lunes, 7 de agosto de 2017

Celular: La Llamada Perdida


_¡Ringggg, ringggg!...

Insistente llamada, la cual debería de esperar unos segundos más, mientras Joaquín llegaba hasta su celular, al hacerlo, observó en la pantalla y se dio cuenta de que el número era desconocido, pensó en no responder, pero este seguía sonando, luego pensó; ¿Y si es algo importante?, así que decidió responder, deslizó la señalización de responder del móvil y este dejó de sonar, se lo llevó hasta su oreja izquierda, al acercarlo, escuchó que alguien hablaba sin esperar a que él dijera el ya tradicional; aló. Con la curiosidad encima se aseguró de escuchar quien hablaba, para poder con esto reconocer al que lo estaba llamando. Era evidente de que el celular se le había marcado a quien hablaba o a alguno de los que escuchaban a quien hablaba. Joaquín no reconoció a la vos, ni a las otras del fondo.

_¿Quién será? Pensó Joaquín.

Por la bocina del móvil se escuchaba lo siguiente...

_... Pongan atención pues, no lo repetiré, deberá ser un trabajo limpio, sin pistas, sin dejar una sola huella, un error y les costará la vida, ¿entendido idiotas?... 
_¡Sí! -se escuchó al fondo-. 
_Debemos hacerlo como que parezca un percance, un accidente. Pero la otra semana, ese hijo de puta debe morir...

Joaquín, sabía que debería de cortar y dejar de escuchar, pero la curiosidad no se lo permitían, además, se encontraba petrificado, sin él quererlo, estaba siendo testigo del plan de un asesinato, pero, ¿a quién asesinarían?, ¿quienes serían los perpetradores de tan vil acto?...

_... Estudien bien a la victima, síganlo, observen sus rutas, sus actividades, sus movimientos, a quien visita, anoten lo que hace cada día, así no habrá posibilidad de errores; errores que les costará la vida a ustedes si algo sale mal.
_El jefe tiene razón, recuerden que es un pez gordo y que siempre anda con su escolta...
_¿Escolta? -Pensó Joaquín- Es uno pesado. ¿Un funcionario, un narco o algo parecido? Pero, no dicen de quien se trata.
Joaquín siguió pegado al celular, sin hacer el más mínimo ruido, tapando con su mano el sensible micrófono, cualquier ruido lo delataría.


_...Entonces, ¿hay alguna pregunta?
_No señor. Se escuchó decir de varios hombres en el lugar.
_Entonces  manos a la obra. Recuerden, este desgraciado es un personaje muy importante, así que no quiero errores, y no olviden que conmigo los errores se pagan con la vida. ¡¿Entendido?!
_¡Sí patrón!
_¡Mire patrón!
_¡¿Qué?!
_Su celular esta encendido.
_¡Mierda! se debió marcar sin querer... ¡¿Aló?! ¡¿Hay alguien ahí?!

Joaquín se apresuró a colgar, su corazón latía a mil, no por lo que escuchó, sino porque lo habían descubierto, pero eso no era tan malo, pues, cómo sabrían que era él quien escuchó toda la conversación, cómo sabrían si había alguien del otro lado de la línea, cómo sabrían si solo se marcó y nadie contestó, nadie escuchó, y si todas estas conjeturas y otras más fueran equivocadas, cómo lo encontrarían; ¿o sí? 

Joaquín ahora estaba muy nervioso, caminaba cómo fiera encerrada, con la vista perdida en la nada, pues todo él se encontraba en su interior, buscando respuestas, buscando soluciones a su problema que le llegó de la nada. ¿Cosas del destino?, ¿sería una señal para salvar la vida de aquel poderoso que en dos semanas estaría muerto?, ¿qué diantres debería de hacer, qué haría alguien en película de Hollywood en su lugar? Pero, ¿qué putas pasa conmigo?, yo no soy un maldito super héroe.

Mientras estás y otras dudas le hacían un mal día a Joaquín, en el otro lado de la línea celular se encontraba otro con las mismas inquietudes. ¿Sería qué alguien había escuchado, o solo se había marcado y nadie había contestado y si alguien lo hizo, a lo mejor colgó al constatar de que se trataba de un marcado involuntario?, pero por otro lado, la empresa de ellos era muy importante y no debían de quedar cabos rotos, pues, esto no era lo indicado para un profesional cómo lo era él, además había mucho dinero de por medio.

Ambos, Joaquín y Jefe, estaban en su lugar, pero sin estarlo, o sea, sus cuerpos se veían y muy inquietos, caminando por el lugar que les correspondía pero sus miradas estaban en la nada, pues sus pensamientos los consumía a los dos. 

Joaquín decidió seguir con su vida, al final de cuentas a diario morían tantos, que uno más no importaría, era el pan diario en esta ciudad, no era su responsabilidad, no era de su incumbencia, no era que no le importara, pero, ¿qué podía hacer? 
A pesar de que el número de quien llamó estaba grabado en la memoria de su móvil, esa era una excelente pista para dar inicio a una investigación, así podría saber quien era la mente maestra de esa organización que planeaba dar un duro golpe. 
_¡Dios mío! Pensó Joaquín.

Mientras Joaquín caía en cuenta del problema en el que estaba metido, el Jefe, también llegó a la misma conclusión.  

_Acá está el número que marqué, ¡maldita sea! Averiguando quien es el propietario de este número sabré quien pudo haber escuchado la conversación, ese maldito o maldita deberá morir, para que nada se salga de nuestro control... Muchachos, seguimos con el plan, a cumplir sus órdenes.
_Sí jefe, como ordene.
_El plan Pavo Real sigue cómo lo planeamos.
_Tú, Sipriano, ven, que te tengo otro encargo.
_Ordene jefe.
_Anota este número y averigua a quien pertenece.
_Es el número de quien nos escuchó, ¿verdad Jefe?
_No sé si nos escuchó o no, pero habrá que eliminarlo, no dejaremos cabos sueltos, el Plan Pavo Real es demasiado importante para que se nos caiga por un don nadie.




Continuará...