martes, 28 de febrero de 2017

Jerigonzas del amor


No dejaré que te vayas así,
no dejaré que te alejes de mí.
Con ese mal sabor en tu boca,
con esos pensamientos terribles de mí,
permite te explicaré, 
que todo lo que hago es por amor, 
no te confundas, 
no escuches a quienes no quieren verte feliz,
solo debes escuchar a tu corazón.

Aunque hoy no lo aceptes, 
soy el único que te amado así,
el único que se entregó en cuerpo y mente
y que aquí sigo hoy.
¿Qué no ves que lo único que desean (quieren)
los que dicen que te quieren
es alejarte del verdadero amor?
Simplemente por que sienten envidia de ti.

Soy el único que te amará bien
y lo sabes bien, 
entiende que somos almas gemelas,
almas que solo llegan a este mundo cada cien
y que una vez separadas no volverán jamás amar,
el amor de cada quien se irá con él. 
Entiendelo bien, que el único que te ha amando
ese soy y seré siempre yo.

No dejaré que te alejes de mí.
No te vayas de mi lado, 
con esos pensamientos oscuros,
no malinterpretes la jerigonza de esa gente
que solo quieren verte sufrir.
Cómo ha sido su vida: Sufrir y llorar.
Envidia que te tienen.

Si escuchas su jerigonza 
es porque me equivoqué también 
y mi tiempo contigo perdí.
¿Ya vez?, como su jerigonza 
me llegó afectar a mi también.
Por nuestro amor, recapacita y piénsalo bien.
Recuerda que el amor es de dos, 
no cabe un tercero, mal tercio es 
y discordia también. 

Sé muy bien, que no soy una maravilla,
suerte tuve de cruzarme en tu vida,
me trajiste alegrías, un amor que jamás pedí 
y que en ti lo encontré.
Tú dirás lo mismo también, lo sé, 
ya vez, eres la única y yo el único.
Somos únicos para este amor
que hoy tambalea por jerigonzas 
de quienes no quieren verte bien. (vernos bien).

Dos seres que se aman, eso somos tú y yo.
Dos seres que se acoplan bien.
Dos piezas que se amoldan una a la otra 
y que calzan muy bien.
Dos corazones que palpitan 
al ritmo del amor. Nuestro amor.
Eso somos también. 

Cóncavo y convexo en cuestiones de amor.
Ven y olvida esas jerigonzas del amor.

Dos corazones una noche solitarios y separados


Hoy que me encuentro lejos de ti.
Hoy que tan solo estoy, 
como lo sé estarás tú,
me pierdo en la profundidad 
de una oscuridad
que es esta noche fría, 
pienso que como tú y como yo
esta noche habrán, 
dos personas perdidas en la soledad,
como lo estamos tú y yo, 
uno lejos del otro, dos corazones
intentando no ser olvidados.

Hoy que me encuentro lejos, 
hoy que tú no estás.
Hoy que te encuentras lejos, 
hoy que yo no estoy.
Veo la inmensidad del cielo 
y la comparo con nuestro amor.
Algo majestuoso 
que no tiene alfa ni omega.
Sin embargo, esta noche somos 
dos personas perdidas y lejanas 
una de la otra.

Veo al cielo 
y me invade un frío,
el cual lo ahuyento de mí
con tus recuerdos, 
tú harás lo mismo, bien lo sé.

Este cielo oscuro, no está solo, 
en él, mil estrellas hoy brillarán,
semejan a dos 
que seguro esta noche se amarán.

Pero en este inmenso lienzo negro 
miro fijamente hasta perder mi conciencia 
y mi corazón sufre, pues, 
entre tantas titilantes y brillantes estrellas
que danzarinas bailan 
al ritmo de dos corazones
que se susurraran amor.

Entre tanta estrella, 
veo que dos no brillan y hoy no brillarán,
por ser, quienes nos representan en el cielo,
porque esta noche somos 
dos personas perdidas y solitarias,
lejos una de la otra.

Ambas estrellas 
volverán a brillar, eso lo se muy bien,
lo harán, cuando nos volvamos a ver
y esa noche, ellas, 
las dos solitarias y tristes estrellas 
que hoy se niegan a brillar, 
esa noche lo harán 
serán las que brillen más.

Porque representarán 
a dos que dejaron de ser solitarias
y separadas en este mundo 
y porque nuestro amor 
las llenará de energía 
y como nunca otra estrella jamás brilló
ellas brillarán. (lo harán).

Esa noche, 
seremos inspiración para poetas, 
pero lo seremos tambien 
para dos que empiezan 
a construir su historia de amor. 

Seguro se dirán: 
¡Mira ese par de brillantes estrellas! 
¡Así serán nuestro amor!
Sin saber, 
que esas dos estrellas ya tienen dueño
y que si hoy brillan así, 
es porque nos amamos tú y yo.

No seremos nunca dos estrellas fugaces, 
pues nuestra separación
fue por un tiempo nada más, 
algo que debió pasar,
pero todo regresó a la normalidad 
y esas que dejaron de brillar
por falta de amor, 
ya nunca más se apagarán 
por exceso de amor.

NUESTRO AMOR.

Pídeme todo, menos eso.


Pide que me quede otro día más.
Yo lo entenderé.

Pide que me aleje hoy mismo.
Yo lo aceptaré.

Pide que no te hable más.
Yo me callaré.

Pide que muera de amor.
Te lo concederé. 
Pues muerto estoy.

Pide que no te toque más.
Tranquila, que ya no lo haré.

Pide que no te bese nunca más.
Así lo haré. 
Aunque muera de sed.

Pide que me mude de vecindario.
Obedeceré sin discutirlo.

Pide que olvide nuestra historia.
Por difícil que sea, lo intentaré. 
Lo prometo.

Pide lo que quieras. 
Aunque no sepa que hacer, 
te juro que lo haré.

Pide que me saque un ojo. 
Aunque ya no te veré más. 
Lo haré.

Pide que deje de amarte 
y que ya nunca te ame más.
Eso nunca podré. 
Porque ya eres parte de mí.
No de mi piel, no de mis huesos, 
ese no sería problema.
Eres parte de mi alma, de un enorme amor
y ese si que es un enorme problema, 
pues, como decir deja de amar a alguien. 
Es una misión imposible.
Es algo que supera todo lo que es imposible.
Todo lo que ya no es posible, todo lo que se ha logrado 
por increíble, he imposible, que antes pudo parecer 
eso fue sencillo. 

Pero concederte eso, ya no esta ne mí.
Pertenece a mi corazón y en él ya no gobierno yo, 
desde el día que me dices que me amas.
De mi voluntad te apoderaste 
y en eso, si que ya nada es posible.

Perdón, 
pero no te puedo conceder eso tan cruel,
mejor sería entrar al mundo de la locura,
camino que mi consciente lleva 
al escuchar todo lo que hoy 
llena de rencor me pides...

Pero apelaré, 
a lo que un día un enorme amor fue,
para que recapacites, y me perdones, 
y olvides, todo lo que llena de odio,
y resentimiento hoy me pides.
Haré caso omiso y seguiré contigo 
aunque sea sin ti.

Aunque recordar 
todo lo que hoy me dices
sea lo que nunca deseaste ni yo quise oír.

Qué me dices: 
¿Me perdonarás o me condenarás?

lunes, 27 de febrero de 2017

Las noches son mejores


Las noches son mejores,
si las duermo contigo.

Las noches son mejores,
si las comparto contigo.

Las noches son mejores,
desde que te tengo a mi lado.

Las noches nunca fueron mejores,
pues no estabas tú. (me faltabas tú).

Las noches son las mejores,
si hacemos el amor.

Las noches son mejores
y los cielos son estrellados,
si los veo con amor.

Las noches jamás serán iguales,
si me llegas a faltar tú.

Las noches ahora 
tienen significado
y también son mejores, 
porque las comparto con mi amor.

Las noches, 
desde que llegaste tú
son las mejores, 
jamás me supieron así.
Fueron insípidas, 
bocas secas y sedientas,
ojos abiertos y clavados 
en la oscuridad de un cuarto.
Piel perdiendo su juventud 
por falta de tus caricias.
Colores y sabores 
sin ser saboreados ni apreciados,
porque estaban en tus ojos y tu piel.
Mi corazón latía lento, 
arritmia tambien sentía,
por falta de emociones 
y de ejercicios de amor.
Mis manos se entumecieron, 
hasta que artritis casi tuvieron,
no había a quien acariciar; 
nada que quisieran tocar. (acariciar).

Pero llegas tú y mi vida cambió, 
ahora deseo tanto
que la noche llegue pronto, 
un Drácula dicen que soy.
No le temo al sol, solo quiero tinieblas
con luces brillantes en el cielo
para observarlas contigo, 
y que ellas se deleiten, sientan envidia 
con la brillantez del sudor en tu piel.
Lobos aullando desesperados
a una despreocupada luna son opacados 
con cada gemido de placer 
que de ti logro obtener 
con cada caricia de amor.

Por eso creo, 
que ahora hasta la peor de las noches
es la mejor, si a mi lado conmigo estás.



Lost in love


Empezar es tan fácil 
si a tu lado hay un amor.
Pero es tan dificil 
si careces de él...

Nunca creí que fuera así,
hasta que llegó el día en que te conocí,
para mí, ya era difícil seguir la vida 
sin una gota de amor.

Apareciste, 
y me enmielaste los labios
con besos de amor.
y todo de nuevo empezó.

Empezar es tan fácil 
si lo basas todo con el amor. (en un (el) amor.)
Pero casi todo, 
se volca imposible
cuando careces de él.

Entre tinieblas caminaba 
sin esperanza, ni fe;
cómo ese túnel 
al que no deseas entrar.

Pero mientras caminaba 
entre tanta oscuridad,
carencias del amor,
logré sentir 
una cálida brisa a mí llegar.
Vi para donde la sentí llegar
y entonces, vi una tenue luz titilar. (vi brillar)

Con la curiosidad de aquel insecto
que viaja hacia la muerte 
atraído por cálida luz, 
yo me dirigí.

Cada paso que daba, 
esa luz me iluminaba,
me calentaba cada musculo. 
Pero aun no le 
llegaba ese calor a mi corazón.
Pero si me daba la fuerza 
para seguir mi andar.

Las tinieblas se desvanecían, 
cada que me acercaba
y la intensidad de la luz 
era cada vez mayor.

Con certeza y  extraña atracción 
seguí mi caminar,
esa luz entendí: Era el amor.

Maravilla 
que iluminó mi vida, mi camino.
Cuando cerca estuve, 
me encontré con la sonrisa 
de maravillosa mujer.

Quien me preguntó con su voz dulce:
¿Qué haces por aquí?

Yo le dije: 
Estoy perdido en el amor.

Ella, con profundo suspiró me consoló.
Le pregunté 
mientras descansaba entre sus brazos.

Y tú, ¿que haces por estos lugares, 
tan lejanos y perdidos?

Lo mismo que tú, 
alguien tambien me dejó 
perdida y sin amor, 
desorientada aun lo estoy.
¿Crees, podrás ayudarme a regresar?

Le dije: Recién llegué, 
así que conozco bien el camino de regreso, 
toma mi mano, ven sin miedo, 
camina a mi lado. 

