viaje será especial. Sí, habrá que hacerlo sin duda.
_¡Salud! Grito Jorge. 

Carlos, no dijo nada, pero estaba seguro que este viaje no se debía de hacer, ya los tiempos de locuras de juventud habían quedado en el pasado, además, la salud de Armando no era como para hacerlo, pero como siempre, no dijo nada, a pesar de que él era el más sensato de todos.

Durante la siguiente semana, la mujer de Armando se comunicó con las esposas del resto del grupo de los cinco inseparables amigos, ella estaba preocupada por ese viaje, pues la salud de su esposo Armando no era la mejor y estaba pasando por malos momentos.
Sus amigas, dijeron que harían lo necesario para convencer a sus esposos de cancelar el viaje; pero todo lo que ellas hicieron no tuvo éxito, los viejitos se negaron rotundamente, dijeron que este viaje era muy especial, por ser el cincuenta aniversario, y que después ya no habrían más viajes para ellos; que los comprendieran. Las señoras insistieron que no era por otra cosa más que por la salud de Armando, que ese era el motivo, que entendieran, que no era el momento indicado para hacer ese viaje, que lo pospusieran para el próximo año o para cuando Armando estuviera en condiciones de hacer tan largo viaje. El único que comprendió y trató de convencer a sus amigos, fue Carlos; estos dijeron que él era un hueco, que le tenia miedo a su mujer y que por eso la apoyaba, pero que si él quería que no fuera, pero que el viaje se hacía y punto. 
Las señoras entonces dijeron, que ellas harían el viaje con ellos, esto los puso como la chingada que las mandaron a freír... (por no decir a la mierda).

Llegó el día. 
Armando parqueó su lujosa camioneta frente a la casa de Juan, en la casa ya esperaban todos, como cada año. Mario dijo entusiasmado.

_Yo conduzco, Armando esta delicado.
_La que conducirá, será la más vieja de tu casa. Dijo Armando. Y luego de las risas de todos, dijo esto. ¡Ah!, no recordaba que la más vieja de tu casa, eres tú. ¡Jajajaja! Rieron todos. Carlos se puso serio y luego también rió. ¡Jajajajaja! 

Armando no dejaría que nadie condujera esa lujosa y maravilla de la ingeniería automotriz, nunca a dejado que la conduzca nadie en su casa. 

En casa de Juan las señoras con el Dios mío en los labios, pero sin evitar reír junto a los bromistas de sus esposos. En breve se abrazaron, se besaron y dieron la bendición a sus esposos y amigos de toda una vida. 
Cada quien se colocó en el lugar de costumbre y se escuchó el ruido del poderoso motor de la Meches y en medio de la tradicional bulla, la camioneta se hizo con rumbo hacía la playa. 
En la gasolinería de siempre se detuvieron para llenar el tanque, mientras el empleado llenaba y revisaba presión de llantas, entre otras diligencias propias del empleado de la gasolinera, Armando les enseñaba a sus amigos y hermanos lo que llevaba en la parte de atrás de la Meches, vivieres y mucho, mucho licor, en todas las opciones posibles, y es que, era un aniversario especial.

Mientras viajaban chistiaban, recordaban otros viajes, el primero que tuvieron que hacerlo en el transporte público por ser unos muchachos que aun no eran más que estudiantes, luego llegaron otras anécdotas, reían y mucho, otras veces quedaban en breves silencios y cada quien tenía en mente algún recuerdo especial de los distintos viajes. 
Hicieron la primera parada acostumbrada, a orillas de un puente por el cual debajo de él pasaba un caudaloso río, que un día fue de aguas limpias y que hoy era una porquería, pero que seguía siendo caudaloso, ahí hicieron un brindis por su amistad, por los cincuenta viajes. 
Eso no significa que durante el viaje no iban bebiendo, pero claro lo hacían con prudencia, ya no eran unos jóvenes.

Luego de varias horas de un cansado viaje, llegaron a las puertas del chalet, este ya estaba preparado y a las puertas, el guardián, quien les dio la bienvenida ya con la hoguera encendida para azar la carne, como lo hicieron durante tantos años.

El viaje fue incomparable, la diferencia era que ahora estaban más viejos; esa noche tomaron y bastante pero se fueron a dormir temprano, el viaje les hizo mella. 
A la mañana siguiente, Armando fue quien primero se levantó, en su mano una cerveza, llegó al cuarto de Juan y con este se dispusieron a joder al resto, los cuales, mientras fueron despertados de diferentes maneras, algunas algo desagradables, se ponían de pié y se vestían luego de recibir los buenos días de maneras que solo la hacen la camaradería; estos recibían su botella de cerveza o lo que quisieran beber.  

La estancia fue de lo mejor, ahora se encontraban con el bañador puesto frente al mar, el sol les daba al frente a los cinco amigos, estos disfrutaban de la brisa del mar que les acariciaba el dorso desnudo y las mejías, les alborotaba a unos las canas y a otros el poco pelo que aún tenían y al cual lo cuidaban como un gran tesoro. 

Después de ese momento de relajación o meditación, se hicieron en pares, para planificar lo que hoy almorzarían, que si pescado, que si cerdo, que si tantas otras cosas más. 
Armando se acercó a Juan con su vaso de licor en mano.

_Amigo, ¿no es esto bello, no es esto algo que deberíamos seguir haciendo, no es esto algo que no se podía postergar, no es esto la verdadera amistad, no es esto algo que nos unió por tantos años...? ¿Sabes qué te quiero verdad amigo? 