Ella me tomó y en ese instante...
Todo se iluminó, 
ella al igual que yo se asombró,
y no era de menos, 
el amor había llegado.

Y juntos, ahora empezábamos 
algo que un día creímos 
nunca más haríamos, 
pues; es fácil empezar 
si a tu lado tienes un amor.
Pero es tan dificil, si careces de él.

Esa es nuestra historia de amor.

Salimos de ese oscuro túnel, 
al que alguien, sin piedad nos arrojó
y nos desterró. 

Seguro que pensó, 
nunca saldrás de ahí.
Seguro creyó,
ahí morirás, pues careces de mí (amor).

Lo que este nunca supo, (se imaginó). 
Es que...
Es difícil empezar 
cuando careces de amor.
Pero es tan fácil empezar de nuevo 
cuando te encuentras con él.

Y si esta vez es el verdadero amor,
nada mejor, 
para iniciar un nuevo camino 
de la mano de él. (con él).


viernes, 24 de febrero de 2017

La Flor de Azalea (las canciones de mi vida)


La flor se descolgó y sobre caudaloso río ella cayó. La flor, mientras caía mecida por el viento que se elevaba por el  movimiento de las turbulentas aguas que viajaban con fuerza, con rumbo al océano. Ella gritaba: ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho para merecer esto? 
Sus hermanas, el resto de azaleas veían, como su hermana, por fín sobre las aguas llenas de espuma, debido a la fuerza de su viaje, sobre ella caía y al hacerlo, de inmediato este con fuerza la arrastró y con él se la llevó. 
La azalea, veía con tristeza y enorme amargura, como su hogar se quedaba atrás y su vida también, su familia la veía como era sin piedad arrastrada y la veían con desconsuelo a ella llorar, así iba la blanca flor, desconsolada y asustada, hasta que ya no pudo ver nada.
Muy desilusionada, desconsolada, sin saber cual sería su destino, ella por ratos le ausentaba su desgracias; pero observando el cielo, uno tan azul, sin una sola nube en un día soleado y despejado, ella se repitió: Que día tan hermoso y yo, en mi desgracia. 
Cuando repitió esto, regresó a su agónica realidad, a su presente, a su desgracia y la Azalea se asustaba de nuevo. 
Ella, daba de tumbos contra rocas que sobresalían a las caudalosas aguas que aun con mucha fuerza y furia, la arrastraban con él, ella veía a un costado y luego al otro y se encontraba con el verde de un bosque espeso, por otro lado, una espesa vegetación. 
Este marco tan verde y fresco a su corazón lo tranquilizaba, pues le distraía de sus horrorosos pensamientos. Ella con la mirada perdida en el majestuoso verde, sentía paz, una enorme paz, se daba cuenta de que habían lugares mucho más bellos que del lugar de donde ella, hace poco nació. 
Pero el rugido de una cascada al frente la regresó súbitamente a su nuevo lugar, en donde ella aun flotaba. 

_¿Qué es ese horrendo rugido? Dios mío, ¿por qué me has hecho estooooo? 
Y por el acantilado cayó, formado por aguas turbulentas y frías; al final de esa caída libre de millones de gotas y entre ellas, una hermosa Flor de Azalea; se veía que le esperaba una enorme espuma blanca. 
Mientras la Azalea caía, perdió el conocimiento, fue como si su espíritu -valga la expresión- la abandonara, todo se tornó negro y ya nada sintió; pasaron varios minutos sin que ella supiera que sucedía, hasta que lentamente sus ojos ella iba abriendo, al hacerlo, el horrendo rugido había sido cambiado por una enorme paz, un silencio total. 
El ancho y caudaloso río, ahora era una enorme poza, tal cual una laguneta, una redonda, con aguas translucidas, a su rededor, una hermosa vegetación, vegetación ya no tan espesa como la que antes vio y tanta frescura y paz le dio, este lugar era diferente. 
El cielo, seguía hermosamente azul, una que otra solitaria nube muy blanca y entre ellas, un brillante sol, uno que nunca ella antes vio, por la espesura del bosque donde nació y otras tantas especies que vivían donde quedó su hogar y sus hermanas.
Ella se maravilló, al verse simplemente flotar en círculos, muy tranquilamente, esa sensación era increíble que por un instante hasta se sintió muy cómoda, aprovechó el momento para revisar su vestimenta y contó uno a uno cada pétalo y todo el órgano que conforma a una tímida flor de color blanco con un centro de color lila, lugar de sus pistilos. 
Todo estaba en orden, ni uno solo de sus pétalos le hacía falta, estaba intacta, ella al ver que no tenía un solo rasguño, de nuevo vio al cielo y agradeció por estar viva y con salud, sin un solo rasguño, además agradeció por tan bello lugar, no terminaba de agradecer cuando algo llamó su atención, 
Ella vió, hacia donde se escuchó un extraño y nuevo sonido, en el lugar, una especie de playa muy pequeña y en ella, una joven mujer, que se desvestía, dejaba toda su humilde vestimenta bien doblada sobre una de las rocas que de alguna manera a través de los años se instalaron ahí. La chica ya completamente desnuda caminó hasta un punto adentro de la laguneta, pues no podría decir que era una laguna, cuando la chica encontró el lugar más hondo, se lanzó e inició su nado, lo hacía con gracia, braceaba, luego se colocaba boca arriba y flotaba tal cual lo hacía la Azalea, dejando al descubierto un par de pechos, vírgenes, redondos y morenos, con unos pezones erguidos, sobre su piel, un rocío hecho con las gotas de la misma laguneta, las mismas gotas que sobre los pétalos de la Azalea ahora estaban posados, creando un prisma para la flor, la que se maravillaba al ver a través de ellas, todo se convertía en otra manera de ver la vida. En una de esas, entre flote y flote de ambas flores, se encontraron, la Azalea quiso, pero no pudo, hacerse a un lado, para no ser atropellada por un cuerpo que casi levitaba sobre las aguas; la chica cuando sintió que le acarició un delicado pétalo blanco, ella se sobresaltó. 
Quien sabe y que pensó era aquella delicada caricia, de inmediato se dió vuelta y quedó ella flotando moviendo sus piernas para permanecer a flote, al ver a la Azalea. Ella dijo. 

_¡Qué linda flor! Nunca antes vi una igual. 
Y agregó. 
_¿Cómo has llegado aquí hermosa? 
La flor simplemente movió sus pistilos, como respondiendo su estadía allí. La chica nadó hasta la orilla llevándose con ella a tan delicada y bella flor, una nueva para ella, pues jamás hubo una Azalea en ese lugar.
Salió del agua con ella entre sus manos, la condujo hasta el lugar en donde estaban sus ropas y sobre una piedra y con mucho cuidado ella sobre la piedra la colocó, sin dejar de verse, ambas, las dos, asombradas, pues para la Azalea, ella era un nuevo ser, uno que jamás antes se vio por el lugar en donde ella había nacido, por ser un lugar aun virgen, sin la contaminación humana. Misma contaminación que volvió violento y caudaloso a quien un día, tan pacifico río que en el pasado fue, justo para evitar tener contacto con irritante ser. 
Cuando estuvo la chica vestida, tomó a la flor y la acercó hasta su rostro y al estar frente a frente, ambas inhalaron fuertemente y ellas, sin querer se entregaron su mejor fragancia...

_¡Qué rico aroma! 
Dijeron al unisono.  La chica se dijo en sus adentros. 
_Aquí te verás mejor. 
Y la colocó entre un mechón de su húmeda, larga y negra cabellera y su oreja izquierda, e inició su caminar de regreso a su casa, el contoneo de sus caderas era imponente y no podía pasar desapercibido ante los ojos de quienes las veían transita por aquel lugar; por el lado derecho soportando sobre su cadera un cántaro de barro lleno de agua potable, el cual tomó antes de bañarse justo de un manantial que de unas piedras brotaba, sin bacteria alguna, muy bien filtrada. 
A su paso, quienes la veían le gritaban: 
_¡Que bellas flores! ¡Adiós Carmencita, qué rara flor llevas en tu linda cabellera, te hace ver mucho mas hermosa. 
La flor escuchaba cada piropo, muchos como estos, pero otros un poco subidos de tono, los cuales le encendían su color lila a la Azalea, pues no es que ella entendiera, pero en ella y la chica ya había una conexión y sus reacciones en ella repercutían. 
Despues de veinte minutos de caminata y ya con el cabello casi seco, llegó a su hogar, en él entró, buscó el lugar del cántaro de barro y lo colocó sobre su banco, el cántaro de barro con el agua fresca y muy fría. 
De inmediato, Carmencita corrió hacia su espejo, lugar en donde observó como lucía su nueva amiga. 

_En verdad que eras linda, bella flor. Pero, ¿cómo te llamarás, de qué especie serás que nunca antes vi una igual a ti por estos lugares, cómo llegaste al río? 
_Es una Azalea, una linda flor silvestre que no se da por estos lugares, seguramente se desprendió y al río cayó, este la trajo hasta donde la encontraste.
_Ernesto ¿eres tú mi amor?, me asustaste. Pero, ¿cómo sabes tanto de ella?
_Se te olvida que soy botánico, que he estudiado a las flores y a las plantas. La azalea es una linda flor, pero en tu cabellera se ve mucho más bella, no sé quien me gusta más.

La Azalea observó admirada hacia el espejo y por fin ella se vio, se dijo.
_En verdad que soy bella y más, sobre esta otra hermosa flor, la cual tambien desconozco y este otro, ¿por qué sabe tanto de mí?, yo no sabía nada de lo que de mí dijo. 

Para ahora, la Azalea había olvidado lo que fue su desgracia de hace horas, se sentía como en su hogar, amada y respetada, además admirada.

_Quiero que para mañana la uses -Dijo Ernesto a Carmencita, esa morena de ojos azules-.
_¿En nuestra boda?
_Sí, en nuestra boda, es que se ve tan bien en ti, las veo como si fueran una sola.
_¿Una boda? -dijo Azalea- ¿Qué es una boda? ¿Será algo bueno Bueno? Creo que sí.

Para ahora, los novios estaban besándose apasionadamente.

_ ¡Cof cof cof! Bueno, ya solo faltan unas horas, guarden un poco de miel para su noche de bodas. Jejeje.

Dijo un viejo, el padre de Carmencita, quien regresaba de sus tareas del campo.

_¡Qué linda flor! ¿Dónde la conseguiste? Jamas antes vi una así.
_Ernesto dice que es una Azalea, ¿sabes papá? Ernesto quiere que la use mañana en nuestra boda. ¿Qué piensas tú?
Esto dijo Carmencita mientras se veía en el espejo.

_Pues, que Ernesto si que tiene buen gusto, primero se fijo en la flor más hermosa del pueblo, tú mi amor, y ahora en esta otra, que es hermosa, además, nadie la conoce, eso le dará un toque especial a tu boda hija. Estoy de acuerdo con Ernesto, debes usarla  mañana.

Y así fue, la marcha nupcial se escuchó y Carmencita entró del brazo de su señor padre, en el altar, esperaba un maravillado de Ernesto, a su paso, los invitados y familiares murmuraban.

_Se ve linda la Carmencita y esa extraña flor en su diadema de novia la hace verse espectacular.

Azalea no sabía que era aquel ritual, pero se sentía muy bien, cómoda sobre la cabeza de su amiga, quien la rescató de una muerte segura en aquel solitario río.

Carmencita y Ernesto se fueron a su luna de miel, pero no dejaron a la Azalea, ella fue la única testigo del amor que se entregaron cada noche en su luna de miel, ella sabía que era algo hermoso, pues los olores que le llegaban eran de amor.

Azalea estuvo con ellos por muchos años, Ernesto nunca se explicó por qué la flor nunca se marchitó, seguía tan lozana, fresca y bella como cuando la conoció. 

Ernesto y Carmencita tuvieron su familia y la flor siempre estuvo en su cabeza y sobre un objeto especial que ella consiguió para que nunca se lastimara. 
El tiempo siguió su andar sin detenerse un solo instante y Azalea ya no se recordaba de su pasado, de todo lo que le tocó vivir, de sus reclamos, de cómo conoció a Carmencita, de cómo esta la cuidó y la amó. 

Un día, ya viejo, Murió Ernesto, esto devasto a Carmencita, quien se abocó a su amiga, la que inexplicablemente nunca se marchitó, ella, ya era una anciana, pero para Azalea, seguía siendo la misma bella y joven mujer, sería porque la flor no veía su piel, sino su lama y esta, seguía intacta, como ese día en que se encontraron. 

Pero el día tambien le llegó a Carmencita y esta tambien falleció, Azalea la vio cuando su cuerpo abandonó y como Carmencita, antes de irse de ella se despidió, Azalea le dijo.

-¿Me dejarás? ¿No me llevarás contigo en este nuevo viaje que hoy inicias? No me abandones, por favor llévame contigo. 

Carmencita le sonrió a su amiga, a quien ahora si la comprendía bien, a quien la escuchaba perfectamente, lo que antes solo por su instinto su alma le indicó.

_Mi linda flor Azalea, si quieres ven conmigo a mi nuevo hogar.
_Si quiero, no podría quedarme sola aquí, sin ti mi vida no tendría ya sentido, no quiero separarme jamás de ti.

Carmencita la tomó y en su larga y negra cabellera se la colocó, lugar que era de ella, por siempre, desde aquel instante que, del río la rescató, sortilegios únicos del amor... 
Y juntas se marcharon.

Sus familiares las encontraron, a la viejita sobre su cama y en su cabellera ahora blanca por sus canas, una Azalea marchita, sin color, ni olor. También sin vida. 

Ambas se habían ido de esta vida juntas, a seguir su historia de amor y amistad, a un lugar, al cual, solo se entra si en ti llevas amor y ellas dos, llevaban mucho amor entre las dos.

Carmencita fue enterrada y con ella la hermosa flor que un día llegó al pueblo arrastrada por un inclemente y caudaloso río. 

Pero, ¿quién soltó a Azalea de su hogar y la entregó al caudaloso y bravo río? 
Y este, cómo espuma que inerte lleve el caudaloso río la condujo hasta aquel lindo lugar, donde Carmencita se bañaba cada día que por el agua potable llegaba. Lugar donde nació el sortilegio entre dos bellas flores de diferentes especies. 

La Azalea, ese día de su desgracia, se preguntaba: ¿Por qué ella, por qué de su maldición, por qué de su destierro? Pero de no haber sido así, ella no habría vivido por tanto tiempo, no habría conocido al verdadero amor, uno que se la llevo con ella a un lugar a donde no pudo llegar ella como flor. 
Cuantas veces no nos preguntamos: ¿Por qué nosotros? ¿Por qué tanta desgracia? ¿Por qué tanta maldición? 
Pero el tiempo y nada más que él, nos dará las respuestas que aparentemente ahora no tiene respuesta, que aparentemente no tienen sentido. Solo es de esperar con paciencia y fe, algo mejor a lo que ahora creemos que es lo mejor para nosotros y que en ese instante está sucediendo lo peor. Pero que definitivamente solo un Ser Supremo sabe con certeza que es lo mejor para cada quien, no digas: ¿Por qué? di: ¿Para qué? No eches de menos lo que hasta ahora tuviste, mejor espera con ilusión lo que espera por ti, que seguro será mejor.    


Inspirado en el bello bolero. Flor de Azalea. Del Señor: Manuel Esperón. (1949)

jueves, 23 de febrero de 2017

Apatía


Hermosura nunca vi.
Ciego estuve ante la belleza.
Apatía era mi vida.
Sin color, ni sonidos.
No conocía el amor.

Hermosura jamás conocí.
De pasó caminé y a mis lados no vi.
anteojeras llevaba en mis ojos
y es que el amor nunca me interesó, 
la verdad no lo conocía.

Hermosura, 
eso oí a alguien repetir,
a mis oídos en mute coloqué
y de nuevo, todo a mi rededor ignoré.
El corazón aun no me encontraba,
la verdad ni me interesaba
o quizá no quería sufrir.

Hermosura, 
para mis amigos tenía la vida.
Enamorados ellos vivían.
Con sus novias se besaban,
conocían el sabor 
de una diferente miel,
pero al fin era miel.

Hermosura, solo en las rosas eso vi, 
sus colores, sus aromas.
Ver las abejas y las mariposas tambien
bebiendo de su polen rica miel
saciando su sed.

Pero llegaste tú 
y te paraste frente a mí,
yo la vista para nada elevé
te evadí,
no deseaba contigo encontrarme.
¡Maldición sigues allí!
Y seguro que no piensas moverte.

Cansado de mirar 
al suelo gris, como mi vida.
Sin sonidos, ni aromas, 
mucho menos colores.
Tu persisitencia logró que mi vista
la elevara. 
Mientras ascendía,
mi corazón diferente latía.

Ya era imposible para mí
detener su lento caminar
y yo, ya no deseaba detenerme.

Por fin, 
mi vista se posó sobre tu carita,
cual abeja o mariposa que descansa 
sobre bello botón, 
para beber su energía
y seguir con su corta vida.

Cuando a tus ojos los vi,
a mis oídos llegó la más bella melodía,
a mi olfato lo invadió aquel rico aroma a flores,
a mi piel hasta hoy en blanco y negro, 
en colores se cambió
y en mi boca 
mil burbujas de sabores explotaron,
por mis labios la dulzura sentí, 
mi corazón latió 
como nunca antes que miedo sentí.

Yo solamente repetí...
¡Qué Hermosura!
Me sonreíste 
y a mi vida, la vida llegó.
Mi apatía la expulsé de mí, 
hacia el exilió la mandé,
y por fin, 
ante el amor sucumbí.

¡Hermosura! 
Me repito, cada que te encuentro,
ahora sé, que eso es amor
y para mí, esa hermosura eres tú.

Quien un día me desafió, 
porque cuando me vio
con dulzura me rescató, (me sonrió) 
y desde ese día ella me amó. (me ama)

La apatía de mí se alejó,
la vida me llegó,
y eso es lo mejor... 
El amor.





Hurting Inside, in the Heart.


Un día, 
cuando joven fui, 
me prometí nunca enamorarme, 
para así nuca sufrir, 
tomé y arrebaté 
siempre solo lo mejor 
no me importó si causé 
pena y dolor 
mientras ese no fuera yo, 
no me importó.

Pero un día, 
llegas tú a mi vida, 
y me cambió totalmente, 
confieso fui muy feliz 
y me esmeré porque tú 
lo fueras tambien.

El tiempo pasó 
y mientras duró 
otra ya no me importó, 
guardé mis frases de engaño 
y sincero por fin fui, 
te veía 
y en ti la felicidad mía veía.

Eras tan linda, 
jamás creí  
que podría haber otra chica como tú, 
y eso que muchas antes de ti tuve, 
ellas vieron en mí
lo que hoy yo veo en ti. 

Felices, 
fueron a mi lado, 
lo disfrutaron, 
fue tanto que me entregaron su amor 
y tambien su corazón.

Yo, 
hipócritamente los recibí, 
fingiendo que me importaban 
pero no era así, malo fui, 
solo fingí 
para cuando tuve 
lo que me prometí de ti 
al recibirlo 
felizmente me largué. 

Mi lista creció 
y un largo pergamino 
con mil nombres 
engrosaron mi atesorada juventud, 
la envidia siempre fui. (la envidia de otros fui).

Eso llenó 
y satisfizo a mi orgullo de macho, 
pero cuando llegas tú, 
mi pergamino destruí 
y prometí 
no escribir otra historia más en él.

Lo que nunca busqué 
en ti lo encontré, 
fue sin querer, 
pues al principio me dije 
otra más para mi lista.

Seguro 
lo mismo en mi viste 
y a mi nombre en tu pergamino 
hoy aun existe. 

Hasta un día 
que me enseñaste 
la verdad que en ti existe 
yo me asusté, 
pues en ti 
me vi reflejado.

Hoy,
horrible sé que fui, 
merecido me lo tengo, 
comprendí el sufrimiento 
que en otras sembré,
o les heredé. 

A algunas las traumaticé, 
que dudaron 
en entregar de nuevo su corazón 
a un verdadero amor, 
otras se lo negaron 
y sin él envejecieron, 
seguro que aun me maldicen. 

Igual que yo, a ti, 
pero bien sé 
que me lo  merezco. 

Y ella,
un día, conocerá 
a otro igual
que se la merezca también 
y ella después lo maldecirá. 

Pero,
tambien comprenderá, 
que el dolor que me causó 
entre otros mil, 
hoy al igual que yo, 
con ella lo lleva... (lo siente en ella) 

Duele, 
hoy sé que duele, 
y mucho, 
duele tanto 
y duele adentro, 
muy adentro... 
Duele en el corazón. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

Noche fría, cálidos brazos.



Esa noche era fría, la más fría que recuerdo, no sé si por el enojo que traía en mí, era ya como la cuarta vez que para evitar más insultos me vestí y a la calle salí. 

Sobre el pavimento y las aceras la humedad del frío se me colaba por los pies y me llegaban hasta el corazón. 
Yo caminaba sin sin rumbo ni razón y mientras caminaba de mi boca, junto a maldiciones salia un vaho blanco, yo mis manos enrollaba en mi cuerpo para soportar ese frío que me sacudía el cuerpo y a mi corazón, mientras que a mi mente lo llenaban de pensamientos que jamás antes por ella sentí, pero aquello ya era insoportable, y lo nuestro se había salido de control, de aquel amor nada queda y mucho menos de aquella pasión que un día con tanto amor nos unió. 
Al cruzar la calle, en mi caminar sin rumbo ni razón, escuché que una voz dulce que me dijo.

_¿Quieres un poco de calor corazón? 

Yo seguí mi caminar, pues la cólera no me permitía pensar muy bien, en mis sienes aún resonaban los gritos de mi mujer, pero aquella dulce voz me seguía diciendo.

_Yo te puedo dar calor y amor, hacer que olvides de tu preocupación. 

Me detuve, justo en la esquina contraria y a mi lado, una muchacha con una sonrisa igual a la suya, le sonreí, pues me llamó mucho la atención, ella frente a mí modelo su bello cuerpo y lo juró, que en ella te vi, era tan parecida a ti. 