Luego se vieron a los ojos en silencio mientras bebían...

_Así es mi hermano, es lo mejor que nos ha pasado sin duda.
_Amigo, ¿verdad qué nuestra amistad no tendrá final?, mira a nuestro alrededor, esto que es mío, también es de ustedes y sus familias, ustedes son mis hermanos pues, como sabes bien, de los verdaderos no sé nada, no sé donde estén, si viven o estarán muertos. ¿No es esto maravilloso... Acaso esto no es vida...?

Juan escuchó atentamente a su amigo Armando, este lo veía fijamente y directo a los ojos, en silencio, un silencio que decía mil palabras, mil frases que quedarían en la memoria de Juan por el resto de sus días, Juan hacía lo posible para que ese momento no fuera irrumpido por las lágrimas, vio a los ojos de Armando y estos estaban aguados. 
En un parpadeo Armando cerró sus ojos, Juan pensó que luego de ello saldrían las lágrimas de amigos o de borrachos y así fue, de los ojos de Armando brotaron dos lágrimas, solo dos, una en cada ojo y fue entonces que de su mano cayó a la arena la botella y el cuerpo de Armando se fue contra el de su amigo, su hermano, este lo recibió y gritó.

_Armando, ¿qué te pasa?

El resto de los ahí presentes corrieron para ver que sucedió, ayudaron a Juan con el cuerpo enorme y fortachón de Armando.

_¿Qué pasó? Dijo Carlos.
_No sé, imagino que se desmayó.
_Lucho, llama al Dr.
_Uy señor, mejor llévenlo a la clínica; de aquí a que venga el Doctorcito, don Armandito se nos muere.
_Yo manejo. Dijo Mario.

Subieron a la Meches y los cinco se dirigieron con rumbo a la clínica.

_¡Un Dr., rápido un médico! Entró gritando Jorge.

Los enfermeros sacaron una camilla y lo entraron a la emergencia de la clínica, con ellos al lado de la camilla, los cuatro amigos, con una cara de angustia que no podían disimular.

_Estarás bien amigo. Dijo Carlos a Armando.
_Esperen en la sala por favor. Les indicó una enfermera. 

No tardó mucho en salir de la emergencia el médico en turno.

_¿Familiares del señor que llegó de emergencia?

_Somos nosotros. Dijo Carlos.
_Solo somos sus amigos. Dijo Jorge.
_Sí, estábamos de vacaciones acá en un chalet de él. Dijo Mario.
_Dejen hablar al Dr. Dijo Juan. 

Y eso hicieron; el médico les dijo.
_Lo siento mucho señores... El señor esta muerto.
_¡¿Qué?!
_Y ya lleva un buen rato muerto. Indicó el médico, luego les dijo. Acompáñenme a mi oficina por favor.

Los cuatro amigos siguieron al médico con lágrimas en sus ojos, lo que fue hasta hoy un día hermoso se había convertido en una horrible pesadilla.

_Por acá por favor, acomódense donde puedan. Les daré un consejo, no de médico, sino de amigo. Como saben tendré que dar el parte de la defunción del señor... 
_Armando...
_Armando, gracias, pero esto se les hará tardado y caro, me refiero a las investigaciones, la autopsia, los papeleos y el traslado del cadáver, ya conocen a los de las funerarias. Mi consejo es, que se lo lleven para la capital y que lo lleven a su casa, que llamen al doctor de cabecera y que él realice los papeleos para que eviten todo lo ya expuesto. 
_Gracias Dr. Dijo Carlos.
_Pero hay un problema. Dijo el galeno.
_¿Qué problema Dr.? Dijo Juan
_Que si los para la policía en el camino de regreso a la ciudad se meterán en un problema y muy grande. Ustedes deciden que procede. Carlos y Juan acordaron hacer lo recomendado por el Dr. 

Salieron con Armando de la clínica, lo sentaron en medio, entre Juan y Carlos en el sillón de atrás de la Meches, Mario condujo la camioneta que antes jamás la pudo conducir, a Mario se le hizo manejar esa belleza de máquina. Y se dirigieron con rumbo a la ciudad, varias horas en la camioneta con un cadáver entre ellos, pidiendo a Dios no encontrarse con ningún oficial de la ley. 
Carlos y Juan detenían el cadáver de su amigo, en las curvas Armando se balanceaba en el hombre de uno de ellos, durante el viaje nadie habló, el silencio y el motor de la Meches era lo único que se escuchaba en el interior del lujoso auto.

En la ciudad, en la casa de Armando, todos los esperaban angustiados, entre ellos, el doctor y amigo de la familia, ya con los documentos en regla y listos para una vez colocado Armando en su cama, llamar a la funeraria. 

Armado fue velado esa noche y al día siguiente enterrado, durante la vela sus amigos le hicieron honores al féretro y en el entierro cada uno dijo algo, entre cosas serias y otras cómicas. Así fue la despedida de Armando.

Meses después, los hijos de Armado conducían a un auto que fue lujoso y muy bien cuidado por años, este lucía maltrecho y rayado; la familia de Armando se desintegró, su fortuna se terminó en poco tiempo. 

Hoy día aun se reúnen los cuatro amigos y el lugar de Armando sigue ahí, vacío, pero está presente en espíritu, haciendo sus bromas, todos lo recuerdan con mucho cariño, parece que Armando vivirá mientras sus amigos estén con vida. 



 Inspirado en una historia real. Descanse en paz Armando (nombre ficticio). Los amigos de Armando aún están con vida.