_¿Cuánto? 

Le dije, lo hice como automáticamente, pues, nunca antes estuve con una de ellas, pero esa noche estaba tan vulnerable y deseoso de compañía, de una que no le interesara nada de mí, de una que solo me escuchara y que no recriminara absolutamente nada, una mujer comprensiva de la cual no escucharía ni un solo reclamo, ya estaba cansado de tanta riña por celos sin fundamento, por cosas sin razón, las que llegan a casa sin motivo aparente cuando se termina la comunicación, la confianza, la pasión, cuando se termina la magia, cuando se acaba el amor; en fín. 
Ella me sonrió y me tomó de la mano y hasta un hotel cercano me condujo, yo me deje llevar por ella, pues eras tú quien me llevaba yo la veía y te veía a ti. 

_Paga aquí. 

Me dijo y yo. Pregunté.

_¿Cuánto? 

A quien estaba en la recepción, le pagué, luego le dije.

_Quédate con el cambio.

Y la chica me tomó de nuevo de la mano y me llevó a un cuarto en aquel hotel, uno que quedaba en el segundo piso.

_Aquí es, pasa y acomódate. 

Me indicó, allí estaba cálido, ya no sentía el mismo frío que en la calle sentí, frío que me helaba hasta el corazón, me senté, aun con ropa sobre la cama, ella me vió y me di cuenta de la tristeza en sus ojos al igual que en los míos; en eso nos parecíamos. 
Me quité la gabardina y luego la camisa, por ultimo la playera, ella también se quitaba sus ropas, me acosté en la cama de aquel hotel y le dije. 

_Ven a mi lado. 

Ella con tú sonrisa en los labios; me dijo. 

_Calma, me falta por desnudarme. 
_No te apures, solo ven acá.

Yo le insistí y ella obedeció y a mi lado se recostó, acomodó su cabeza sobre mi brazo, ella beso mi dorso y yo lo disfruté, cerré mis ojos, pero no pude engañar a mi corazón; ella se incorporó y a mis labios apasionadamente los besó, yo le respondí. Ella me dijo. 

_Me voy a desnudar, pues no tengo más que una media hora para acompañarte.

Yo la atrapé entre mis brazos y le dije.

_No te preocupes, pagaré por ti si es necesario toda la noche, ven que solo quiero hablar si no te importa. 
_Si es así, por mi está bien. ¿Qué quieres saber? Seguro ¿por qué estoy metida en este sucio negocio de la prostitución? 
_No, pero ya que lo mencionas. ¿Por qué estas en este sucio negocio de la prostitución? 

Ella de nuevo sonrió, pero la soledad seguía en sus ojos, como tambien en los míos.

_¿Te confieso algo?
_¿Qué será?

Le dije muy tiernamente y con plena atención. 

_Eres mi primer cliente, espero me des la bendición, pues necesito mucho el dinero.

Yo le dije con cara de sinvergüenza y sin asombro. 

_Seguro qué eso le dices a todos. 

Pero ella me dijo con mucha pena en su cara, de la cual se borró la sonrisa que me recordaba a ti.

_No, en serio, eres mi primer cliente. 
_¿Hablas en serio? 

Le respondí. 

_Y eso, ¿por qué? Me refiero, ¿por qué estas metida en esto?

Ella se recostó de nuevo sobre mí y me relató que su novio la usó y luego la abandonó. Que le robó sus cosas y que ya sola; buscó trabajo, pero nada encontró, entonces me dije: 

_Me volveré una puta, al fin y al cabo no soy fea y estoy joven. Y heme aquí. Y tú, ¿qué haces en esta noche tan fría vagando por las calles? ¿de qué huyes? ¿cuál es tu problema? Lo sé, por la tristeza que veo en tus ojos. 

Entonces le conté mi historia, mis problemas de hace unas semanas con quien creí amar por el resto de mis días. Pero que el destino tenía otros planes, que ella era una buena mujer pero que sus celos y su carácter habían abierto una enorme brecha entre nosotros, la cual, ya era imposible sortear, que hoy preferí salir a vagar por la calle con este frío, para no reñir más con quien un día, tanto amé.

_¿Ya no la amas?
_No sé, lo que si sé, es que ya no quiero una vida así para mí, ella no cambiará, la conozco bien, creo que ya no me soporta, ella sembró en mí ese horrible sentimiento. ¿Sabes algo? -ella no dijo nada, solo me observaba atentamente-. Tu risa es idéntica a la de ella, una que me transmitía paz, cómo tú ahora lo haces. Sí, con esa sonrisa me das la paz que salí a buscar a la calle. Hoy salí sin rumbo ni razón alguna, pero el destino me tenía justo a ti, para que me ayudes a pasar esta fría noche entre tus cálidos brazos. La chica cambió su sonrisa y por su mejía le rodó una lágrima, la cual yo limpié y sequé con un beso.

_Gracias, eres tan tierno. No entiendo como hay mujeres que no valoran lo que tienen. Yo amaba al desgraciado ese y mira, obtuvo de mí lo que quiso; él fue el primero y el único en mi vida, te juro que no ha habido otro, pero me traicionó, se quedó con todo y me echó a la calle y a otra la llevó a nuestro apartamento. Tonta que soy, me da rabia, saber que él esta disfrutando de lo que juntos hicimos, pero lo supo hacer, él me decía que todo lo que juntos hicimos estuviera a su nombre y yo, de estúpida y enamorada, confié en él, nunca imaginé que me haría esto. Seguro hará lo mismo con ella. Pobre ilusa, si aun es una niña, la usará como lo hizo conmigo y cuando se aburra de ella, la desechará, lo sé. Se lo dije, pero ella me dijo que era una vieja celosa y patética.
_Cálmate, ya le llegará su factura, me refiero a que un día le harán a él lo mismo, eso es seguro. Y dime, ¿eres profesional?, me refiero a; ¿estudiaste, te graduaste?
_Pues claro, ¡soy secretaria bilingüe!
_ Seriously?
_Of course!
_Ok, i bilive you. You passed the test.
_That youre talking about?
_Hablo de que estas contratada, de que no serás más una Puta, como tú dices.
_Pero. ¿No entiendo?
_Soy abogado y casualmente necesito una linda secretaria, pues la que tengo y por celos de mi pareja está por jubilarse, por tanto necesito una que la sustituya. ¿Te gustaría tomar el puesto de ella?
_¿Hablas en serio? Pero, si soy una Puta.
_Técnicamente aun no, no hemos hecho nada y además no te he pagado, así que aun no eres una.
_Eres un amor. Gracias, en verdad muchas gracias.
_Gracias a ti, por escucharme y comprenderme, además por entregarme esa maravillosa sonrisa, que al fin de cuentas, es lo único bueno que de ella me queda.

Amanecimos abrazados en aquel hotel, al despertarnos, nos bañamos y luego nos vestimos, le di dinero, como adelanto de su futuro sueldo, nunca como pago, además le dí un par de días para que se preparará y así finiquitar a mi actual secretaría, quien se jubilaría. 
Nos despedimos con un beso en la mejía y un delicioso abrazo, en él sentí la gratitud de alguien que desesperadamente buscaba un salvavidas en su vida. 

Debo agregar, que la situación con mi pareja no cambió, por el contrario, cada día fue mucho peor, algo insoportable. En mi oficina estaba mi salvavidas. 

Lo que terminó con nuestra relación, la que un día creí sería para siempre, fue cuando llegó a mi ella y ahí se encontró con una joven y linda secretaría, me armó la peor escena de celos que nunca antes me dio, esa fue la gota que rebalsó el vaso con agua. Además, para entonces entre mi secretaría y yo, había nacido justo aquella fría noche un vinculo, primero, de agradecimiento y de compasión entre ambos, este cambio a una rutina de trabajo, después a una linda amistad. Ahora estamos saliendo, intentando recuperar nuestras vidas. 

Nunca más, nadie habló de aquella noche de prostitución que no se consumó jamás, yo le creí, por qué no habría de hacerlo, si con el tiempo me lo confirmó, me lo demostró; sé que era y es, una buena mujer, una honesta y honrada y lo mejor, su hermosa sonrisa. 
Que bueno que su sonrisa seguía siendo mi refugio, cómo lo fueron sus cálidos brazos aquella fría noche cuando la conocí. Y que en poco tiempo, se convirtió en un eterno amor.



martes, 21 de febrero de 2017

El Señor Locutor


Una noche escuché una canción, que en su letra decía... Que era afortunado de tenerte a ti, aunque su corazón era de cristal y podía sucumbir ante un mal amor... 
Al escucharla, sentí que mi corazón latió muy fuerte y eso me asustó, pues pensé, por qué me pongo así, si ni siquiera tengo quien me ame, mucho menos a quien amar, sería por eso tal vez, que sin tener a nadie, yo, ya había roto a mi corazón. 
Me dije, pero ese soy yo, claro, soy yo, quien acaba con mi corazón por negarle la posibilidad de salir herido o salir amado, pues, quién me garantiza que podría salir herido o qué podría salir victorioso, eso no lo sabré hasta que no me arriesgue. 
Entonces me puse de pie, le aumente volumen a la radio y parecía que este me hablaba, me repetía: ...Hombre débil, sal y busca al amor, la mujer que te hará sufrir o te hará feliz, está ahí esperando por ti...

Yo repetí: Calma, solo me colocó el pantalón, no querrás que salga así, en calzones. La radio dijo... ¿Y por qué no? Si para el amor no hay escusa alguna, solo importa amar y amar... 
Le respondí, como si hablara conmigo... Eso será así, pero no me atrevo a salir así, ademas ya me los coloqué... Maldición, ¿dónde quedo el zipper?
Al darme cuenta lo tenía por atrás, qué barbaridad, sería que estaba nervioso o algo se apoderaba de mí, así que de nuevo lo extraje y me lo metí de manera correcta. Extraje mi gaveta y por los aires iban mis calcetines, pues no encontraba unos que no estuvieran tiesos, por fin, hallé unos, pero, uno de un color y el otro, de otro, pero eran muy parecidos, suele pasar, no crees, me coloqué mis chapulines y me vi en el espejo y con un poco de agua me bajé unos pelos que tenía parados, eran indomables los condenados, qué cosa más horrible. Era un remolino que estaba ahora en plena acción, vi para dónde un póster que pegado estaba detrás de mi puerta y el que estaba ahí, tenía los pelos parados, me dije... No soy Rod, pero casi me le parezco y si para él esta bien, para mi también. 
Entonces me dirigí para la puerta decidido para salir. Cuando halaba la puerta, en la radio escuché... ¡Quieto ahí!, ¿no pensarás salir así... ¿Sí? ¿por qué no? decidido estoy, saldré y buscaré quien rompa a este corazón, o quien lo llene de amor, pero nunca más permitiré ser yo quien acabe con él, tiene derecho a sentir amor o desilusión, así qué, hasta pronto señor locutor metido. 
Cogí la perilla y mientras la giraba, el locutor repetía... Yo que tú, no lo haría, mejor escucha esta canción, en ella puede estar la solución. Y se escuchó la música de la canción. 
Ah, otro día la oigo, ya se esta haciendo tarde y mi corazón me reclama una agonía o una caricia, una melancolía o una alegría, un desamor o estrenar un amor. 
Entonces terminé de girar la perilla y se escucharon rechinar las bisagras de la puerta, eso me detuvo. Me dije... No puedo salir sin antes aceitar esta puerta. Me dirigí hacia el taller de mi padre, tomé el aceite y con él en mis manos, hacia la puerta regresé, le apliqué una gota a cada bisagra y procedí a verificar cerrando la puerta y al abrirla, solo el silencio me habló. 
Me dije... Ahora sí saldré en busca del amor. Pero en la radio de nuevo el condenado locutor... Alto ahí, te lo advierto, ni un paso más, o te arrepentirás. Este es el titulo del nuevo éxito que recién nos ha llegado, que lo disfrutes, solo o acompañado. 
Ah, desgraciado, me has tenido acongojado, entonces el locutor agregó... Mejor si es acompañado, no seas atarantado y si no tienes novia sal y búscate una, ahora mismo. Esto nos recomienda... Y que crees que quiero hacer, pero no me dejas salir de mi cuarto. 
En la radio escuché la estrofa de la canción que decía... Esta bien, está muy bien, si seguro estás sal que ella por ti espera... Vaya hombre, al fin la autorización, mi destino me habló. 
Salí y la puerta cerré, pero antes escuché, si se escapaba un rechinido por suave que fuera; pero nada, caminé y bajé las escaleras y cuando estuve en el último escalón, recordé lo que mi madre como advertencia me dio la otra vez que salí y el radio deje encendido. Esto dijo... Si vuelves a dejar el radio prendido, ya no volverás a salir, eso te lo firmo... 
Diantres me apresuré para no dejar evidencia y corriendo las escaleras subí, por el pasillo caminé y a mi cuarto entré, cuando lo hice, del radio escuche... Que bien que has regresado... Mmmmm. Carajo, ¿será qué este sabe cada movimiento que hago?... Por supuesto que sí... No lo toques, ni lo pienses en tocar ese botón. Dijo el locutor cuando procedía a apagar la radio, me intrigó que sería lo que diría, así que no lo hice y solamente escuché al señor locutor, quien agregaba... Recuerda de lavarte bien las manos, pues en cada botón que toques hay mil gérmenes que te podrían enfermar; usa el jabón de... Su madre mi amigo y el botón de la radio sonó; click. 
Al fin lo había apagado, caminé de nuevo por el corredor que me llevó hasta la escalera y procedí a descender por ella, llegué al ultimo escalón y me detuve y con atención escuché, gracias a Dios nada oí, por entre los sillones caminé con rumbo a la puerta que me conduce a la calle, toqué la perilla y cuando lo hice me recordé, así que me dirigí hacia una cómoda que esta en la cocina y de ella extraje un jabón antibacterial en gel. Ahora sí, seguro voy, me repetí y una vez afuera después de cerrar la puerta me limpié las manos con el gel. 

_Un chico precavido ¿qué bien?

Escuché que alguien me habló, asustado vi, se trataba de mi vecina, una linda chica de mi edad, bueno, un año menor que yo, pero ella era experta en el amor, pues desde siempre la vi con alguien jeteándose.

_Hola, siempre he sido así de limpio, ya sabes, en todo lo que tocas hay mil gérmenes esperando atacarte.
_¡Wao!, eres un genio, no sabía que sabías tanto sobre la higiene... ¡Qué sexy!
_Gracias y adiós.
_Espera, vas a ver a tu novia?
_No tengo, voy a buscar una, a ver si la encuentro.
_¡Woo! ¡Wooo! Alto ahí amiguito y vecinito. Que me has insultad. ¿Qué no te gusta este cuerpecito?
_Bueno, claro que sí, pero, creo que yo no soy tu tipo o ¿sí?

Dije con mil dudas, pues hasta hoy que me dirigía la palabra, ella muy sensual en su caminar se me acercó y casi sobijeando sus tetas en mi brazo, me vio con lujuria en sus ojos.

_¿Qué dices ahora, no te gusto?
_Pues claro, siempre me has gustado, pero me tienes desconcertado, ¿qué quieres de mí?
_Nada malo, es que nunca te había mirado bien y mira que no estás nada mal.
_¿No quieres conocer mi sala?, mis padres salieron a ver a mi abuela, eso me pone cachonda. Y por lo que veo a ti tambien,
_Pues, creo que tu sala es igual que la mía, pues las casas de esta colonia todas son iguales.

La chica con una mirada de desconsuelo, dijo entre dientes.

_¿Y te preguntas por qué aun sigues virgen?
_¿Qué dices?
_Nada, que si vienes...
_Ya casi estoy a punto... Digo que con mucho gusto.

Mi vecina me tomó de la mano y me condujo hasta su casa, abrió la puerta y esta rechinó, atentamente le dije.

_Tienes un problema de resequedad, si me permites voy a la casa por un poco de aceite y te aceito la bisagra.
_¿Resequedad? no lo creo. Y claro que quiero que aceites mi bisagra, pero no con aceite, ¿me comprendes?

 Me dijo con uno tono que jamas antes de mujer escuché y cómo, si era mi primera vez con una... Diantres maldito señor locutor, me recordé de ti.

Eso me detuvo un poco en mi... bueno, aguanté otro poco, gracias condenado señor locutor.

_Entra y ponte cómodo... ¡No! ahí no, en el sofá por favor, ahora estoy contigo, deseas oír algo de música.
_Claro, ¿por qué no?

La chica encendió la radio y en ese instante escuché a quien tanto odio. Este dijo... Por fin, ya era tiempo... Bueno y que te importa, es mi vida, no la tuya... Eso lo sé muy bien, pero asegúrate de que todo esté muy bien, con... Continuó con el comercial. 
La chica regresó, venía con unos diminutos pantaloncillos, lo único que cubría sus nalgas eran las bolsas blancas del jeans... Nada para la imaginación ¿eh?... Repitió el locutor y agregó... Así se llama nuestra próxima canción. La chica dijo.

_¿No es bueno ese locutor?  Esa es mi canción. ¡Woo!
_Si que lo es, yo lo escuchó tambien.
_¿Sabes qué me dijo? que pasaría una rica noche hoy, y veo que no se equivocó, no te ha pasado lo mismo con él.
_¿A qué te refieres?

Dije como quien no sabe de que te hablan.

_Pues a eso, parece como si el locutor supiera todo de nosotros sus fans.
_Ah eso, no para nada, hasta ahora que lo escucho.

... Mentiroso, mentiroso. Gritó el locutor en la radio y agregó, escuchen esta estrofa, ¿no es maravillosa?

_¡¡Sí!! 

Gritó la chica.
_Pero deja de escuchar y entremos en acción. 

Dijo la coqueta de mi vecina introduciendo su rica lengua en mi jeta. 

_¡Wao! Así que esto es un beso Francés, no sabe igual cuando lo haces con tu mano y menos cuando esta está salada. Mmmm que delicia. ¡Uy! ¿Y esto qué es? 

La chica me había metido la mano y me lo tenía bien agarrado. Ella asombrada dijo.

_¡Vaya que lo tienes grande!
_¿Sí? gracias, pensé que era normal. 
_Que va ha ser normal, mira, nunca había visto una bragueta tan larga.
_¡Ah! Es eso.

... ¿Y qué pensaste, que hablaba de tu pito?... Dijo el locutor... ¡Claro que hablo de tu pito! Si este ya no suena igual, tíralo a la basura y cómprate otro en... ¡Ah! hijueputa entrometido. Pensé.

_¡Ahora sí! Pero, esta muy caliente, siente el mío.

Me dijo la chica y me dio un sorbo de su vaso con limonada.

_Ahora traigo hielo para que se sienta mucho mejor, al menos a mí no me gusta la limonada al tiempo y esta, está caliente ¿no crees? ¿quieres hielo?

...Y mucho, pues está que revienta. Se escuchó en la radio... Cuidado con el aire que le pones a tus llantas, las puedes arruinar, cómprate un calibrador...

_¿No es bueno ese locutor? Esta en todo ¿verdad? A mi me fascina escucharlo. Aquí tienes el hielo. ¿En que estábamos? 

Dijo ella y de nuevo me metió su rica lengua, ahora tenía un fresco sabor a limón. Escuchamos canción tras canción y al metido del locutor, que cada que hablaba salía con una, como si nos viera. 
La chica se encaramó sobre mí y sentada sobre mí, siguió con su rica lengua adentro de mi boca, ahora me frotaba sus tetas, ya estaban duras al igual que yo.

...Están que revientan. Esas si son un par de bolas, ¿no es cierto? Pues, deje de reventa esas vejigas de sus hijos, ínflelas con el inflador... Ahora viene lo mejor, te va a coger... De la mano mal pensados, es nuestro siguiente éxito. 

Eso dijo el locutor, para ahora la chica me besaba el cuello y por mí, mil cosquillas, me repetía, que bueno que salí en busca del amor, ahora no me importa si me joden o me enamoran, vale la pena arriesgarse, pues de no ser así, no habría sabido que rico besa mi linda vecina.

_¡Ya estoy lista! 

Dijo ella, y se extrajo la mini blusa, dejando a mi vista sus lindas, grandes y duras bubis, las cuales, solo había visto en revistas... Ahí las tienes y son todas tuyas, a disfrutarlas... 

Dijo el locutor, y agregó... Muérdelas con cariño, no las muerdas con locura porque puede que te quiebres un diente y si esto sucede; Odontología Betty esta a... 

Se trataba de otro anuncio, Condenado locutor, ya me tiene como la gran puta.
Ella me colocó las bubis en mi boca, no recuerdo haber tenido una desde que mi madre me destetó. Ah mierda, por qué estoy pensando en mi madre. Mmmmm que rico, saben tan bien, son suaves, tersas, delicadas, pero se sienten duras.

...Cómo si fueran un par de manzanas, deliciosas, rojas y jugosa, cómpralas en el supermercado ahí siempre están tan frescas, que se harán miel en tu boca...

Ya no lo escuché, me dediqué a seguir con lo que mi vecina me entregaba y ella tambien lo disfrutaba. Qué maravillosa noche y pensar que se lo debo al chute del locutor. 

Mi vecina se puso de pie y con mucha difucultad se extrajo la mezclilla y con ella se llevó de paso un diminuto calzoncito; quedó en pelota, mis ojos se desorbitaron, que no sentí cuando ella completamente en pelota me extrajo mi pantalón, dejándome al igual que ella. Ella se subió de nuevo sobre mí y me tomó de ahí, lo dirigió hacia su caliente... Cuando el locutor casi de un grito la detuvo, yo dije a hijueputa metido. 

_¡¡Nooooo!! ¡¡alto ahí!! ¿Qué haces? ¿No pensarás meterte con ese chico así nada más, recuerda que hay mil enfermedades y entre la peor esta una que dura nueve meses? ¡No olvides usar!: Preservativos: Rica Sensación. De venta en tu farmacia preferida. 

Eso dijo el locutor, por fin una buena, pero y ahora, ¿qué hago? si yo no tengo uno solo, es más, ni sé cómo se colocan. ¿Qué hago? Di algo condenado locutor. 

Pero en eso, solo se escuchó la estática... Claro, cuando más lo necesito se va del aire la estación, condenado locutor. La chica desnuda y ya de regreso, con el condón entre los dientes, rompía el envoltorio y mientras lo sacaba y lo colocaba con gran experiencia en su lugar. Me dijo.

_¿No es bueno el condenado Sr. Locutor? Por eso lo amo, está en todo, sin duda es el mejor locutor de todo le país; de no ser por él, esos gérmenes de los que me hablaste estarían en mi piel y bueno, para que te digo si esto esta bien rico ¿verdad?
_¡Dale! ¡dale! Antes de que regrese la estación al aire y el Sr. Locutor.

Por fin una buena de mi amigo el Sr. locutor, a partir de aquella noche siempre oigo su estación y la verdad, que esta en todo el condenado Sr. locutor y como dijo mi vecina, es el mejor.

Aunque me rompió el corazón, pues esa noche, ella no tuvo cita y por eso me cogió para no pasar una noche sin acompañante, pues a partir de esa noche, ya no me dio ni la hora. 
Siempre la vi muy bien acompañada y claro, escuchando nuestra estación preferida, la preferida de todos los chicos. 
Pero lo que aprendí esa noche, me dio otras inolvidables. Claro, siempre siguiendo las instrucciones del Señor Locutor. Tal cual como lo decía en cada intervención, eso me salvó la vida muchas otras veces. He hizo que todo fuera perfecto. Gracias Señor Locutor.






lunes, 20 de febrero de 2017

El Cobrador Motorizado.


Por la calle escuché cuando llegó Carlos en su moto marca Fahonda de color verde pálido, de cien centímetros cúbicos, no sé si era su color de fabrica o ya estaba así por el uso. El rugido ya no se escuchó, lo que sí se oyó fue el timbre, corrí para abrir, efectivamente era Carlos, este me tomó entre los brazos y me hizo cosquillas hasta que me dolió la barriga y entonces ya no fue divertido, fue tan molesto que me encabroné, creo eso era lo que a él le gustaba y por eso me chingaba hasta hacerme rabiar. Una vez yo, como la gran, se dirigió en busca de mi hermano, no sin antes pasar saludando a mis padres.

_Hola Machochoco, ¿nos tomamos unas chelas?
_Tú madre, ya te he invitado un vergo y vos nada, andate a la...
_No te enojes Machochoco, ahora yo te vengo a invitar.
_Ah bueno, así ya cambia la chingadera, esta bien, pero ¿de dónde sacaras dinero si estás sin trabajo? No te mandaron a la mierda la semana pasada por impuntual y huevón, además, el dinero de tu indemnización ya nos lo chupamos.
_Si cabrón, pero mira lo que tengo aquí.

Carlos extrajo de su chaqueta negra y de cuerina, pues no se podía comprar una de cuero genuino; unas cuantas tarjetas de cobro. 

Resulta que Carlos, había trabajado para una mueblería: "La Estrella" era su nombre, como cobrador motorizado. 
Pues un día mi hermano leyó en el periódico que se necesitaba un joven chispudo y con carácter, para el puesto de cobrador, mi hermano se alegró, pues no tenía chance y dijo que ese estaba bueno para él, pero al continuar leyendo el anuncio de prensa, se encontró con el inconveniente de que era necesario y requisito indispensable tener moto propia. 
Entonces mi hermano le contó a Carlos y este se quedó con el puesto, pero por huevón en poco tiempo lo despidieron, tambien era por llegar con olor a licor a trabajar y la verdad, que aquel era la informalidad andando. Bueno, por esto aun tenía unas papeletas de cobro, las cuales no devolvió a la mueblería "La Estrella".

_¿Y para qué putas me enseñas esas mierdas si ya no trabajas ahí?
_No por gusto te digo: Machochoco, ¿no vez?, vamos, cobramos y luego nos chupamos el dinero ¿eh?

Mi hermano había tenido un accidente de niño y tenía un ojo con el cual no veía muy bien, de ahí su apodo de: Machochoco.

_Ah, me parece, ¿pero no será mala onda y nos encontremos con un problema grave?
_No seas marica, vamos, que te importa, si a quien chingarán es a mí, vamos que tengo mucha sed.
_Vos como estas desahuciado, te vale verga todo ¿verdad?
_Jajaja, tu madre, levántate y vamos a chupar, hoy me quiero poner a verga.

Carlos estaba desahuciado, pues padecía un cáncer terminal, pero eso no le quitó nunca las ganas de vivir y vivir al máximo, por eso, todo le valía madre, pues decía; pronto me voy a morir, así que a chingar la vida antes de que ella me chingue a mí. (Por increíble que parezca Carlos sobrevivió al cáncer, se casó, se "formalizó" venció a su cáncer terminal, un milagro seguro, pues los médicos nunca se lo explicaron, pero algo si era cierto y era que, si a Carlos le decían que comiera mierda, él lo hacía y de tanto que probó y tomó con fe, se curó) 
-Leer el cáncer de Carlos-.

Escuché cuando rugió el motorcito de cien cc. de su Fahonda y se fueron quien sabe con qué rumbo.

En un campo, lugar en donde encontraron a mi primo con la paja de que rea novio de una chica -ver: Mentiroso, Mentiroso-
Ahí se detuvieron a chequear las tarjetas, buscaron las que estuvieran más cerca y las seleccionaron, salieron con rumbo a unas que les quedaba cerca de una cantina donde acostumbraban ir a chupar hasta colocarse hasta atrás (ya saben a verga, como decimos aquí).

_¡Ya voy!

Se escuchó la voz de una mujer algo cansada, la cual tardó un poco en abrir la puerta. Por fin llegó a la puerta y la abrió.

_Si jovencito, ¿en qué le puedo servirle?
_Vengo de la mueblería: "La Estrella", usted tiene una deuda con nosotros y necesito nos la cancele.

Dijo Carlos con una voz firme y segura, además con el ceño fruncido, para intimidar a quien le cobraba y la cual, debía como tres meses de atraso. 
Mi hermano, pensando en que aquello no estaba bien, se quedó alejado, para que si había un clavo solo a Carlos lo chingaran.

_Ay, míjito, lamento que hallas venido por gusto, pero como puedes ver no tengo ni para el pan, si quieres te llevas el trinchero, pues no tengo dinero para pagarlo, el único quien me ayudaba era un mi nieto, pero la mujer lo vergueo cuando supo que me ayudaba y desde entonces estoy pasando frío y hambre.

Eso dijo una veterana en los asuntos de deudas, que hizo que a Carlos se le aguara el rostro de malhumorado con el que llegó y esto le dijo a la viejita.

_¿Sabe que señora?, usted ya no nos debe nada, la mueblería: "La Estrella" en su afán de ayudar a las personas jodidas económicamente como usted, le condona la deuda. ¡Usted ya no debe ese trinchero, el mueble ya es suyo!
_En serio mijito
Dijo la señora mientras Carlos le anotaba a la tarjeta de cobros: Cancelado y se la entregaba.

_Aquí tiene señora, si viene otro cobrador, usted el dice que ya la canceló y le enseña esto y tranquila, el mueble es suyo. Adiós madrecita. Dios la bendiga.

Dijo Carlos y le besó la frente a la viejita, la cual cerraba la puerta sin dejar de reír por ser la propietaria de su trinchante, claro luego de darle mil bendiciones a Carlos.
Cuando llegó al lugar en donde esperaba mi hermano con  ansias para ir a tomarse unas chelas, Carlos dijó.

_Nada Machochoco.
_¿Nada, cómo qué nada? pero si era una anciana. ¿sería fácil no?
_No vos, la pobre esta más jodida que vos y yo juntos.

 Carlos le contó a mi hermano todo y este después de oírlo dijo.

_Bueno, ¿ahora a dónde toca?
_Esta aquí cerca, como a unas siete cuadras, vamos.

Llegó Carlos y tocó con fuerza la puerta.

_¡Ya voy!

Se escuchó una voz fuerte y profunda. Y apareció un tipo que parecía boxeador.

_¿Que se le ofrece señor?

Dijo este con un tono en su voz de malos amigos, desafiante, pues seguramente sabía a que llegaba Carlos.

_¿Es usted un cobrador verdad? No se imagina como odio ese trabajo tan vil y cobarde.

Dijo el tipo amenazante y amedrentador. Carlos tragó saliva y sintió como se le aguadaron las rodillas, creo que hasta humedeció un tantito su calzoncillo.

_Buenas señor, mucho gusto y felicidades, le traigo una increíble noticia, no se lo imagina ¿verdad? Vea, usted a sido elegido entre centenares de clientes de la Mueblería: La Estrella y como cliente VIP. ¿Qué cree?, vengo a informarle que usted no debe absolutamente nada, la cama que usted compró y de la cual solo dio el enganche... ¡Ya es suya! Vea...

Dijo Carlos con los huevos en la garganta a quien lo veía con asombro, sin explicarse que sucedía. Carlos rompía la tarjeta de cobros frente al grandulón.

_Qué disfrute de cu cama señor, feliz día.

Y se alejó Carlos con la cola entre las patas, mi hermano al verlo regresar se frotaba las manos, pues al fin irían a chupar.

_Nada Machochoco.
_¿Nada? pero ¿qué putas pasa con voz, qué otra viejita? O no, ahora un viejito, claro baboso.
_Tú madre, era un monstruo y asesino serial, creo que lo vi en la tele, como uno de los más buscados.
_Bueno, ya déjate de pendejadas, ¿ahora a dónde vamos?, pero si esta vez no cobras nos vamos a la casa.
_Bueno, ¿y por qué no vas y cobras vos? ya que te estas quejando tanto.
_Dame esa mierda, te demostraré como es que se hace.

Dijo mi hermano muy envalentonado, ya con la experiencia de la viejita y del malhumorado. Se dirigieron a la siguiente dirección seleccionada.

_Ya abro, espere por favor.

Se escuchó una voz muy sensual, mi hermano se encontraba con el casco de Carlos y su chumpa de Cuerina. De pronto abrió una linda chica envuelta en una diminuta toalla, la chica dejaba ver sus bellezas de fémina fatal.

_Gracias, que te vaya bien, entonces así quedamos, acá te espero.

Dijo la chica y mi hermano se dirigió hasta donde esperaba Carlos, mi hermano iba con una enorme sonrisa en sus labios y los ojos desorbitados, algo que a Carlos entusiasmo mucho, pues hasta se le hizo agua la boca, pensó, por fin una fría y refrescante cerveza.

_No mano, nada.
_¿Nada, cómo que nada y esa sonrisa en los labios y esos ojos desorbitados?

Dijo Carlos muy molesto y pensando que mi hermano lo engañaba y que seguro se quería quedar con el botín.

_Era un ángel caído del cielo...

Dijo mi hermano entusiasmado y le contó todo a Carlos, este se puso como la gran chingada.

_¡Hijueputa!, ¿cómo no fui yo?, tenes suerte cabrón, ese teléfono y esa cita son mías, dame acá.
_Tu madre, a voz te hubiera sacado la madre por feo.

Mi hermano le condonó la deuda de una cuenta habiente muy sexy, con tal de que le diera una cita y eso lo traía muy feliz.

_Bueno, ahora nos queda esta, creo esta a la vuelta, vamos. 

Salieron hacia la dirección los dos, pero esta vez nadie quiso quedarse esperando y se dirigieron juntos a la dirección, llamaron y un señor los atendió, este muy honesto los recibió y hasta agua les ofreció, luego de ello, les canceló todo el mueble, era un amueblado de comedor.

Los dos salieron dando brincos y felices, pues les habían pagado una buena suma de dinero, se olvidaron del resto de tarjetahabientes y se dirigieron al lugar de siempre, donde se colocaron la tan ansiada y esperada embolada, ahí estuvieron bebiendo y comiendo boquitas, hasta que les amaneció, salieron abrazados a ver los primeros rayos de sol. Viendo esa maravillosa madrugada, Carlos le dijo a mi hermano.

_Machochoco, ¿sabes que estoy pensando?
_¿Qué estás pensando?, yo no quiero ir a cobrar hoy.
_No mula, acompáñame.
_¿A dónde? 
_Vos seguime.

Subieron en la Fahonda 100, y Carlos se dirigió con rumbo a la orilla de un barranco, aun tambaleantes se acercaron a la orilla, mi hermano sin saber que haría Carlos. 
Este, al estar frente al profundo barranco, se extrajo el resto de tarjetas que le quedaban pendientes por cobrar y dijo.

_¿Sabes Machochoco, todo lo que pasó ayer me hizo reflexionar? qué si fuera yo quien debiera todo este pisto me llevaría la gran puta, aunque no hay carcel por deuda, pero pobre gente y esos malparidos de la Mublería, son unos hijos de puta, ya vez que me echaron a la mierda, así que...

Sacó las tarjetas que aun tenia, las hizo pedacitos y las dejó para que el viento se las llevara; con ellas se iban las deudas de mucha gente pobre, a las cuales, la borrachera de un personaje desahuciado les perdonaba su deuda.

_¡¡Ya no deben nada!!

Gritó Carlos y mi hermano le aplaudió.

_Bien hermano, sos buena onda, ¿y ahora sabes qué?
_¿Qué?
_Hoy es el cumpleaños de mi abuelita, cumplirá 75 años y le van a hacer una fiesta, ¿qué decís si nos vamos para allá?
_Machochoco, vamonos, quiero ver a tus lindas primas.

Salieron del lugar abrazados, así como llegaron, se encaramaron en la moto Fahonda 100 y le llenaron el tanque y salieron con rumbo a Jutiapa. 

Pero esta es otra historia. Solo les puedo adelantar que llegaron de noche y se accidentaron... 

Hogar Dulce Hogar


Tú eres para mi casa el hogar...

Yo soy las paredes, tú los cuadros que la adornan.
Yo soy la cama, tú las almohadas y la sábana de seda que me dan calor.
Yo soy la ventana, tú el jardín a donde siempre veo.
Yo soy la regadera del baño, tú el agua caliente que me baña.
Yo soy la mesa de centro, tú eres el bello florero.
Yo soy la cocina, tú los manjares que me alimentan.
Yo soy el comedor, tú la mejor y más fina loza.
Yo soy los trozos y el carbón, tú el fuego que le da calor a nuestra chimenea.
Yo soy la alfombra sobre el suelo, tú la figura que me enciende.
Yo soy el clavo en la pared, tú lindo cuadro que de mi pende.
Yo soy la mariposa (o la abeja), tú la flor que me da su polen... Rica miel.
Yo soy la escalera, tú eres quien me lleva hasta el cielo.
Yo soy los cimientos y las paredes, tú eres el techo 
que me protege del sol y del inclemente clima.
Yo soy el timbre, tú la melodía que nos indica que alguien nos visita.
Yo soy la tasa, tú caliente y rico aroma de café. 
Yo soy el cesto de mimbre, tú jugosa, rica y roja manzana.
Yo soy el vidrio en la ventana, tú eres el rayo de sol que en el día me da calor 
y luz de luna, que en la noche alumbra mis noches de insomnio.
Yo soy el marco y el vidrio, tú el rótulo de: Hogar Dulce Hogar
bordado a mano y con mucho amor.
Yo soy un pequeño jardín, tú las flores 
que lo adornan y llenan de colores y aromas. (que le dan vida, color y aromas).
Yo soy el tocadiscos, tú la melodía que más me gusta escuchar.
Yo soy el televisor, tú la más bella imagen jamás imaginada.
Yo soy la estufa, tú la llama que le da el sazón a nuestros alimentos.
Yo soy las paredes, tú los más claros cristales. (ventanales)
Yo soy el piso, tú los bellos pies 
que sobre él caminan descalzos con rumbo al baño.
Yo soy el sofá, tú la suave esponja para en domingo descansar.
Yo soy la esponja de baño, tú el más suave (espumoso) y aromático jabón.
Yo soy el foco, tú la más blanca luz que ilumina nuestro hogar.
Yo soy la pimienta y tú eres la sal...

Y juntos, somos nuestro: "Hogar Dulce Hogar". 




sábado, 18 de febrero de 2017

INCOHERENCIAS 4: LA MUERTE



"Todo éxito esta precedido de un esfuerzo y de un sacrificio"



¿Y si la muerte no fuera el fin, sino el principio?
¿Y si la muerte no fuera tan mala, 
sino algo muy bueno para la humanidad?
¿Y si la muerte fuera la ruta para la purificación 
y la preparación, para en breve, regresar como un nuevo ser?
¿Y si la muerte no es lo que nos imaginamos, 
lo que nos han contado? 
Si fuera algo maravilloso, algo inimaginablemente bello.
¿Y si la muerte fuera ese gran secreto 
que guardan celosamente todas las religiones?
¿Y si la muerte, luego de ser vencida y humillada por Jesús, 
dejó de ser lo que en realidad era y tambien la cambió? 
Pues Él, pudo y puede cambiar o transformar a quien quiso y quiere.
¿Y si la muerte solo destruye nuestra carne, pero nunca a nuestra alma?
Esta nunca muere, ni morirá.
¿Y si la muerte fuera lo que es para la vida, morir? 
O sea, vivir es morir en la muerte y ahí todos le temen vivir.
¿Y si la muerte fuera en realidad la vida y la vida la muerte?
¿Y si en la muerte condenan a las mentes criminales 
con la pena de Vivir la Vida?
¿Y si la muerte fuera un lugar de dónde nadie quiera regresar? 
Y menos, cuando le dicen a quien radica ahí: 
Pronto volverás a vivir. ¡Pronto te vas a vivir!
¿Y si la muerte fuera algo mejor que el mismo sexo?
¿Y si la muerte es el premio para quien vive 
una vida sana, honesta y bendecida?
¿Y si cuando condenamos a un delincuente a morir, 
le estamos dando el pase para retirarse 
al lugar más bello e inimaginable para vivir? (residir)
¿Y si la muerte nos ha estado engañando, nos ha estado evitando,
porque ahí no quieren a personajes como los de la humanidad?
¿Y si la muerte no es un castigo, más bien una bendición? 
Y para evitar una sobre población nos la pintan así. (nos la venden así)
¿Y si la muerte, por siglos, antes a nuestra historia, 
fue un lugar a donde todos deseaban ir?
¿Y si la muerte no es otra cosa 
que un descanso a tanta desgracia 
que hay en este infierno llamado: Vida. 
Y a la que todos nos aferramos, por ignorar 
que a donde iremos después de sufrir aquí 
es un hermoso paraíso?
¿Y si la muerte, no fuera esa horrible calaca o calavera, 
con una horrible arma en su esquelética mano, 
sino que es una bella dama, con una linda flor 
y un largo tallo sin espinas en su mano? 
Indicativo de que a dónde nos lleva 
solo hay personajes como ella. 
¿Y si la muerte no es otro lugar más que un lugar de retiro? 
Con lugares bellos, espacios abiertos, para descansar 
de esta porquería que todos hemos vivido 
y  conocemos como: Vida.

Desde el mismo día en que nacemos, 
pues recordemos que cuando llegamos a este mundo, 
a vivir esta vida, llegamos: Indefensos, desnudos, 
con hambre y llanto en los labios. 
No creen qué es ¿por qué sufrimos por haber dejado 
lindo lugar y llegamos a este sabidos 
que este lugar es uno horrible, donde deberemos sobrevivir, 
trabajar para alimentarnos, para vestirnos? 
Pues de no ser así, regresaríamos a donde 
recien llegamos, pero que de ese lugar fuimos expulsados 
por ser lacras. 
Y qué por eso hay un pacto, decir a todo ser vivo que le tema a la muerte,
que la muerte es un castigo, un lugar donde purgar nuestras culpas, 
un lugar sin retorno, donde arderás entre llamas 
y que sufrirás por una eternidad. 
Todo para que tratemos hasta lo inimaginable por no volver ahí, 
quedarnos aquí, creyentes de que este es el mejor lugar, 
pero que en realidad, es el peor, porque aquí sufrimos 
de mil desgracias, las más amargas que jamás mortal nunca imaginó.

¿Habrá quien sabe la verdad? 
¿Habrá quien conoce el pacto y él tiene ese secreto bien guardado 
a costa de quedarse en este horrible lugar, llamado: Vida. 
Por una eternidad si da a conocer lo bello que es la muerte 
y este se ha quedado callado con ese secreto 
y que solo cuando este listo para regresar a ese lugar llamado: Muerte, 
para disfrutar de lo mejor que hay en este inmenso universo, 
le pasa la batuta a alguien quien él preparó sin saberlo hasta ese día
para que al igual que él, guarde ese maravilloso secreto 
y que siga alimentando el horror que sentimos por evitar morir?

¿Serán algunos lideres religiosos 
los que conocen de este maravilloso secreto? 
Uno que Jesús descubrió y al hacerlo los venció y los derrotó 
y con ello, demostró ser quien es y lo que es, 
Dios, el único y verdadero, pero que también Él, 
cumple con esa promesa para que solo lleguemos a la vida 
o mejor la muerte eterna a través de Él?

Pues de ser un político el que tenga este secreto 
ya lo habría vendido al mejor postor y se habría largado para allá 
a corromperlo. 
¿Se han dado cuenta de que es raro que los políticos 
sean victimas mortales de atentados? 
Y que siguen disfrutando de sus malvadas y sucias vidas, 
porque allá no los quieren ni de regalo. 
A ellos tambien los tienen engañados, para que se aferren al poder 
y deseen permanecer aquí, protegidos por el mal.



Hasta la próxima incoherencia, con mucho cariño: S. Raga.




Have i told you latety that i love you


Me he tardado mucho en decir que te amo.
Que eres, quien ilumina mis días grises.
Que eres la única y que no lo había notado.
No hay melodía más dulce que tus risas.
No hay compañía que supere la tuya, nadie que te sustituya, 
que eres quien de mi alejó mis tristezas,
alejó mis miedos y me dio fe y esperanza para volver a amar.

Me he tardado mucho en aceptar lo que por ti siento.
Miedo, inseguridad o poca fe en las mujeres y el amor.
Soledad, oscuridad y ansiedad fueron mis experiencias antes de ti,
a muchas les dije que las amaba y de ellas no recibi más que 
un simple e insipiente: También te quiero...
Eso me dejó un mal sabor de boca, 
sabor que solo lo superaron tus besos.
Largas tardes charlando por teléfono, 
otras caminando solamente tomados de la mano.
Pero siempre sintiendo los más bellos sentimientos.

Me he tardado mucho en despertar de mi letargo de amor.
Y llegaste tú a mi vida, como despertador de una larga madrugada.
Noche de insomnio, pesadillas que no me permitían
concebir un descansado sueño hasta que amanecía.
Despertar y ver a mi cama vacía, ellas se habían ido ya de mi vida.
Mi desayuno: Una tostada sin mermelada y un café sin azúcar.
Hasta que un día despertaste tú conmigo.

Me he tardado mucho en aceptar que por lo que ti siento si es amor.
Tarde fue, temprano será, eso aun no lo sé, pero quiero que hoy sepas:
Que te amo, como jamás pensé que podría amar.
Que verte a mi lado cada mañana 
es como el sol que me calienta la piel.
Que eres la fe y la esperanza que siempre en una mujer busqué.
Que eres la mujer y el amor por quien siempre esperé.
Que eres la única que despertó en mí 
tan bello sentimiento y le dio esperanza y fe.
Despertador que de madrugada me despierta con un rico beso,
desayuno nutritivo, pan con mermelada y café azucarado.
Pero lo mejor es que te tengo a ti a mí lado.

Me he tardado mucho en decirte que te amo...





viernes, 17 de febrero de 2017

El collar de estrellas y el mar


Me encontraba una noche sobre la arena tirado, las olas bañaban mis pies, solo lograba escuchaba ese vaivén del agua del mar, eso me tenía adormitado, mis ojos se hundían en la profundidad del cielo, marco perfecto para ser observado sin una sola distracción artificial. 

En él veía tu linda cara, en esa estampa me sonreías muy amorosamente, yo te enviaba mil besos, ni la enorme Luna me distraía de tu linda imagen, la que nacía en mi mente, el cielo era enorme pantalla de cine y sobre ella, solo una estrella lograba brillar para mí, esa eras tú mi amor. 

A pesar de que la bella, enorme e iluminada Luna me deseaba distraer, tomar de mí toda mi atención, yo la seguía ignorando y ella celosa se ponía a brillar mucho más, no fue si no hasta que en ella vi tu rostro reflejado, que me atrajo su mirada. 

Mientras, las olas del mar seguían adormeciendo mi mente con su suave sonar, ella se sintió enamorada pero ignoraba, que yo a quien amaba era a ti, a quien veía reflejada sobre ese lindo brillar, era tu linda sonrisa, la que me hizo ilusionar con tus labios poder ahora besar, al verme con tierna mirada, la Luna se sonrojó, se sintió enamorada, vaya si es vanidosa, solo quiere que para ella sean mis miradas.

Si ella se llegara a enterar seguro de la cólera se eclipsaría y no me volvería a iluminar, al seguir observando a tan bella imagen, tu linda carita y tu sonrisa enamorada, un par de estrellas que por detrás de ella se sintieron eclipsadas y celosas por mi mirada, se pusieron de acuerdo y enormemente tambien las vi brillar que me hicieron pensar, que eran dos diamantes los que de tus orejas elegantes colgaban. 

Eso me hizo suspirar, suspiro que hasta la misma luna llegó y esta se sintió desmayar y hasta su luz por un rato dejó de brillar, en el pueblo pensaron que una nube se antepuso entre nosotros y la brillante Luna, el resto de estrellas se dieron cuenta de lo que acababa de pasar y por debajo de la traicionada Luna una estrella fugaz se dejó notar.

Pero yo seguía con mi imagen adorada, la tuya mi enamorada, eso me dio otra ilusión, me pareció como si era un colgante que de tu delicada garganta se acababa de descolgar, pero de una, el resto de las estrellas aun eclipsadas por la  enorme Luna se dispusieron a brillar hasta casi explotar. 

Entonces apareció sobre tu imagen un lindo collar, yo casi me pongo a llorar y otro suspiro le llegó a enamorada y brillante satélite que del espacio ella deseo bajar y a mi lado recostarse a escuchar el vaivén del tranquilo mar. 

Pero yo seguía ahí adormitado y muy enamorado pero de otra mortal, aunque mi amor pareciera llegar del espacio sideral o desde la misma Luna enamorada a donde otra noche con tus caricias me habrás de llevar, por hoy solamente déjame contigo soñar, al mar su hablar escuchar y a la Luna seguir traicionando y engañando, dejándola pensar que es de ella que estoy enamorado y mucho más, a las estrellas que no paran de brillar. 

Cuando vine a darme cuenta, mejor lo recompongo, pues como podría darme cuenta que me había quedado dormido en la arena y el mar. Tú seguías ahí conmigo, sonriendo muy enamorada, pero era tanta tu coquetería que en una se te desprendió tu lindo collar y del cielo lo vi caer. 

Iba con rumbo hacia el mar, me dije, si caen sobre él se habrá de perder, y ahí quedarán sepultados, entonces le grité a la hermosa Luna, le dije; ayúdame a no perder tan lindo collar, ella sobresaltada se acaricio el cuello y al ver como caía el bello collar, ella lo quiso alcanzar. 
Así qué, para que no se perdiera en el fondo del mar, un iluminado rayo plateado le lanzó y los pudo de alcanzar, salvando a tan lindo collar, el cual a mi lado, el collar muy iluminado y por estrellas conformado vino a dar.

Las olas del mar se inquietaron y lo desearon acariciar, pero yo lo tuve que evitar, para que no opacaran a tan lindo collar, fabricado con polvo de estrellas y besado con rayos plateados, muy iluminados que provenían de una enorme Luna enamorada pero por mí engañada, pues no se podía enterar de que no era a ella con quien no dejaba de soñar ni de amar, pues se pudo conmigo enojar. 

Y entonces, jamas me habría despertado para volver a tu lado y asi poder volverte amar, mientras tanto yo seguía anonadado con tu linda imagen que seguía sobre la Luna dibujado en tu lindo rostro esa bella sonrisa que un día me logró enamorar, tus blancos dientes no eran más que otra constelación que tambien me trataba de atrapar. 

Pero nada de lo bello que esa noche había en el cielo te pudo de mi mente sacar, sigues sonriendo, lo haces con tanta ilusión y a la vez con emoción, pues a todo ese lindo lugar del espacio sideral lo has logrado esta noche con tu belleza opacar (eclipsar). 

Cuando los destellos de un radiante sol transformaron aquel bello lugar en color anaranjado, la Luna sintió como la doncella que ve a su padre llegar y las tímidas y coquetas estrellas que coquetearon toda la noche conmigo, tambien corrieron para no dejarse ver de quien esta por llegar. 

Las olas del mar tambien se despertaron y con riguroso movimiento hasta mi cintura se hicieron llegar y con ternura y sin censura me movieron y casi me desnudaron, yo me vine a despertar cuando el sol brillaba ya en el firmamento y mi rostro muy enojado intentaba quemar, seguro se vino a enterar de lo que por la noche estuvo aconteciendo con sus lindas hijas.

Pero me escuchó y yo le expliqué, que de quien estoy enamorado no era ninguna de sus ilusionadas niñas sino de ti, quien me esperabas enamorada en la gran ciudad, el sol bajo la intensidad y solo me calentó la piel, en ella me dejó lindo bronceado para lucirme que estuve en las playas y en ti concentrado y pensando. 

Me levanté de mi largo soñar con mi cuerpo y mente descansados y a la vez extasiados por haber soñado con quien me habré de casar.

Del señor Sol me despedí, este sonriente y ya más tranquilo me dijo; que me fuera tranquilo, que él le explicaría a la Luna de su confusión y con las otras niñas lo haría tambien y que seguro iban a sufrir y hasta mas de alguna, lloraría por la equivocación que la noche anterior les fui a dejar, pero que pronto se les habrá de pasar. 

Por ser coquetas y jóvenes que pronto se les habrá de pasar y de nuevo se van ilusionar. 
Me levante y la arena de mi espalda me sacudí, mientras lo hice vi a un cangrejo condenado y osado, quien corría para esconderse de mi mirar, pero, vaya sorpresa; condenado cangrejo. 

Entre sus filosas tenazas un lindo y brillante collar con el se quería escapar, yo el dije; alto ahí señor colorado, si no te detienes mi almuerzo hoy serás, este no vaciló y se detuvo y con sus ojos exaltados y una picara sonrisa me dijo; ¿esto es tuyo supongo?

Yo le fruncí mi ceño, él acongojado los dejo sobre la arena caer y con disimulo y sin dar su espalda, pues como cangrejo y de espaldas este corrió y se sumergió en el mar. Una ola lo pudo salvar de morir hoy asado. 

Yo  disimulado vi para el cielo, confuso no sabía que hacer, pues no era mío tan linda alhaja, la cual brillaba como si fuera el mismo Sol, este de reojo me vio y luego se volteó y con tierna voz me dijo; ese collar le pertenece a mi hogar, de acá se pudo caer, pero no te apenes te lo puedes contigo llevar.

Llévalo a tu enamorada y ponlo en su cuello, dile que es mi regalo de bodas y que lo luzca con mucho honor, su gargantilla será bendecida frente al altar, pero que tenga cuidado en su luna de miel, pues mi  linda hija mayor estará aun un poco contigo molesta por haberla engañado y no te podré ayudar, no sea y tu luna de miel se vea eclipsada, pues ya conoces como se ponen las chicas ilusionadas, defraudadas o traicionadas cuando se ven celosas de otra que el amor les logró en una noche robar.

Y además, si fue utilizada para con sus hermanas hacer un lindo collar, que ella en su boda habrá de usar y lucir, asi que amigo, ten mucho cuidado, por mi lado yo trataré de que ella lo comprenda, que en cuestiones del amor no hay linda luna, ni titilantes estrellas que los logre separar. 

Es más, ni los van apreciar y en cuanto a mí, quien sabe hasta cuando te habré de ver para que me la puedas presentar, pues esa luna de miel se prolongará hasta la eternidad, eso te cuento en secreto y te lo puedo asegurar que lo supe.

Pues aquí en el cielo lo oí a alguien susurrar, así que ve tranquilo, pues hay alguien quien te espera para empezarte a amar. 

Cogí mi collar y con él, junto a linda argolla de compromiso te vine a buscar. Al verme llegar ella me dijo muy emocionada.

Sabes una cosa mi amor, la otra noche que tu no estabas, que andabas en la playa junto al mar, yo soñé, que desde el cielo sonriendo coqueta yo te veía, que me soñabas y que del mismo cielo a tu lado, un lindo collar se cayó. ¿Lo puedes creer?

Yo la abracé y en silencio vi para el cielo y al Sol mi ojo le guiñé, por ahora es nuestro secreto, pronto lo sabrás mi amor, que no fue un lindo sueño sino una linda realidad y que nuestro amor la convirtió en verdad (realidad). 

Todo gracias a nuestro enorme y pronto eterno amor.